miércoles, 20 de marzo de 2013

Lecciones y oportunidades post revocatoria

LECCIONES Y OPORTUNIDADES POST REVOCATORIA
 
Escribe: Jaime Paredes Calla
 
Los resultados de la Consulta Popular de Revocatoria del Mandato de Autoridades Municipales de Marzo 2013, llevado a cabo este domingo 17 de marzo en la ciudad de Lima, con datos a boca de urna –que pueden verse aquí, y de acuerdo a los resultados oficiales proporcionados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) –disponibles aquí, refieren que la Alcaldesa Susana Villarán no sería revocada, suerte que no estarían corriendo al menos 19 o 20 regidores (todos de Fuerza Social, agrupación política de Villarán) de los 39 que componen el Concejo Metropolitano de Lima.
 
En medio de las múltiples lecciones y escenarios que se aperturan y/o se consolidan, queda una sensación que nos retrotrae dos décadas, y es que con el proceso de revocatoria ha sucedido algo muy parecido con el proceso de violencia política que azotó el interior del país: cuando Lima padeció este problema a través del atentado terrorista en la calle Tarata en Miraflores, en julio de 1992, la Capital de la República y su clase política decisoria recién tomaron cartas en el asunto.
 
En el caso del mecanismo de la revocatoria, contemplado en la Ley N° 26300, Ley de los Derechos de Participación y Control Ciudadanos, vigente desde 1994, igualmente: es cuando Lima participa de esta consulta popular que recién se promueve una discusión institucional respecto a qué hacer con este mecanismo que, en los últimos 15 años, reporta en 9 procesos, 4.712  autoridades sometidas a consultas como las del domingo último, de los cuales 1.485 alcaldes, distritales y provinciales, y regidores fueron revocados. Sin embargo siendo aplicado en otras circunscripciones electorales, acaso consideradas de “menor importancia” y donde se han generado estados de inestabilidad política, la mirada de los tomadores de decisión concentrados en Lima Metropolitana simplemente se mantuvo totalmente ajena o, en el mejor de los casos, muy lejana.
 
Aun cuando centralista, y por la experiencia de haber atravesado por este proceso, la reflexión sobre la revocatoria es importante que se establezca desde diversos actores políticos nacionales, regionales y locales, tanto públicos como privados, organizaciones sociales, pero sin duda desde las organizaciones políticas y los partidos, representados en el Congreso de la República pero también aquellos que no cuentan con representación congresal.
 
El debate comprende el establecimiento de reformas no sólo al sistema de democracia directa o participativa y sus mecanismos tales como la revocatoria, al igual que la remoción de autoridades, la demanda de rendición de cuentas, entre otros, sino también tienen que ver con la democracia representativa, ¿será conveniente retornar a la bicameralidad?. Desde luego debe considerarse que ambos tipos de democracia antes que excluirse se complementan perfectamente, para lo cual se requiere encontrar un justo equilibrio. Un buen punto de partida es la modificación de la Ley N° 26300, a veinte años de vigencia.
 
¿Qué nos deja el proceso de revocatoria? Muchas lecciones y algunas oportunidades, una que destaco por ejemplo es el reconocimiento que hace la derecha “constructiva” hacia una izquierda llamémosle “moderada” y viceversa, la cual esperemos no se trate de una flor de un día, y lo sabremos en parte con la definición de esta coyuntural alianza que tendería la alcaldesa (de Fuerza Social) con el Partido Popular Cristiano (PPC). En medio de esta situación tampoco podemos dejar de destacar el deslinde claro con los extremos ideológicos representados por un lado por el Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (MOVADEF) y por el otro lado por la denominada “derecha bruta y achorada” (DBA).
 
A raíz de la movilización de sectores juveniles que se la han jugado en favor de no revocar a la alcaldesa de Lima, ¿estaremos llegando (una vez más) a un nuevo amanecer de renovación de liderazgos políticos? La pregunta tendrá que ser respondida por las agrupaciones políticas tanto de derecha (en caso de encontrarnos ante un “nuevo” PPC) como de izquierda o progresistas (Fuerza Social, Tierra y Libertad, Ciudadanos por el Cambio, Constructores Perú, entre otras).

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