martes, 4 de junio de 2019

La riqueza de estudiar en el extranjero


SEIS MESES DE ESTUDIO EN EL EXTRANJERO EQUIVALEN A CUATRO AÑOS DE VIDA NORMAL

Escribe: JAVIER DE LA CRUZ

Estudiar una carrera o un curso de posgrado en el extranjero es una peripecia vital que trasciende lo puramente académico. Deja en el alumno una impronta imborrable. Una experiencia que, según los expertos, al menos una vez en la vida todo estudiante debiera emprender. Tal vez hace 40 o 50 años viajar para estudiar era un planteamiento inalcanzable excepto para minorías elitistas. Hoy, sin embargo, las numerosas facilidades y convenios internacionales han convertido a la movilidad estudiantil en parte inherente de su formación. Estudiar en un país distinto al nuestro debe concebirse como una inversión de por vida.

"Ciertos estudios han demostrado que seis meses de movilidad internacional cambian a una persona tanto como cuatro años de una vida normal", indica Isabel Durán Giménez-Rico, vicerrectora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.

El conocimiento de realidades sociales y sistemas educativos diferentes, la relación con nuevos compañeros, el alejamiento de la zona de confort familiar, la autoconfianza en uno mismo y la mejora de la inteligencia emocional multiplican la capacidad del alumno para adquirir conocimiento. La novedad de un escenario cultural desconocido y de sus gentes es una experiencia que multiplica la motivación. Algo así como escribir sobre un libro en blanco.

"He sido vicerrectora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense durante 4 años y he podido comprobar en primera persona el entusiasmo que demuestran los estudiantes –los entrantes y los salientes–, al ser seleccionados para una experiencia de movilidad internacional", afirma Isabel Durán. Los intercambios académicos forman parte de la mayor revolución en el campo de la formación universitaria. Si el mundo es cada día más global, el ámbito del conocimiento ha demostrado ser el que menos fronteras tiene.

"El eslogan que se utiliza en el programa europeo de movilidad internacional Erasmus+ es Cambiando vidas, abriendo mentes", continúa la vicerrectora de la Complutense. "Pero estoy convencida de que es igualmente aplicable a los programas de movilidad entre España y Latinoamérica. Y es que se ha demostrado que estudiar, investigar o enseñar durante un periodo programas de intercambio internacional abre la mente de las personas y a menudo cambia sus vidas y las de sus instituciones".

Según la vicerrectora, "cuando hacemos la sesión de bienvenida a los estudiantes extranjeros siempre les digo que son muy afortunados y también muy valientes. Muy afortunados porque las encuestas demuestran que los estudiantes participantes en programas tipo Study Abroad desarrollan multitud de capacidades y competencias personales, emocionales y profesionales como curiosidad, confianza, adaptabilidad, sociabilidad, tolerancia, decisión, resolución de problemas, autocrítica y capacidad para defender sus ideas o para adaptarse a otros puntos de vista antes no contemplados".

Porque incluso las facetas a priori más adversas, como la separación del entorno familiar o sentimental, pueden convertirse para el estudiante en motores de crecimiento personal. No ver a diario a los seres más próximos ayuda a comprenderlos mejor, a quererlos y a valorarlos mucho más tras el regreso al país de origen. Lo mismo sucede en detalles no menos relevantes como los hábitos de vida. La comida es uno de ellos. En algunos casos la nueva gastronomía enamorará y en otros servirá para apreciar con más intensidad aún lo que momentáneamente se ha dejado atrás.

Por otra parte, la estancia en una universidad extranjera es un factor que se está convirtiendo en clave para un mercado laboral cada día más exigente. Según Isabel Durán Giménez-Rico, "por supuesto no podemos olvidar el impacto positivo sobre la futura empleabilidad de los egresados que han tenido una experiencia internacional, precisamente por las capacidades y habilidades que se desarrollan y que tanto valoran los empleadores". Según esta especialista, "un periodo de estancia en el extranjero no solo enriquece la vida de los estudiantes en el campo académico, sino también en la adquisición de habilidades interculturales y en su autoestima. También como profesora he podido percibir los beneficios de una experiencia de movilidad internacional: los estudiantes regresan a casa con una mayor madurez, desarrollan la capacidad de comparar instituciones y tienen una idea más clara de lo que ofrece su propia universidad y hasta su propio país".

Esa carga humanística no forma parte de ningún programa de estudio y solo se adquiere atravesando fronteras, permitiendo que el tiempo, las experiencias y el nuevo entorno modelen y enriquezcan la personalidad del estudiante, su sensibilidad social. Todos los que han disfrutado de esta experiencia coinciden en un mismo dictamen: su estancia en el extranjero constituye un antes y un después en sus vidas. Marca un capítulo aparte.

Según la vicerrectora de la Complutense de Madrid, "los alumnos mejoran sus habilidades comunicativas y sus competencias interculturales al vivir en otros países y entre personas de otras culturas, razas y realidades sociales. Se convierten en ciudadanos del mundo y su red de contactos y amistades se multiplica, por lo que la ganancia no es solo académica, sino también personal".

La nostalgia inicial de lo que se deja atrás no puede ser un elemento que encadene al estudiante universitario. Es una barrera psicológica fácilmente superable a una edad de curiosidad innata y plenitud intelectual. Isabel Durán concluye: "Estoy convencida de que cuando las familias, las universidades y los gobiernos invierten en financiar experiencias o programas de movilidad internacional, están invirtiendo en el futuro de sus hijos, sus instituciones y su sociedad. Una sociedad con ciudadanos más cultivados y tolerantes, más experimentados y con mentes más abiertas".

En 1434, Filippo Brunelleschi cambió para siempre el arte de la pintura con su tratado sobre la perspectiva. Era escultor y arquitecto y no hay registros de que jamás pintara un lienzo. Pero su escrito revolucionó la pintura, hasta entonces basada en representaciones lineales en un mismo plano. En el terreno académico, igual de inédita y enriquecedora es la perspectiva que aporta al alumno universitario una estancia fuera de su país. La de un mundo con forma, volumen y color.

Fuente: El País

martes, 23 de abril de 2019

Suicidio de Alan García es de una generación


EL SUICIDIO DE UNA GENERACIÓN

“Los jóvenes deben firmar el recambio sobre el féretro de la corrupción y el mesianismo”

Escribe: Julio César Mateus

El suicidio de Alan García tuvo un carácter épico y encendió la controversia como, seguramente, él había previsto. Así también, su acto fue el tiro de gracia a una generación de políticos que estaba agonizando, a quienes no unen las edades o las ideologías, sino la sombra de la corrupción. Algunos de sus exponentes intentarán aparecer de nuevo en el escenario político y participar en elecciones, pero ya no serán más que zombies con olor a cárcel. El próximo Congreso, completamente renovado, podrá asociar a la generación Lavajato con lo peor de la política.

A la caída de esa generación le acompaña el surgimiento y consolidación de nuevos lideres nacionales. Más allá de nuestras banderas, gustos y disgustos, los políticos de la nueva hornada son Salvador del Solar, Julio Guzmán, Verónica Mendoza, George Forsyth, Kenji Fujimori y otros que queremos ver llegar. El gatillo de Alan García definió un lugar en el espacio-tiempo histórico para una nueva generación de protagonistas. A los políticos de su misma generación, Alan García los llamó miserables en su carta de despedida. No sabemos aún si los nuevos serán mejores que los anteriores, pero queremos creer que no hipotecarán el país por dinero y poder.

A pesar de las nostalgias y los anhelos de los apristas que llenaron la Casa del Pueblo en el velorio de su líder, los partidos políticos del siglo pasado ya no van a resucitar. Augusto Ferrando y Chacalón tuvieron mucha más gente buscando su ataúd. La fuerza que está apagando los partidos políticos es más grande y poderosa que la muerte de Alan García. La capacidad limitada del Estado para resolver los problemas cotidianos, la desconcentración del poder político entre muchos actores diversos, y el efecto de las redes sociales en ciudadanos más (des)informados y más indignados, demanda reinventar las formas de (re)presentarnos políticamente.

Derivado de lo anterior, el suicidio más seguido por los medios peruanos confirma que la política y el espectáculo se han vuelto inseparables. Los políticos por venir son futbolistas o actores de cine, si no se presentan rodeados de comics para recibir más likes. Se auguran políticos que serán producto de un manual de marketing. El equilibrio entre la política y el espectáculo puede ser el desafío público más importante del siglo que recién empieza. Los nuevos políticos no podrán dejar de discernir entre lo necesario y lo superficial para ganar audiencia. Se hallarán en el permanente dilema de abandonar una reforma porque carece de impacto mediático.

Los nuevos aires de la política peruana heredan pendientes históricos que la generación recién enterrada no supo, no pudo y no quiso resolver. Las inequidades económicas, sociales y étnicas son nuestras verdaderas cadenas al pasado. Los rostros que entrarán --que entraremos-- a hacer política, deben ver el Perú desde las regiones. Cuando Alan García toma su última decision, el Presidente del Perú proviene de una región fronteriza lejana a Lima. A pesar de las voces apocalípticas y celosas, nuestro actual gobernante mantiene una aprobación mayor que la de sus predecesores en su primer año de gobierno. Así, las nuevas generaciones de políticos pueden ver a las regiones y ciudades como polos de desarrollo ávidos de liderazgo, tentando alcaldías y gobernaciones que, luego, les permita saltar a lo nacional.

Con Alan García se despide una generación que entendió el crecimiento del Perú compatible con sus negocios millonarios bajo la mesa. Pero él no se suicidó solo porque estaba acorralado por la justicia. Las investigaciones judiciales abonaban sobre una tragedia, para él, mayor: que su protagonismo y poder político se estaban apagando. Sabía que sus recursos políticos no le servían ya para hacerse de gloria. Con su generación desaparecen el balconazo y el mitin, el militante y el carné. Se despiden un conjunto de prácticas políticas desfasadas en tiempos de tecnologías y medios de comunicación descontrolados. Preso de los tiempos, Alan García se hizo viral a costa de su propia vida. Bien lo dijo Omar Taupier: su último megáfono fue una bala.

martes, 19 de marzo de 2019

Caída de Alan García es un buen mensaje anticorrupción


Aquí se va a defender lo ganado

Escribe:
Cruz Silva Del Carpio
Abogada titulada por la PUCP. Fue Coordinadora del área Justicia Viva del Instituto de Defensa Legal – IDL. Actualmente, es Coordinadora del área Estado de Derecho de la Fundación por la Justicia y el Estado de Derecho (FJEDD) de México.

El mundo nos mira. Somos el país de Latinoamérica que a pesar de los constantes ciclos de bonanza económica y de robo sistemático de sus ganancias, como nos lo explica Alfonso Quiroz, está a punto de someter a la justicia a uno de sus eternos personajes políticos. Justamente, al más escurridizo de todos: Alan García.

Ya antes hemos sido foco de atención. No es usual que un país tenga, como investigados o procesados por corrupción, a todos los presidentes que lo han gobernado. Tampoco es común que el líder histórico del partido político mayoritario y con mayor poder hasta el día de hoy, haya sido sentenciado, indultado y devuelto a prisión luego de un indulto trucho por mandar a matar en la década pasada a estudiantes y heladeros, además de haber secuestrado a un empresario y a un periodista, Gustavo Gorriti. Y que su hija, la heredera (aunque no exclusiva) de la histórica antipolítica peruana, también esté en prisión (aunque preventiva).

El año pasado el Perú dio una muestra más de lo que puede hacer. Luego que su periodismo de investigación revelara los CNMaudios de la vergüenza en medio de los destapes de corrupción en el Congreso, cayeron los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura, jueces, empresarios, un presidente del Poder Judicial, un Ministro de Justicia. Luego vendría la caída que parecía imposible, del hoy ex Fiscal de la Nación. Pedro Chávarry. Y todo eso, sin contar en que por dos oportunidades este país logró salvarse de una nueva presidencia fujimorista, dejando de lado en el camino también a PPK.

Todo eso lo logró nuestra gente en la calle. En un país con poco sostén institucional para combatir estructuras corruptas y asesinas, nada, absolutamente nada, se hubiera movido sin la pisada firme en la calle. Estudiantes, familiares de víctimas, mujeres, organizaciones sociales de base, representantes de pueblos indígenas, trabajadores, profesionales, amas de casa, ciudadanos, fueron los que marcaron la diferencia; mostrando la dignidad que nuestro pueblo tiene. Todo esto no fue sin desacuerdos y debates profundos dejados de lado al final de cada movilización social, a los que obligatoriamente debemos de regresar, más temprano que tarde. Pero, seguíamos ( y seguimos) en la lucha demostrándonos que sí se puede, con todo el reto que significa organizarse y salir con fuerza y contundencia con un Estado que no prepara a los ciudadanos a preocuparse por lo público ni pensar en real progreso.

Muchas veces se ha jodido el Perú. Pero hoy estamos en una de esas coyunturas en que podemos virar y cambiar un poco esta historia de saqueos constantes.

La justicia le pisa los talones a Alan García, al fin, luego de tantos años que involucran una huida al extranjero, la prescripción impune de delitos, una labia mentirosa, fiscales que no le investigaron bien y jueces que a pesar de estar impedidos participaron del cierre de prometedoras investigaciones, como aquellas  de la Megacomisión, y todo eso, manteniéndose en el poder ahora con socio fujimorista incluido.

Al fin, y de forma objetiva y con serios indicios, podemos contar los días para que Jorge Barata hable, y podemos ver que hay fiscales que no se amilanan frente a un objetivo que, como dice el mismo investigado, es histórico. Pero de ese mismo nivel de avance, es el nivel de la desesperación y el ataque de quien se siente acorralado.

García y la maquinaria que lo secunda ha arremetido estos días contra IDL-Reporteros con difamaciones y mentiras, y sobre todo contra Gorriti en una contraofensiva (claramente lo señala Gorriti en “Hasta aquí: Frente a la matonería, la decisión”), porque sabe lo que se viene, si no logra impedir que los periodistas sigan descubriendo e informando la verdad que están empeñados en entregar sin reservas.

En ese punto de la viada anticorrupción, la agresión física al fiscal José Domingo Pérez y los ataques directos al periodismo, marcan una nueva y peligrosa etapa: aquella donde se está dispuesto a todo con tal de mantener todo tal como está. Ahora, un vocero fujimorista y agresor convoca para un “plantón” en las propias oficinas de IDL-Reporteros ¿Por qué es tan grave esta nueva etapa? Porque en ella se está construyendo un choque agresivo, antidemocrático, antiderechos, impulsado y promovido por quienes buscan mantener su impunidad.

No hemos llegado hasta aquí, para que una turba política de siempre, que aun está en el poder, nos quite lo arrancado.

Todos los logros de la lucha contra la impunidad fueron así, en las calles, y así nos toca ahora retomarlas; más aún cuando el impresentable Becerril hace un llamado a supuestas contramarchas tratando de borrar la memoria de quién es quién en la corrupción del Perú.

Este es el momento de reorganizarnos a paso firme, porque la corrupción y sus prácticas son el origen de muchas de las desigualdades que vivimos. Y aunque Vizcarra no le haya dado este año el espaldarazo que merece la lucha anticorrupción -desviando la agenda política hacia nuevas vulneraciones de derechos- los ciudadanos y ciudadanas que salieron y saldrán a las calles, verdaderos autores y autoras de los cambios que hemos tenido, no vamos a permitir que se retroceda ni que se violente a nadie, mucho menos que otra vez se joda el Perú y que se sigan quedando con sus cuotas de poder los empresarios y políticos corruptos. Ellos deben dejar de conducir el país tras bambalinas, y con ellos debe ser cancelada para la siempre la forma en que han cooptado nuestros destinos. Y la caída de García es un muy buen e histórico punto de partida.

La organización, los piquetes informativos y las calles nos esperan.

Fuente: SER

lunes, 27 de agosto de 2018

Licenciamiento Institucional de la SUNEDU a la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA)


SUNEDU OTORGA EL LICENCIAMIENTO NÚMERO 50 A LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTÍN DE AREQUIPA

-          La casa de estudios arequipeña recibe la autorización por 10 años tras haber demostrado reunir las Condiciones Básicas de Calidad establecidas en la Ley Universitaria

-          La UNSA reafirma su trayectoria educativa de 190 años con la culminación exitosa de su proceso de licenciamiento ante la SUNEDU

La Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) otorgó la licencia institucional la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) por un periodo de 10 años. Así, la casa de estudios arequipeña con 190 años de historia se convierte en la universidad número 50 en obtener la autorización, luego de haber demostrado el cumplimiento de las Condiciones Mínimas de Calidad (CBC) establecidas en la Ley Universitaria.

Para el superintendente de la SUNEDU, Martín Benavides, el licenciamiento número 50 es un gran hito para la reforma universitaria: “La educación superior es un derecho fundamental y el licenciamiento siempre ha procurado asegurar que lo que se ofrece a nuestros jóvenes reúna las condiciones básicas para una educación de calidad. El licenciamiento número 50 marca un gran avance en ese camino de garantizar un derecho tan trascendental, para nuestro futuro como país, como lo es la educación”, aseguró.

El titular de la SUNEDU destacó asimismo que “la UNSA es un ejemplo de que la educación universitaria debe aportar no solo a la formación profesional, sino a la difusión cultural, la creación intelectual, artística y principalmente a la investigación científica y tecnológica. Sin duda la licenciada número 50 es un gran referente para la educación superior en el sur del país y hoy debe ser motivo de orgullo para toda la comunidad académica”. 

La licenciada número 50 es arequipeña

La Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa nació hace 190 años gracias al impulso de los Padres Dominicos. Actualmente ofrece 245 programas académicos (59 programas de pregrado, 75 maestrías, 20 doctorados y 91 segundas especialidades).

Para obtener la Licencia Institucional, la UNSA presentó un Plan de Gestión de Calidad Institucional 2018-2020, que contiene la estrategia, objetivos y herramientas que aseguran la gestión de la calidad en coherencia con la normativa vigente, así como las actividades y el presupuesto necesario.

En relación a infraestructura, la UNSA presentó al procedimiento 34 locales (7 para formación académica y 27 destinados a actividades administrativas, extracurriculares, centros productivos o experimentales), 18 proyectos de inversión en infraestructura, 171 laboratorios y 84 talleres. Entre toda esta infraestructura que está a disposición de sus alumnos y comunidad académica, vale la pena destacar el Museo de la UNSA, el Centro Experimental de Sumbay Yanahuara, el Instituto de Investigación y Capacitación Tecnológica INICITE, los Laboratorios de Segregación Minerales y Fundición, el Centro de Transmisión TV UNSA, el Instituto Geofísico e Instituto Astronómico Aeroespacial Pedro Paulet, el Hospital Docente, una Planta Procesadora de Semillas, el Centro Experimental Majes, el Instituto de Investigación y Desarrollo Hidrobiológico, entre otros.

En cuanto a su plana docente, la universidad declaró ante la SUNEDU un cuerpo académico integrado por 1 425 docentes calificados, de los cuales 106 realizan investigación y se encuentran registrados en el Directorio de Recursos Humanos afines a la CTI (DINA), y 41 docentes inscritos en el Registro Nacional de Investigadores (Regina). Del total de docentes, el 56 % son a tiempo completo y dedicación exclusiva.

La UNSA cuenta con 31 líneas de investigación que se encuentran asociadas los Programas Nacionales Transversales de Ciencia, Tecnologías e Innovación (CTI) de Concytec, y 10 líneas del Área de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes.

Es importante resaltar que la universidad prioriza el uso de los fondos del Canon Minero en proyectos de investigación básica y aplicada; proyectos de investigación multidisciplinaria; financiamiento de investigaciones en tesis de pregrado y posgrado; incentivos a la publicación de artículos científicos; publicación de libros, textos y revistas indizadas; maestrías en investigación; becas y semibecas asociados a temas de investigación; pasantías a otras localidades del país y del exterior; eventos de ciencia, tecnología e innovación; así como equipamiento de laboratorios, institutos y centros de experimentación.

En ese sentido, la universidad gestiona la investigación a través de esquemas concursables denominados “UNSA Investiga”, financiados con recursos provenientes del canon minero. En el 2016 se convocó a 14 concursos y en el 2018 a 20 concursos. Las convocatorias son principalmente para financiar: Equipamiento científico, incentivos por publicaciones con filiación, pasantías, ponencias en eventos y participación en cursos, organización de eventos, publicación de libros y textos académicos, entre otros fines relacionados con la investigación.

En relación de los recursos financieros, la UNSA declaró un presupuesto para el desarrollo de la investigación para el año 2017, ascendente 9 millones y medio de soles y para el 2018, un presupuesto institucional de apertura de más de 18 millones y medio de soles, que a la fecha ha ejecutado al 77%.

La Superintendencia, además de extender el licenciamiento, ha requerido a la universidad presentar los avances de la implementación del sistema de información que brinde soporte a la gestión de biblioteca que se realiza en las filiales, así como la implementación de un plan de fortalecimiento de los servicios deportivos, sociales, culturales y psicopedagógicos en todas sus filiales.

Fuente: SUNEDU

jueves, 19 de julio de 2018

Cultura de justicia, a propósito de los "CNM audios"


CULTURA DE JUSTICIA

Los audios propalados por “IDL-Reporteros” y “Panorama” están desnudando el sistema de justicia al más alto nivel y confirmando lo que durante mucho tiempo se sospechaba: por un lado, que las decisiones en la administración de justicia no pasan necesariamente por el matiz de la “justicia” y la “legalidad”, y por otro, las redes de influencia como factor preponderante.

Lo deseable para el sistema democrático es la primacía del Estado de Derecho, asumiendo a ésta como la forma de organización política que rige la vida social de un país, aplicando un marco jurídico que garantice la legalidad y los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Grosso modo, la legalidad se entiende como aquello que está regulado por las normas jurídicas de manera que, ante una ocurrencia, se tendría cierta certeza para determinar una consecuencia legal. La justicia es “lo que debe ser”, un ideal a alcanzar cuya definición puede ser tan variada como posturas, corrientes, doctrinas y contextos existan, sin embargo se entendería que ese ideal debería velar por los intereses de todas las personas definiendo el marco de derecho en que se debe mover la legalidad.

Lo deplorable en la administración de justicia es cuando ambos elementos (justicia y legalidad) se ausentan en las decisiones jurisdiccionales, dando cabida a la corrupción y tráfico de influencias, evidenciados recientemente por los medios periodísticos.

Y aunque ciertamente toda generalización es falsa, como lo sería afirmar que todas las decisiones jurisdiccionales de todas las instancias judiciales no consideran criterios de legalidad, justicia y que se basan en amiguismos para favorecer a determinadas partes, sin embargo los hechos que están develando los “CNM audios” contribuye muy significativamente en reafirmar de manera extendida la desconfianza en la ciudadanía.

Pero no solo la impartición de justicia es la que está puesta en tela de juicio, sino la composición de las instituciones como consecuencia de una red de influencia que no tiene en cuenta precisamente aspectos relacionados con la meritocracia, sino una ramplona cercanía y favorecimiento de amigos que dinamita la esencia de la institucionalidad, como el Consejo Nacional de la Magistratura, organismo constitucional autónomo, cuya misión es “nombrar y ratificar a jueces, fiscales, Jefes de ONPE y RENIEC probos y competentes, así como destituir a los que transgredan sus responsabilidades, a través de procesos justos y transparentes, para contribuir con el fortalecimiento de la administración de justicia y la institucionalidad de la democracia”.

No es suficiente la creación de la Comisión Consultiva denominada “Comisión de Reforma del Sistema de Justicia”, dependiente de la Presidencia de la República, cuyo objeto es proponer medidas urgentes y concretas para reformar el Sistema de Justicia, a fin de aportar a la construcción de una justicia eficaz, oportuna, transparente, eficiente e incorruptible. Si bien el informe que será presentado por la Comisión al Presidente de la República, contendrá recomendaciones de medidas urgentes y concretas, el reto será su efectiva implementación y para su logro se requiere mantener una ciudadanía no sólo expectante sino comprometida en su ejecución.

El trasfondo de los graves problemas en la administración de justicia que se están confirmando es nuestra cultura, pues somos todos y cada uno de nosotros, quienes alguna vez hemos sido permisivos ante algún hecho ilegal o injusto, desde la cotidianeidad, desde las diversas facetas y representaciones que ejercemos día a día. Cuando dejemos de solamente indignarnos y pasemos a la acción para la transformación, y cuando estemos francamente abocados a realizar un profundo cambio de actitud nosotros mismos, ese día seremos un país encaminado hacia el desarrollo y bienestar social.

Ante esta trascendental oportunidad de mejora para nuestro país, no la desaprovechemos.

jueves, 10 de mayo de 2018

Sunedu y el proceso de licenciamiento


“En mayo del 2019 concluiría el proceso de licenciamiento”

El nuevo titular de la Sunedu estima que la evaluación de las universidades que aún no cuentan con licencia terminará hacia el próximo año.

El martes, el Ministerio de Educación (Minedu) oficializó la designación de Martín Benavides como jefe de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu). El funcionario, quien en marzo asumió el cargo de forma interina tras la destitución de Flor Luna Victoria, conversó con El Comercio sobre sus metas para la reforma universitaria.

— En una entrevista previa, usted dijo que no pensaba quedarse como jefe de la Sunedu. ¿Qué cambió?
Ratifico lo dicho entonces: no estaba en mis planes asumir una función pública. Ser designado superintendente interino me tomó por sorpresa. Durante estos dos meses, me convencí más de que podía invertir parte de mi vida académica y profesional en el cargo. Por ello, cuando finalmente me lo pidieron, acepté.

— ¿El ministro de Educación, Daniel Alfaro, le pidió priorizar algún aspecto?
Más que un direccionamiento, me preguntó mi visión para la Sunedu. Se la dije, y respetando la autonomía de la entidad me respondió que estaba de acuerdo. Coincidimos en que se requiere una mejor articulación entre nosotros y el Minedu.

— ¿Qué buscan articular?
Por ejemplo, debemos trabajar juntos en un sistema único de información universitaria. Asimismo, tenemos que elaborar el eventual plan de cierre de algunas universidades [que no obtengan el licenciamiento].

— ¿Cuál es su visión sobre el licenciamiento?
Queremos dar el mensaje de que el licenciamiento es un proceso de transformación de la calidad. No estamos de acuerdo con lo que se dice a veces: que esta es una reforma burocrática. Una universidad licenciada antes no tenía un plan de estudios adecuado a la Ley Universitaria, ya lo tiene; tampoco contaba con un vicerrectorado de investigación, ya lo tiene. Es un proceso de mejora continua.

—¿Y las universidades que no se adecúen a la reforma?
Van a tener que cerrarse. Eso no ha cambiado. Ahora, tenemos que hacer una mejor lectura de las fechas que se han dado en relación con el proceso de licenciamiento. Estamos evaluando eso para asegurarnos de que aquellas universidades en plena transformación y con voluntad de cambio no se vean sacrificadas por una fecha. Dicho eso, creo que en mayo del 2019 concluiría el proceso de licenciamiento. Esa es la fecha relevante para mí.

— Concluir el proceso de licenciamiento no implica que todas las universidades sean licenciadas, ¿o sí?
No. Es culminar toda la evaluación, todo el proceso [que incluye la revisión documentaria hasta la verificación presencial]. ¿Cuántas universidades serán licenciadas al 2019? No lo sabemos aún.

— A la fecha, solo 36 universidades se han licenciado en tres años de reforma [25% de 145 que solicitaron la licencia]. ¿No es muy ambicioso proyectar el fin de todo el proceso a un año?
Debemos tener cierto nivel de ambición. Este es el año del licenciamiento; la visión es priorizarlo porque hay la necesidad de dar calma a la comunidad universitaria, y concluir este ordenamiento iniciado en el 2015.

— La Asociación de Universidades del Perú (ASUP) congrega a 71 universidades en proceso de licenciamiento o ya licenciadas. Aun así, esta entidad es bastante crítica con la reforma. ¿Qué le dice esto?
No sé cuáles son los intereses de ese grupo. Creo que están faltando a la verdad, en el sentido de que tenemos evidencias de que el proceso de licenciamiento no ha debilitado a las universidades, sino que las ha acercado a un estándar de calidad superior al que tenían.

— Hace unas semanas, la ASUP propuso que se modifique la Ley Universitaria para que los rectores elijan al consejo directivo de la Sunedu, y ellos designen al superintendente. Para algunos, esto sería regresar al modelo de la extinta Asamblea Nacional de Rectores (ANR). ¿Qué opina?
Estoy en desacuerdo cuando dicen que el consejo directivo no tiene representantes de la comunidad universitaria. Sí los tiene, y elegidos por concurso público. Hoy hay dos representantes de la universidad pública, y tendremos un tercero.

— El congresista Javier Velásquez Quesquén (Apra) también retomó su proyecto de ley que tiene una propuesta muy similar a la de la ASUP sobre la elección del consejo directivo y del superintendente. La iniciativa está en la Comisión de Educación. ¿Amenazaría a la reforma?
Desde que se creó la Sunedu siempre hubo una amenaza de personas que, creo, todavía no han entendido el sentido de la reforma.

— ¿Congresistas también?
Seguramente. Quiero convencerlos de que esta reforma es positiva para la universidad peruana. Y si tienen una orientación en esa dirección, no deberían preocuparse de la existencia de la Sunedu ni de su autonomía, porque no tengo ninguna relación política con ningún partido. Sobre el proyecto de Velásquez Quesquén, prefiero no pronunciarme.

— El primer ministro César Villanueva anunció que el Ejecutivo “está revisando las exoneraciones tributarias a las universidades privadas en el país”, que en algunos casos generan excedentes y utilidades. ¿Esta “revisión” ha sido coordinada con la Sunedu?
No hemos tenido ninguna conversación [al respecto].

— Pero si se anulan estas exoneraciones, ¿eso no afectaría a la reforma?
Veamos. La Sunedu tiene como función supervisar que la reinversión de excedentes o utilidades se oriente a mejorar la calidad universitaria. Cuando hicimos un análisis, me preocupó que menos del 5% de estas utilidades haya sido dirigida por las universidades a fortalecer la investigación. La mayor parte se invertía en activos fijos. Ahora bien, no estamos en condiciones de saber si esos activos están vinculados a la mejora requerida. Todavía tenemos que investigar este tema.

— Precisamente, ¿Sunedu no debería ser parte del proceso de “revisión” propuesto por Villanueva?
Estoy seguro de que nos van a invitar.

Fuente: El Comercio

sábado, 27 de enero de 2018

¿Por qué regular los mercados de servicios educativos?

¿Por qué regular los mercados de servicios educativos? 11 razones

Escribe: Hugo Ñopo

La temporada escolar no llega sola. Viene con preocupaciones por los precios de las matrículas y las pensiones de los colegios. Entre las voces alarmadas no faltan quienes piden regular los precios en los mercados educativos. No obstante, lo que esas voces ignoran es que muchas veces ello puede hacer más daño que bien. La regulación de precios no tiene por qué ser el único camino para mejorar el funcionamiento de un mercado.

Como bien dijo Jean Tirole, un estudioso de los mercados imperfectos, en una entrevista brindada apenas supo que recibiría el premio Nobel: “…(la regulación) es específica para cada industria. La manera en que se regula tarjetas de crédito no tiene nada que hacer con la manera en que se regula la propiedad intelectual o los ferrocarriles. Hay muchos factores idiosincráticos. Esto es lo que hace todo tan interesante.”

Entonces, ¿cómo regular el mercado de servicios educativos? Una buena respuesta a esta pregunta requiere primero entender cómo funciona este mercado específico. ¿En qué medida difiere del modelo de competencia perfecta? ¿Qué fallas tiene?

A continuación, un listado de 11 razones por las que los mercados de servicios educativos difieren del mercado ideal con competencia perfecta. Un punto de partida de estos argumentos fue publicado primero en este artículo y ahora es parte de un estudio que actualmente llevo a cabo con mi colega María Balarin, de GRADE. Aunque algunas de estas fallas no son exclusivas de los mercados de servicios educativos, en conjunto hacen que el mercado de la educación sea tan particular

1.La entrada y salida de los agentes no es libre, tiene fricciones.

Los colegios y los padres de familia enfrentan barreras, tanto a la entrada como a la salida. Varios hemos pasado por la experiencia de buscar colegios y sabemos cuan difícil es encontrar vacantes. Los promotores de colegios saben muy bien que entre la decisión de abrir un colegio y el momento de efectivamente comenzar a operar transcurre mucho tiempo. Algunas de estas barreras limitan la competencia, con la consecuente implicancia de pérdidas sociales. Pero algunas otras, aunque parezca irónico, resultan ser positivas para la sociedad. En el modelo de competencia perfecta sobreviven solo las empresas competitivas, las que no lo son desaparecen del mercado. Sin embargo, en un mercado educativo, el costo social de la desaparición de un colegio es grande. La desaparición de un colegio no siempre es un evento deseable.

2. Hay problemas de información asimétrica.

La información sobre la calidad que maneja un colegio es diferente a la que maneja un consumidor potencial (padre de familia o estudiante) y es distinta a la que maneja un consumidor actual. Un director de colegio, o sus profesores, son conscientes de las limitaciones que pueda tener su propuesta educativa. Sin embargo, no están dentro de sus propios intereses que estas posibles deficiencias se transparenten frente a todos. Para los padres de familia que están buscando colegio para sus hijos por primera vez, no existe una fuente de información accesible, amigable y confiable que les pueda ayudar en la toma de decisiones.

3. La calidad del servicio es difícil de observar o medir.

Las dimensiones relevantes de la calidad son muchas, pero no todas son fácilmente observables. Si bien es posible medir con cierta confiabilidad los logros de aprendizaje de los estudiantes en matemáticas, lectura, historia, ciencias y otras materias, es más difícil medir los resultados de los estudiantes en pensamiento crítico, innovación, capacidad de trabajar en equipo, perseverancia y en un conjunto amplio de habilidades socioemocionales relevantes para el éxito futuro de sus estudiantes. Mencionar la palabra “futuro” me lleva a la cuarta particularidad de los mercados de servicios educativos.

4. La calidad se revela después de la provisión del servicio, mucho después de haber terminado la transacción.

El éxito de un proyecto educativo se revela algunas décadas después de que los estudiantes abandonaron las aulas. La respuesta a la pregunta “¿qué tan bueno es tal o cual colegio?” finalmente se responde mirando la trayectoria de vida de sus egresados. ¿A qué universidades fueron? ¿Qué tan buenos profesionales son? ¿Qué tan buenos ciudadanos son? Sin embargo, para ese entonces, la transacción económica por el servicio educativo ya terminó y queda poco lugar para el reclamo por parte de los padres de familia.

5. Aún con información completa y simétrica para todos los agentes, los seres humanos cometemos errores sistemáticamente.

No siempre actuamos como el agente racional que se asume en los modelos de competencia. Los padres prestan atención a factores que no necesariamente están directamente vinculados con una mejor calidad educativa. Un ejemplo: el número de materias. Esta “racionalidad acotada” viene siendo advertida por la literatura de economía del comportamiento, con resultados muy interesantes (Kahneman 2002 y varios seguidores). La buena noticia que traen estos avances es que es posible mejorar las decisiones de las personas con ciertos estímulos (“nudges”) que los llevarían a elegir mejores resultados.

6. Hay un agente particularmente grande que puede mover el equilibrio del mercado con su accionar: el Estado.

Uno de los supuestos centrales de la competencia perfecta es que ningún agente tiene el poder suficiente para determinar que el mercado se mueva según sus decisiones. En educación esto es distinto. El Estado, dado su tamaño, determina ciertos estándares y precios. Una de las decisiones que resulta fundamental es la de los salarios de los docentes. Si el Estado decide subir los salarios de sus docentes, al colegio privado no le queda mucha opción al respecto. Necesitará subir los salarios de los docentes que desea mantener.

7. La educación adquirida se convierte en un bien posicional.

En los mercados de trabajo, no basta con que un individuo esté capacitado para una posición. Es importante que el individuo esté mejor capacitado que el resto de sus competidores. Así, no solamente importa el consumo de un servicio educativo en términos absolutos (en términos de qué calificaciones adquiere el individuo), sino también en términos relativos (en relación a qué calificaciones, por encima de sus potenciales competidores, adquiere el individuo). Esto impone serios retos para la determinación natural de precios competitivos en los mercados.

8. El servicio educativo genera un bien público.

Esto es algo que el propio Adam Smith tenía claro al decir que el ser parte de una sociedad “letrada y numerada” era un bien público. El que se formen más ingenieros, médicos o docentes genera bienestar para toda la sociedad. Por esto, el costo de la formación de un individuo no debería ser solo responsabilidad del individuo o su familia. La sociedad, al ser beneficiaria última de esta formación, debería asumir también parte del costo.

9. La calidad del servicio educativo no depende solo del proveedor.

Esto marca una diferencia muy importante entre el mercado de servicios educativos y la mayoría de mercados de servicios. La calidad el servicio de la cafetería en la que estoy mientras escribo estas líneas depende fundamentalmente de la cafetería misma: sabor y temperatura del café, calidad de los muebles, iluminación, ventilación, atención del personal, etcétera. En el servicio educativo, no obstante, el esfuerzo del estudiante y su familia, importan. Más importante, las condiciones socioeconómicas de las familias de los estudiantes importan. Esto genera una inequidad importante en las oportunidades; la cual, si no es tomada en cuenta a tiempo, perpetúa la inequidad de los resultados económicos.

10. La frecuencia de las transacciones importa

En gran medida, nuestra experiencia como consumidores se construye sobre la base de hacer transacciones. En alguna de ellas acertamos, en otras erramos. La contratación del servicio educativo es mucho más esporádica que la de otros servicios. En algunos casos, la decisión sobre a qué colegio enviar a los hijos sucede una vez en la vida. Los consumidores del servicio educativo difícilmente pueden adquirir gran experiencia acerca de las mejores maneras de buscar y contratar el servicio. Y el eventual error de contratar un mal servicio educativo puede ser muy caro, con impactos en la vida de las personas.

11. Hay externalidades.

Un estudiante aprende no solamente de los profesores y tutores que provee un colegio. Aprende también, y en una gran medida, de sus compañeros de clases. Aquí radica gran parte de la riqueza del proceso educativo, en esto que la literatura llama los efectos de pares. Estos dan cuenta de una de las sinergias más importantes que se genera en el proceso pedagógico. Potencialmente, además, se trata de una de las más peligrosas, pues eventualmente perpetuaría inequidades.

Para el final, el elefante en el salón. Oliver Hart, un estudioso de la teoría de los contratos, en esta entrevista, también ofrecida a pocas horas de enterarse que recibiría el Nobel, dijo algo apunta a un problema que probablemente esté en el corazón de los mercados de servicios educativos: “Creo que puede haber problemas si las escuelas buscan ganancias y una solución es que no tengan fines de lucro”. Así pues, es difícil pensar que una empresa con fines de lucro sea capaz de ofrecer la mejor educación posible. Cualquier centavo que vaya a engrosar las utilidades del negocio es un centavo que pudo haber ido a la mejora de la calidad educativa ofrecida a nuestros estudiantes. Aquí vale la pena recordar que precisamente esto último es el objetivo central de la política pública en esta materia: proveer educación de la mejor calidad para todos.

El lector se preguntará si este listado ya es suficiente para comenzar a diseñar el conjunto de intervenciones/regulaciones óptimas para los mercados de servicios educativos. Lamentablemente la respuesta es aún no. Es necesario añadir a estas consideraciones conceptuales una buena dosis de contexto. ¿Qué especificidades tiene la realidad local? ¿Qué buenas prácticas internacionales son adaptables a esta realidad? Son algunas de las preguntas que guiarían los próximos pasos.

sábado, 16 de septiembre de 2017

FUJIMORISMO: LA EDUCACIÓN COMO MERCANCÍA

Con la Constitución Política de 1993 nacida en la dictadura de Fujimori, se liberalizó la educación, es decir, se avaló la iniciativa privada indiscriminada para la creación de oferta educativa a nivel básico y superior. Con ello se dio carta libre para hacer de la educación una mercancía, un gran negocio, al estar exonerada de todo impuesto. Pero además, con una pobre regulación se generaron escuelas, colegios, institutos y universidades por todo el país, ofreciendo servicios de muy mala calidad a nuestros niños y jóvenes. Y luego nos preguntamos ¿Por qué los niveles educativos en el Perú son tan bajos? Sin duda, esta es una de las razones.

UNIVERSIDADES POR DOQUIER

Hasta 1990 el Perú contaba con 51 universidades en todo el territorio. Con la Constitución de 1993 fue posible la creación de decenas de universidades. El artículo 17 señala entre otros: “…Con el fin de garantizar la mayor pluralidad de la oferta educativa, y en favor de quienes no pueden sufragar su educación, la ley fija el modo de subvencionar la educación privada en cualquiera de sus modalidades, incluyendo la comunal y la cooperativa…”. La suerte estaba echada, las universidades ya no se crearían por ley como establecía la constitución anterior, sino que un organismo, en aquel entonces la CONAFU, autorizaba las licencias de funcionamiento.

Cabe mencionar que durante el periodo fujimorista no se creó ninguna universidad pública, por el contrario, estuvieron intervenidas militarmente hasta 1998 por ser consideradas “focos terroristas”. Muy conveniente por cierto.

CON LICENCIA PARA EDUCAR CON CALIDAD

Actualmente, según la página web de SUNEDU tenemos 143 universidades en el Perú, 51 públicas y 92 privadas. De todas ellas solo 14 han alcanzado el ansiado licenciamiento.

Con la última Ley Universitaria Nº 30220 y contra todo pronóstico, se está poniendo orden para garantizar que la Educación Superior se brinde con responsabilidad y calidad. Si bien se tejieron argucias y mañas para impedirlo, la SUNEDU no ha cesado en la labor de pasar por evaluación a todas las universidades a través del proceso de licenciamiento, que no es otra cosa más que la verificación del cumplimiento de las Condiciones Básicas de Calidad (CBC), que implica que las universidades aseguren que sus docentes alcancen los grados académicos que corresponden para llevar adelante la educación universitaria, que los centros cuenten con todos los servicios para impartir la oferta educativa, que los recursos se destinen a los fines educativos y al mejoramiento de la calidad, entre otras medidas. Solo cumpliendo con estas condiciones, una universidad está en capacidad de brindar los grados y títulos que correspondan.

Los que pensamos que la educación no es una mercancía sino un derecho de todos y todas, esperamos que los procesos de licenciamiento no bajen la valla, no cedan ante las presiones. Las 92 universidades que aún no cuentan con el licenciamiento tienen la oportunidad hasta julio del 2018 de mejorar sus servicios educativos, revisar las contrataciones de sus docentes e invertir todo lo necesario para alcanzar los estándares.

Aquellas que no lo logren quedarán prohibidas de convocar a procesos de admisión, brindar servicios o extender títulos universitarios. ¿Y qué pasará con aquellas que no están dispuestas porque solo pensaron en enriquecerse a costa de las expectativas de los jóvenes y sus familias que soñaron con un título universitario? Tendrá que haber alguna alternativa.

Por lo pronto se ha anunciado que hay 50,000 estudiantes que estudian en 79 establecimientos informales de 14 universidades que no tienen licencia para funcionar. En estos casos se les permitirá continuar el presente semestre porque en el 2018 ya deben ser reubicados. ¿Qué pasará con los estudiantes de provincia que no pueden trasladarse a sedes autorizadas? ¿Habrá alternativa para ellos y ellas sin que eso signifique flexibilizar las condiciones de calidad exigidas por la ley?

FUJINEGOCIOS

Sin duda hay grandes inversiones detrás de las universidades improvisadas, no para formar a los mejores profesionales del país sino para financiar negocios y campañas políticas.

Hace algunos meses un diario nacional saco a la luz la lista de 16 congresistas fujimoristas vinculados a universidades, entre ellos: Lucio Ávila, Osías Ramírez y Alberto Oliva. No es casualidad que se hayan opuesto a la ley universitaria, como tampoco es casualidad que sean de la bancada fujimorista aquellos congresistas ávidos porque acabe la moratoria en diciembre que impide la creación de nuevas universidades.

¿Sería justa y necesaria la creación de más universidades considerando que las existentes no cumplen con los estándares de calidad? Al respecto, el SUNEDU ha sido claro que el nacimiento de una nueva universidad tendrá que ser bajo las condiciones básicas de calidad que establece la ley. Aun así, habría que preguntarle al MINEDU si existen estudios de demanda de nuevas universidades que justifiquen su creación.

LLAMADO CIUDADANO

Desde esta tribuna me atrevo a hacer un llamado ciudadano a defender la educación superior como un derecho, a exigir la calidad que nuestros jóvenes y profesionales se merecen, a no transar con aquellas ofertas que venden un sueño a cambio de unos pocos soles. Desconfiemos de aquellas universidades que ofrecen ingresos gratuitos, créditos y mil facilidades para los estudios de sus hijos.

Un segundo llamado es a exigir el fortalecimiento de la universidad pública, si bien son las menos que han alcanzado el licenciamiento, es necesario apostar por ellas y, como en muchos lugares del mundo, debieran ser las mejores del país.

Estemos alerta en relación a las 79 sedes informales de universidades cuya lista podrán encontrar en www.sunedu.gob.pe, y recuerde que sus estudiantes solo podrán hacerlo este semestre, luego serán reubicados. Finalmente, estemos alerta porque los viejos y nuevos negociantes de la educación, ya tienen listos e ingresados 14 proyectos de creación de nuevas universidades, según ha circulado en los medios. Estemos vigilantes.


Fuente: Diario Uno

lunes, 11 de septiembre de 2017

La activa labor de la Sunedu

LA ACTIVA LABOR DE LA SUNEDU

No hay semana que pase que no veamos una noticia de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) informando sobre la marcha del proceso de acreditación de universidades, advirtiendo sobre las carreras profesionales y sus respectivas casas de estudios autorizadas o, como en la información publicada ayer en El Peruano, sancionando a asociaciones que ofrecen servicios educativos superiores de manera fraudulenta.

Editorial del 9/9/2017

En suma, fiscalizando, supervisando y sancionando, para garantizar que el estudiante reciba una educación superior idónea, un aspecto que no existía antes de su creación, cuando esta labor estaba en manos de la Asamblea Nacional de Rectores.

El Tribunal Constitucional ha resuelto que la Ley Nº 30220-Ley Universitaria y sus esquemas de supervisión son coherentes con el orden constitucional que asegura la autonomía universitaria; y al hacerlo, ha subrayado, además, la necesidad de que el Estado peruano ejerza un rol rector y supervisor de la educación universitaria por ser también su deber certificar la calidad de la educación en esta etapa del sistema educativo nacional.

Seguramente, hay muchas cosas que mejorar en la Sunedu, pero no podemos negar que el tiempo le viene dando la razón a la Ley Universitaria, en el sentido de que la oferta de la educación superior requería una institución de estas características, que exija a las universidades un mínimo de nivel académico para funcionar, pero, sobre todo, que se convierta en un referente válido para padres y estudiantes al momento de escoger la carrera y la institución académica en la que seguirá sus estudios.

Basta entrar al portal institucional www.sunedu.gob.pe para enterarse de las universidades que cuentan con acreditación, de las carreras autorizadas y sin autorización, y de los establecimientos sin licencias.

Si a eso le sumamos el portal www.ponteencarrera.pe del Ministerio de Trabajo, que informa sobre el nivel de empleabilidad y sueldos de los egresados por origen de universidad, podemos decir que ya no hay manera de ser engañados, porque padres y jóvenes tienen las herramientas para tomar una buena decisión.

Una prueba de la autoridad que viene ganando esta institución en el sector es la información brindada hace algunos días respecto a que solo 14 de más de 140 universidades a escala nacional cuentan con la licencia institucional, y que al menos 60 tendrán que pasar por un nivel de adecuación, lo que demuestra que hay buena respuesta de los supervisados para adecuarse al nuevo esquema.

Sin embargo, aún hay sectores que no se rigen por el nuevo statu quo, y si bien ya no piden la desaparición de la superintendencia, pretenden alterar la composición de su consejo directivo para dar cabida a representantes de los rectores, convirtiéndolos de esta manera en juez y parte de un proceso de fiscalización que debería ser autónomo y transparente.

Como dice el Consejo Nacional de Educación, la reforma universitaria puede mejorarse, pero jamás debemos retroceder.


Fuente: El Peruano