lunes, 10 de agosto de 2015

La ley universitaria para los candidatos

Jaime Saavedra: “Sería una tragedia que los candidatos estén en contra de la ley universitaria”

Entrevista al ministro de Educación.
El ministro de Educación, Jaime Saavedra, sostiene que sería un enorme retroceso para el Perú que el gobierno que viene cuestione la necesidad de continuar con la ley universitaria. Además, señala que hacia el 2021 la inversión en el sector debería llegar al 5% del PBI. “Se necesita un compromiso”, sentencia.

En educación los indicadores han mejorado pero seguimos bien atrás en la región. La brecha sigue siendo enorme.

Ha habido mejoras, es cierto, pero dentro del contexto regional tenemos un rezago muy grande y como país no se puede estar satisfecho con lo realizado. ¿Los salarios de los maestros han mejorado? Sí, pero siguen lejos del nivel ideal. ¿El aprendizaje ha mejorado? Sí, pero seguimos lejísimos. Y ese análisis puede repetirse en una serie de temas: infraestructura, soporte pedagógico...

Lo que va a ocurrir en la campaña es que los candidatos se venderán como los revolucionarios de la educación.

Perfecto, que lo digan. Lo que no ha pasado es que ese discurso político se traduzca en un esfuerzo sostenido y sistemático.

¿Nunca ha existido ese esfuerzo?

Algo, pero nunca de forma continua, ni de la magnitud necesaria, dado el tamaño de la brecha. Es como si la brecha fuera de 100 y todos dijeran: 'avancemos de a dos'. No pues. Por año debería avanzarse de a veinte, para que en unos seis a siete años ya puedas tener un sistema educativo diferente.

¿Es por falta de compromiso político que no se ha avanzado como debía?

Puede ser por eso, por falta de recursos. Es cierto lo que usted dice: no hay gobierno ni candidato que no haya dicho que la educación es importantísima. Es más, hace 13 años se firmó un Acuerdo Nacional por el cual, al margen de los recursos, debía incrementarse el esfuerzo del país en educación en 0.25 del PBI, por año.

Eso no se ha cumplido.

Nunca se cumplió. Claro que hay oscilaciones y en algunos años se puede invertir más que en otros.

En el quinquenio anterior hubo un boom con los metales. Ingresos hubo.

Hay momentos en los que sí se pudo hacer. El acuerdo era que este esfuerzo a favor de la educación tuviera una tendencia al alza. Si se hubiera hecho desde el 2003, hoy el Perú estaría gastando cerca del 6% del PBI.

Estamos en 3.5.

Porque el año pasado se hizo un incremento importante y se pasó de 3 a 3,6%, en realidad. Mire, lo que se necesita de los peruanos es un esfuerzo sin precedentes. Y no es retórica. Nunca hemos tenido una política sostenida de incremento de recursos para la educación. En el 2021 deberíamos concretar ciertos cambios. El salario de los profesores debería ser, por lo menos, el doble. Hay que asegurarnos de que el discurso político pase a convertirse en un compromiso real.

¿Qué les pediría a los candidatos presidenciales?

Un compromiso, que las líneas de acción se mantengan en el tiempo. Ya mencioné los salarios de los profesores. También hay que continuar con la implementación de la reforma magisterial y las evaluaciones.

Hacia el 2021, ¿a cuánto calcula que debería llegar el gasto del PBI?

A un 5%.

Es decir, le pediría al próximo gobierno que suba la inversión en educación en 1.5% del PBI. ¿Eso es posible?

Incluso un poco más, un par de puntos. Es bastante, es complicado. Y por eso digo que sería algo sin precedentes.

¿Hay suficientes recursos?

Va a requerirse que los peruanos nos fomalicemos, paguemos impuestos y financiemos una educación pública de calidad. No hay magia. Es difícil, no imposible. Eso requiere dos cosas: recursos y compromiso con una política integral.

De mediano plazo.

Cuando entré me decían que me dedicara a algo específico, a un programita por ahí, lo cual ya es complicado. Pero una vez acá te das cuenta de que es imposible concentrarse en una sola cosa. En educación, el vehículo tiene varias ruedas: docentes, gestión de escuelas, infraestructura. Hay precondiciones en el país que ya permiten invertir en la gente, o toda esa aspiración de ser un país de ingreso medio no será posible.

¿Por qué demoró este gobierno en incrementar el gasto del PBI en educación?

Se aumentó en los años anteriores pero esta vez se logró un compromiso.

¿Costó convencer al MEF?

Siempre cuesta.

Si bien hay temas sobre los que puede haber consensos, hay otros en los que no. Al menos un par de seguros candidatos han hecho públicos sus reparos por la ley universitaria. Si ganaran, podría sufrir una paralización en su ejecución.

Eso no sería malo, sería trágico y desastroso. Si no gustan algunos aspectos, bueno, bienvenido el debate. Pero sería una tragedia para el país si no están de acuerdo con la existencia de un sistema universitario en serio, con la regulación del mercado de las universidades para proteger el derecho del estudiante, por sobre todas las cosas, con una Superintendencia encargada de esa labor.

Yo creo que están en desacuerdo con el fondo de la norma.

Entonces estamos frente a un problema muy grande. Otra cosa es que planteen perfeccionar cuestiones de la norma, eso sería incluso lo deseable. Pero si están en contra de la regulación, que es lo central de la ley, lo adelanto, sería trágico.

La bancada del fujimorismo, por ejemplo, ha dicho que esta ley no sirve.

Espero que haya opiniones diversas en las bancadas. Me preocupa que una bancada, y me refiero a cualquiera, defienda la idea de que las universidades pueden hacer lo que quieran en función de la ley del mercado, que les digan a los chicos: 'defiéndanse solos'. Si ese es su marco conceptual sería terrible. Si hay desacuerdo con la regulación para asegurar la calidad, entonces estamos frente a un problema gravísimo como país. Nosotros les hemos dado un montón de plata del canon a las universidades públicas, pero sin una estructura que los fuerce a invertir bien ese dinero.

¿Le sorprende que algunas universidades públicas se opongan a la ley?

Habría que diferenciar si es la oposición de las universidades o de dirigentes que no se quieren ir, porque la ley exige una renovación de autoridades. Eso es lo que está pasando.

Usted es ministro de un gobierno con un alto índice de desaprobación. ¿Por qué este gobierno es tan mal evaluado?

Se ha avanzado mucho en diversas áreas y por eso veo una evaluación que, en muchos casos, me parece sorprendentemente injusta. Nos peleamos en el Consejo de Ministros para hacer mejor las cosas. Cuando yo le dije al presidente que íbamos a empezar con los colegios de alto rendimiento...  

Eso debió continuarse desde el inicio, ¿no?

Sí, de acuerdo. Pero fue el presidente quien dijo que deberíamos hacer, de frente, 24 colegios, en cada una de las regiones. Lo que quiero decir es que siempre estamos pensando en hacer las cosas mejor y más rápido. Entonces, que te digan que no se ha hecho nada...

Se habla de un quinquenio perdido.

Eso es esquizofrénico. Lo avanzado es grande. Ahora, hay cosas que se pudieron hacer mejor. ¿No se avanzó en reforma política? Sí pues, no se avanzó. ¿Se ha avanzado poco en la ley universitaria? Sí pues, aunque tiene solo un año. No es que no haya críticas válidas, pero de ahí a decir que este es un quinquenio perdido me parece politiquería barata pensando en las elecciones.

Lo ven como posible ministro para el próximo gobierno.

Si dicen que las cosas van bien, bienvenido. Quiero que esta reforma continúe. ¿Quién debería ser la persona a cargo? Eso ya es  futurología política.


Fuente: La República

viernes, 31 de julio de 2015

Rectores pueden ir presos si no cumplen ley universitaria

“El rector que no cumpla con la ley puede ir preso”

“Hay un retraso en el proceso de aplicación de la Ley Universitaria porque hay una resistencia a cumplirla sobre la base de que está siendo discutida en el Tribunal Constitucional, pero esta es una excusa”, advierte.

Autor: Ricardo Monzón Kcomt.
rmonzon@peru21.com

El viceministro de Educación Flavio Figallo asegura que no hay pretextos para no adecuarse a la Ley Universitaria. Además, advierte que la autoridad que no lo haga podría ir presa.

¿Qué falta para que la Ley Universitaria entre en rigor?

La reforma universitaria se viene implementando desde la disolución de la Asamblea Nacional de Rectores (ANR) y la creación de la Sunedu, la presentación del proyecto del Copaes y el diseño de la política de educación superior que elabora el Ministerio de Educación. El proceso de la ley tiene que verse en el contexto de una reforma de la educación.

¿Qué porcentaje de los pasos programados ya se han cumplido?

Si queremos ver el tema de la adecuación de la ley, el 70% de universidades se ha adecuado en lo que tiene que ver con el cambio de estatutos. El 30% no se ha adecuado, por eso la Sunedu ha fijado un plazo para que el proceso culmine este año.

¿No hubo ningún retraso en los plazos?

Hay un retraso en el proceso de aplicación porque hay una resistencia a cumplir la ley sobre la base de que está siendo discutida en el Tribunal Constitucional (TC), pero esta es una excusa, porque mientras la ley existe tiene que aplicarse, y si el TC declara algo, pues habrá que hacer las modificaciones que esto implique.

¿Cuándo se estaría pronunciando el TC?

En este mes esperamos que se pronuncie. Pero este es un pretexto, porque las razones verdaderas por las cuales muchas universidades no se adecúan es o por intereses particulares de algún grupo de rectores o funcionarios de la universidad que perderían sus privilegios con la adecuación de la ley, o porque no cumplen con los requisitos mínimos para hacerlo. Como usted sabe, hay un gran problema de corrupción en las universidades.

¿La corrupción origina que no se quieran adecuar?

La corrupción es uno de los elementos importantes, y también la falta de algunos elementos que la ley exige que les impide adecuarse. Hay algunas universidades que sí tienen justificaciones, pero en la gran mayoría se debe a intereses creados de grupos que quieren quedarse.

¿Cuáles son estas universidades donde ciertos “grupos” quieren quedarse en sus claustros?

Están a la vista. Hay universidades tan importantes como San Marcos, que no se adecúa a la ley y que las medidas que están tomando son solo para prolongar la presencia del rector y las autoridades por los próximos años.

Justamente, el rector de la San Marcos ha sostenido que la ley tenía vacíos.

El rector Cotillo lee vacíos cuando le conviene. Son pretextos.

Cada universidad tiene su cronograma de actividades, pero, ¿en este momento todas las universidades deberían ya haber cambiado sus autoridades?

Todas las universidades ya deberían haber cambiado sus autoridades. Todas las que no han cumplido tienen ahora un retraso. En algunos casos tienen justificaciones y en otros no.

¿Los rectores que no dejan sus cargos estarán fuera de la ley?

Están tratando de sacarle la vuelta a la ley.

¿Hay sanciones?

En el reglamento que está por aprobar la Sunedu habrá sanciones específicas.

¿Cuándo se aprobarán estas?

En agosto, de todas maneras.

¿Qué tipo de sanciones se contemplan?

Son las que el Poder Judicial pueda determinar. No necesariamente son económicas, pueden ser penales.

¿Puede ir preso un rector?

Claro, si se resiste a cumplir con la Ley Universitaria e incumple los plazos, puede ser denunciado e ir preso.

De otro lado, ¿qué se pretende al cambiar al Sineace por el Copaes, en el sistema de acreditación?

El Sineace ha venido avanzando sobre la base de un criterio que nosotros consideramos equivocado. La acreditación la hace el Sineace a través de una acreditadora nacional, no se incorpora el criterio de la acreditación internacional. Es decir, hay un monopolio de la acreditación. Lo que nosotros queremos es que participen las mejores acreditadoras del mundo.

¿El Sineace no pudo tener esta misma apertura?

Bueno, para que tenga esta apertura es que se hace la modificación de la ley. Es decir, la ley se hace para crear estas condiciones. Se reemplaza la organización por otra que va a cumplir con este fin. No hay un enfrentamiento. No es contra el Sineace que se hace el Copaes.

¿Este proyecto pasó por la Comisión de Educación del Congreso?

Así es, y está en el Pleno para que sea debatido.

Pero hay dos dictámenes en minoría en la comisión. Dicen que el proyecto pasó al Pleno sin previo debate en Educación.

Bueno, pasó cumpliendo los requisitos que la comisión establece; si no, no hubiera pasado. De todas formas, en el Pleno se discutirá todo lo que tiene que discutirse. Lo importante es el objetivo del Copaes: mejorar el sistema de acreditación, desatorar este sistema.

AUTOFICHA

  • “Soy viceministro de Gestión Pedagógica del Ministerio de Educación. Fui consultor del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo, de la Defensoría del Pueblo y de AECI. Fui catedrático y coordinador de Asuntos Académicos de la Universidad Católica”.


  • “Son casi 70 mil becarios que tiene Beca18. Estamos a una situación, al 2015, que era impensada en el 2011. Teníamos un programa de becas pequeño y ahora tenemos un programa masivo, y este programa se dirige a la gente de menos recursos”.


  • “Estamos preparando un sistema de crédito universitario especializado para otro grupo de población que no pueda acceder a las becas. Esto le permitirá a la población pagarse una buena universidad en el Perú o en el exterior, para estudiar lo que desee”.



Fuente: Perú 21

jueves, 23 de julio de 2015

Observatorio de Educación y Empleo - Ponte en Carrera

Jóvenes podrán elegir entre más de tres mil opciones de estudios superiores en Ponte en Carrera

Minedu, MTPE e IPAE crean Observatorio de Educación y Empleo para apoyarlos en la toma de decisión

Los jóvenes peruanos tienen ahora a su disposición la plataforma virtual http://www.ponteencarrera.pe/ que les brindará información confiable, actual y de libre acceso para que puedan decidir mejor cuál carrera estudiar, teniendo en cuenta la demanda del mercado laboral, los ingresos promedio y la oferta educativa existente.

Entre otros aspectos, podrán conocer las características de más de tres mil carreras, mil universitarias y dos mil técnicas, así como sus costos, duración y modalidad de ingreso. En base a ello, tendrán la posibilidad de comparar, analizar y elegir la opción educativa que más les convenga, afirmó hoy el ministro de Educación, Jaime Saavedra Chanduví.

Esto es posible ahora con la puesta en marcha del nuevo Observatorio de Educación y Empleo “Ponte en Carrera” que ha sido implementado por el Ministerio de Educación (Minedu), el Ministerio de Trabajo (MTPE) e IPAE en virtud de un convenio firmado el año pasado durante la Conferencia Anual de Ejecutivos 2014.

“Esta herramienta constituye un paso central en la reforma de la educación superior porque será de gran utilidad para que los estudiantes del país tengan acceso a información actualizada, oportuna y veraz sobre las carreras que son demandadas por el mercado”, aseveró el ministro al recordar la necesidad de formar profesionales orientados a la innovación e investigación para impulsar el desarrollo sostenible del país.

El poder acceder a esa base informativa ayudará a los jóvenes a decidir mejor sobre su futuro laboral, ya que hoy casi el 60% de egresados universitarios afirman que cambiarían de carrera o de institución formativa porque están arrepentidos de su primera elección, según una encuesta nacional realizada el año pasado.

Explicó que esta herramienta servirá para corregir las imperfecciones del actual mercado laboral donde el 50% de los profesionales están inadecuadamente ocupados porque generalmente estudian carreras que ya no son muy demandadas por los empleadores.

Igualmente, cuatro de cada diez profesionales en el Perú trabajan en una ocupación que no requieren educación superior. Mientras dos de cada tres empresas reportan tener dificultades para conseguir especialistas, resaltó.

La plataforma fue presentada ayer en Palacio de Gobierno por el presidente Ollanta Humala Tasso y el ministro de Educación ante más de cien escolares. Igualmente, por el ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Daniel Maurate y el director de IPAE Acción Empresarial, Gonzalo Aguirre.

Señalaron que hasta el momento 140 universidades y más de 500 institutos de educación superior se han sumado al Observatorio con el objetivo de brindar datos actualizados sobre la oferta educativa.

De igual modo, los usuarios podrán informarse sobre cuáles son las profesiones u oficios más requeridos por y el ingreso promedio que generan. Para tal fin, las empresas tienen la obligación de informar qué carrera estudiaron sus empleados, la institución donde se formaron y el año en el que finalizaron sus estudios.

Esto consta en la Planilla Electrónica-SUNAT en la cual hay 28.544 empresas registradas que actualizaron la situación educativa de 530,605 de sus trabajadores, así como sus remuneraciones. Esa información representa al 64% del total de trabajadores del sector privado con estudios superiores completos que en total son 835.693.


Participando en política, ejerciendo ciudadanía

LA IMPORTANCIA DE LA POLÍTICA, enseñada desde el colegio, CON OCASIÓN DEL ANIVERSARIO PATRIO

Escribe: Alberto Borea Odría

Quiero ceder el paso en esta columna a un análisis hecho desde un colegio, el Héctor de Cárdenas, a la contradicción a la que a diario asistimos. Leamos:

“El 11 de julio en el diario Expreso, Pedro Pablo Kuczynski declaraba textualmente ante una pregunta sobre su candidatura: Son especulaciones de gente malvada que trata de meterme en la política, y yo no soy político”. De la misma forma, en el “Paseo Colón hay un gigantesco banner en el cual aparece el rostro de Fujimori con el texto Soy un rehén de los políticos”. No se puede entender cómo quien ha sido ministro varias veces, candidato presidencial y caudillo de un “partido”… que lleva sus iniciales y un dictador por más de 8 años, que fue además candidato al Senado japonés, digan que no son políticos.

Es evidente “que se debe al descrédito en el cual ha caído la palabra política; un descrédito que es fruto de … las acciones erróneas y muchas veces corruptas de malos individuos que han incursionado en la política para sacar provecho de ella y no para servir. Asimismo, por el descrédito intencionado que hacen de la política quienes dominan las sociedades, que buscan alejar de la cosa pública a personas probas y capaces, para tener ellos el campo libre para sus fechorías” o sus negocios.

“Es necesario reivindicar el término política para motivar a las personas sanas de nuestra sociedad a participar en ella para servir al país, … la democracia solo es posible con ciudadanos que participan conscientemente en la vida de su sociedad”…

Es en ese sentido, que Juan Pablo II dice “los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la «política» … Las acusaciones de arribismo, de idolatría del poder, de egoísmo y corrupción que con frecuencia son dirigidas a los políticos no justifican lo más mínimo ni la ausencia ni el escepticismo de los cristianos en relación con la cosa pública” (Cristifideles Laici 42).

Antes que él, Pío XII señalaba que “la política es la forma más excelsa de practicar la caridad después de la religión. Ello se debe a que exige una respuesta libre al servicio de la lucha por el desarrollo humano integral”. Y recientemente Francisco I nos dice que: “la vocación política es una de las formas más preciosas de la caridad porque busca el bien común” (Evangelii Gaudium).

Al acercarse un nuevo aniversario de nuestra patria, invitamos a participar en la vida política del Perú; la ciudadanía se vive en cada momento y en toda edad”.


Fuente: Diario Correo

martes, 7 de julio de 2015

TIC política y democratización

Las nuevas tecnologías democratizan las formas de hacer política

Con las TIC, el ciudadano pasa de espectador de propaganda a actor, según el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí

Escribe: Stefania Gozzer

El acceso al móvil se ha democratizado y ahora es el turno de que este le devuelva el favor a la democracia. La irrupción de las nuevas tecnologías parece por fin haber tomado fuerza en la política y está creando "un nuevo ecosistema social" donde el valor no se encuentra en el dinero o la fuerza sino en las conversaciones, los contenidos y las relaciones, según ha explicado este lunes en Barcelona el asesor de comunicación y consultor político Antoni Gutiérrez-Rubí en la presentación de su libro La transformación digital y móvil de la comunicación política.

En este ecosistema, el ciudadano deja de ser espectador de la propaganda política y se convierte en actor: la fuerza de los partidos deja de recaer en los militantes para pasar a los activistas comprometidos. Algo que hace "aflorar un montón de talento", ha afirmado Gutiérrez-Rubí en un debate con el catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona Joan Subirats moderado por el director adjunto de El Periódico, Albert Sáez.. Para el autor, la tecnología ha hecho que las consignas decaigan a favor de las ideas y que las causas políticas se conviertan en el elemento central de la comunicación, más importante incluso que el sentimiento de pertenecer a una casa política.

Subirats ha considerado que este cambio de época trae muchas oportunidades para la innovación: "No se ha de entender la tecnología como algo que podemos utilizar para cosas que ya hacíamos sino como un espacio nuevo en el que podemos repensar estos procesos". Las opciones a la hora de introducir la tecnología en los partidos ya no se limitan a contratar un community manager para que dinamice la cuenta de Twitter, según el catedrático. Las agrupaciones más tradicionales se enfrentan ahora al dilema de si han de abrazar o no herramientas que podrían alterar los mecanismos de poder de la formación. Por ejemplo, software que facilite la toma de decisiones colectiva.

Las redes sociales y aplicaciones para móviles permiten "una incorporación de voces que nos hace más sólidos democráticamente", según Gutiérrez-Rubí. "Antes, la opinión pública se emitía o producía. Ahora, es compartida. Si quieres saber qué piensa un colectivo tienes que conectarte", ha explicado. Además, estas tecnologías extienden entre quienes las usan la sensación de protagonismo provocando que la gente "se levante" y forme parte de la transformación. Es el caso de muchos miembros de Podemos, que pese a no haber sido mencionado en el debate, sirve de caso de estudio junto a otras formaciones políticas extranjeras en el libro.


Fuente: El País

jueves, 2 de julio de 2015

Universidades que no se adecuen a Ley Universitaria serán sancionadas

"Hasta con 300 UIT sancionaremos a universidades que no se adecúen a la Ley"

Lorena Masías Quiroga. Economista. Titular de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu).

Están a pocos días de que la nueva Ley Universitaria cumpla su primer año; sin embargo, solo 6 de las 31 universidades públicas autorizadas se han adecuado a la norma, ¿qué es lo que está pasando?

En la adecuación de estatutos, el avance del sector privado ha sido mayor que el del público. Tenemos un 80% de universidades privadas y un 50% de públicas que avanzaron en eso. En el caso de la renovación del gobierno, solamente 6 han cambiado de rector y vicerrectores. Otras 10 están en camino. El problema viene porque 15 están postergando el cambio para después del 2015.

¿Por qué esta postergación?

Los rectores están interpretando la ley bajo su mejor saber y entender. Ellos entienden que pueden permanecer en sus cargos hasta que venza su mandato original. Sin embargo, ellos fueron elegidos bajo un esquema distinto. La nueva ley establece que la elección sea mediante voto universal. Ahí hay un cambio y el espíritu de la ley va en el sentido de que las autoridades se adecúen a esa nueva forma.

La Superintendencia también se demoró en establecer su consejo directivo (órgano máximo).

La Ley salió en julio del 2014. De ahí, para establecer la Sunedu, lo primero que debía pasar era cerrar la Asamblea Nacional de Rectores (ANR) y eso demoró más de lo previsto porque no querían dejar sus cargos. Fue un primer nivel de conflicto. Recién el 31 de diciembre del 2014, esta directiva decidió dejar sus cargos. A partir de ahí ya se pudo establecer la Sunedu, que empezó a operar el 5 de enero. Luego se me designa y viene el proceso de convocatoria para el consejo directivo. Ha sido la resistencia de quienes estaban a cargo de la ANR lo que demoró el proceso.

Menciona la resistencia por parte la ANR. ¿Ahora pasa lo mismo con las universidades?

Hay un grupo que se está resistiendo a dejar sus cargos. Probablemente están pensando más en intereses personales que en adecuarse a la ley. Por eso la Sunedu ha establecido un plazo para que se produzca el proceso de elección de autoridades bajo el esquema de elección universal. En el caso de estatutos, 10 universidades públicas aún no cumplen.

¿Intereses como cuáles?

Especulamos que quieren mantener el poder e ingresos asociados al cargo de rector.

Quien encabeza las críticas es el rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Pedro Cotillo calificó la ley como un "mamarracho" y espera que  el próximo año se derogue.

Ese tema está discutiéndose en el Tribunal Constitucional, que aún no se ha pronunciado. Esperemos que tenga un pronunciamiento favorable a la implementación de la ley.

La Ley da plazos para establecer un comité electoral, etc.,  pero no hay fecha exacta para cambiar autoridades. Ahora, pese a que la Sunedu dio un plazo, los rectores dicen que seguirán hasta que acaben su mandato. El último termina el 2019. ¿Acaso hasta ese año no se implementará la norma?

No, porque el Consejo Directivo ha establecido como fecha límite diciembre del 2015 teniendo en cuenta que la norma está pensada para una transición corta, no cuatro años.

¿Por qué el 31 de diciembre? ¿Cuál es su justificación?

Evaluamos que había un proceso transitorio que no se podía prorrogar mucho. Otro punto tiene que ver con dar un plazo razonable desde la elaboración de estatutos. Además, los comités electorales están conformados por docentes y estudiantes, estos últimos deben ocupar los primeros puestos. En un año académico, ellos seguirán en ese primer lugar.

Concretamente, ¿qué pasará si hasta esa fecha no se adecúan?

Estamos preparando las herramientas que podrá utilizar Sunedu, como el reglamento de infracciones y sanciones, que ya ha sido aprobado por el Consejo Directivo y se va a enviar al Ministerio de Educación. En 30 días estaría listo.

Con este documento, aquellas universidades que hasta diciembre no se adecúen a la ley, ¿qué sanciones podrían recibir?

Podrían recibir sanciones monetarias... Eso hay que graduarlo de acuerdo a la falta.

Si la falta es no cambiar autoridades, ¿qué castigo reciben?

Hay que graduarlo caso por caso y se definirá luego de una evaluación. Otro aspecto, aparte del reglamento de infracciones y sanciones, son las denuncias que se puede hacer ante el Poder Judicial contra la autoridad. Se brindarán incentivos para quienes se adecúen, como fondos del Concytec.

¿Cuál sería la máxima sanción que podrían recibir las universidades públicas autorizadas?

La sanción puede llegar hasta 300 Unidades Impositivas Tributarias - UIT (equivalen a 1 millón 155 mil soles), que se gradúa dependiendo de la falta.

¿Los que no cumplan hasta el 31 de diciembre solo recibirán una sanción monetaria, o también se aplicará la suspensión o cierre de la universidad?

En realidad, hay que adecuarlo a la falta. Quienes están cometiendo la falta son las autoridades que no se quieren ir. Bajo ese esquema, no se puede cerrar una institución porque una persona no se quiere ir. Las multas son para las universidades y se publicitarán.

Un ejemplo: si una universidad pública autorizada no cambia de autoridades en el plazo establecido y dice que lo hará recién el 2019, ¿qué se hará?, ¿cuál sería la máxima sanción?

La batería de herramientas considera desde una sanción monetaria hasta una denuncia. Serían 300 UIT y/o la denuncia penal. Hay que ver los aspectos administrativos y judiciales.

Pedro Cotillo, también presidente de la Asociación de Universidades del Perú (Asup), asegura que no hay diálogo con la Sunedu. ¿No lo consideran?

Ellos también se han opuesto ni bien salió el comunicado de la Sunedu. No tienen ninguna intención en cumplir la ley.

¿Se reunirán?

Si avanzan en la ley, lo podremos ver. En estos momentos no tenemos planeado reunirnos porque no vemos que tengan deseo de cumplir con la norma.

Fuente: La República

lunes, 15 de junio de 2015

La revolución democrática de la gastronomía peruana

Gastón Acurio: “Nunca antes ha sido tan democrático comer en un mercado”

Escribe: Juan de la Puente

Gastón Acurio. Precisa que la cocina peruana es una imagen, un conocimiento, un reconocimiento.

Gastón Acurio, aunque no lo acepte, es el padre de la revolución gastronómica peruana. En el siguiente diálogo hace un balance de los primeros años de este vasto movimiento social,  de su significado como esfuerzo por peruanizar el mundo, como la búsqueda de un quehacer colectivo nada egoísta que resuelva la contradicción entre un país rico y diverso con desnutrición y anemia. Sugiere además los ejes de una política pública que esperan cocineros, productores y comensales de los políticos en campaña.

Vivimos una revolución gastronómica. En qué estado nos encontramos.

El Perú en los últimos 10 años ha logrado construir una imagen, un conocimiento, un reconocimiento de su gastronomía como representante de la cultura peruana, de una identidad que además tiene consecuencias en diferentes territorios, comercial, internacional, marca país. A diferencia de hace años, el mundo conoce que la cocina peruana existe y quiere probarla.

 ¿Esto es más una razón exterior o una razón interior?

Lo que está sucediendo con la cocina obedece a ingredientes para hablar en términos culinarios. El primero, una exuberante biodiversidad que hace de la cocina peruana algo muy atractiva para un mundo que, además, ha abrazado la diversidad versus la estandarización, que era lo que vivíamos en los años 60, 70, 80s.

Hay algunos retrasos en la puesta de valor de esta diversidad; algo pasa con las frutas peruanas. ¿A qué se debe?

Principalmente a la perecibilidad; es decir, yo tengo una exuberancia de frutas amazónicas que ya quisiéramos disfrutar cada día; sin embargo, la altísima temperatura en la selva hace que si estas frutas no son extraídas o recolectadas rápidamente y colocadas en el mercado se pudren y pierden valor. Lamentablemente, si hay una trayectoria más desconectada del Perú, es la Amazonía.

En esta revolución qué papel juega la relación entre el plato y el cocinero; es más una revolución de platos o de productos.

Lo central es la cadena, es el que produce, el que comercializa, el que transforma, el que consume. Hay que tener algo bien claro: la gastronomía no es la exclusividad de un restaurante de élite, la gastronomía sucede en las esquinas con un emolientero, en el hogar de una familia que quiere alimentarse porque tiene información de una manera deliciosa y saludable al mismo tiempo.

Si hiciese una comparación con la revolución gastronómica mexicana, se dice que allí hubo un protagonismo mayor de la masa, es decir, del productor; no tanto del cocinero.

Es una percepción; la realidad es que como nunca antes el cocinero que cocina en la calle, en una esquina tuvo más reconocimiento que hoy. Nunca antes ha sido tan democrático comer en un mercado. Hace diez años viajaba por todo el Perú y comprobaba cómo los campos de quinua se pudrían, y no es que no había mercados internacionales;  no había mercados nacionales porque los peruanos no querían comer quinua porque le habían enseñado que era algo feo; 300 años después los campesinos logran acceder a un mercado. Ha sido tan avasallador que ha terminado desabasteciendo la curiosidad que el peruano ha recuperado, ocasionando que el precio se vuelva poco asequible.

Así como hay países futbolizados, este es un país gastronomizado. Me queda claro qué significa para la economía, pero qué implica como cultura que todos los días se hable de  platos, sabores, cocinas, cocineros, premios.

Implica el ejemplo de que es posible desarrollar un capitalismo colaborativo, desarrollar una industria a partir de no competir entre peruanos sino compartir conocimientos, éxitos y fracasos. En primer lugar, es la demostración de que es posible que podemos trabajar en conjunto y lograr grandes cosas; en segundo lugar, la demostración de que nuestra identidad, que durante siglos hemos negado, tiene una estética que el mundo valora y admira. Y lo tercero, que la creatividad del peruano inspira a otras actividades creativas.

Esta revolución presenta pues también brechas. No todos van a llegar a la cocina de élite. Qué futuro hay para el huarique; este capitalismo colaborativo presenta límites también.

Sin duda, pero los límites los marca uno si cree que el Perú termina en el Perú. El mundo es grande y si queremos peruanizar el mundo, el potencial que tenemos es infinito. Las oportunidades están en la medida que nosotros creamos que es posible, que nuestra papa a la huancaína tenga el mismo reconocimiento internacional que el Kétchup, por ejemplo. Entonces podemos decir: el kétchup es mejor que la huancaína, y ¿quién dice eso, cómo puedes valorar eso? Yo me rebelo ante esto.

En el balance de esta revolución me quedan claro dos apreciaciones: el haber alcanzado la expansión y haber abierto la diversidad. Qué viene para adelante en los próximos 10 años.

Lo más difícil, y no es consolidar una industria llamada cocina peruana, porque los actores ya están trabajando, hay una generación nueva que la lidera Virgilio Martínez y otros cocineros en el terreno de la creatividad, pero también en los huariques, en los mercados, en la calle; sin embargo, los desafíos son aquellos que forman parte de las contradicciones de vender una gastronomía fascinante con problemas inaceptables como la desnutrición, la deforestación.

Y ahí, qué autocrítica habría que hacer de esta revolución de 10 años.

Tratar de entender cómo podemos inocular en el sector público la urgencia de acabar en el año 2021 con la desnutrición en nuestros niños, en un país que se vende como biodiverso en recursos alimenticios. Hemos avanzado en la lucha contra la desnutrición pero hemos crecido en los últimos años en anemia en los niños. Vendemos a Lima como una de las capitales gastronómicas del mundo, y de hecho el mundo lo considera así, pero cuando (el turista) llega a Lima se encuentra que su río Rímac está muerto.

Ese es un desafío de la gastronomía pero en clave muy política, de un tema que sale del ámbito de los cocineros, de los restaurantes, digamos de la cadena; esta es una cosas más de Estado, más de sociedad.

No necesariamente, porque el Estado obviamente cumple un rol articulador y de invertir en aquello que tenga que invertir para recuperar el Rímac; pero ¿quién lo contamina? Lo contaminamos nosotros, desde que nace, empieza con las mineras y luego con las curtiembres, con la agricultura llena de pesticidas, con los desagües, luego con la basura y finalmente llega al mar.

En esa identidad por qué tiene más valor la cocina que el baile, la música, la danza, la fiesta peruana.

Quizá porque nosotros hace diez o doce años logramos algo. No hay ningún motivo para creer que la creatividad que los peruanos han desarrollado en la cocina es superior a la creatividad que los peruanos han creado en sus danzas, en su música, en sus diseños. En qué se diferencia la popularidad de lo uno y de lo otro, quizás en la capacidad que hemos tenido quienes formamos parte de la comunidad gastronómica de trabajar en equipo, de celebrar el éxito ajeno como propio sin tener el temor de que esto nos estará restando.

Hay cocinas regionales que han sido muy favorecidas en esta revolución, un redescubrimiento, primero la cocina arequipeña que se ha hecho nacional, también la chiclayana.

¿Como van las otras cocinas regionales?

Irán en la medida que los movimientos se gesten en los propios lugares. Yo recuerdo que a veces me escribían para que desde Lima les hagamos una feria que represente sus productos, y la respuesta que siempre les daba era la misma: con qué vergüenza vamos a ir los limeños a armarles una feria de sus productos a su propia región.

Lo que dices es que el redescubrimiento es parte de la identidad.

Y nosotros estaremos desde Lima o desde donde sea para aplaudirlo. Hemos superado una etapa en donde el arequipeño consideraba que el norteño hacía una peor comida que la suya, donde el trujillano consideraba que su cabrito era mejor que el piurano; hoy, todos nos aplaudimos, nos celebramos mutuamente. ¿Qué ocurre? En la medida en que se forme una comunidad de cocineros, productores, agricultores, artesanos, locales, poniendo en valor lo suyo, encontrarán a un público dispuesto a aplaudirlo como nunca antes.

Pero hay movimientos que ya vienen…

Hay movimientos articulándose en Ayacucho, en Tacna, en Loreto, en Trujillo, en Piura, en Tarapoto. Pero la ilusión es que uno pueda entrar a Facebook, a las redes, mirar la página oficial de la gastronomía ayacuchana en donde todos los actores participan divulgando información de los productos, de las recetas, de los personajes culinarios, y así de cada región del país.

Dices que esta revolución redescubrió la quinua. Me preocupa la papa; creo está perdiendo si uno mira las cartas de los restaurantes ¿No es el momento de la papa como emblema gastronómico?

Lo que tú ves en relación al arroz es cierto en la costa. Pero la sierra es el reino de la papa y los tubérculos y el Amazonas es el reino de la yuca y del plátano que se expresa además en su recetario. Tú no ves en una pachamanca arroz y nadie se atrevería a servirlo; en Cusco nadie serviría un cuy frito con arroz, lo sirven con papa; entonces, es un tema más de costa y más que verlo como un problema diría que habría que verlo como una oportunidad. De hecho estamos celebrando el festival de la papa con cuatro nuevas variedades de comunidades que vienen de 12 regiones del Perú.

Parte de esta agenda es la recuperación de saberes; con el pescado y la quinua hay logros, pero hay fracasos. Hace 14 mil años nuestra fruta más importante era la guayaba, hoy marginal.

A eso me refería con el conocimiento. Veo que hay desnutrición y hay que hacer un plan estratégico para acabarla; hay que generar el sistema legal para que eso suceda. Esto que parece tan sencillo obviamente requiere de una voluntad política que lamentablemente quizás, ojalá nos equivoquemos, no la tengamos.

¿La cocina peruana no debería sentirse amenazada por las leyes contra la comida chatarra? Su defensa dice por qué nos regulan a nosotros si la cocina peruana tradicional no es una comida necesariamente saludable.

Yo no soy muy partidario de las regulaciones; sin embargo, sí creo que tiene que haber una autorregulación de parte de una industria que tiene que comprometerse con los desafíos y las oportunidades. Si una industria ve que el consumidor quiere la verdad, entonces hay una obligación de poner en el etiquetado qué ingredientes tiene, no poner medias verdades. Pero acá hay un ingrediente clave: que no lo hagan porque lo necesitan para sobrevivir sino porque es lo correcto.

“DERROTAR A LA DELINCUENCIA Y AL CRIMEN ORGANIZANDO CON UN PACTO ENTRE LAS FUERZAS POLÍTICAS”

A cinco años del Bicentenario e ingresando a un proceso electoral qué podría esperar del Estado el movimiento de la cocina en los próximos 4 o 5 años.

Que acompañe en cinco territorios fundamentales. El principal problema que tiene un joven peruano que tiene un sueño y un pequeñísimo capital, es hacer una revolución legal. El sistema está hecho para hacer imposible que el joven haga su sueño realidad de una manera formal y legal. (Segundo) En el terreno nutricional, si tenemos a más de 200 mil mujeres en los 15 mil comedores populares, cómo podemos articular al comedor popular  como un espacio donde puedes llegar a 2 millones de personas en estado vulnerable a través de la gastronomía.

Cuáles son los otros tres.

Lo tercero es la recuperación de las cuencas y proteger nuestra biodiversidad; la batalla que tenemos con los transgénicos no es una batalla ambiental, es una batalla comercial.

Luego, tenemos que acompañar en la promoción internacional del Perú, una política gastronómica que promueva al Perú como un destino turístico y sus productos. Y por último, invertir en la formación; en el Perú no existe una sola escuela pública relacionada con cualquiera de las actividades del turismo.

En esa perspectiva ética, en qué momento se debate cómo conciliar la lucha por una buena salud con la cocina peruana, ¿o eso no les podemos pedir a los restaurantes y cocineros?

Para nada; ya no son incompatibles el placer con el bienestar, por eso la nueva denominación de la cocina es la cocina del bienestar. Ante los ojos del mundo, el Perú es el país de la cocina de bienestar. No se han enterado todavía pero nosotros le metemos papa, yuca, frejol y arroz en un mismo plato, que no es tan saludable obviamente; pero la realidad es que nuestra cocina es saludable principalmente porque proviene de productos de la tierra, del mar, silvestres. Lo que toca es inocular la idea de esta estética del bienestar, es decir, vamos a hacer un menú delicioso pero también saludable; no tengo por qué hacer en un mismo menú causa limeña, arroz con pollo y arroz con leche; puedo hacer causa limeña, un sudado y una ensalada de tuna con mango, y al día siguiente un arroz con pato, pero que lo comienzo con un solterito.

¿Cuánto puede la inseguridad dificultar el movimiento de la cocina, o podríamos acondicionarnos como los mexicanos?

El turismo es lo que más me preocupa. El principal desafío para poder garantizar un desarrollo sostenible de todas las industrias incluyendo la del turismo y de la gastronomía es derrotar implacablemente a la delincuencia y al crimen organizado, lo que implica generar seguramente un nuevo pacto entre las fuerzas políticas para que esto suceda.


Fuente: La República

viernes, 12 de junio de 2015

Terrorismo antiminero

Terrorismo

Escribe: Eduardo Dargent

Primo Levi, sobreviviente del genocidio nazi, decía sentir repugnancia cuando se usaba “campo de concentración” como símil de otros lugares de reclusión menos inhumanos. Al respecto, José Gonzales (Tolerancia, Miguel Giusti Coord. PUCP 2015) indica en un ensayo sobre el uso fácil de dicho término y el rechazo de Levi que “no se puede trivializar, generalizando, la situación de Auschwitz para referirse a nuestra vida cotidiana en las instituciones democráticas”. Hay que guardar las palabras que describen el mal absoluto (genocidio, totalitarismo) para actos de esa magnitud. Si por motivaciones políticas o por grandilocuencia académica las utilizamos de manera ligera, terminamos devaluándolas, minimizando el horror que deben recoger.

Algo así viene sucediendo con el uso de la palabra terrorismo en el país. En nuestra memoria “terrorista” representa a fanáticos que consideraron que en nombre de la “verdad” (una verdad muy pobre) y la utopía (una distopía, más bien) era legítimo asesinar, esclavizar indígenas, abolir el pluralismo, sacrificar inocentes. Condenar este fanatismo, y su pobre metafísica, no implica dejar de intentar entenderlo o negar la humanidad de sus miembros. Pero es claro que estamos frente a actores que escapan a la política, no son parte, ni pueden serlo, de nuestra comunidad. 

Tampoco me parece exagerado hablar de terrorismo de Estado para describir actos aberrantes cometidos por las autoridades durante el conflicto: asesinatos, torturas, violaciones. Crímenes realizados lejos de actos de guerra y contra sectores vulnerables cuestionan las bases de legitimidad del Estado. Actos que se pudieron cometer por la persistencia de gruesas asimetrías de poder y por el racismo con el que cargamos. Conductas que, cuando menos, deberíamos reconocer como aberrantes para enfrentar sus causas.

Terrorismo, entonces, debería describir ese momento en el que la política se acaba, donde solo queda un enemigo que intenta destruirnos. Pero en las últimas semanas veo que esa palabra ha sido capturada para describir a opositores o rivales, para construir enemigos. Terrorismo antiminero, para describir a quienes se oponen violentamente al proyecto minero Tía María, aunque, la verdad, su uso ya se extiende a cualquiera que proteste. Terrorismo de Estado, para describir los excesos de la policía en el mismo conflicto. El propio Presidente señala que criticar a su esposa por tener lujos es un argumento típico de Senderistas.

Con toda su gravedad, la violencia en Islay y los delitos cometidos por quienes protestan y el Estado todavía pueden (y deben) ser tratados como conflictos de una comunidad política. No quiero ni pensar lo que sería un real terrorismo anti-minero o lo que implicaría un terrorismo de Estado.

Este uso fácil de una palabra tan cargada es un síntoma más de la actual devaluación del debate público y la ausencia de voceros que ponderen en el mismo. En todos lados hay violencia y exageración, y extremistas no faltan. Pero a diferencia de otros lugares, tenemos menos buffers que ponderen, arbitren en esos debates en los medios, en la política (escuderos vs ejecutores), o en redes sociales, el reino del acuchillamiento.

Un espacio público de este tipo hace muy difícil construir la empatía necesaria para procesar estos conflictos. Es curioso: la guerra interna nos dio límites claros sobre lo intolerable, aquello que distingue al enemigo del opositor, sobre las virtudes del pluralismo y los costos del fanatismo. Hoy, sin embargo, copiamos las formas de la guerra para ver enemigos mortales donde hay rivales y opositores.


Fuente: La República

lunes, 18 de mayo de 2015

Proyecto minero Tía María: Lo peor y lo mejor del conflicto

Lo peor y lo mejor del conflicto

Escribe: Jorge Bruce

Para los psicoanalistas el conflicto es la esencia de nuestra tarea: “No solo lo peor sino lo mejor de la mente humana se aloja en el conflicto. Si el procedimiento prospera, no solamente se mitiga el dolor psíquico sino también la estupidez, acota Freud en alguna conferencia”. Esto responde el gran psicoanalista uruguayo Marcelo Viñar, en una entrevista que le hiciera su colega peruano Moisés Lemlij.
 
Recordé esta observación de Viñar ante la abrumadora cantidad de sucesos y análisis generados a raíz del conflicto entre quienes se oponen y apoyan el proyecto de Tía María, hoy suspendido. De lo peor hemos visto abundantes muestras: violencia, corrupción, ausencia de liderazgo, carencia de inteligencia (tanto en el sentido técnico como en el literal), incapacidad de escucha, mentiras, miedo, desesperación. Tanto que lo mejor ha quedado oculto o ignorado.
 
Cuando el Presidente de la SNMPE dice en una entrevista por TV que “hasta su empleada” entiende sus argumentos, el inconfundible sesgo ideológico racista y despectivo de la expresión anula el argumento que estaba fundamentando, acerca de los acuíferos. Al punto que ya nadie lo recuerda. Este es un buen ejemplo de las partes en el interior del conflicto. Es posible que su punto de vista fuera válido y digno, por lo tanto, de ser escuchado y debatido. Pero desde el momento que necesita reforzarlo estableciendo la inferioridad de sus interlocutores, nos proporciona una valiosa clave para entender por qué el diálogo está sepultado bajo los relaves contaminantes de la Southern y las pedradas de los huaraqueros.
 
Viejas divisiones clasistas y racistas emergen cada vez que la tensión arrecia. Puede ser en procesos electorales o en decisiones de inversión de gran envergadura, que comprometen la vida de miles de personas, tanto en el valle del Tambo como en el resto del país. No es solo cuestión de intereses, económicos y políticos, evidentes y exaltados.

Pero asimismo, una historia que no puede ser dejada de lado. Como me decía un alumno en mi clase de Teoría Psicoanalítica de la Cultura en la PUCP, el día de ayer, “pedirles a los habitantes de la región que confíen en la Southern y el Grupo México es como pedirles que suspendan sus habilidades cognitivas”. Como se sabe, la Southern causó daños ecológicos tan graves e irreversibles que, a su lado, la corrupción del dirigente Pepe Julio Gutiérrrez, siendo grave, es poco más que un plato de lentejas. Dicho grupo acaba de ser gravemente cuestionado en Aznalcóllar, Andalucía, España, por sospechas en la adjudicación de la concesión. Y en Sonora, México, hay un río envenenado por su descuido.
 
Si queremos que los argumentos sean escuchados, que la civilización prevalezca, tenemos que tomar en cuenta el inmenso malestar en el que se da el proceso. La frase del señor Gálvez no es tan solo un lapsus: expresa las atroces heridas históricas que lastran nuestro desarrollo. Saber escuchar ese rencor, esa desconfianza y ese dolor, es la mejor oportunidad que nos ofrece este enésimo conflicto entre peruanos.


Fuente: La República