lunes, 4 de febrero de 2013

Bingo electoral para llegar a la Alcaldía de Lima

BINGO ELECTORAL PARA LLEGAR A LA ALCALDÍA DE LIMA
 
Escribe: Jaime Paredes Calla
 
La población de Lima se encuentra dividida políticamente por el proceso de revocatoria de la primera autoridad edil de la ciudad, la Alcaldesa Susana Villarán. Esta iniciativa, no exenta de ardides políticos y aprovechamiento de un avezado grupo de personas (sus promotores), finalmente consiguió colocar en agenda pública la supuesta ineficiencia de la gestión municipal, al obtener más de 400 mil firmas válidas presentadas a las instancias respectivas, no obstante el porcentaje de dicha cantidad de firmas es menor que el establecido para otras circunscripciones electorales, dadas las condiciones del sistema legal.
 
Y aunque la Ley N° 26300, Ley de los Derechos de Participación y Control Ciudadano, reconoce este mecanismo popular, las consideraciones para solicitar la revocatoria de la Alcaldesa Villarán y de los 39 regidores que componen el Concejo Metropolitano de Lima, no pasan de ser una propuesta antojadiza, que obedece a oscuros intereses y que redunda en un enorme retroceso para el desarrollo de Lima.
 
Los promotores de la revocatoria lograron “empatar” con el sentir de un grupo de ciudadanos que desde la campaña electoral municipal no apoyó la elección de la Alcaldesa (recordemos que Villarán obtuvo el 38.4% de votos válidos, apenas 0.8 puntos porcentuales más que su principal contendora, Lourdes Flores Nano, del Partido Popular Cristiano).
 
El proceso de revocatoria en curso es tan inoportuno como inconveniente, que diversas personalidades y organizaciones sociales, empresariales, culturales, partidos políticos, etc. se han manifestado en favor de mantener la estabilidad institucional, incluso actores con un apreciación crítica de la gestión han hecho saber su posición de respaldo de la continuidad y culminación del periodo de tiempo para el cual fue electa por voto popular la Alcaldesa, haciendo prevalecer ante todo una postura institucional por encima de intereses desestabilizadores, este por ejemplo ha sido el caso incluso de la propia Lourdes Flores.
 
Más que un derecho de control ciudadano, la iniciativa de revocatoria liderada por Marco Tulio Gutiérrez es una de corte politiquero, que tiene como principal motivación intereses lucrativos privados que coinciden con prácticas que lindan con la corrupción y el aprovechamiento indebido de puestos públicos (léase “Comunicore” y el vínculo del promotor de la revocatoria con el exalcalde Luis Castañeda Lossio).
 
Por si esto fuera poco, y es algo que percibimos que la ciudadanía aún no lo ha logrado dimensionar, de concretarse la revocatoria a la máxima autoridad edil de la capital, arribaremos a un proceso en el que el próximo Alcalde de Lima Metropolitana sería un regidor llegado a dicho puesto por azar y sin el más mínimo criterio de reflexión ciudadana (como supone un proceso realmente democrático), se trataría sin duda de la más burda aventura electoral generada por un turbio trampolín politiquero.
 
¿Qué supondría esta situación en términos del desarrollo de Lima?, no sólo la mayor inestabilidad política de una urbe de más de 8 millones y medio de habitantes, sino la parálisis extendida de recursos, obras e iniciativas de reforma estructural que históricamente se vienen arrastrando y que por décadas ninguna otra autoridad edil ha afrontado con energía, decisión y buen criterio de visión prospectiva en favor de la ciudad.
 
Los errores de gestión no pueden estar exentos en ésta, pero de ahí a pretender catalogar de ineficiente una gestión municipal que se encuentra a la mitad de su periodo como argumento para revocar a su máxima autoridad es francamente –por decir lo menos- desproporcionado, con mayor razón si la comparamos con lo realizado por su predecesor en el mismo periodo de tiempo, sin contar incluso las graves denuncias de corrupción en la gestión de Castañeda Lossio y sus secuaces.
 
Que la sabiduría ciudadana logre imponerse sobre estos apetitos desordenados de caos, desgobierno y prácticas politiqueras que necesitamos proscribir para construir una república de ciudadanos y una ciudad para la vida, pero no cualquier vida sino una digna que en buena cuenta es la que se proponen las reformas emprendidas por la gestión de la Alcaldesa Susana Villarán.

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