jueves, 2 de julio de 2015

Universidades que no se adecuen a Ley Universitaria serán sancionadas

"Hasta con 300 UIT sancionaremos a universidades que no se adecúen a la Ley"

Lorena Masías Quiroga. Economista. Titular de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu).

Están a pocos días de que la nueva Ley Universitaria cumpla su primer año; sin embargo, solo 6 de las 31 universidades públicas autorizadas se han adecuado a la norma, ¿qué es lo que está pasando?

En la adecuación de estatutos, el avance del sector privado ha sido mayor que el del público. Tenemos un 80% de universidades privadas y un 50% de públicas que avanzaron en eso. En el caso de la renovación del gobierno, solamente 6 han cambiado de rector y vicerrectores. Otras 10 están en camino. El problema viene porque 15 están postergando el cambio para después del 2015.

¿Por qué esta postergación?

Los rectores están interpretando la ley bajo su mejor saber y entender. Ellos entienden que pueden permanecer en sus cargos hasta que venza su mandato original. Sin embargo, ellos fueron elegidos bajo un esquema distinto. La nueva ley establece que la elección sea mediante voto universal. Ahí hay un cambio y el espíritu de la ley va en el sentido de que las autoridades se adecúen a esa nueva forma.

La Superintendencia también se demoró en establecer su consejo directivo (órgano máximo).

La Ley salió en julio del 2014. De ahí, para establecer la Sunedu, lo primero que debía pasar era cerrar la Asamblea Nacional de Rectores (ANR) y eso demoró más de lo previsto porque no querían dejar sus cargos. Fue un primer nivel de conflicto. Recién el 31 de diciembre del 2014, esta directiva decidió dejar sus cargos. A partir de ahí ya se pudo establecer la Sunedu, que empezó a operar el 5 de enero. Luego se me designa y viene el proceso de convocatoria para el consejo directivo. Ha sido la resistencia de quienes estaban a cargo de la ANR lo que demoró el proceso.

Menciona la resistencia por parte la ANR. ¿Ahora pasa lo mismo con las universidades?

Hay un grupo que se está resistiendo a dejar sus cargos. Probablemente están pensando más en intereses personales que en adecuarse a la ley. Por eso la Sunedu ha establecido un plazo para que se produzca el proceso de elección de autoridades bajo el esquema de elección universal. En el caso de estatutos, 10 universidades públicas aún no cumplen.

¿Intereses como cuáles?

Especulamos que quieren mantener el poder e ingresos asociados al cargo de rector.

Quien encabeza las críticas es el rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Pedro Cotillo calificó la ley como un "mamarracho" y espera que  el próximo año se derogue.

Ese tema está discutiéndose en el Tribunal Constitucional, que aún no se ha pronunciado. Esperemos que tenga un pronunciamiento favorable a la implementación de la ley.

La Ley da plazos para establecer un comité electoral, etc.,  pero no hay fecha exacta para cambiar autoridades. Ahora, pese a que la Sunedu dio un plazo, los rectores dicen que seguirán hasta que acaben su mandato. El último termina el 2019. ¿Acaso hasta ese año no se implementará la norma?

No, porque el Consejo Directivo ha establecido como fecha límite diciembre del 2015 teniendo en cuenta que la norma está pensada para una transición corta, no cuatro años.

¿Por qué el 31 de diciembre? ¿Cuál es su justificación?

Evaluamos que había un proceso transitorio que no se podía prorrogar mucho. Otro punto tiene que ver con dar un plazo razonable desde la elaboración de estatutos. Además, los comités electorales están conformados por docentes y estudiantes, estos últimos deben ocupar los primeros puestos. En un año académico, ellos seguirán en ese primer lugar.

Concretamente, ¿qué pasará si hasta esa fecha no se adecúan?

Estamos preparando las herramientas que podrá utilizar Sunedu, como el reglamento de infracciones y sanciones, que ya ha sido aprobado por el Consejo Directivo y se va a enviar al Ministerio de Educación. En 30 días estaría listo.

Con este documento, aquellas universidades que hasta diciembre no se adecúen a la ley, ¿qué sanciones podrían recibir?

Podrían recibir sanciones monetarias... Eso hay que graduarlo de acuerdo a la falta.

Si la falta es no cambiar autoridades, ¿qué castigo reciben?

Hay que graduarlo caso por caso y se definirá luego de una evaluación. Otro aspecto, aparte del reglamento de infracciones y sanciones, son las denuncias que se puede hacer ante el Poder Judicial contra la autoridad. Se brindarán incentivos para quienes se adecúen, como fondos del Concytec.

¿Cuál sería la máxima sanción que podrían recibir las universidades públicas autorizadas?

La sanción puede llegar hasta 300 Unidades Impositivas Tributarias - UIT (equivalen a 1 millón 155 mil soles), que se gradúa dependiendo de la falta.

¿Los que no cumplan hasta el 31 de diciembre solo recibirán una sanción monetaria, o también se aplicará la suspensión o cierre de la universidad?

En realidad, hay que adecuarlo a la falta. Quienes están cometiendo la falta son las autoridades que no se quieren ir. Bajo ese esquema, no se puede cerrar una institución porque una persona no se quiere ir. Las multas son para las universidades y se publicitarán.

Un ejemplo: si una universidad pública autorizada no cambia de autoridades en el plazo establecido y dice que lo hará recién el 2019, ¿qué se hará?, ¿cuál sería la máxima sanción?

La batería de herramientas considera desde una sanción monetaria hasta una denuncia. Serían 300 UIT y/o la denuncia penal. Hay que ver los aspectos administrativos y judiciales.

Pedro Cotillo, también presidente de la Asociación de Universidades del Perú (Asup), asegura que no hay diálogo con la Sunedu. ¿No lo consideran?

Ellos también se han opuesto ni bien salió el comunicado de la Sunedu. No tienen ninguna intención en cumplir la ley.

¿Se reunirán?

Si avanzan en la ley, lo podremos ver. En estos momentos no tenemos planeado reunirnos porque no vemos que tengan deseo de cumplir con la norma.

Fuente: La República

lunes, 15 de junio de 2015

La revolución democrática de la gastronomía peruana

Gastón Acurio: “Nunca antes ha sido tan democrático comer en un mercado”

Escribe: Juan de la Puente

Gastón Acurio. Precisa que la cocina peruana es una imagen, un conocimiento, un reconocimiento.

Gastón Acurio, aunque no lo acepte, es el padre de la revolución gastronómica peruana. En el siguiente diálogo hace un balance de los primeros años de este vasto movimiento social,  de su significado como esfuerzo por peruanizar el mundo, como la búsqueda de un quehacer colectivo nada egoísta que resuelva la contradicción entre un país rico y diverso con desnutrición y anemia. Sugiere además los ejes de una política pública que esperan cocineros, productores y comensales de los políticos en campaña.

Vivimos una revolución gastronómica. En qué estado nos encontramos.

El Perú en los últimos 10 años ha logrado construir una imagen, un conocimiento, un reconocimiento de su gastronomía como representante de la cultura peruana, de una identidad que además tiene consecuencias en diferentes territorios, comercial, internacional, marca país. A diferencia de hace años, el mundo conoce que la cocina peruana existe y quiere probarla.

 ¿Esto es más una razón exterior o una razón interior?

Lo que está sucediendo con la cocina obedece a ingredientes para hablar en términos culinarios. El primero, una exuberante biodiversidad que hace de la cocina peruana algo muy atractiva para un mundo que, además, ha abrazado la diversidad versus la estandarización, que era lo que vivíamos en los años 60, 70, 80s.

Hay algunos retrasos en la puesta de valor de esta diversidad; algo pasa con las frutas peruanas. ¿A qué se debe?

Principalmente a la perecibilidad; es decir, yo tengo una exuberancia de frutas amazónicas que ya quisiéramos disfrutar cada día; sin embargo, la altísima temperatura en la selva hace que si estas frutas no son extraídas o recolectadas rápidamente y colocadas en el mercado se pudren y pierden valor. Lamentablemente, si hay una trayectoria más desconectada del Perú, es la Amazonía.

En esta revolución qué papel juega la relación entre el plato y el cocinero; es más una revolución de platos o de productos.

Lo central es la cadena, es el que produce, el que comercializa, el que transforma, el que consume. Hay que tener algo bien claro: la gastronomía no es la exclusividad de un restaurante de élite, la gastronomía sucede en las esquinas con un emolientero, en el hogar de una familia que quiere alimentarse porque tiene información de una manera deliciosa y saludable al mismo tiempo.

Si hiciese una comparación con la revolución gastronómica mexicana, se dice que allí hubo un protagonismo mayor de la masa, es decir, del productor; no tanto del cocinero.

Es una percepción; la realidad es que como nunca antes el cocinero que cocina en la calle, en una esquina tuvo más reconocimiento que hoy. Nunca antes ha sido tan democrático comer en un mercado. Hace diez años viajaba por todo el Perú y comprobaba cómo los campos de quinua se pudrían, y no es que no había mercados internacionales;  no había mercados nacionales porque los peruanos no querían comer quinua porque le habían enseñado que era algo feo; 300 años después los campesinos logran acceder a un mercado. Ha sido tan avasallador que ha terminado desabasteciendo la curiosidad que el peruano ha recuperado, ocasionando que el precio se vuelva poco asequible.

Así como hay países futbolizados, este es un país gastronomizado. Me queda claro qué significa para la economía, pero qué implica como cultura que todos los días se hable de  platos, sabores, cocinas, cocineros, premios.

Implica el ejemplo de que es posible desarrollar un capitalismo colaborativo, desarrollar una industria a partir de no competir entre peruanos sino compartir conocimientos, éxitos y fracasos. En primer lugar, es la demostración de que es posible que podemos trabajar en conjunto y lograr grandes cosas; en segundo lugar, la demostración de que nuestra identidad, que durante siglos hemos negado, tiene una estética que el mundo valora y admira. Y lo tercero, que la creatividad del peruano inspira a otras actividades creativas.

Esta revolución presenta pues también brechas. No todos van a llegar a la cocina de élite. Qué futuro hay para el huarique; este capitalismo colaborativo presenta límites también.

Sin duda, pero los límites los marca uno si cree que el Perú termina en el Perú. El mundo es grande y si queremos peruanizar el mundo, el potencial que tenemos es infinito. Las oportunidades están en la medida que nosotros creamos que es posible, que nuestra papa a la huancaína tenga el mismo reconocimiento internacional que el Kétchup, por ejemplo. Entonces podemos decir: el kétchup es mejor que la huancaína, y ¿quién dice eso, cómo puedes valorar eso? Yo me rebelo ante esto.

En el balance de esta revolución me quedan claro dos apreciaciones: el haber alcanzado la expansión y haber abierto la diversidad. Qué viene para adelante en los próximos 10 años.

Lo más difícil, y no es consolidar una industria llamada cocina peruana, porque los actores ya están trabajando, hay una generación nueva que la lidera Virgilio Martínez y otros cocineros en el terreno de la creatividad, pero también en los huariques, en los mercados, en la calle; sin embargo, los desafíos son aquellos que forman parte de las contradicciones de vender una gastronomía fascinante con problemas inaceptables como la desnutrición, la deforestación.

Y ahí, qué autocrítica habría que hacer de esta revolución de 10 años.

Tratar de entender cómo podemos inocular en el sector público la urgencia de acabar en el año 2021 con la desnutrición en nuestros niños, en un país que se vende como biodiverso en recursos alimenticios. Hemos avanzado en la lucha contra la desnutrición pero hemos crecido en los últimos años en anemia en los niños. Vendemos a Lima como una de las capitales gastronómicas del mundo, y de hecho el mundo lo considera así, pero cuando (el turista) llega a Lima se encuentra que su río Rímac está muerto.

Ese es un desafío de la gastronomía pero en clave muy política, de un tema que sale del ámbito de los cocineros, de los restaurantes, digamos de la cadena; esta es una cosas más de Estado, más de sociedad.

No necesariamente, porque el Estado obviamente cumple un rol articulador y de invertir en aquello que tenga que invertir para recuperar el Rímac; pero ¿quién lo contamina? Lo contaminamos nosotros, desde que nace, empieza con las mineras y luego con las curtiembres, con la agricultura llena de pesticidas, con los desagües, luego con la basura y finalmente llega al mar.

En esa identidad por qué tiene más valor la cocina que el baile, la música, la danza, la fiesta peruana.

Quizá porque nosotros hace diez o doce años logramos algo. No hay ningún motivo para creer que la creatividad que los peruanos han desarrollado en la cocina es superior a la creatividad que los peruanos han creado en sus danzas, en su música, en sus diseños. En qué se diferencia la popularidad de lo uno y de lo otro, quizás en la capacidad que hemos tenido quienes formamos parte de la comunidad gastronómica de trabajar en equipo, de celebrar el éxito ajeno como propio sin tener el temor de que esto nos estará restando.

Hay cocinas regionales que han sido muy favorecidas en esta revolución, un redescubrimiento, primero la cocina arequipeña que se ha hecho nacional, también la chiclayana.

¿Como van las otras cocinas regionales?

Irán en la medida que los movimientos se gesten en los propios lugares. Yo recuerdo que a veces me escribían para que desde Lima les hagamos una feria que represente sus productos, y la respuesta que siempre les daba era la misma: con qué vergüenza vamos a ir los limeños a armarles una feria de sus productos a su propia región.

Lo que dices es que el redescubrimiento es parte de la identidad.

Y nosotros estaremos desde Lima o desde donde sea para aplaudirlo. Hemos superado una etapa en donde el arequipeño consideraba que el norteño hacía una peor comida que la suya, donde el trujillano consideraba que su cabrito era mejor que el piurano; hoy, todos nos aplaudimos, nos celebramos mutuamente. ¿Qué ocurre? En la medida en que se forme una comunidad de cocineros, productores, agricultores, artesanos, locales, poniendo en valor lo suyo, encontrarán a un público dispuesto a aplaudirlo como nunca antes.

Pero hay movimientos que ya vienen…

Hay movimientos articulándose en Ayacucho, en Tacna, en Loreto, en Trujillo, en Piura, en Tarapoto. Pero la ilusión es que uno pueda entrar a Facebook, a las redes, mirar la página oficial de la gastronomía ayacuchana en donde todos los actores participan divulgando información de los productos, de las recetas, de los personajes culinarios, y así de cada región del país.

Dices que esta revolución redescubrió la quinua. Me preocupa la papa; creo está perdiendo si uno mira las cartas de los restaurantes ¿No es el momento de la papa como emblema gastronómico?

Lo que tú ves en relación al arroz es cierto en la costa. Pero la sierra es el reino de la papa y los tubérculos y el Amazonas es el reino de la yuca y del plátano que se expresa además en su recetario. Tú no ves en una pachamanca arroz y nadie se atrevería a servirlo; en Cusco nadie serviría un cuy frito con arroz, lo sirven con papa; entonces, es un tema más de costa y más que verlo como un problema diría que habría que verlo como una oportunidad. De hecho estamos celebrando el festival de la papa con cuatro nuevas variedades de comunidades que vienen de 12 regiones del Perú.

Parte de esta agenda es la recuperación de saberes; con el pescado y la quinua hay logros, pero hay fracasos. Hace 14 mil años nuestra fruta más importante era la guayaba, hoy marginal.

A eso me refería con el conocimiento. Veo que hay desnutrición y hay que hacer un plan estratégico para acabarla; hay que generar el sistema legal para que eso suceda. Esto que parece tan sencillo obviamente requiere de una voluntad política que lamentablemente quizás, ojalá nos equivoquemos, no la tengamos.

¿La cocina peruana no debería sentirse amenazada por las leyes contra la comida chatarra? Su defensa dice por qué nos regulan a nosotros si la cocina peruana tradicional no es una comida necesariamente saludable.

Yo no soy muy partidario de las regulaciones; sin embargo, sí creo que tiene que haber una autorregulación de parte de una industria que tiene que comprometerse con los desafíos y las oportunidades. Si una industria ve que el consumidor quiere la verdad, entonces hay una obligación de poner en el etiquetado qué ingredientes tiene, no poner medias verdades. Pero acá hay un ingrediente clave: que no lo hagan porque lo necesitan para sobrevivir sino porque es lo correcto.

“DERROTAR A LA DELINCUENCIA Y AL CRIMEN ORGANIZANDO CON UN PACTO ENTRE LAS FUERZAS POLÍTICAS”

A cinco años del Bicentenario e ingresando a un proceso electoral qué podría esperar del Estado el movimiento de la cocina en los próximos 4 o 5 años.

Que acompañe en cinco territorios fundamentales. El principal problema que tiene un joven peruano que tiene un sueño y un pequeñísimo capital, es hacer una revolución legal. El sistema está hecho para hacer imposible que el joven haga su sueño realidad de una manera formal y legal. (Segundo) En el terreno nutricional, si tenemos a más de 200 mil mujeres en los 15 mil comedores populares, cómo podemos articular al comedor popular  como un espacio donde puedes llegar a 2 millones de personas en estado vulnerable a través de la gastronomía.

Cuáles son los otros tres.

Lo tercero es la recuperación de las cuencas y proteger nuestra biodiversidad; la batalla que tenemos con los transgénicos no es una batalla ambiental, es una batalla comercial.

Luego, tenemos que acompañar en la promoción internacional del Perú, una política gastronómica que promueva al Perú como un destino turístico y sus productos. Y por último, invertir en la formación; en el Perú no existe una sola escuela pública relacionada con cualquiera de las actividades del turismo.

En esa perspectiva ética, en qué momento se debate cómo conciliar la lucha por una buena salud con la cocina peruana, ¿o eso no les podemos pedir a los restaurantes y cocineros?

Para nada; ya no son incompatibles el placer con el bienestar, por eso la nueva denominación de la cocina es la cocina del bienestar. Ante los ojos del mundo, el Perú es el país de la cocina de bienestar. No se han enterado todavía pero nosotros le metemos papa, yuca, frejol y arroz en un mismo plato, que no es tan saludable obviamente; pero la realidad es que nuestra cocina es saludable principalmente porque proviene de productos de la tierra, del mar, silvestres. Lo que toca es inocular la idea de esta estética del bienestar, es decir, vamos a hacer un menú delicioso pero también saludable; no tengo por qué hacer en un mismo menú causa limeña, arroz con pollo y arroz con leche; puedo hacer causa limeña, un sudado y una ensalada de tuna con mango, y al día siguiente un arroz con pato, pero que lo comienzo con un solterito.

¿Cuánto puede la inseguridad dificultar el movimiento de la cocina, o podríamos acondicionarnos como los mexicanos?

El turismo es lo que más me preocupa. El principal desafío para poder garantizar un desarrollo sostenible de todas las industrias incluyendo la del turismo y de la gastronomía es derrotar implacablemente a la delincuencia y al crimen organizado, lo que implica generar seguramente un nuevo pacto entre las fuerzas políticas para que esto suceda.


Fuente: La República

viernes, 12 de junio de 2015

Terrorismo antiminero

Terrorismo

Escribe: Eduardo Dargent

Primo Levi, sobreviviente del genocidio nazi, decía sentir repugnancia cuando se usaba “campo de concentración” como símil de otros lugares de reclusión menos inhumanos. Al respecto, José Gonzales (Tolerancia, Miguel Giusti Coord. PUCP 2015) indica en un ensayo sobre el uso fácil de dicho término y el rechazo de Levi que “no se puede trivializar, generalizando, la situación de Auschwitz para referirse a nuestra vida cotidiana en las instituciones democráticas”. Hay que guardar las palabras que describen el mal absoluto (genocidio, totalitarismo) para actos de esa magnitud. Si por motivaciones políticas o por grandilocuencia académica las utilizamos de manera ligera, terminamos devaluándolas, minimizando el horror que deben recoger.

Algo así viene sucediendo con el uso de la palabra terrorismo en el país. En nuestra memoria “terrorista” representa a fanáticos que consideraron que en nombre de la “verdad” (una verdad muy pobre) y la utopía (una distopía, más bien) era legítimo asesinar, esclavizar indígenas, abolir el pluralismo, sacrificar inocentes. Condenar este fanatismo, y su pobre metafísica, no implica dejar de intentar entenderlo o negar la humanidad de sus miembros. Pero es claro que estamos frente a actores que escapan a la política, no son parte, ni pueden serlo, de nuestra comunidad. 

Tampoco me parece exagerado hablar de terrorismo de Estado para describir actos aberrantes cometidos por las autoridades durante el conflicto: asesinatos, torturas, violaciones. Crímenes realizados lejos de actos de guerra y contra sectores vulnerables cuestionan las bases de legitimidad del Estado. Actos que se pudieron cometer por la persistencia de gruesas asimetrías de poder y por el racismo con el que cargamos. Conductas que, cuando menos, deberíamos reconocer como aberrantes para enfrentar sus causas.

Terrorismo, entonces, debería describir ese momento en el que la política se acaba, donde solo queda un enemigo que intenta destruirnos. Pero en las últimas semanas veo que esa palabra ha sido capturada para describir a opositores o rivales, para construir enemigos. Terrorismo antiminero, para describir a quienes se oponen violentamente al proyecto minero Tía María, aunque, la verdad, su uso ya se extiende a cualquiera que proteste. Terrorismo de Estado, para describir los excesos de la policía en el mismo conflicto. El propio Presidente señala que criticar a su esposa por tener lujos es un argumento típico de Senderistas.

Con toda su gravedad, la violencia en Islay y los delitos cometidos por quienes protestan y el Estado todavía pueden (y deben) ser tratados como conflictos de una comunidad política. No quiero ni pensar lo que sería un real terrorismo anti-minero o lo que implicaría un terrorismo de Estado.

Este uso fácil de una palabra tan cargada es un síntoma más de la actual devaluación del debate público y la ausencia de voceros que ponderen en el mismo. En todos lados hay violencia y exageración, y extremistas no faltan. Pero a diferencia de otros lugares, tenemos menos buffers que ponderen, arbitren en esos debates en los medios, en la política (escuderos vs ejecutores), o en redes sociales, el reino del acuchillamiento.

Un espacio público de este tipo hace muy difícil construir la empatía necesaria para procesar estos conflictos. Es curioso: la guerra interna nos dio límites claros sobre lo intolerable, aquello que distingue al enemigo del opositor, sobre las virtudes del pluralismo y los costos del fanatismo. Hoy, sin embargo, copiamos las formas de la guerra para ver enemigos mortales donde hay rivales y opositores.


Fuente: La República

lunes, 18 de mayo de 2015

Proyecto minero Tía María: Lo peor y lo mejor del conflicto

Lo peor y lo mejor del conflicto

Escribe: Jorge Bruce

Para los psicoanalistas el conflicto es la esencia de nuestra tarea: “No solo lo peor sino lo mejor de la mente humana se aloja en el conflicto. Si el procedimiento prospera, no solamente se mitiga el dolor psíquico sino también la estupidez, acota Freud en alguna conferencia”. Esto responde el gran psicoanalista uruguayo Marcelo Viñar, en una entrevista que le hiciera su colega peruano Moisés Lemlij.
 
Recordé esta observación de Viñar ante la abrumadora cantidad de sucesos y análisis generados a raíz del conflicto entre quienes se oponen y apoyan el proyecto de Tía María, hoy suspendido. De lo peor hemos visto abundantes muestras: violencia, corrupción, ausencia de liderazgo, carencia de inteligencia (tanto en el sentido técnico como en el literal), incapacidad de escucha, mentiras, miedo, desesperación. Tanto que lo mejor ha quedado oculto o ignorado.
 
Cuando el Presidente de la SNMPE dice en una entrevista por TV que “hasta su empleada” entiende sus argumentos, el inconfundible sesgo ideológico racista y despectivo de la expresión anula el argumento que estaba fundamentando, acerca de los acuíferos. Al punto que ya nadie lo recuerda. Este es un buen ejemplo de las partes en el interior del conflicto. Es posible que su punto de vista fuera válido y digno, por lo tanto, de ser escuchado y debatido. Pero desde el momento que necesita reforzarlo estableciendo la inferioridad de sus interlocutores, nos proporciona una valiosa clave para entender por qué el diálogo está sepultado bajo los relaves contaminantes de la Southern y las pedradas de los huaraqueros.
 
Viejas divisiones clasistas y racistas emergen cada vez que la tensión arrecia. Puede ser en procesos electorales o en decisiones de inversión de gran envergadura, que comprometen la vida de miles de personas, tanto en el valle del Tambo como en el resto del país. No es solo cuestión de intereses, económicos y políticos, evidentes y exaltados.

Pero asimismo, una historia que no puede ser dejada de lado. Como me decía un alumno en mi clase de Teoría Psicoanalítica de la Cultura en la PUCP, el día de ayer, “pedirles a los habitantes de la región que confíen en la Southern y el Grupo México es como pedirles que suspendan sus habilidades cognitivas”. Como se sabe, la Southern causó daños ecológicos tan graves e irreversibles que, a su lado, la corrupción del dirigente Pepe Julio Gutiérrrez, siendo grave, es poco más que un plato de lentejas. Dicho grupo acaba de ser gravemente cuestionado en Aznalcóllar, Andalucía, España, por sospechas en la adjudicación de la concesión. Y en Sonora, México, hay un río envenenado por su descuido.
 
Si queremos que los argumentos sean escuchados, que la civilización prevalezca, tenemos que tomar en cuenta el inmenso malestar en el que se da el proceso. La frase del señor Gálvez no es tan solo un lapsus: expresa las atroces heridas históricas que lastran nuestro desarrollo. Saber escuchar ese rencor, esa desconfianza y ese dolor, es la mejor oportunidad que nos ofrece este enésimo conflicto entre peruanos.


Fuente: La República

martes, 14 de abril de 2015

La UNSA y la nueva ley universitaria

La UNSA y la nueva ley universitaria

Escribe: Esperanza Medina. Docente principal de la Universidad Nacional de San Agustín - Arequipa

Los rankings internacionales en los que las universidades peruanas no aparecen o se encuentran disputándose los últimos lugares, ponen en evidencia la crisis de nuestro sistema universitario. Y no solo eso. La universidad no asume su responsabilidad frente a la sociedad, no hace suyos los grandes problemas regionales y nacionales, y por tanto no ofrece propuestas efectivas para enfrentarlos, como es su función. De espaldas a las demandas de desarrollo, la universidad no es el actor de cambio que por naturaleza y por principio está llamada a ser.

La nueva ley universitaria 30220, emitida en julio del 2014, ofrece algunas posibilidades de mejora que habría que aprovechar para cambiar este estado de cosas. No obstante, la mayoría de casas de estudios no cumplió con elaborar su estatuto para la adecuación legal respectiva. La Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) no es una excepción, pues la Asamblea Estatutaria instalada en octubre del 2014, no ha emitido hasta la fecha el Estatuto Universitario, y por ende, tampoco ha convocado a elecciones de nuevas autoridades.  En la actualidad, esta situación,  crea un vacío legal peligroso, que afecta seriamente el cumplimiento de las funciones universitarias.

Tal es el caso de la contratación de personal docente, pues de manera sorpresiva y sin mediar concurso público ni una evaluación cabal del desempeño académico, se ratificó a la mayor parte del personal docente contratado que terminó laborando el 2014. Este actuado estaría contraviniendo la Ley de Presupuesto para el 2015, que en su Artículo 8 establece la prohibición de ingreso de personal en el sector público, para este caso. Asimismo, incumple la primera disposición complementaria de la Ley Universitaria vigente que dispone la suspensión de todos los procesos de nombramiento, ascenso y ratificación de personal docente y no docente hasta que asuman el gobierno universitario nuevas autoridades electas. De otro lado, se convocó a concurso público para contratar docentes en plazas desiertas reconocidas en el Cuadro de Asignación de Personal. Sin embargo, este proceso de contratación se viene realizando en base a la Ley Universitaria 23733, ya derogada, por tanto no se toman en cuenta las exigencias de la nueva ley, referidas al perfil profesional. Así se aceptaría candidatos sin maestría y con menos años de experiencia profesional. Los aspectos señalados anteriormente estarían indicando que la actual gestión universitaria agustina, no estaría respetando los dispositivos legales vigentes; y siendo la selección de personal docente un factor determinante en la calidad del servicio educativo, este proceder no está garantizando el derecho de los estudiantes a una formación profesional idónea.

En este panorama es preciso demostrar un sólido compromiso con el cambio para el despegue académico de nuestra Universidad. Por eso denunciamos estos hechos y exigimos que la Asamblea Estatutaria, al más breve plazo, emita el Estatuto Universitario y convoque a elecciones de nuevas autoridades.


Fuente: La República

viernes, 10 de abril de 2015

Consejos para la gestión de Luis Castañeda

¿Por qué debe preocuparse Castañeda?

Escribe: Rosa María Palacios

Lo primero que debo hacer es un “disclosure” como dicen en inglés. O una advertencia, para que todos estén prevenidos. Simplemente no confío en la honestidad de nuestro Alcalde. Esa es la verdad.

Esa desconfianza no ésta basada en el chisme banal o la conspiración política contra el líder de un partido. Ésta basada en las profundas investigaciones de Daniel Yovera sobre el caso  Comunicore que lo llevaron a ser perseguido por el mismo Castañeda en el sistema judicial. Yovera  probó un robo al Estado con documentos y declaraciones realizadas en la investigación y acusación fiscal. Los gerentes de absoluta confianza de Castañeda – que trabajaron con él por muchos años en distintas organizaciones del Estado – se coludieron con un proveedor de limpieza para hacer un pago que no correspondía a una entidad inexistente para luego “lavarlo” en efectivo. Eso ésta probado y los imputados continúan procesados.  Que Castañeda, haya logrado ser excluido del proceso no le quitará nunca la responsabilidad política de haber convivido y tolerado ese latrocinio.

Dicho esto, es obvio que tengo un sesgo. Y que creo que las acciones del Alcalde no tienen hoy como norte el bien común de la ciudad sino el suyo propio.

Durante sus ochos de gobierno municipal Castañeda se hizo popular sustituyendo a los alcaldes distritales. Sin recursos para grandes obras se concentró en un esquema de obra chiquita y popular con dinero de EMAPE. De ahí el éxito de las escaleras. Pero en cuanto a obras de envergadura otro fue el cantar. Le zafó la responsabilidad de las revisiones técnicas al MTC y   sé demoró ocho años en inaugurar un Metropolitano cuyo costo es un misterio y que no absorbe ni el 5% de viajes de Lima.  No solo destrozó Barranco con el diseño.  Este sistema de transporte es un desastre hoy en hora pico y no se ve soluciones a la vista.

Debo confesar también que admiro la honestidad y el estoicismo de Susana Villarán para aguantar los baldes de caca que durante cuatro años le tiraron encima. Uno tiende a solidarizarse con la parte débil y ella lo fue. Pero es verdad también que llegó a la Alcaldía con un aluvión de votos pero sin ninguna preparación gerencial o política para manejarse en una corporación inmensa. La visión Villaran de construcción de ciudadanía a través de espacios públicos, la austeridad en el uso de su nombre para apropiarse de obra pública, la transparencia como eje, la concentración en grandes obras viales en asociaciones público privadas, dejando a los Alcaldes Distritales la obra menuda, fue profundamente incomprendida.

Villaran y Castañeda no tienen nada en común. Y el cambio fue tan brusco, tan marcado, tan diferenciado, que la transición de uno a otro se comió viva a Villarán. Sin embargo ese fenómeno ha creado una Lima muy diferente a la que Castañeda dejo. Esa herencia de ciudadanía es la que le cuesta manejar. Ahora la transición inversa también tiene costos.

El limeño se ha acostumbrado a exigir y protestar. Y hace bien. Villaran dejo una reforma de transporte en marcha, con corredores exclusivos ya licitados y operadores en proceso de inversión. OAS, Odebretch y Graña y Montero tienen concesiones inmensas de obra vial. Las dos primeras se cobran con el 95% del peaje de Lima. El dinero para la obra menuda y popular se acabó.

¿Qué hace Castañeda? Sin permiso de nadie, sin trámite alguno, viste un santo desvistiendo otro.  Exige la plata de un fideicomiso privado para hacer 3 by passes que nadie había reclamado y deja a Lima sin un parque público de más de 30 hectáreas. Cree que la obra lo hará popular. Se equivoca y en grande. Villaran hizo obra y no fue popular por ello. Lima es otra Lima. Y no es un país.

Castañeda publica avisos “apropiándose” de las obras de Odebrecht en Rutas de Lima. No engaña a nadie. Todo el mundo sabe que son obras concesionadas por 30 años. La Municipalidad ni gestiona, ni administra, ni pone un centavo. Sólo supervisa que las obras pactadas se ejecuten. Nada más.

Los despidos a la bruta, la matanza de la reforma del transporte, el regreso de los colectivos, la desaparición de los inspectores de tránsito, el borrado (con rabia) de “todos” los murales, su desafecto público al arte y a los espacios ganados para este,  son errores de principiante. Le han costado entre 11 y 15 puntos de popularidad que si bien es altísima aún  marca una tendencia a la baja. La desilusión con su gestión es evidente.

Castañeda, le guste o no, sólo puede salvarse de un desastre si se “villaranisa” en aspectos que dejaron un buen recuerdo a pesar de la impopularidad de la ex Alcaldesa. Aquí una pequeña lista de consejos para el bien de Lima:

1. Lo primero es dejar de actuar como si fuera un Virrey. Debe rendir cuentas al Consejo en sesiones públicas con presencia de prensa. En esa tarea su presencia es esencial. Debe hablar claro y sin enredarse.  Confundir a Lima con un país o a los Shipibos con los Ashanikas denota falta de preparación e interés en los temas que debería exponer con solvencia.
2. Lo segundo es rescatar la reforma del transporte, hacer las mejoras que crea necesaria e implementar las 14 ordenanzas que ya le dejaron listas sobre transporte.
3. Lo tercero es congraciarse con una buena política cultural, que le dejaron en marcha. Sera duro y largo, pero puede recuperarse.
4. Lo cuarto, rescatar Barrio Mío del olvido y los programas sociales que atendieron pequeñas necesidades en El Cercado. Reforzar el Mercado de San Anita, culminar el Parque del Migrante. Es decir, continuar obra que es buena para la ciudad.
5. Lo quinto, proponer. Sobre lo construido, ¿Qué construir? Castañeda ganó las elecciones sin proponer nada más que un absurdo monoriel. Y proponer implica diseño y debate. Y ahí no puede haber imposición sino dialogo y cumplimiento de normas, dos aspectos en los que Castañeda nunca ha sobresalido.

Vamos a necesitar a todos los santos limeños de nuestro lado para vivir en Lima los próximos 4 años.


lunes, 6 de abril de 2015

La unidad de la izquierda peruana

Izquierda: ¿quién y cómo se discute la unidad?

Escribe: Marco Aurelio Lozano Fernández

Con el nombramiento de Pedro Cateriano como presidente del Consejo de Ministros se inicia la pre campaña electoral del 2016. Si entre Keiko y Alan García se suma el 45 % de la intención de voto en una hipotética primera vuelta, y estos además han sido los más vapuleados en las intervenciones de Cateriano como Ministro de Defensa, no cabe duda que se dibuja un primer campo de confrontación de cara al próximo año.  Completando el top tres de los presidenciables, PPK con 16 % de apoyo y sin bancada en el congreso podría cosechar simpatías (o evitar antipatías) al mantenerse lejos de este campo minado, como quien mira desde el balcón mientras recorre regiones reclutando personalidades y agrupaciones para su proyecto político. En paralelo, este mismo congreso ya ha citado por tercera vez al alcalde Castañeda antes de cumplir sus cien primeros (y poco productivos) días a la cabeza de la Municipalidad de Lima, y frente a su bajón de once puntos en las encuestas, su partido sorprendentemente culpa al gobierno por no darle su apoyo al buen Lucho.

Hasta aquí, lo que sucede en el lado derecho de nuestra política criolla, desde la derecha descarada hasta la populista. ¿Y qué pasa al otro extremo?

Son varias las reuniones, en cafés, locales partidarios y oficinas congresales, que se han venido realizando con miras a gestar un solo proyecto político de izquierda o progresista. A diferencia de mejores épocas, no hay de por medio grandes hechos de masas o debates movilizadores que ayuden a sellar la tantas veces invocada unidad. Salvo un hecho importante: las manifestaciones anti ley laboral juvenil. Desde que se logró la derogatoria de la Ley Nº 30288, se habló con entusiasmo de un recambio generacional que podría alimentar una izquierda renovada, recogiendo la experiencia organizacional de las “Zonas” y con el empleo digno como bandera. No parece que ello vaya a suceder, por lo menos en el corto plazo. Los jóvenes que ya venían militando en alguno de los partidos que alentaron las marchas, especialmente Tierra y Libertad, de seguro han incrementado sus bonos al interior de sus organizaciones pero ello no garantiza nuevos liderazgos, ni mucho menos la unidad, salvo que desde algún comité de juventudes o desde alguna organización de cuño estudiantil o juvenil, de Lima o de regiones,  se aliente una gran concertación generacional progresista que podría ser la semilla del frente de centro izquierda que un sector de la población vería con simpatía ¿Se animarán los jóvenes políticos a dar ese paso?

En este momento, mientras las diversas agrupaciones de izquierda llevan a cabo debates internos sobre la conveniencia o no de ir con uno u otro pre candidato (Yehude Simon, Salomon Lerner, Sergio Tejada, Susana Villarán), con anuncios y desmentidos en la prensa, todos se esfuerzan por mostrarse dialogantes y poner a disposición todo lo que tienen en pro del proyecto mayor. No obstante, lo difícil va ser darle partida de nacimiento a este nuevo proyecto. No hablo de ponerle un nombre marketero o una frase ganadora a la criatura. Bastaría con pagar un buen focus group, me dijo un viejo y hoy pragmático dirigente. Hablo de decir con claridad si la apuesta es por construir un nuevo partido, armar una alianza o construir un frente.

Para la mayoría de los que voten el 2016, eso no significará nada (¿cuántos de los que votaron por Ollanta en el 2011 saben que no fue por el Partido Nacionalista sino por la Alianza Electoral Gana Perú?). Sin embargo, para los que nos sentimos parte de una organización no resulta fácil desligarse de una identidad y una historia para asumir los activos y pasivos de un nuevo nombre y las condiciones de una nueva estructura. ¿Todo sea por la Unidad? Puede ser pero eso nos lleva a la siguiente pregunta ¿Unidad para qué? ¿Sólo para una elección?

La respuesta a todas estas cuestiones no es sencilla. Algunos apuestan por una identidad nueva que vaya más allá del 2016, sin “excomulgar” a nadie, y otros más bien, con un mayor sentido de urgencia, esperan que pesen más las coincidencias a manera de “un bello conjuro por el país” de todos los líderes de izquierda desperdigados.

Tal vez sea tiempo de poner sobre la mesa todos los programas (me resisto a hablar de ideologías), desde los de seguridad ciudadana (si los hay), hasta los de inversión privada, diversificación productiva y protección del ambiente para que las bases en todo el país y la nueva generación de políticos los discuta. Solo si hallamos coincidencias sustantivas en esos puntos, y no en la pureza de nuestros aliados o en bellos conjuros, valdrá la pena unirse.


miércoles, 1 de abril de 2015

Esperanza en la educación peruana

Razones para la esperanza

Escribe: Martín Vegas Torres. Coordinador de la red “Edugestores”, ex vice ministro de Gestión Pedagógica

A fines del año 2013 la ubicación del Perú en la prueba PISA 2012 nos mostraba que los estudiantes que empezaron su escolaridad el año 2002 estaban en una situación crítica: el Perú aparecía en el último lugar. En realidad, la fotografía completa de esos resultados mostraba que respecto a los países participantes en PISA estábamos en el último lugar tanto en rendimiento estudiantil como en inversión por alumno. Así, la explicación de los resultados es clara: con una inversión por alumno por debajo de los US$ 1,000 no podemos jugar en las “grandes ligas” de la educación mundial. Y como incansablemente repite el Ministro Saavedra, esa baja inversión en educación es una limitante estructural para el avance del Perú en educación y será un freno para el crecimiento económico y el desarrollo. Cabe decir, además, que con una inversión tan baja las posibilidades de ingresar a la OCDE son bastante remotas.

El año 2014 sin embargo nos trajo una noticia interesante y poco difundida: los resultados de la evaluación latinoamericana de educación (TERCE) nos mostraban que entre 15 países de la región el Perú empieza a mostrar desempeños educativos por encima del promedio latinoamericano. El Perú fue el país que más había progresado en matemáticas en tercer grado, y en ciencias en sexto, y también habíamos logrado progresos significativos en lectura (tercero y sexto grado) y en matemáticas (sexto grado). Así que en el concierto latinoamericano ya pasamos a “media tabla” dejando los últimos lugares de evaluaciones anteriores. La última evaluación censal de estudiantes del Perú aplicada en segundo grado de primaria ratifica los progresos existentes: los estudiantes que empezaron su escolaridad durante el actual gobierno mejoraron sus rendimientos en 11 puntos en comprensión lectora y en 9 en matemática. La educación pública alcanzó los rendimientos de la privada en matemática. Y hay mejoras significativas también en áreas rurales y en la población quechua, aymara y amazónica.

¿Por qué se mejoró?

Si el presupuesto de educación hasta el año 2014 permanecía en el rango del 3% del PBI sin moverse desde el año 2002, ¿a qué se deben estos progresos?

Es fundamental destacar, en primer lugar, lo que denomino el “factor S”, el factor subjetivo o motivacional. A pesar de las condiciones difíciles y muchas veces precarias en que trabajan los profesores, muchos de ellos se han “comprado el pleito” de los aprendizajes. Además, han sido tratados con respeto por el Ministerio de Educación y recibido apoyo directo para su labor en aula. El mérito principal y primero de la mejora es de los profesores y directores de los colegios públicos del Perú.

El otro gran factor es la existencia de una política sistemática y articulada durante el actual gobierno. El primer tiempo del gobierno, con la gestión de Patricia Salas, la acción del Ministerio de Educación se estructuró en tres pilares: aprendizajes, desarrollo docente y gestión moderna y descentralizada. Su lema fue: “Todos pueden aprender y nadie se queda atrás”, y la gestión estuvo marcada por un fuerte énfasis en la atención a los más excluidos en el sistema educativo: la educación inicial, la educación en áreas rurales, la educación bilingüe intercultural, los estudiantes con más dificultades de aprendizaje. En el cuadro que sigue a continuación se muestra la evolución de los resultados de los estudiantes que están en el nivel más bajo de la evaluación: el nivel -1 o en inicio. Se aprecia cómo en los años 2007-2008 ocurre el “efecto prueba”, es decir, los profesores enseñan a resolver la prueba mecánicamente y eso se expresa en una mejora, luego hay un estancamiento y a partir del 2012 empieza a disminuir el número de estudiantes en el nivel -1 en comprensión lectora y a partir del 2013 la mejora se extiende a matemática. Menos niños con bajos rendimientos impactan en la mejora alcanzada el 2014 entre quienes se encuentran con mejor desempeño.



Patricia Salas pagó el costo político de haber logrado incorporar a todos los profesores en una carrera magisterial meritocrática y de haber realizado acciones estructurales pero poco espectaculares. Los niños más pobres o la construcción de pequeñas escuelas rurales (una al día!) no dan réditos políticos suficientes. El segundo tiempo del gobierno con la gestión de Jaime Saavedra organiza la política educativa en cuatro pilares agregando a los antes mencionados el pilar de la infraestructura. El lema actual es: “rumbo a la nota más alta” y la decisión de impulsar a la excelencia al conjunto del sistema educativo es su rasgo distintivo. La implementación de políticas universales y no focalizadas sustentadas en un inédito incremento del 0.5% del PBI que se ha prometido será equivalente el 2016, y una estrategia para una ejecución impecable del gasto son rasgos que caracterizan a la gestión actual.

Debe destacarse algunas constantes en la política educativa del actual gobierno:

- La política educativa ataca simultáneamente varios frentes de la problemática educativa por lo que no puede decirse que una sola acción explica los buenos resultados: estamos ante un cambio sistémico.
- Se trabaja sobre políticas universales que buscan atender al 100% de los estudiantes y no sobre proyectos pilotos. Y se busca acelerar su implementación. Sin embargo, las brechas son tan grandes que varias tomarán hasta el 2021 para universalizarse.
- Se recupera la rectoría del Ministerio de Educación en educación: de cara a los gobiernos regionales la estrategia integubernamental y de gestión descentralizada afirma el liderazgo del Ministerio y a la vez empodera a los gobiernos regionales en las funciones que les competen. Por eso puede verse cómo hay un número importante de gobiernos regionales que han hecho de la educación una prioridad y hoy exhiben mejoras importantes. La rectoría se extiende ahora a la educación superior, a partir de la aprobación de la nueva Ley Universitaria, lo que resulta indispensable para asegurar la calidad de este estratégico nivel educativo.
- Existe una clara opción por fortalecer la educación pública. El Ministro Saavedra ha desoído los cantos de sirena de quienes piden la entrega de los colegios a empresas educativas privadas. La evidencia internacional hace tiempo ha demostrado que una sólida educación pública es la base de la mejora educativa lo que no quiere decir que el sector privado no tenga un rol y muy importante. Las alianzas público privadas para enfrentar la brecha en infraestructura educativa y gestionar la educación técnica son una tarea de magnitud para el sector empresarial, el cual empieza a responder a la altura de estos desafíos.
- Existe una prioridad clara por la revaloración del docente al punto que los ministros Salas y Saavedra podrían fácilmente parecer representantes del magisterio, abogando permanente por la revaloración del profesorado, un trato profesional y con respeto, el incremento de remuneraciones con una base democrática. La implementación del primer tramo de la carrera pública magisterial ha supuesto una inversión del Estado de más de 2 mil 500 millones de soles en remuneraciones. Y sin embargo, el propio Ministro Saavedra señala que esto es insuficiente. La meta planteada el primer día de clases por el Presidente de la República de duplicar la remuneración de los docentes al 2021 los pondría por encima del promedio latinoamericano actual.
- 6% del PBI a educación, con una señal clara del gobierno para este año 2015 donde se está pasando de 3.0% a 3.5 % del PBI. Los incrementos presupuestales hasta el 2021 necesitan ser previsibles y dedicar una porción significativa a la revaloración docente.

Propuestas para seguir mejorando

Existen por supuesto, oportunidades de mejora. Señalo tres: (i) profundizar las políticas de equidad en favor de la población rural, los estudiantes con discapacidad, los que no culminan su secundaria. Si el profesor mejor pagado es el de los Colegios de Alto Rendimientos, luego le siguen los profesores que hacen acompañamiento pedagógico en áreas urbanas y al final están los que apoyan los colegios rurales, estos últimos quedarán desatendidos. Del mismo modo, si no se ponen en marcha experiencias de excelencia para la secundaria rural como los Colegios en Alternancia, que tienen bien probado su éxito ¿dónde estudiarán los adolescentes de áreas rurales una secundaria que les sea realmente útil? ¿Por qúe no se da impulso a estas experiencias que fácilmente podrían ser unos “COAR rurales”? (ii) La culminación de un nuevo marco curricular sintético y preciso donde los profesores encuentren con claridad lo que deben enseñar en cada grado. Se ha hecho un gran esfuerzo en ese terreno que corre el riesgo de quedar trunco (iii) La innovación y la investigación: un país de ingresos medios con un sistema educativo sin una estrategia de innovación y desarrollo está condenado a repetir sus errores: si de los 9.658 millones de soles que maneja el Ministerio de Educación se dedicara el 1% a investigación e innovación se estarían sentando las bases de una mejora sostenida de la educación en el Perú.

Un rumbo consensual al Bicentenario de la Independencia del Perú

El reputado informe Mc Kinsey: “Cómo continúan mejorando los sistemas educativos de mayor progreso en el mundo” señala que los países pueden mejorar su desempeño en educación aunque partan de niveles muy bajos siempre y cuando se elija adecuadamente un conjunto de intervenciones y se las mantiene durante al menos 6 años. Ni la sociedad civil ni la clase política parecen aún haber calibrado las disyuntivas en que se encontrará el país en los próximos meses hasta el cambio de gobierno. No nos podemos dar el lujo de un “borrón y cuenta nueva” el Perú y sus estudiantes necesitan un rumbo común consensual.

martes, 3 de marzo de 2015

El fin de la televisión de masas

El fin de la televisión de masas
 
Escribe: Ignacio Ramonet. Director de Le Monde diplomatique, edición española.
 
Ante el avance de internet y las redes sociales, la televisión se ha transformado por completo, y algunas personalidades –como el director de Netflix– hablan incluso de su posible desaparición. De un consumo lineal, los televidentes han pasado a un consumo “en diferido” y “a la carta”.
 
La televisión sigue cambiando rápido. Esencialmente por las nuevas prácticas de acceso a los contenidos audiovisuales que observamos sobre todo entre las jóvenes generaciones. Todos los estudios realizados sobre las nuevas prácticas de uso de la televisión en Estados Unidos y en Europa indican un cambio acelerado. Los jóvenes televidentes pasan del consumo “lineal” de televisión hacia un consumo “en diferido” y “a la carta” en una “segunda pantalla” (computadora, tablet, smartphone). De receptores pasivos, los ciudadanos están pasando a ser, mediante el uso masivo de las redes sociales, “productores-difusores”, o productores-consumidores (prosumers).
 
En los primeros años de la televisión, el comportamiento tradicional del telespectador era mirar los programas directamente en la pantalla de su televisor de salón, manteniéndose a menudo fiel a una misma (y casi única) cadena. Con el tiempo todo eso cambió. Y llegó la era digital. En la televisión analógica ya no cabían más cadenas y no existía posibilidad física de añadir nuevos canales, porque un bloque de frecuencia de 6 MHz equivale a una sola señal, un solo canal. Pero con la digitalización, el espectro radioeléctrico se fracciona y se optimiza. Por cada frecuencia de 6 MHz, en vez de una sola cadena, se pueden ahora transmitir hasta 6 u 8 señales, y se multiplica de ese modo la cantidad de canales. Donde antes en una zona había 7, 8 o 10 canales, ahora hay 50, 60, 70 o centenares de canales digitales...
 
Esa explosión del número de cadenas disponibles, particularmente por cable y satélite, dejó obsoleta la fidelidad del telespectador a un canal de preferencia y suprimió la linealidad. Como en el restaurante, se abandonó la fórmula del menú único para consumir platos a la carta, simplemente haciendo zapping con el control remoto entre la nueva multitud de canales.
 
La invención de la web –hace 25 años– favoreció el desarrollo de internet y el surgimiento de lo que llamamos la “sociedad conectada” mediante toda clase de links y enlaces, desde el correo electrónico hasta las diferentes redes sociales (Facebook, Twitter, etc.) y mensajerías de texto y de imagen (WhatsApp, Instagram, etc.). La multiplicación de las nuevas pantallas, ahora nómades (computadores portátiles, tablets, smartphones), ha cambiado totalmente las reglas de juego.
 
La televisión está dejando de ser progresivamente una herramienta de masas para convertirse en un medio de comunicación consumido individualmente, a través de diversas plataformas, de manera diferida y personalizada.
 
Esta forma diferida se alimenta en particular en los sitios de replay de los propios canales de televisión que permiten, vía internet, un acceso no lineal a los programas. Estamos presenciando el surgimiento de un público que conoce los programas y las emisiones pero no conoce forzosamente la parrilla, ni siquiera el canal de difusión al que pertenecen esos programas originalmente.
 
A esta oferta, ya muy abundante, se le suman ahora los canales online de la Galaxia Internet. Por ejemplo, las decenas de cadenas que YouTube difunde, o los sitios de video para alquilar a la carta. A tal punto que ya no sabemos siquiera lo que la palabra televisión significa. Reed Hastings, director de Netflix, el gigante estadounidense del video en línea (con más de 50 millones de suscriptores), declaró recientemente que “la televisión lineal habrá desaparecido en veinte años porque todos los programas estarán disponibles en internet”. Es posible, pero no es seguro.
 
También están desapareciendo los propios televisores. En los aviones de la compañía aérea American Airlines, por ejemplo, los pasajeros de clase ejecutiva ya no disponen de pantallas de televisión, ni individuales, ni colectivas. Ahora, a cada viajero se le entrega una tablet para que él mismo se haga su propio programa y se instale con el dispositivo como mejor le convenga (acostado, por ejemplo). En Norvegian Air Shuttle van más lejos: no hay pantallas de televisión en el avión, ni tampoco entregan tablets, pero el avión posee wi-fi y la empresa parte del principio de que cada viajero lleva una pantalla (una computadora portátil, o tablet, o smartphone) y que basta pues con que se conecte, en vuelo, al sitio web de la Norvegian para ver películas, series o emisiones de televisión, o para leer los periódicos (que ya no se reparten...).
 
Jeffrey Cole, un profesor estadounidense de la Universidad UCLA, experto en medios en Internet y redes sociales, confirma que la televisión se verá cada vez más por la Red. Nos dice: “En la sociedad conectada la television sobrevivirá, pero disminuirá su protagonismo social; mientras que las industrias cinematográfica y musical podrían desvanecerse”.
 
Sin embargo Jeffrey Cole es mucho más optimista que el patrón de Netflix, ya que afirma que en los próximos años, el promedio de tiempo consagrado a la televisión pasará de entre 16 a 48 horas a la semana actualmente a 60 horas, dado que la televisión, dice Cole, “va saliendo de la casa” y se podrá ver “en todo momento”, a través de cualquier dispositivo-con-pantalla con sólo conectarse a internet o mediante la nueva telefonía 5G.
 
El rol de las redes sociales
 
También hay que contar con la competencia de las redes sociales. Según el último informe de Facebook, casi el 30% de los adultos de Estados Unidos se informa a través de Facebook y el 20% del tráfico de las noticias proviene de esa red social. Mark Zuckerberg afirmó hace unos días que el futuro de Facebook será en video: “Hace cinco años, la mayor parte del contenido de Facebook era texto, ahora evoluciona hacia el video porque cada vez es más sencillo grabar y compartir”.
 
Por su parte, tambien Twitter está cambiando de estrategia y está pasando del texto al video. En un reciente encuentro con los analistas bursátiles de Wall Street, Dick Costolo, el consejero delegado de Twitter, reveló los planes del futuro próximo de esa red social: “2015 –dijo– será el año del video en Twitter”. Para los usuarios más antiguos, eso tiene sabor a traición. Pero según Costolo, el texto –su esencia, los célebres 140 caracteres iniciales– está perdiendo relevancia. Y Twitter quiere ser el ganador en la batalla del video en los teléfonos móviles.
 
Según los planes de la dirigencia de Twitter, se pueden subir videos desde el móvil a la red social a partir de ahora, a comienzos de 2015. Se pasará de los escasos seis segundos actuales (que permite la aplicación Vine), a añadir un video, tan largo como sea, directamente en el mensaje.
 
Google también quiere ahora difundir contenidos visuales destinados a su gigantesca clientela de más de 1.300 millones de usuarios que consumen unos 6 mil millones de horas de video cada mes... Por eso Google compró YouTube. Con más de 130 millones de visitantes únicos al mes, en Estados Unidos YouTube tiene una audiencia superior a la de Yahoo! En Estados Unidos, los 25 principales canales online de YouTube tienen más de un millón de visitantes únicos a la semana. YouTube ya capta más jóvenes de entre 18 y 34 años que cualquier otro canal estadounidense de televisión por cable.
 
La apuesta de Google es que el video en Internet va a terminar poco a poco con la televisión. John Farrel, director de Youtube para América del Sur, prevé que el 75% de los contenidos audiovisuales serán consumidos vía internet en 2020.
 
En Canadá, por ejemplo, el video en internet ya está a punto de sustituir a la televisión como medio de consumo masivo. Según un estudio de la encuestadora Ipsos Reid and M Consulting “el 80% de los canadienses reconocen que cada vez ven más videos en línea en la Web”, lo que significa que, con semejante masa crítica (¡80%!), se acerca el momento en que los canadienses verán más videos y programas en línea que en la televisión.
 
Nuevos modelos de uso
 
Todos estos cambios se perciben claramente no sólo en los países ricos y desarrollados. También se ven en América Latina. Por ejemplo, los resultados de un estudio realizado por la investigadora mexicana Ana Cristina Covarrubias (directora de la encuestadora Pulso mercadológico) confirman que la Web y el ciberespacio están cambiando aceleradamente los modelos de uso de los medios de comunicación, y en particular de la televisión, en México. La encuesta se refiere exclusivamente a los habitantes del Distrito Federal de México y concierne a dos grupos precisos de población: 1) jóvenes de 15 a 19 años; 2) la generación anterior, padres de familia de entre 35 y 55 años de edad con hijos de 15 a 19 años. Los resultados revelan las siguientes tendencias: 1) tanto en el grupo de los jóvenes como en la generación anterior, las nuevas tecnologías han penetrado ya en alta proporción: 77% posee teléfono móvil, 74% computadora, 21% tablet y el 80% tiene acceso a Internet; 2) El uso de la televisión abierta y gratuita está bajando y se sitúa apenas en el 69%, mientras que el de la televisión de pago está subiendo y ya alcanza casi el 50%; 3) Por otra parte, aproximadamente la mitad de los que ven la televisión (29%), usan el televisor como pantalla para ver películas que no son de la programación televisiva, ven DVD/Blu-ray o Internet/Netflix; 4) El tiempo de uso diario del teléfono celular es el más alto de todos los aparatos digitales de comunicación. El celular registra 3 horas 45 minutos. El ordenador tiene un tiempo de uso diario de 2 horas y 16 minutos, la tablet de 1 hora y 25 minutos y la televisión de apenas 2 horas y 17 minutos; 5) El tiempo de visita a redes sociales es de 138 minutos diarios para Facebook, 137 para WhatsApp; en cambio para la televisión es de sólo 133 minutos. Si se suman todos los tiempos de visitas a las redes sociales, el tiempo de exposición diaria a las redes es de 480 minutos, equivalentes a 8 horas diarias, mientras el de la televisión es de sólo 133 minutos, equivalentes a 2 horas y 13 minutos. La tendencia indica claramente que el tiempo consagrado a la televisión ha sido rebasado, ampliamente, por el tiempo consagrado a las redes sociales.
 
La era digital y la sociedad conectada son ya pues realidades para varios grupos sociales en la Ciudad de México. Y una de sus principales consecuencias es el declive de la atracción por la televisión, especialmente la abierta, como resultado del acceso a los nuevos formatos de comunicación y a los contenidos que ofrecen los medios digitales. El gran monopolio del entretenimiento que era la televisión abierta está dejando de serlo para ceder espacio a los medios digitales. Cuando antes un cantante popular, por ejemplo, en una emisión estelar de sábado por la noche, podía ser visto por varios millones de telespectadores (unos 20 millones en España), ahora ese mismo cantante tiene que pasar por 20 canales diferentes para ser visto a lo sumo por 1 millón de televidentes.
 
De ahora en adelante, el televisor estará cada vez más conectado a internet (es ya el caso en Francia para el 47% de los jóvenes de entre 15 y 24 años). El televisor se reduce a una mera pantalla grande de confort, simple extensión de la Web que busca los programas en el ciberespacio y en Cloud. Los únicos momentos masivos de audiencia en vivo, de “sincronización social”, que sigan reuniendo a millones de telespectadores serán entonces los noticieros en caso de actualidad nacional o internacional espectacular (elecciones, catástrofes, atentados, etc.), los grandes eventos deportivos o las finales de juegos de emisiones de tipo reality show.
 
El dominio estadounidense
 
Todo esto no es únicamente un cambio tecnológico. No es sólo una técnica, la digital, que sustituye a otra, la analógica, o internet que sustituye a la televisión. Esto tiene implicaciones de muchos órdenes. Algunas positivas: las redes sociales, por ejemplo, favorecen el intercambio rápido de información, ayudan a la organización de los movimientos sociales, permiten la verificación de la información, como es el caso de WikiLeaks... No cabe duda de que los aspectos positivos son numerosos e importantes.
 
Pero también hay que considerar que el hecho de que Internet esté tomando el poder en las comunicaciones de masas significa que las grandes empresas de la Galaxia Internet –o sea, Google, Facebook, YouTube, Twitter, Yahoo!, Apple, Amazon, etc.– todas ellas estadounidenses (lo cual en sí mismo ya constituye un problema...) están dominando la información planetaria. Marshall McLuhan decía que “el medio es el mensaje”, y la cuestión que se plantea ahora es: ¿cuál es el medio? Cuando veo un programa de televisión en la Web, ¿cuál es el medio? ¿la televisión o internet? Y en función de eso, ¿cuál es el mensaje?
 
Sobre todo, como reveló Edward Snowden y como afirma Julian Assange en su nuevo libro Cuando Google encontró a WikiLeaks (1), todas esas mega-empresas acumulan información sobre cada uno de nosotros cada vez que utilizamos la Web. Información que comercializan vendiéndola a otras empresas. O también cediéndola a las agencias de inteligencia de Estados Unidos, en particular a la Agencia de Seguridad Nacional, la temible NSA. No nos olvidemos de que una sociedad conectada es una sociedad espiada, y una sociedad espiada es una sociedad controlada.
 
 
1. Léase Ignacio Ramonet, Entrevista exclusiva a Julian Assange: “Google nos espía e informa a Estados Unidos”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2015.