miércoles, 1 de junio de 2016

Documental: Su nombre es Fujimori (2016)

Estreno mundial del documental "Su nombre es Fujimori" ¿Cómo se le llama al régimen que desaparece personas, que cierra medios de comunicación, que tiene como asesores principales a aliados del narcotráfico, que esteriliza mujeres sin consultarles, que mata periodistas, que te persigue con la SUNAT, que te llena denigra con titulares chicha, que corrompe a políticos de la oposición y los compra para sus fines, que te llena con discursos de miedo día y noche, que ha entrado al gobierno para robar, para saquear, para cargarse al país en peso, fugar a Japón y renunciar desde allá? A ese régimen se le llama fujimorismo. Es hora de recordar lo que fue esa dictadura que ya lleva un cuarto de siglo lavándose la cara. Es hora de recordar que Keiko Fujimori no estuvo al margen de la dictadura sino participó en ella. Se alimentó de ella. Porque Keiko Fujimori es la versión más ambiciosa y perversa de su padre. Nos toca preguntarnos si estaremos a la altura para no ser nosotros la versión triste y sumisa del Perú de inicios de los noventa.

lunes, 30 de mayo de 2016

Reflexiones sobre la campaña presidencial 2016

Amor por el Perú

Escribe: Carmen McEvoy. Historiadora

Reflexiones sobre la campaña electoral.

Sumamente violenta –especialmente a nivel verbal– ha sido la última campaña electoral que esta semana llega a su fin. No alcanza la dimensión de la de 1872 –que culminó con un presidente asesinado a balazos y un ministro de Guerra y dos de sus hermanos colgados del campanario de la Catedral de Lima– pero igual ha suscitado pedidos de tregua.

El problema es que las campañas electorales son el fiel reflejo de cada sociedad. La oportunidad que ellas tienen para exorcizar sus demonios y saldar cuentas con un pasado irresuelto que –como el nuestro– siempre vuelve para atormentarnos. Pienso, por ejemplo, en la corrupción que destruye a nuestras instituciones, en el crimen organizado que no perdona ya ni la vida de bebes durmiendo en los brazos de sus madres, en el narcotráfico que se perfila como el primer grupo de interés económico, en nuestra poco estudiada tendencia hacia la destrucción y en la falta de amor por la República del Perú.

Hasta la fecha hemos visto todo lo imaginable: tesis plagiadas que ya nadie recuerda, un jurado electoral que no se comportó a la altura de las circunstancias, candidatos que subieron y bajaron por el palo encebado de las encuestas, traiciones, denuncias, pocas ideas y mucha farsa. Pero lo más destacable es el despliegue de dinero y recursos, inédito en nuestra historia electoral.

La interminable serpiente de camionetas, buses y carros último modelo movilizados por Fuerza Popular en Puno bajo la batuta de Joaquín Ramírez, supuesto lavador de dinero ligado al narcotráfico, es solo comparable a las caravanas majestuosas para recibir a Keiko Fujimori, financiadas por un cacique selvático acusado, también, de narcotráfico y lavado de activos. Terrible obscenidad en un país pobre y que debiera llamarnos a la reflexión. A la preocupación por el surgimiento de una plutocracia lumpenesca que no entiende de democracia y para la cual el amor al Perú es una idea esotérica.

“Sirve a tu país; busca la excelencia”. Esta sentencia, en medio de la feria de improperios, cinismo y pobreza de ideas que ha sido esta campaña –la más vergonzosa de nuestra historia republicana– me conmovió profundamente. Su madre se la dijo a Pedro Pablo Kuczynski antes de morir. La señora no había nacido en el Perú pero abrazó a nuestro país como suyo y vivió con su esposo en el leprosorio de San Pablo, en lo más recóndito de nuestra Amazonía. Su hijo Pedro Pablo, a sus 77 años, sigue dando batalla –quizás sosa y a veces en cámara lenta– por ese Perú mágico que recorrió de la mano de sus padres. La historia puede parecer irrelevante en la era de la ambición y la violencia desmedida, pero es bueno recordarla.

José Chlimper, vicepresidente de la fórmula de Fuerza Popular, declara que él no recuerda lo que ocurrió hace veinte años y yo como historiadora me permito discrepar con su ingenuo presentismo. A mí la memoria me sirve de ancla en la alegría y en la adversidad. Quizá porque ella se originó en un hogar punteño donde mi padre, un hombre bueno y honesto, me enseñó a recordar los eventos que forjaron al Perú que él tanto amaba.

La historia más poderosa que mi padre me contó fue sobre la temprana partida de José Faustino Sánchez Carrión, quien murió luego de organizar la campaña militar que culminó en el triunfo patriota en Ayacucho. Cayetano Heredia, el insigne médico peruano, le hizo la autopsia y luego escribió que su pena era inconmensurable al reconocer el cuerpo inerte de un liberteño que amó y sirvió al Perú hasta el final.

Recordando a Sánchez Carrión, a mi padre y a tantos patriotas anónimos que se inmolaron por la República, les pido a mis conciudadanos que voten con memoria y con amor. Nuestro Perú milenario merece el destino grande y digno que los padres fundadores soñaron para él hace ya 200 años.


Fuente: El Comercio

miércoles, 18 de mayo de 2016

Lima, la intransitable

Lima, la intransitable

Tomado de: Punto Edu

Mientras los limeños vemos cómo las reformas de transporte se tornan confusas, nuestra cotidianidad se torna intransitable. Especialistas de la universidad analizan el enfoque de las acciones que han determinado el diseño de nuestro sistema de transporte público.

Vivir en la Lima en los noventa significó asistir al nacimiento de la informalidad en el transporte. Fue en julio de 1991 cuando el gobierno de Alberto Fujimori promulgó el Decreto Legislativo 651, con el propósito de promover la libre competencia y tarifas en el transporte urbano e interurbano. Luego, en octubre de 1992, se promulgó la Ley N° 25789, que derogaba todas las restricciones a la importación de vehículos usados.

El Mg. Israel Cabrera, docente del Departamento de Ingeniería, reconoce esta época como la que marcó el inicio de la informalidad en el transporte. “El origen de todo es esta época en la que Fujimori desregulariza el sistema de transporte. Nacieron las cústeres y los limeños aprendimos a trasladarnos en combis. Cualquier persona podría comprar un vehículo y salir a la calle, libremente, a brindar el servicio. Teníamos una sobreoferta que hasta hoy sobrevive”, dice.

De eso ha pasado 25 años, en los que hemos sufrido a diario los problemas de la informalidad en nuestro sistema de transporte: altos índices de accidentes, caos, pérdida de horas/hombre, estrés o interminables cuellos de botella, sobre todo en horas punta. Según el VI Informe de Percepción sobre Calidad de Vida 2016, realizado por la organización Lima Como Vamos, el 49% de limeños considera que el transporte es uno de los principales problemas de la ciudad y el 64% se encuentra insatisfecho con la forma en que funciona.

Los intentos para solucionar este problema se traducen, sobre todo, en la construcción de vías rápidas y ampliación de carriles en distintos puntos de la ciudad. La puesta en marcha del Metropolitano y el Metro de Lima, así como el planeamiento de los corredores viales también son parte de una reforma, pero la forma en la que se ejecuta no está libre de cuestionamientos.

Reino del automóvil

El Dr. Pablo Vega Centeno, docente del Departamento de Arquitectura, considera que esto se debe, entre varios factores, a que la prioridad de circulación del automóvil particular nunca ha sido puesta en discusión. “Lima sigue siendo una ciudad pensada para priorizar la circulación del transporte privado o taxis, aunque este represente menos del 15% del total de viajes”, dice Vega Centeno. Según él, es esta idea la que lleva a priorizar el concreto sobre planes más complejos lo que supone muchas desventajas: “Los costos de un paso a desnivel son mucho más altos que los de buenas implementaciones en líneas de transporte público, pero el concreto es parte de los íconos de modernidad”.

Entonces, las apuestas más agresivas siguen siendo los bypasses, aunque esta ha dejado de ser una opción para el resto del mundo. “Mientras las ciudades están demoliendo viaductos para ganar espacio para la gente, en Lima estamos actuando al revés. Estamos utilizando políticas viales que eran legítimas hace 50 años”, explica Vega Centeno.

El profesor Israel Cabrera coincide con él al señalar que “no hay una visión de lo que se quiere para la ciudad y se trata de arreglar el problema del transporte con pastillas para el dolor y es ahí donde el bypass es lo típico. Si le preguntas a cualquier ciudadano cómo se arregla el problema de la congestión, te va a decir: ‘construyendo un paso a desnivel’, pero esa no es la solución”. Cabrera destaca que, para arreglar el transporte público, se necesita planificar una red en toda la ciudad, pero a través de diferentes recursos, como buses, trenes, tranvías, teleféricos, etc.

Por su parte, el Mg. Juan Carlos Dextre, jefe del Departamento de Ingeniería, añade: “El sistema debe ser concebido para que no desaparezca el transporte pequeño. Por ejemplo, los mototaxis, que jalan a la gente para que baje del cerro, donde no llegan buses ni Metropolitano. Lo que está mal es que ese transporte pequeño haga un viaje hasta el centro de la ciudad porque ahí genera problemas: congestión, contaminación, pérdida de horas/hombre, etc.”

Analizando las reformas

Pero hemos tenido avances. Pablo Vega Centeno considera que en la gestión anterior hubo un debate y sensibilidad para hacer cambios del transporte, “pero fueron tímidos y tardíos, pues se empezó a pensar en el transporte casi terminando el segundo de los cuatro años de gestión. Hubo una intención para la reforma, pero solo se terminó diciendo ‘mejoremos el transporte público, pero no molestemos al transporte privado’. No ha habido una gestión plenamente eficiente ni convencida por la realización de ese tipo de transformaciones”.

El profesor Israel Cabrera es más crítico. “No tenemos un sistema de transporte. La ciudad es un sistema complejo, la movilidad, también; y todo ha estado funcionando de manera adaptativa. Cuando se creó el Metropolitano fue como el inicio de lo que iba a ser una red de transporte adecuada, pero la demanda ha crecido tanto que hay algunas cosas que revisar sobre el funcionamiento del sistema”, dice.

El Metropolitano, según Juan Carlos Dextre, atiende a, por lo menos, “700 mil pasajeros diarios, que es más del doble de lo que carga la línea 1 del Metro”, y es esta cantidad de demanda la que hace más evidente las deficiencias de su implementación. Dextre añade que la vía que ocupa el Metropolitano debió destinarse para el sistema del Metro de Lima.

En ese sentido, el profesor Cabrera apoya esta propuesta y afirma que por ahí debería pasar el tren porque es la zona con mayor demanda de la ciudad. “El Metropolitano es un sistema importante, pero de capacidad limitada y ya está próximo a cubrir la capacidad que puede tener”, dice. Y añade: “El Metropolitano tiene serias fallas. Faltan buses, hay un problema de la redistribución y en los horarios de los buses. Si ese sistema no da para más, se necesita otro, por eso se requiere una red que sostenga la movilidad. Una persona debe tener opciones para trasladarse, no solo el Metropolitano, porque eso no va a solucionar el problema de ciudad, tiene que ser una red”.

La falta de conectividad entre el Metropolitano y el Metro de Lima es otro problema. Sobre ello, Vega Centeno dice: “Se ha buscado hablar del Metro por la imagen de modernidad, pero no sé en qué medida este Metro esté insertado en una política de transporte que ayude a mejorar la movilidad en la ciudad”.

Al respecto, Dextre señala que al priorizar el Metropolitano o el Metro se ha descuidado el transporte de superficie. Es decir, los buses. “La importancia de los buses es muy grande, pues transportan a más del doble de gente que el Metro de Lima o el Metropolitano. Si queremos que el transporte público mejore significativamente, el gobierno central debería apoyar al municipio con presupuesto para que se mejore este sistema”, sostiene. Lo que el especialista propone es que se apueste por un subsidio adecuado que promueva una gran red de transporte de superficie con pasajes a menor costo. Asimismo, el jefe del Departamento de Ingeniería señala que hay un gran problema de planificación a largo plazo. “No se puede esperar cambios de un día para otro, hay que plantear plazos y medidas a las que podamos adecuarnos. Pero hay que plantearse plazos razonables”, refiere.

Este tema nos lleva directamente a interpelar la planificación de la ciudad. Vega Centeno considera que no solo tenemos que preguntarnos por qué el transporte es ineficiente, sino por qué es necesario viajar trechos tan largos para realizar actividades cotidianas vitales, trabajar o estudiar. “¿Por qué no hay la posibilidad de que estos viajes sean más cortos? Esto nos permite pensar la planificación de la ciudad ¿Por qué no hay más concentración de oferta de servicios públicos o de oportunidades laborales? Lo único que se ha descentralizado es la oferta de centros comerciales”, dice.

Gestiones y política

Los especialistas coinciden en que son las decisiones políticas las que se sobreponen a las técnicas. Israel Cabrera considera que, “aunque podemos aspirar a una mejor ciudad, el limitante en el Perú es la política, ya que no estamos acostumbrados a que la gente entre al gobierno y continúe con las ideas buenas del periodo anterior”.

El profesor Juan Carlos Dextre concuerda con ello: “Me parece que algo que nos hace daño como ciudad y país es que tratemos de identificar determinadas reformas con una gestión. Eso nos lleva a una pelea política inútil. Los servicios de transporte público no son de uno ni de otro, son de la comunidad”.

En ese sentido, ambos reconocen que el gran problema, al planificar la ejecución de obras, es que estas sobrepasan una gestión y las autoridades quieren algo que en su periodo les permita decir que hacen cosas, no algo que los sobrepase. Bajo esa lógica, lo único que sobrepasa las gestiones municipales es el caos con el que la ciudad convive a diario con su sistema de transporte.


Fuente: Punto Edu

lunes, 16 de mayo de 2016

El rol del Estado en la educación superior privada

Indispensable (e irrenunciable)

Escribe: Jaime Saavedra Chanduví, Ministro de Educación

El rol del Estado en la educación superior privada.

En una encuesta reciente de Ipsos (nacional; urbano y rural), el 84% de los peruanos está de acuerdo con que el Estado establezca y fiscalice estándares básicos de calidad que toda universidad debe cumplir. ¿Por qué esa opinión tan mayoritaria? Porque hay ya una conciencia de que la manera como hemos organizado nuestro sistema universitario ha sido desastrosa y tiene que cambiar.

La universidad es motor de desarrollo y prosperidad. Toda universidad debe interiorizar que su rol va más allá de formar profesionales. Forma también ciudadanos responsables de construir su futuro y el futuro del país. Establece también comunidades académicas que mueven la frontera del conocimiento y avanzan en la solución de nuestros problemas de desarrollo. Como país, cometimos el error de descuidar ese rol de la universidad.

En 1996, con el Decreto Legislativo 882 se dio inicio a una desenfrenada (y hasta caótica) expansión de universidades privadas sin fines de lucro (asociativas) y con fines de lucro; cubrieron una demanda desatendida, dado el repliegue de las universidades públicas en el marco de severas restricciones fiscales. Se crearon o expandieron excelentes universidades privadas. Pero también universidades privadas baratas de dudosa calidad.

Si bien, como argumentan algunos, esto ha permitido que peruanos de pocos recursos puedan acceder a una universidad, al mismo tiempo se ha generado una gran inequidad en el acceso a educación de calidad. Quien tiene dinero para pagar una buena universidad, tiene mayores chances de acceder a una buena educación (inequidad parcialmente compensada por los programas de becas con que ahora cuenta el país).

¿Quizá esas universidades baratas son una buena inversión? No necesariamente. Muchas universidades privadas, principalmente aquellas con fines de lucro, no son selectivas, y aceptan postulantes sin mayor filtro. Tomemos como ejemplo la carrera de Administración de Empresas y veamos cuánto ganan sus egresados en los primeros cinco años. Los egresados de las tres universidades privadas con fines de lucro más grandes (con un costo para la familia) ganan en promedio 2.000 soles mensuales, los de las tres universidades públicas más grandes (con un costo para la familia cercano a cero) ganan 2.200 soles. Y los de las tres universidades asociativas privadas más grandes (que usualmente tienen pensiones más altas) ganan 3.300 soles.

Claramente, estamos en un sistema en el que     –en general– ir a una universidad pública gratuita resulta un mejor negocio que pagar por una universidad con fines de lucro (notar que es común –a nivel internacional– que estas universidades tengan menos profesores de planta). Tenemos un sistema en el que quien tiene más recursos puede ir a las mejores universidades, y el que no tiene, puede quedarse atrás.

Información laboral como la mencionada ya está disponible (www.ponteencarrera.pe) y es muy útil para que los jóvenes puedan tomar mejores decisiones. Pero eso no es suficiente. Hay múltiples razones por las cuales muchos países ven la necesidad de regular y asegurar que toda la oferta sea de calidad aceptable. Aquí menciono dos. Una primera razón es que la información es asimétrica e imperfecta. La universidad sabe lo que ofrece, pero el joven rara vez tiene toda la información sobre la calidad de lo que adquiere. La calidad de una universidad es difícil de observar, una parte se ve en la experiencia que se vive a lo largo de los años. Pero la calidad real se ve en el futuro, cuando los egresados buscan trabajo. Una decisión mal tomada implica cinco años de sus vidas que nunca se recuperan.

La segunda razón es lo que los microeconomistas llaman racionalidad acotada. Aun con información perfecta, nos equivocamos. Preferimos el presente al futuro. Y la información que se recibe a veces se procesa para confirmar lo que se quiere escuchar.  Las universidades pueden crear una imagen de que se vive una experiencia rica y que seduce al joven (el márketing no siempre es sinónimo de información de calidad). Algunas han creado el estereotipo de que son el camino al éxito y los estereotipos son difíciles de cambiar.

La visión de que el sistema universitario es un mercado que opera como cualquier otro es incorrecta. El mercado de restaurantes puede autorregularse eficientemente. Vas a un restaurante, y si es malo, no vuelves a ir; y, eventualmente, el restaurante cierra. Esto no tiene mayores costos sociales. Pero en educación queremos inversiones de largo plazo que provean una educación de buena calidad. No queremos universidades que abran y cierren, retirar del mercado a un mal servicio educativo tiene un costo social muy alto. Al mismo tiempo, tampoco queremos jóvenes que pierdan años valiosos de su vida.

Tenemos entonces una gran tarea. Dado que el Perú ha optado por permitir y facilitar la inversión privada en educación superior –incluyendo, a diferencia de muchos otros países, la inversión con fines de lucro– se requiere mantener y fortalecer los mecanismos de supervisión y monitoreo, respetando escrupulosamente la autonomía universitaria, para que donde exista oferta privada, esta sea de buena y –ojalá– de excelente calidad.


Fuente: El Comercio

jueves, 21 de abril de 2016

Así avanza la Reforma Universitaria

Así avanza la Reforma Universitaria

Tomado de esahora.pe

Han transcurrido 21 meses desde la aprobación de la Ley Universitaria y con ello el inicio de la Reforma Universitaria. Luego de 30 años de fallida autorregulación, lucro en la educación superior y crecimiento explosivo de universidades sin calidad, el Ministerio de Educación asumió por fin su rol rector. Desde el inicio del proceso surgieron dudas y resistencias sobre la conveniencia de un mayor involucramiento del Estado para que regule y establezca estándares de calidad. El proceso de negociación política para la aprobación de la Ley Universitaria y el inmediato debate sobre su constitucionalidad, así como los constantes intentos de modificaciones legislativas interesadas y la rebeldía de un grupo de autoridades de universidades públicas y privadas a cumplir la ley son algunos ejemplos de estas resistencias. Pese a ello, en estos 21 meses la reforma ha dado una serie de cruciales pasos.

En primer lugar, se creó la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria – SUNEDU como responsable del licenciamiento para el servicio educativo superior universitario, es decir, como la entidad a cargo de verificar el cumplimiento de condiciones básicas de calidad para ofrecer el servicio educativo superior universitario y autorizar su funcionamiento.

En segundo lugar, se creó la Dirección General de Educación Universitaria – DIGESU, responsable del fomento de la calidad del servicio de educación superior universitaria, un nuevo e importante espacio de articulación, dentro y fuera del Estado, con los actores nacionales y extranjeros del Sistema de Educación Superior Universitario. Su principal logro ha sido la aprobación de la primera Política de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior Universitaria (D.S. 016-2015-MINEDU), en el marco de la cual se está trabajando en la modernización de la gestión en la universidad pública, el diseño de una política de bienestar del docente universitario y el fortalecimiento del rol de la universidad pública en la generación de conocimiento. Asimismo, se está preparando una política de internacionalización de la educación superior universitaria peruana y la construcción de un sistema de información para los usuarios y tomadores de decisiones. Hasta la fecha este esfuerzo ha representado una inversión de S/114 millones.

En tercer lugar, frente a la problemática de inequidad en el acceso, permanencia y culminación de la educación superior, a través del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo – Pronabec, se ha desplegado una política de acceso a becas y crédito educativo orientada a jóvenes en situación de vulnerabilidad y/o exclusión social, en áreas como productividad, ciencia y tecnología. Entre 2012 y 2015 se han entregado 69 606 becas y 2 115 créditos educativos y además, se han canalizado 11 554 becas ofrecidas por la cooperación internacional.

Paralelamente, la Reforma Universitaria ha ido ganando reconocimiento y apoyo de actores estratégicos. Por ejemplo, un grupo de 14 rectores ha conformado la Asociación Nacional de Universidades Públicas – ANUP, la cual ha manifestado su respaldo a la necesidad de continuar con la implementación de la Reforma.  otro importante respaldo a la Reforma ha sido el anuncio del Banco Mundial de permitirle al Estado peruano la disponibilidad de líneas de crédito hasta por $2,500 millones con la condición de mantener un conjunto de 18 reformas, entre ellas, la Reforma Universitaria.

No obstante estos avances, es poco lo invertido si nos comparamos a otros países de la región; queda por delante una agenda muy amplia, pues partimos de muy atrás. En lo inmediato, los temas más apremiantes son: (1) la reforma del Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior, (2) el diseño de una política de planificación eficiente de la provisión del servicio de educación superior universitaria, con énfasis en la universidad pública, a vísperas del levantamiento de la moratoria de creación de universidades, (3) la optimización de la distribución de los recursos del canon entregado a la universidad pública, (4) la aprobación de la Ley de Institutos Superiores Tecnológicos y Técnico Productivos con miras a la construcción de un único Sistema de Educación Superior que articule la educación técnica y universitaria y (5) construir mayores vínculos entre el sector educativo y el sector productivo.

No cabe duda que el esfuerzo por alcanzar los objetivos de la Reforma tendrá importantes consecuencias sobre el comportamiento del mercado de trabajo, la productividad, los ingresos, la competitividad y el desarrollo sostenible económico, social, cultural y político de nuestro país. Por ello resulta imperioso que el Estado, la academia, el sector privado y la sociedad civil organizada sean conscientes del punto del que partimos y comencemos a construir acuerdos sólidos que solo nos permitan avanzar hacia una educación superior de calidad.


Fuente: EsAhora

miércoles, 20 de abril de 2016

Bolivia dirige nueva arquitectura financiera mundial

Naciones Unidas elige al país andino para dirigir nueva arquitectura financiera mundial

Bolivia, el milagro mundial

Escribe: Rodolfo Braceli

La noticia tuvo la desgracia de ser excepcionalmente buena, y entonces, por ser así de extraordinaria, fue ninguneada por los pulpos de la des-comunicación. Para eso usan la tan mentada “libertad de expresión”, para esconder y traspapelar y aterrar.

La noticia suena a ciencia ficción, a delirio: “Naciones Unidas elige a Bolivia para dirigir la nueva arquitectura financiera mundial”. Sigamos escuchando, si es posible desde la buena leche: “La ONU eligió a Bolivia para presidir el comité especial que elaborará un marco jurídico multilateral que regule los procesos de reestructuración de deuda soberana. En Nueva York, los países miembros de la ONU eligieron al embajador boliviano Sacha Llorenti como presidente de ese comité.”

Parece mentira: no será Alemania, ni Estados Unidos, ni Japón, ni China el país modelo elegido para encabezar el trabajo destinado a instalar una nueva arquitectura financiera mundial que enfrentará al superpoder encarnado por los buitres. El comité presidido por Bolivia además “buscará garantizar el desarrollo sostenible de las naciones”.

Lo conseguido por Bolivia, hacia adentro y hacia afuera, no queda otra que reconocerlo. Evo Morales padeció burlas y afrentas. Recordemos y, de paso, veamos como la impunidad es pornografía. Cuatro países del envejecido Viejo Mundo (Portugal, Italia, España y Francia) el 3 de julio del 2013 prohibieron hacer escala al avión que trasladaba al presidente de Bolivia. Adujeron “problemas técnicos” en sus aeropuertos.

Problemas técnicos: un alevoso eufemismo que esconde el servilismo de cuatro gobiernos a esa Norteamérica que, después de Roosevelt, convirtió a sus presidentes en meros voceros del Pentágono. La “demora” del avión boliviano fue secuestro. Puso a prueba la vitalidad de la Unión de Naciones Suramericanas (UnaSur), reunida en Cochabamba.

Retomo reflexiones vertidas en esta columna desde el 2005. Lo que se le hizo a Evo, “el indio ese”, se le hizo a la América del Sur entera. Ya antes, recién elegido Evo, un cómico de la cadena católica española Cope simuló una llamada con Morales, haciéndose pasar por Zapatero. Mofa humilladora. Pero Evo gobernó y fue reelecto con más del 63 por ciento. Flor de detalle: antes de su triunfo liberó un millón y medio de “secuestrados” (analfabetos). “El indio ese” arrasó en las urnas. Superó el desgaste, la mofa racista y a una derecha que trató de partir a Bolivia en dos.

Más memoria. Por años los medios pulpos se burlaron del pulóver de Evo. Se escandalizaron desde el ABC de Madrid hasta el prolijo Vargas Llosa, que alertó sobre un racismo indigenista. El gran escritor usó la libertad más que para ser “liberal” en un sentido primordial, para malversar su stock reflexivo. Medio mundo se cantó de la risa haciendo sociología barata a propósito de ese Evo que visitaba a los mandatarios estelares sin saco, con su pulóver multicolor.

Damas y caballeros, debajo de la ropa todos estamos muy desnudos. Pero vemos que hay tipos que se disfrazan de ejemplares padres de familia y son eficaces asesinadores. Por su vestimenta, ¿alguien diría que el hijo de Bush, con la excusa de defender las democracias, perpetraría genocidios preventivos?

Más preguntas: ¿por qué nos burlamos de un presidente que se sigue vistiendo como se vestía? ¿Hasta cuándo oscilaremos entre banalidad y estupidez? ¿Será que aquí la apariencia es esencial?

El caso es que, mientras aquí mismo se mofaban del pulóver de Evo, el aseado, el bieneducado neoliberalismo superaba sus propios record de desocupación; los países del primer mundo estallaban, convertidos en desesperadas esquirlas de la burbuja financiera.

Tras la primera década del siglo 21 Unicef nos avisa que en este planeta mueren cada día, de hambre, unas 100 mil personas. De esas 100 mil muertes hambrientas, 30 mil son niños menores de 6 años. Por otro lado, el inspirado EE.UU. sigue alimentando guerras en las que, hasta el genocidio preventivo de Irak, había invertido más de 800 mil millones de dólares. Para matar.

Estamos a merced de los eufemismos. Decimos “este planeta”; digamos “este Sistema”. Periodistas y medios que descomunican tienen responsabilidades. Ejemplo: cuando diarios, radios y tevé se burlan del pulóver de “el indio ese”, distraen de lo que el indio expresó al asumir.

Evo dijo: “La política es una ciencia de servicio al pueblo. Hay que servir al pueblo no vivir del pueblo.” Y dijo: “No es posible que se privaticen los servicios básicos… Cuando el agua es negocio privado se violan los derechos humanos.” Y dijo: “¿Cómo buscar mecanismos que permitan reparar los daños de 500 años de saqueo a nuestros recursos naturales? Más del 20 por ciento de bolivianas y bolivianos son analfabetos.” Y dijo: “No es posible que haya hermanas y hermanos del campo sin documento personal. En Europa hasta los perros tienen pasaporte.” Y dijo, citando a Túpac Yupanqui: “Un pueblo que oprime a otro pueblo no puede ser libre”.

Además Evo contó, “para que sepa la prensa internacional, que a los primeros aymaras y quechuas que aprendieron a leer y escribir, les sacaron los ojos, les cortaron las manos para que nunca más aprendan a leer y escribir.”

Ahí Evo metió dedo en llaga: mediante la analfabetización se consolida la esclavitud. El siglo 21 necesita cada vez más esclavos para que los bien comidos y techados podamos seguir eructando la religión del bolsillo. La analfabetización secuestra.

Durante su primer gobierno Evo, aplicando el método cubano “Yo Sí Puedo”, alfabetizó 1.500.000 de secuestrados. En diciembre del 2008 la UNESCO declaró: “Bolivia, territorio libre de analfabetismo”. Evo lo demuestra: la paciencia es lo contrario de la resignación.

Hoy las Naciones Unidas eligen a Bolivia para dirigir “la nueva arquitectura financiera mundial”. No estamos soñando, estamos viendo lo que, por generaciones, dijimos que nosotros no íbamos a ver, ni nuestros hijos tampoco. Ahora lo sabemos: Bolivia anidaba otros yacimientos, además de los del oro y la plata, los incalculables yacimientos de la dignidad.


Fuente: CronicÓn

sábado, 2 de abril de 2016

El viejo truco del juego sucio

EL VIEJO TRUCO DEL JUEGO SUCIO

Escribe: Ciudadano Jaime Paredes Calla

Comparto una buena y una mala noticia para nuestra derecha peruana: la muy buena es que Keiko Fujimori está cerca de ser la primera Presidenta del Perú, la mala noticia es que los peruanos ya no caemos en el juego de las sucias campañas que se emprenden cuando alguna alternativa política que propone cambiar el statu quo, emerge firme, junto a un equipo humano impulsor que no está manchado con actos de corrupción.

Este proceso electoral, nuevamente nos retrotrae a recientes campañas: las municipales y regionales del 2010 (en particular a la alcaldía de Lima Metropolitana) y las generales del 2011. En ambos casos, la “satanización” y el miedo fueron el desesperado recurso al que acudió la derecha, en particular la catalogada como “bruta y achorada” (DBA).

Estas prácticas tienen larga data, ¿recuerdan a cierto régimen de connotaciones delincuenciales que hizo de la mentira y la diatriba una impune práctica institucionalizada entre actores políticos y medios de comunicación?, ¿recuerdan cuando desde el aparato estatal del gobierno nacional se satanizaba sistemática y antidemocráticamente a las organizaciones de izquierda, sean sociales y/o políticas, vinculándolas con el terrorismo que padeció nuestro país en el proceso del conflicto armado interno desatado desde la década de los ochenta? Cualquier parecido con el momento actual con campañas que pretenden infundir miedo, NO es pura coincidencia.

Ya sabemos que lo que corresponde ahora es generar pánico financiero, que el dólar se incremente y se presente la amenaza de una contracción de las inversiones, así como que se catalogue de “chavista” a una candidatura que representa un cambio, así sucedió con Villarán, luego con Humala, y ahora le toca a Verónika Mendoza. Afortunadamente, los peruanos sabemos perfectamente que estas campañas sucias ¡ya no van más! Sino recordemos cuando con Susana Villarán casi se anunciaba el apocalipsis en Lima porque un gobierno DE IZQUIERDA iba a ejercer las riendas de la capital peruana, ¿y sin embargo, qué sucedió?:

La gestión municipal de Villarán fue más eficiente que las anteriores gestiones municipales en cuanto a gasto e inversión (¿no que con la izquierda las inversiones se iban a contraer?), se consolidó una alianza con el sector privado, alcanzando la histórica suma de US $ 2,800 millones de dólares en obras e infraestructura para la ciudad de Lima (nunca antes en su historia Lima había dispuesto de tantos fondos comprometidos exclusivamente en beneficio de la ciudad).

La gestión “izquierdista” de Villarán recibió la calificación “BBB” por la calificadora Fitch Ratings, que se da únicamente a aquellas instituciones que a nivel mundial alcanzan “un excelente grado de inversión” (¿no que las inversiones se contraerían?).

La calificadora de riesgo “Moody´s” elevó la calificación de Lima a “Baa3”, reconociendo un “sólido desempeño fiscal y la sólida posición de liquidez”, sí, de la gestión izquierdista de Villarán.

Sin embargo ya sabemos que la DBA seguirá con la cantaleta que una gestión de izquierda se opone a la inversión, sin embargo los peruanos sabemos que esas mentiras ya no pegan y que ¡no van más!

Es momento que erradiquemos las prácticas heredadas del cleptocrático régimen fujimontesinista, nuestro país no merece tropezar con la misma lacra de la corrupción institucionalizada.


Quizá necesitamos un cambio, que considere una revalorización del sentido de hacer política, quizá es momento que como parte de ese cambio nuestro país tenga por vez primera a una mujer como su Presidenta, quizá requerimos que la antorcha de la esperanza siga fulgurando firme.

lunes, 28 de marzo de 2016

Primera universidad en obtener Licencia Institucional de la SUNEDU

UTEC es la primera universidad en obtener Licencia Institucional de la SUNEDU

Con Resolución del Consejo Directivo  N° 015-2016-SUNEDU/CD, y de acuerdo a lo que establece la  Ley Universitaria, la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) recibió de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU), la Licencia  Institucional para ofrecer el servicio educativo superior universitario, que avala el cumplimiento de condiciones que aseguran una educación de calidad. Con ello, UTEC se constituye como la primera universidad del país en obtener el licenciamiento.

“Desde su creación, en UTEC nos propusimos liderar la transformación de la educación en el Perú con una oferta educativa de primer nivel, con las mejores condiciones de calidad académica en tecnología e ingeniería, con sistemas y metodologías de enseñanza de vanguardia que aseguren a nuestros profesionales una sólida formación y alto valor competitivo”, indicó Carlos Heeren, Director Ejecutivo de UTEC.

Como se sabe, el licenciamiento es un procedimiento obligatorio para verificar que las universidades del país contemplen todas las condiciones básicas de calidad para su funcionamiento. Para obtener la licencia se debe cumplir con indicadores que verifiquen infraestructura y equipamiento adecuado, docentes calificados, actividades de investigación para la creación de conocimiento y existencia de mecanismo de medición e inserción laboral, aspectos cubiertos y superados en gran medida por UTEC.

"El licenciamiento tiene como meta elevar gradualmente la calidad en la educación que brindan las universidades. La universidad que queremos es una que investiga, innova y le permite a sus estudiantes insertarse en el mercado para ser agentes activos en el desarrollo del Perú. Saludamos a UTEC por ser la primera universidad en lograrlo", comentó Lorena Masías, Superintendente de la SUNEDU.

Cabe señalar que todas las universidades del país están obligadas a pasar por el proceso de licenciamiento, cuyo plazo máximo vence el 31 de diciembre del 2017; al respecto, vale hacer notar que la SUNEDU dispuso un cronograma para el inicio del proceso de licenciamiento según el cual a UTEC le correspondía presentarse en marzo de 2017; sin embargo, en el marco de lo que también permite la norma, UTEC decidió presentarse voluntariamente en diciembre de 2015. Con ello, la universidad demuestra su compromiso por garantizar a los alumnos una educación sólida y de calidad; a los padres de familia, una adecuada inversión en la educación de sus hijos y, a los futuros egresados, amplias oportunidades laborales.

“Ser la primera universidad en haber obtenido el licenciamiento de SUNEDU nos llena de satisfacción y nos reta a seguir mejorando por la excelencia académica de nuestros alumnos, quienes ya gozan de los beneficios de convenios con universidad como Harvard, Perdue, MIT, entre otras. Asimismo, quienes estudian en uno de los campus considerados como los más modernos de Latinoamérica, gracias a su infraestructura como a su tecnología de avanzada”, finalizó Heeren.

Vale recalcar que con el licenciamiento, UTEC contará con una oferta académica basada en 18 programas académicos, entre pregado y postgrado, todos ellos con base en ingeniería y tecnología.

UTEC obtuvo la licencia al sustentar con documentación y con revisión presencial la existencia de planes de estudio correspondientes a los títulos que otorga; una oferta educativa en relación a los planes de desarrollo de la región; una moderna infraestructura y equipamiento de primer nivel en su campus universitario, mismo que cuenta con modernas aulas, más de 30 laboratorios y talleres, un gran comedor, un auditorio-teatro, salas de cómputo y áreas de recreación. Asimismo, presentó a sus docentes altamente calificados, quienes en su mayoría se encuentran dedicados a la investigación y que destacan en distintos sectores de la ingeniería actual. Del mismo modo, demostró contar con actividades de investigación para la solución de problemas reales, servicios complementarios a los académicos, canales de información trasparente y accesible, etc. “Uno de los aspectos internos más valiosos que nos ha dejado el proceso de licenciamiento es la autoevaluación, que es un elemento fundamental para continuar con el fortalecimiento de nuestro  plan de mejora continua de la calidad educativa”, mencionó Angélica Coronel, Secretaria General de la Universidad, quien estuvo a cargo de este proceso.


lunes, 14 de marzo de 2016

Legitimidad de elecciones en Perú 2016

La pasta dental se salió del tubo

Escribe: Carlos Basombrío

Como era previsible, luego del súbito cambio de opinión del Jurado Especial de Lima sobre la candidatura de Guzmán, que en primera instancia había ido en contra de la decisión previa del Jurado Nacional de Elecciones, este último decidió sacar de contienda al partido de la ola morada.

Ha sido el más reciente de los capítulos de un desastre anunciado, que pone en tela de juicio la credibilidad de las elecciones peruanas. Y, ojo, no estoy diciendo que esto haya ocurrido porque salió Guzmán y no estoy mencionando la palabra fraude. El desastre habría sido el mismo, pero con otros actores como protagonistas de la denuncia, de haber sido opuesto el resultado; es decir, si se quedaba Guzmán.

A lo largo de los años, mientras la economía crecía como la espuma, los peruanos, en su inmensa mayoría, sabían que este sistema político no daba más; que el desprecio a la clase política y a sus instituciones era mayúsculo y que algo tenía que cambiar urgentemente para que pudiese durar.

Los actores económicos, embelesados por un crecimiento de locura, que se asemejaba al producido por el amor entre Petra Cotes y Aureliano Segundo, donde todo se reproducía a velocidades de vértigo, sabían del problema, pero miraron al costado. Los partidos políticos siguieron ocupándose de sus pequeñas preocupaciones (la mayoría de las veces, creando grandes dolores de cabeza y mayor descrédito) y miraron al costado de todos los reclamos por reformar el sistema político.

No es que per se la reforma podía cambiar la dirección 180°, pero al menos podía haber ayudado a contener al monstruo y, quizás, hasta empezar un círculo virtuoso en estas elecciones. La propuesta de las tres instituciones electorales no abordaba aspectos realmente de fondo, pero sí muchos de procedimiento que hacían más sensata la lógica del proceso electoral y de la vida de los partidos. Ayudaba algo a mejorar la democracia interna, hacía más potentes los controles sobre penetración del dinero criminal en la política, hacía más inteligentes los procesos y razonables los plazos, etc.

Con soberbia digna de mejores protagonistas, los congresistas, reclamando la majestad del Parlamento, se negaron a discutir estas reformas reclamando autonomía y, muy a disgusto, aceptaron hacer unos cambios tardíos que, en la mayoría de los casos, enredaron más los procesos. Ollanta Humala no quiso estar ausente en el desastre y demoró lo más posible la aprobación de la Ley de Partidos Políticos, lo que creó, incluso, incertidumbre sobre qué ley debía regir el proceso. Y, al final, los propios jurados electorales, con razonamientos alambicados, ambiguos, tardíos y contradictorios, terminaron de generar este ambiente en el cual la palabra ‘fraude’ es creíble para muchos.

Los que hoy claman fraude recurren al argumento de la primacía constitucional y el derecho a la participación política que impide sacar de contienda a un candidato contra la voluntad de muchos electores. Unos pocos lo hacen inspirados por principios y la gran mayoría por conveniencia. Guzmán había crecido a tal punto de colocarse segundo y, en al menos dos encuestas, parecía que podía derrotar a Keiko Fujimori en segunda vuelta. Cualquier argumento jurídico era bueno para sostener aquello que se deseaba políticamente.

Al otro lado ocurría exactamente lo mismo: hay que respetar las leyes hasta al milímetro o te vas. Por qué van a exigir a unos partidos lo que no se les exige a otros. Si quieren participar, tienen que estar preparados y demostrar su capacidad institucional. La ley está por encima de cualquier consideración. Unos pocos bienintencionados lo dijeron por convicciones. La gran mayoría lo usó como disfraz de su objetivo de bajarse a alguien que, al subir, había taponeado la posibilidad de 10 otros que querían ocupar su lugar.

Como ganó la segunda tesis, son los segundos los que están incendiando la pradera. El problema es que ya la hierba está seca desde hace mucho tiempo y es fácil hacerlo. La figura que más me ha gustado para graficar este problema se la debo a Patricia del Río, que en una entrevista de TV la usó y desde ahí me la he apropiado. Pasara lo que pasara con la decisión sobre Guzmán, dados el momento político en que ocurrió y los intereses que la rodeaban, ya la pasta se había salido del tubo. Nada podrá hacer que regrese a su lugar, el daño está ya hecho.

Agregaría que, por las razones expresadas al inicio, ya quedaba poca pasta de dientes en el tubo de la legitimidad de la vida política peruana. El descrédito del sistema político, ya antes de todo esto, llegaba a niveles inusitados.

Pero lo peor no ha terminado. Hoy muchos saltan sobre el tubo reclamando fraude y tratando de expulsar lo poco de dentífrico que queda. Son quienes han convertido el que no salga elegida Keiko en el único punto de su agenda política. (En un ejercicio de transparencia para beneficio de los lectores, para que sepan desde dónde opino, yo también pienso que, por muchas razones, sería una desgracia para el Perú que la hija de Alberto Fujimori nos llegara a gobernar, pero a la vez siento que debemos conseguirlo sin terminar de tirar abajo lo poco que queda de la esperanza de lograr una institucionalidad democrática en los próximos años).

El problema muy pronto se autonomizará de Guzmán, que solo es el vehículo del descontento y de los opuestos intereses en juego. Es un personaje efímero que creyó que su subida en las encuestas era por sus grandes talentos, no dándose cuenta de que simplemente era la expresión momentánea de la búsqueda de lo nuevo. Guzmán ya importa poco e importará menos en las siguientes semanas.

En la teoría del fraude, hay un complot de Alan García por sacar a los rivales para ser él quien termina enfrentándose con Keiko. En otra versión, es directamente el complot de Keiko Fujimori para asegurarse el triunfo. Por supuesto está también la versión que une en esto a Alan, Fujimori y Montesinos. Hay, incluso, los que sostienen que es un complot de Nadine para que todo se deslegitime y, de alguna manera, ello los beneficie. Estoy seguro de que entre nuestros lectores habrá más teorías o variantes de ellas, pero todas coinciden en que se puede mover como títeres a los miembros del Jurado para fines torvos. No me la juego por la defensa del Jurado Nacional de Elecciones, hay personajes oscuros entre ellos, pero creo que se requiere algo más que sospechas para asegurar algo tan grave y tan definitivo.

Y se vienen nuevos tests que pondrán a prueba a jurados ya totalmente desacreditados. Vladimiro Huaroc, Kenji y Keiko Fujimori están investigados por donaciones ilegales en campaña electoral. Muchos otros fujimoristas, en distintas regiones del país, han sido fotografiados haciendo lo mismo, dando cuenta de que en este caso se aplica aquello de la gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.

El caso de Huaroc es incluso más evidente que el del inefable Acuña. Ni siquiera el oficialismo fujimorista lo defiende. Me inclino a pensar que la filtración del video viene de dentro, de los fujimoristas ortodoxos que no aceptan a este tránsfuga en sus filas. Pero los casos de Keiko y Kenji son también bastante serios.

El problema es que el Jurado Nacional de Elecciones, al haber decidido que la aplicación de la ley debe ser milimétrica, ha creado una papa caliente imposible de manejar. ¿Cabe la posibilidad de que saquen a la plancha fujimorista de carrera? Sería un terremoto que, al sumarse a lo ya ocurrido, pondría fin al mero concepto de elegir.

¿Qué pasa si los deja? Pues se reforzará al extremo la percepción de que se aplica la ley del embudo o, como ha dicho Guzmán, el “para mis amigos todo, para mis enemigos la ley”. Es decir, sea cual fuese la decisión, se viene otra chorreada del tubo dentífrico que contenía la legitimidad del resultado, cuando en este ya casi no quedaba nada. Esta complicada encrucijada va a marcar los próximos diez días: o sea, los electores llegaremos al 10 de abril con un ánimo perturbado, sea cual fuere la decisión que se tome.

¿Qué puede hacer el periodismo en una situación así? Bueno, una parte de la prensa ya tomó la decisión de ser parte de alguno de los dos polos enfrentados. Pero estoy refiriéndome a los que, y hay varios medios en ello, tratan de hacer periodismo serio, en medio de esta pelea de pulpos, donde no hay ganadores.

Recordemos que, para complicar las cosas, los candidatos chicos decidieron deslegitimar las encuestas y a los diarios que las publicaban para tratar de explicar por qué les va tan mal hasta ahora. En el más leve de los casos, diciendo que se equivocan o que los perjudican a ellos, pero los que tienen mayor desparpajo acusan de fraude a las encuestadoras y, de refilón, a los diarios en que se publican. Es decir, meten mucho más gasolina al fuego del incendio de la desconfianza en todo y en todos.

Lo que ha sucedido con Perú21 es paradigmático. El día que publicó la encuesta en la que Guzmán salía con 18% coincidió con la discusión en el Jurado Nacional de Elecciones sobre si Guzmán se quedaba o se iba. Se explicó, pero sin convencer a muchos, que el diario estaba publicando lo que había encontrado y no tenía segundas intenciones. Que se enteró de esa subida al ver la encuesta y decidió mantener la fecha de publicación, prevista con muchas semanas de anticipación, independientemente del efecto político que tuviera. Que optaba por hacer periodismo y no política.

Pocos quisieron escuchar y se acusó a Datum de falsear los datos señalando que era imposible que Guzmán tuviera ese porcentaje y que Perú21 era parte de una conspiración para evitar que lo saquen del proceso. Se habló incluso de millones en juego para que eso ocurriera. Por supuesto, ninguno se desdijo cuando todas las demás encuestadoras encontraron lo mismo en los días siguientes. Peor aún, ahora se acusa al diario de lo opuesto, a saber, ser parte de la “conspiración de los medios concentrados para sacar a Guzmán” de campaña.

¿Es posible revertir esta situación de incredulidad generalizada que arrastra a los medios, incluido Perú21? Creo que es imposible. Es tal el clima existente de desconfianza, apasionamiento, intereses en pugna e incluso mentiras descaradas, que se haga lo que se haga, las percepciones no van a ser alteradas en lo sustantivo.

¿Qué queda? Perseverar y ratificarse en los compromisos de pluralidad e independencia en la cobertura de las elecciones. Hacerlo, aun cuando muchos de sus lectores quisieran lo contario, que más bien el diario se alinee en uno de los dos lados en pugna. Hay que seguir tratando de hacer periodismo y no política a favor o en contra de alguna candidatura. Separar la línea informativa de la línea editorial. Publicar todas las informaciones relevantes, sin importar a quién beneficien o perjudiquen políticamente.

Sé que muy pocos lo van a reconocer ahora. Quizá algunos más luego de que pasen las elecciones. Pero igual es una obligación de Perú21 hacerlo y, por mi parte, sigo con el encargo de tomar todas las denuncias que me lleguen por incumplimientos a esta política.

P.S.
Cumplo un año como defensor de lector. Vaya coyuntura en la que me ha tocado ejercer la función. Pero aquí seguimos…

Fuente: Perú21

jueves, 18 de febrero de 2016

Mancomunidad Regional de la Macrorregion Sur conformada por 7 Gobiernos Regionales

Yamila Osorio preside Mancomunidad del Sur integrada por siete gobiernos regionales

Convirtiéndose en una sola comunidad, los Gobiernos Regionales del Sur, incluyendo el de Arequipa, Cusco, Puno, Apurímac, Tacna, Moquegua y Madre de Dios firmaron el acta de conformación de la mancomunidad del sur que la presidirá la Gobernadora de Arequipa, Yamila Osorio Delgado quien, desde Cusco, anunció trabajar en favor de la descentralización para hacer realidad los grandes proyectos del Sur.

Tras la firma del acta para la conformación de la Mancomunidad Regional de la Macrorregion Sur, suscrita por los gobernadores de Apurímac, Arequipa, Cusco, Madre de Dios, Moquegua, Puno y Tacna, coincidieron en afirmar que los megaproyectos se harán realidad para beneficio de los pobladores del sur.

La nueva mancomunidad se ha creado en el marco de la Ley No 29768, Ley de Mancomunidad Regional y ha sido suscrita por la gobernadora de Arequipa, Yamila Osorio y los gobernadores de Apurímac, Wilber Venegas Torres; de Cusco, Edwin Licona Licona; de Moquegua, Jaime Alberto Rodríguez Villanueva;  de Puno, Juan Luque Mamani y de Tacna, Omar Jiménez Flores y el Consejero Regional de Madre de Dios,  Cosme  Quispe Ccori en representación del gobernador Luis Otsuka.

Durante la mañana los gobernadores tuvieron la oportunidad de visitar el campamento del Gasoducto Sur Peruano a cargo del consorcio conformado por Odebrecht Latinvest, Enagás y Graña y Montero,  que permitirá llevar gas natural a las regiones del sur y en el caso se Tacna será trasladado desde Ilo.

Se ha programado para el viernes 19 de febrero la reunión del Comité Técnico de la Mancomunidad Regional de la Macrorregión Sur en la que participaran los representantes de las gerencias de Planeamiento y Presupuesto y de la Oficina de Programación e Inversiones OPI,  de cada uno de los gobiernos regionales indicados. La idea es ser reconocida por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para ejecutar proyectos comunes en favor del sur del Perú.

La Gobernadora Regional de Arequipa, al tomar la palabra, destacó la necesidad de unirse y resolver cualquier discrepancia pues se alcanzará mejores objetivos convirtiéndose en un sólido sur con grandes proyectos. “Desde el Sur lideraremos la verdadera descentralización. Las regiones que la integramos cuenta con un pueblo pujante y así lograremos proyectos importantes. El gas nos integra y estamos unidos, así lo hemos demostrado hoy”, subrayó la máxima autoridad regional de Arequipa.


Fuente: El Búho

Que no se consuma un fraude adelantado en Perú

Fraude Adelantado

Escribe: Gustavo Gorriti

En el transcurso de los años –que hace tiempo dejaron de ser pocos – me tocó cubrir como periodista varias campañas presidenciales en el Perú y participar como asesor en una y media. He visto la dinámica de campañas en un país herido, en ruina económica e incierto futuro; y vi también el travestismo de una dictadura que intentaba maquillarse como democracia, hacer como que respetaba las normas mientras las violaba, desde las firmas, el voto, los medios, hasta los jueces y jurados.

Los pobres diablos, que sirvieron al dictador y a su Svengali, tuvieron una cosa en común: decían ceñirse a los preceptos de leyes y reglamentos supuestamente elaborados para facilitar el proceso democrático pero en realidad creados para asegurar la permanencia de la dictadura en el poder. Todo un complejo proceso de fraude, que utilizó la ley como trampa y como encubrimiento.

Pero lo que ha sucedido este martes 16, con la resolución del Jurado Nacional de Elecciones (la 093-2016-JNE), que pretende apartar al candidato Julio Guzmán de la candidatura presidencial, es un nuevo capítulo en las acciones de desnaturalización del proceso electoral: el intento de eliminar, con argucias tinterillescas, a un candidato en rápido crecimiento, que había concitado en poco tiempo una decisión de voto en su favor que estaba entre el 15 y el 20 por ciento de los ciudadanos.

Es decir que, en una decisión basada en minucias administrativas, muchas de ellas francamente estúpidas, los miembros del Jurado que votaron a favor de ese atropello, pretendieron confiscar la decisión de voto de uno de cada cinco ciudadanos y probablemente – si la proyección de crecimiento se mantenía de alguna manera– de muchos más.

Esa decisión es nada menos que un atentado contra el proceso democrático que otorga el poder presidencial mediante el mandato de los votos de la mayoría de ciudadanos. Sufragio efectivo: eso, en la vibrante expresión de Francisco Madero, es lo que significa la representación popular: el derecho libre y auténtico al voto. La frase completa fue: “Sufragio efectivo, no reelección” y ya sabemos lo que significó ignorarla.

La democracia se define por un conjunto breve de características: el poder emana del voto ciudadano en elecciones generales periódicas; la mayoría decide pero respeta los derechos de las minorías. Hay contrapeso de poderes. Se gobierna de acuerdo con la ley, en su debida jerarquía y con la letra al servicio del espíritu. El Estado está al servicio de los ciudadanos y no al revés.
Dado que el poder se ejerce por representación, nada es más importante que garantizar el pleno derecho de los ciudadanos a ser candidatos a un mandato público y competir, mediante el voto, por la preferencia de sus pares.

Son realmente muy pocas las razones que justifican limitar o prohibir el ejercicio de ese primero y fundamental derecho de una democracia: elegir y ser elegido a través del sufragio efectivo. ¿Cuáles son? Utilizar las elecciones para intentar destruir la democracia; conspirar contra ella; tener descalificaciones morales graves, generalmente, pero no siempre, de orden penal; sufrir incapacidades que hagan imposible desempeñar el cargo público. No mucho más.

Cumplidos los requisitos de nacionalidad y edad, casi cada persona tiene el derecho de ser candidato. Puede serlo un plagiario, porque, como dicen sus defensores, una persona es mucho más que sus plagios. Puede serlo el que afirma que ‘la plata llega sola’. Puede serlo quien cambia veinte veces su versión de cómo le llegó, sola o no, la plata a la suegra. Puede serlo la persona que entró a la política no por su nombre sino por su apellido y que, a la medida de las necesidades de campaña, se aleja lo suficiente del apellido para diferenciarse, pero no tanto como para dejar de guarecerse bajo él.

Toda esa gente puede candidatear. Son un conjunto deprimente, pero pueden candidatear porque tienen el derecho de exponer, exponerse y ser expuestos en la campaña.

Apenas se necesita imaginación para saber que los aspectos formales, los requisitos de procedimiento de esas candidaturas están infestados de vicios que los patéticos miembros del JNE hubieran podido ver con los ojos cerrados.

Pero no lo han visto ni lo verán porque su objetivo no es un proceso electoral limpio sino uno que fuerce a los ciudadanos a escoger dentro de ese grupo ruinoso que garantiza el confort de los oligopolios y la ganancia de los cleptócratas. ¿Suena a panfleto? Es que a veces nada describe mejor la realidad que el panfleto. Lo fue el año dos mil y me temo que empieza a serlo ahora.

Para mí, el escenario está claro: pensaron que tenían controlado el proceso electoral y de repente cambió todo. Julio Guzmán empezó a crecer con rapidez, mientras Toledo se desplomaba, García se salaba con su alianza y PPK sufría del síndrome típico de las candidaturas de pitucos: que cada cual tira por su lado mientras él quedaba dormido sobre sus pies, deslizándose cuesta abajo en las encuestas.

Se rompió el orden previsto y mientras la entropía afectaba al ex pelotón principal, Guzmán pasaba al segundo puesto y el pelotón pitufo se galvanizaba. Verónika Mendoza encontraba su voz, en quechua, y su mensaje; y Alfredo Barnechea le ponía interés y, sorprendentemente, hasta un poco de trabajo a su candidatura.

Entonces, con la complicidad del Apra, PPK, parte del grupo de Acuña y todo el elenco de manejadores, consultores y lobiístas, disfrazados en muchos casos de periodistas, se armó la maniobra para eliminar en mesa lo que amenazaba seguir creciendo en las calles. Y lo hicieron a la bruta, con el tipo de razonamiento que provocaría escrúpulos hasta en Azángaro, porque tuvieron urgencia de hacerlo rápido.

Confiscar la preferencia de voto del 15 o el 20 por ciento de los votantes, es nada menos que un fraude adelantado, mediante el expediente de intentar que nimios detalles administrativos abatan el más importante principio de la democracia: el derecho a elegir.

Hay que impedirlo. Cuando los corruptos blanden lo que dicen es la ley, es cuando hay que movilizarse. Se esté o no a favor de Guzmán, puesto que no es la persona sino el principio lo que está en juego.

¿Es Guzmán el dirigente capaz de encabezar la protesta e indignación de la gente? No lo sé. He conversado varias veces con él, por lo general en mi oficina, desde meses antes del inicio de la campaña. Le vi varias cualidades como candidato: ganas, voluntad, trabajo, sentido de organización y hambre de victoria. Además, me pareció y me parece un profesional inteligente y capaz, una persona honesta, que concibe genuinamente el poder como servicio público.

De otro lado, lo vi también inexperto, con poca calle, menos esquina, con un deseo excesivo de complacer, de caerle bien a la gente, y con presencia poco dominante.

Eso es lo que puede haber animado a la coalición de tramposos a perpetrar una maniobra tan torpe y tosca. No le tienen miedo. Le ven dientes de sonreír, no de morder.

Pero, de nuevo, el atropello no es solo contra Guzmán y su agrupación: es contra todos aquellos para quienes la democracia no es una coartada sino el valor supremo en la sociedad.

Espero que la sociedad se movilice, que los candidatos limpios lo hagan también. Y si esa movilización es lo suficientemente intensa, quizá logre un desenlace inédito y sorprendente: que los dos mejores candidatos que hasta hace dos meses estaban escondidos en el pelotón pitufo puedan crecer, superar y terminar disputando entre ellos la segunda vuelta. ¿Difícil? Sí. ¿Imposible? No.


Fuente: Caretas