jueves, 29 de diciembre de 2011

La democracia necesita de izquierda y derecha

Se necesita una izquierda, también una derecha

Escribe: Fernando Tuesta Soldevilla

Desde hace ya un tiempo muchos políticos señalan que no existe más izquierda y derecha. El mismo presidente de la República, Ollanta Humala, se cuidó siempre de autodenominarse de izquierda y más bien utilizó el impreciso término de nacionalista.

Sin embargo, no existe una mejor manera de ordenar el espectro político que no sea bajo estas afinidades para orientarse políticamente. Izquierda y derecha han estado de alguna manera definidas por las asociaciones y representaciones con ciertos temas y sectores sociales. No es, ni mucho menos se debe reducir a, un tema de ideologías.

En nuestro país, en donde la política ha sido más el espacio del conflicto y menos del acuerdo, izquierda y derecha han tenido una difícil convivencia.

El tema entonces no es la existencia de derecha e izquierda, sino la forma cómo conviven. De esta manera, en democracia, la pluralidad no es solo importante, sino fundamental. Esta pluralidad exige espacios de acuerdo. En nuestro caso, han tenido mayor relevancia los sectores de izquierda y derecha justamente que asumen la política como conflicto y menos como acuerdo. Es más, luchan continuamente por desaparecer al otro. Pero sin derecha no existe izquierda y viceversa. En pocas palabras la democracia necesita de izquierda y derecha, porque necesita de la pluralidad.

Nuestro país necesita de una izquierda que canalice adecuadamente la representación de un número importante de peruanos que demandan igualdad y el ejercicio real y efectivo de sus derechos. Necesita de una izquierda que cuando asuma la tarea de gobernar, lo haga con principios pero también con eficiencia. Una izquierda que no vea a la derecha solo como neoliberal o cavernaria. Una izquierda que sepa convivir con la derecha y no espere desaparecerla. Una izquierda que no considere que su pensamiento es el único posible y que no tenga culpa al condenar regímenes como los de los hermanos Castro o Hugo Chávez. Se necesita una izquierda que se desprenda de su tradición cainita de separarse cada vez que se instala el conflicto en sus filas. Una izquierda que se desprenda de ese ya tradicional conflicto personalista de la generación de los setenta. Una izquierda que deje de ubicar todos los males en el modelo económico y en la propiedad. Una izquierda que entienda que al lado de la igualdad se necesita también la libertad.

Pero nuestro país también necesita de una derecha menos conservadora y bruta como la ha llamado acertadamente Juan Carlos Tafur. Una derecha que se reconcilie con su lado liberal y menos con su cara conservadora. Una derecha que no vea al otro lado de la ribera, solamente rojos y caviares, con un lenguaje e irritación propios de la década del cincuenta y de la guerra fría. Una derecha que no aspire a desaparecer a la izquierda, para sentirse tranquila. Una derecha que entienda que hace tiempo Lima no es el Perú y que somos un país que merece ser mirado sin desprecio y no por encima del hombro. Una derecha que no se sienta seducida a cada paso por un gobernante autoritario o dictador mesiánico. Una derecha que entienda que al lado de la libertad hay que pensar en la igualdad y que al lado del mercado, se necesita un Estado. Una derecha que entienda que los conflictos no nacen por obra de agitadores y que nuestro país necesita el esfuerzo de ser entendido en su complejidad y no el facilismo de un grupo de medios mercantiles, lleno de propagandistas hijos del peor Eudocio Ravines.

La democracia peruana necesita de una izquierda y derecha y éstas necesitan comprometerse con la democracia y articularse como un necesario complemento.

Fuente: La República

lunes, 26 de diciembre de 2011

Estudiar más hace envejecer despacio

Estudiar más nos hace envejecer más despacio

Escribe: Elena Sanz

Un estudio genético revela que las personas con menos cualificación académica envejecen más rápido. La clave está en los telómeros que cubren el extremo de los cromosomas de su ADN, que son más cortos en las personas con menor nivel de estudios, un signo inequívoco de envejecimiento prematuro.

La investigación, cofinanciada por la Fundación Británica del Corazón y el Consejo de Investigaciones Médicas (MRC) de Reino Unido, se basa en 450 hombres y mujeres de 53 a 76 años de edad. Tras descartar otros factores como la edad, el género, el colesterol o el tabaco, observaron que niveles bajos de educación estaban ligados a telómeros más cortos. Sin embargo, los ingresos económicos no afectaban al envejecimiento celular, ni tampoco el tipo de empleo.

Los investigadores, que han dado a conocer sus conclusiones en la revista Brain, Behavior, and Immunity, aseguran que el envejecimiento no es una consecuencia de las circunstancias económicas durante la vida adulta ni del estatus social, sino que depende de factores de las primeras décadas de nuestra vida con efectos a largo plazo, como la educación. También sugieren que es posible que se deba a que las personas con estudios superiores están mejor preparadas para resolver problemas y enfrentarse al estrés.

Fuente: Creadess

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Conflictividad y cambio de gabinete

Conflictos: Algo debe cambiar

Escribe: Diego García Sayán

Los nombramientos ministeriales de julio buscaban transmitir dos mensajes: concertación y confianza a la inversión privada. Lo segundo se consiguió en lo esencial. Sus destinatarios principales (los empresarios) lo entendieron así y parecen haber perdido la desconfianza. En cuanto a la concertación, hubo luces y sombras.

La designación del gabinete Lerner fue una saludable muestra de pluralismo. Pero muy rápido fue evidente que la concertación no caló en el clima nacional. Luego del breve remanso que siguió al cambio de gobierno, las cosas volvieron a la “normalidad” que dejó como herencia el gobierno anterior. Al interior de la casa, además, el gabinete parecía a ratos más una suma de solistas que una orquesta cohesionada. Solistas que, además, a ratos desafinaban chillonamente como ocurrió en dos ocasiones cuando dos ministros enredaban todo con desafortunadas propuestas de impunidad que no están en la agenda gubernamental.

Es claro que el foco gubernamental está ahora en el orden público y que éste es el mensaje que se quiere transmitir con el cambio de gabinete. En este contexto es una simplificación resumir la designación del gabinete Valdés como el paso, supuestamente “evidente”, hacia una inercial y fatal “militarización” del gobierno. Esta visión es equivocada por dos razones.

Primero porque las condiciones del país y de las instituciones son muy distintas a las de los noventa. El tema central ahora no es la amenaza terrorista ni el Estado podría derivar hoy fácilmente en la monstruosidad que se generó con la impunidad del SIE y del SIN, el control total de los medios de comunicación o la falta de transparencia en la información en manos del Estado. Y algo más importante: amplios sectores de la sociedad ya padecieron la década del noventa y no tolerarían un proceso de corte autoritario o una nueva imposición de la intolerancia. Un camino autoritario en las actuales condiciones sería un factor adicional de desorden y, acaso, de inestabilidad.

Segundo porque es simplista concluir que el gobierno se ha “militarizado” por el hecho de que el nuevo premier sea un militar retirado. Cierto que Valdés Dancuart ostenta el rango de teniente coronel (r), pero, como muchos lo han dicho, salió del Ejército hace 20 años (y por las buenas razones) y durante ese lapso se ha dedicado a ser empresario. Además, el gabinete tiene una composición plural y está plagado de personalidades calificadas y democráticas; entre otras cosas, cuenta ahora con un ministro de defensa civil y democrático del cual no creo se pueda esperar propuestas torpes como las que le oímos hace algunas semanas a su predecesor uniformado.

En cualquier caso el hecho es que es evidente el énfasis que se quiere poner en el orden público y en la disminución de la conflictividad social. Es claro que un manejo inapropiado de ese tipo de prioridades puede abrir derroteros inciertos, pero creo que debemos asumir que ello no ocurrirá y que se hará un ejercicio adecuado del poder del Estado. Lo que es obvio es que la conflictividad no se atenuará si no se enfrenta sus causas y si no se afina la labor del Estado en el ámbito de la prevención. El cambio de gabinete, por sí solo, no modifica un ápice las condiciones de la conflictividad. Es sobre eso que se debe actuar.

La conflictividad tiene que ver, por cierto, con liderazgos intransigentes. Pero que se nutren de condiciones que están en la realidad a las que usan como caldo de cultivo. La inversión en minería es desde hace cinco años el marco de más del 50% de los conflictos y eso podría ampliarse. El 2011 es ya el año con más inversión minera (más de US$ 4.000 millones) en la historia peruana. Ello alimenta expectativas adicionales y mayores preocupaciones ambientales. Lo que es un hecho es que las normas benevolentes vigentes –o la carencia de normas– así como un Estado ausente –un “paquete” heredado del gobierno anterior– no pueden seguir siendo la pauta. Esto se debe y puede cambiar para reducir drásticamente la conflictividad.

Fuente: La República

martes, 13 de diciembre de 2011

El modelo de Lula como opción de Humala

Qué difícil es ser Lula

Escribe: Steven Levitsky

Contra los pronósticos de muchos analistas (que decían con “certeza” que un gobierno de Ollanta Humala sería chavista o velasquista), Humala optó por el modelo de Lula. Ese modelo, que combina la democracia y una economía abierta con una fuerte inversión en políticas redistributivas, ha tenido éxito en A. Latina, sobre todo en Brasil, Chile y Uruguay. ¿Podrá Humala reproducir el éxito de Lula? Lo dudo. Los gobiernos de centroizquierda en Brasil, Chile, Uruguay contaban con dos cosas que él no tiene: un Estado que funciona y un partido fuerte.

Gobernar bien requiere un Estado que funcione en todo el territorio. Un Estado fuerte hace varias cosas claves. Primero, facilita la implementación de las políticas sociales. En Brasil, donde 29 millones de personas salieron de la pobreza durante el gobierno de Lula, programas como Bolsa Familia serían imposibles sin una burocracia mínimamente capaz. Donde el Estado es débil, los programas sociales caen con más frecuencia en la ineficiencia, el clientelismo y la corrupción.

Un Estado fuerte también ayuda a evitar los conflictos sociales. El alto número de conflictos sociales en el Perú se debe, en parte, a la incapacidad de las instituciones estatales. En muchas partes del país, sobre todo en el interior, las instituciones no canalizan las demandas básicas de los ciudadanos. El Estado central no llega. Los gobiernos locales y regionales carecen de capacidad administrativa. Nadie confía en el Poder Judicial. Cuando los ciudadanos perciben que no pueden defenderse a través de los canales institucionales, optan por la protesta.

Un Estado fuerte genera algo que es imprescindible para la gobernabilidad democrática: la confianza. En Brasil y Chile, donde el Estado tiene un mínimo de capacidad, una mayoría de los ciudadanos (según el Latinobarómetro) confía en el gobierno. En el Perú, donde el Estado es más débil, solo el 25% le tiene confianza.

Esta idea es clave. ¿Por qué hay gente con actitudes radicales en el interior? ¿Por qué optan por la protesta en vez del diálogo, aunque pongan en peligro la gobernabilidad y la inversión privada? Para Aldo Mariátegui, la gente del interior es envidiosa y estúpida (Correo, 30 de noviembre). Según Cecilia Valenzuela, “un grupo de extremistas financiados por el ALBA ha cambiado la mentalidad de los peruanos más pobres” (Perú 21, 3 de diciembre). Pero la protesta no surge de la estupidez o la manipulación chavista. Surge de la desconfianza. Muchos ciudadanos en el interior no confían en el gobierno porque durante décadas los gobiernos no cumplieron con ellos. No cumplían con sus promesas. Robaban o administraban mal los recursos. No los protegían de las empresas mineras. Un Estado débil genera una percepción de negligencia, corrupción e injusticia. Los que protestan en el interior son desconfiados. Si el Estado nunca funcionó, no debe sorprender que haya gente que desconfía del gobierno de turno (y es renuente a aceptarlo como mediador), que no cree en los Estudios de Impacto Ambiental y que opte por protesta –y no por los canales institucionales– para defender sus intereses. El gobierno de Humala heredó no solo un Estado débil sino también una sociedad altamente desconfiada –y en algunas partes, radicalizada– gracias a décadas de debilidad estatal. Gobernar en estas condiciones es un desafío enorme que Lula no tuvo que enfrentar.

Otro desafío que Lula no tuvo que enfrentar es gobernar sin partido. Un partido fuerte como el PT Brasileño, el Frente Amplio Uruguayo o el Partido Socialista Chileno aporta varias cosas importantes: una bancada legislativa experimentada y disciplinada, cuadros políticos que operan en todo el país, políticos y gobiernos locales que trabajan disciplinadamente a favor del gobierno nacional. Un mínimo de coherencia dentro del propio gobierno.

Los gobiernos sin partido, o cuyo partido es nada más que un vehículo personalista como el de Humala, enfrentan serios problemas de gobernabilidad. Un partido sin cuadros tiene que reclutar a sus congresistas de donde sea. La bancada legislativa termina siendo un grupo de novatos: gente sin experiencia, militancia o lealtad partidaria, y que muchas veces llega con objetivos muy individualistas. Casi inevitablemente, el resultado es más escandaloso, más conflictos internos y más transfuguismo.

Un partido sin cuadros no tiene gobiernos locales leales u operadores partidarios en las comunidades, que sirven como fuentes de información y puentes naturales para la resolución de conflictos. Y tiene más dificultad a la hora de formar un gobierno. Sin equipos técnicos, tiene que reclutar a los ministros y viceministros de donde sea, muchas veces en una manera improvisada. Y cuando no hay líderes partidarios de peso o mecanismos de consulta partidaria, crece la influencia de figuras no partidarias, como familiares, amigos del presidente y asesores en la sombra.

Los gobiernos sin partido sufren de varios males. Cometen más errores por falta de experiencia. Sus relaciones con el Congreso son más difíciles. Caen con más frecuencia en el escándalo, el conflicto interno, la parálisis y la ruptura. Y sin operadores partidarios en provincias tienen menos capacidad de respuesta ante los conflictos locales.

Con un Estado débil y (casi) sin partido, Humala enfrenta un camino mucho más difícil que el de Lula. Podría terminar pareciéndose no a Lula sino a Toledo y García: poco querido, sobre todo por la gente más pobre. Gobernar sin Estado o partido fuerte es, como bien escribe Rodrigo Barrenechea, como “tocar el cajón sin manos”. Sabiendo eso, Alan García optó por el camino más fácil: gobernar poco. Pero el Perú necesita gobierno.

Humala optó por el mejor camino. Ha demostrado una capacidad de aprendizaje político que no todos tienen. Y por ahora, el crecimiento económico y los recursos que genera le dan cierto espacio para gobernar bien. Lula tenía 25 años de experiencia en la política cuando llegó a la presidencia. Humala, con mucho menos experiencia, tendrá que aprender rápido.

Fuente: La República

viernes, 9 de diciembre de 2011

En el Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción

Jefe del Gabinete Ministerial, Salomón Lerner Ghitis señala

GOBIERNO ASPIRA A CONFORMAR UN ESTADO EFICIENTE E INCORRUPTIBLE

- En el Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción entregó premios por buenas prácticas éticas.
- Reforma del Estado busca que servicios lleguen a todos los peruanos, sin exclusiones.

El presidente del Consejo de Ministros, Salomón Lerner Ghitis señaló hoy que el Gobierno aspira a conformar un Estado eficiente e incorruptible, al servicio de todos los peruanos y que los servicios sean brindados por un trabajador público respetable, honrado y digno.

Estas son metas fundamentales de la gran transformación que queremos alcanzar en la administración pública, subrayó Lerner Ghitis durante la ceremonia por el Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción, en la que se entregaron premios por buenas prácticas éticas y lucha contra la corrupción.

Desde la Presidencia del Consejo de Ministros, tratamos de recuperar el prestigio y la confianza en la percepción que tiene los millones de peruanos en el aparato del Estado. Queremos que las calificaciones nefastas que sobre la burocracia tiene el público sean reemplazadas por la cultura de la calidad y la eficiencia y que el empleado público sea sinónimo de ciudadano ejemplar.

El Jefe del Gabinete se refirió asimismo a los alcances de la Reforma del Estado que el impulsa el Gobierno del Presidente Ollanta Humala. Dentro de ese marco, los ejes y políticas que plantea el Gobierno tienen que ir en línea con las exigencias actuales, como son la inclusión, la democratización, modernización, competitividad, descentralización y eficacia.

Dijo que la Reforma del Estado pretende alcanzar un Estado para todos; un Estado soberano, un Estado modern; un Estado democrático cuyas políticas públicas lleguen a todo el territorio y a todas y a todos los peruanos y un Estado promotor del desarrollo, con la premisa de “A más estado, más ingresos familiares per cápita, esto es, más desarrollo, y a menos estado, menos desarrollo”

También son ejes fundamentales a alcanzar un efectivo Estado de derecho, con justicia para todos; un Estado que garantice la seguridad externa y la seguridad ciudadana; un Estado unitario que reconoce la pluriculturalidad del país; un Estado descentralizado; una reforma tributaria para un Estado fuerte y un Estado eficaz, eficiente y creíble.

El Ejecutivo impulsa una visión del Estado al 2021 que implicará encarar reformas parciales en el corto plazo dentro del aparato público, entre las cuales se incluyan las acciones necesarias para erradicar la corrupción dentro de la administración estatal.

"Es conveniente establecer la obligatoriedad y cumplimiento estricto de la rendición de cuentas en todas las instituciones del Estado, la exigencia de normas de transparencia, la coordinación de los órganos de control horizontal o institucional con los medios y la sociedad civil en la lucha contra la corrupción", indicó Lerner Ghitis.

Añadió que dentro de ese propósito es que el Ejecutivo promoverá el conocimiento del Código de Ética de la Función Pública, herramienta indispensable para afirmar las prácticas de buen gobierno y el respeto a los derechos ciudadanos.

En ese sentido, con el fin de lograr una correcta implementación del mencionado Código, la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) viene liderando la sistematización y uniformización de los diversos criterios que existen para implementar los mecanismos de sanción en caso ese dispositivo no sea cumplido.

Y a la par de estas acciones, consideró que no es menos importante auspiciar de manera sostenida, los esfuerzos que realizan diversas entidades para sensibilizar y promover prácticas éticas y mecanismos que contribuyan a prevenir actos de corrupción en su personal.

"Lamentamos y rechazamos enérgicamente la subsistencia de acciones que lesionan la ética pública y auspician en la sociedad una cultura que tolera la corrupción. Implementaremos todas las medidas necesarias destinadas a fortalecer la labor de control y sanción que hoy ejercen los organismos constitucionalmente facultados para ello", dijo.

PREMIACIONES

Lerner Ghitis participó en la entrega del “Reconocimiento a las buenas prácticas en la promoción del Código de Ética en la Función Pública” y el “Reconocimiento a las Actividades Innovadoras en la Lucha contra la Corrupción”, dos galardones entregados por la Secretaría de Gestión Pública de la PCM a los ganadores de una amplia convocatoria orientada a promover la función ética y con valores democráticos en la administración estatal. La ceremonia tuvo lugar en el Salón Túpac Amaru de Palacio de Gobierno.

El primer premio de la convocatoria “Reconocimiento a las buenas prácticas en la promoción del Código de Ética en la Función Pública”, fue para el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de uso público (Ositran), por sus acciones periódicas orientadas a sensibilizar a su personal con estrategias lúdicas y creativas.

En el caso del “Reconocimiento a las Actividades Innovadoras en la Lucha contra la Corrupción”, el primer lugar fue concedido al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), por su sistema de recepción de denuncias ante casos de corrupción, tanto en mesa de partes como en el correo electrónico, la Línea Anticorrupción 0800 2222 y su formulación web del plan anticorrupción.

La ceremonia tuvo lugar hoy 9 de diciembre, Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción, en estricto cumplimiento al veredicto del jurado calificador conformado por la Secretaría de Gestión Pública, la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza y la Cooperación Técnica Alemana (GIZ).

"Es especialmente grato para mí participar en esta ceremonia en la que premiamos el respeto y cumplimiento de valores éticos por parte de funcionarios y trabajadores de la administración pública", manifestó el titular de la PCM.

Añadió que la vocación de servicio, la emoción social y la mística que debe tener todo servidor público es la garantía para que el Estado sea eficiente, llegue hasta los últimos rincones del Perú y por sobre todas las cosas, prime la honestidad, la honradez, la justicia y la dignidad.

Acompañaron a Lerner Ghitis en la ceremonia, que tuvo lugar en el Salón Túpac Amaru de Palacio de Gobierno, la secretaria de Gestión Pública de la PCM, Mariana Llona Rosa, la coordinadora de la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción, Susana Silva Hasembank.

En tanto, participaron como invitados al evento el ex presidente de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza, el sacerdote Gastón Garatea Yori, y representantes de la Cooperación Técnica Alemana en el Perú.

Lima, 9 de diciembre de 2011
Oficina de Prensa e Imagen Institucional

Fuente: Presidencia del Consejo de Ministros

jueves, 8 de diciembre de 2011

La Alianza del Pacífico

El eje del Pacifico

Escribe: Andrés Oppenheimer
aoppenheimer@elnuevoherald.com

Aunque la cumbre del 3 de diciembre que creó una Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribenos (CELAC) en Venezuela generó grandes titulares, una reunión mucho menos publicitada realizada posteriormente por cinco países latinoamericanos de la costa del Pacífico tendrá un impacto mucho mayor sobre el futuro económico de una gran parte de la región.

A diferencia de la cumbre de la CELAC, que se caracterizo por grandes declaraciones poéticas sobre la unidad regional pero no creó ningún mecanismo concreto de integración económica, la cumbre de la Alianza del Pacífico —formada por Chile, Perú, Colombia y México, con Panamá como observador - que se celebró en la ciudad mexicana de Mérida el 5 de diciembre produjo una serie de acuerdos concretos que podrían crear el bloque comercial más grande y ambicioso de la región.

Ya mismo, las exportaciones combinadas de los cuatro miembros de la Alianza del Pacífico son más grandes que las del bloque de países sudamericanos del Mercosur, liderado por Brasil y Argentina.

Los presidentes de México, Colombia, Chile y el ministro de relaciones exteriores de Perú —que representaba al presidente peruano Ollanta Humala, quien no participó en ninguna de las dos cumbres debido a una huelga en su país - acordaron en Mérida firmar un acuerdo en el 4 de junio de 2012 en Chile con un cronograma concreto para liberalizar totalmente el flujo de bienes, servicios, personas y capitales entre los cuatro miembros del bloque.

Panamá y otros países centroamericanos podrían sumarse muy pronto, según funcionarios de los países integrantes.

Entre los acuerdos concretos sellados en la cumbre de la Alianza del Pacifico se cuentan:

- Para el 4 de junio de 2012, los cuatro países miembros habran acordado un plazo para la reducción gradual de tarifas aduaneras de bienes y servicios, con vistas a su eliminación total en 2020 o 2025. Los presidentes celebrarán tres “cumbres virtuales” cada dos meses, a partir de ahora y hasta junio de 2012, para acelerar las negociaciones.

- Para la misma fecha, los cuatro países acordarán un plazo para la eliminación de reglas de origen entre los miembros del bloque, algo que de hecho permitiría a los exportadores enviar productos a otros países miembros sin ningún papeleo burocrático, como si estuvieran enviando mercaderías dentro de su propio país.

-Creación de una bolsa de valores conjunta. Chile, Perú y Colombia ya han lanzado su bolsa de valores común, conocida como Mercado Integrado Latinoamericano, o MILA, México firmó una carta de intención para unirse al MILA.

-Creación de oficinas conjuntas de promoción de exportaciones en el exterior para ahorrar costos y ampliar los destinos.

Actualmente, las respectivas oficinas de promoción comercial de los cuatro países participan en menos del 2 por ciento de las ferias comerciales en China, segun me explicaron funcionarios mexicanos y colombianos. Al aunar sus operaciones, podrán participar en muchas más ferias comerciales, y ofrecer paquetes conjuntos de exportaciones capaces de satisfacer los requerimientos de volumen del mercado chino.

-Creación de una visa común que permitirá a los empresarios de los cuatro países, y eventualmente a profesionales y turistas, viajar sin visa dentro de los países miembros de la Alianza.

“La forma en que se está haciendo la Alianza apunta a que sea el más profundo y más ambicioso de todos los bloques comerciales latinoamericanos", me dijo en una entrevista telefónica Sergio Diazgranados, el ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia.

Mi opinión: los países latinoamericanos del Pacífico, todos los cuales —salvo Ecuador— tienen acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, intentan constituir un bloque comercial que pueda servir de plataforma para que las empresas asiáticas exporten productos a Estados Unidos y Canadá, y a convertirse en un puente entre Asia y las Américas.

Al mismo tiempo, los miembros de la Alianza del Pacifico quieren usar el nuevo bloque como contrapeso de la creciente influencia de Brasil en Latinoamérica. México, que ha perdido gran parte de su influencia en Latinoamérica en anos recientes, quiere recuperarla convirtiéndose en el protagonista más importante del nuevo grupo del Pafico.

Sea cual fuere el destino último de la Alianza del Pacífico, me resultó muy revelador que mientras la cumbre de la Alianza contó con la presencia de los presidentes y de sus respectivos ministros de economía y de comercio, la cumbre de la CELAC solo incluyó a los presidentes y a sus ministros de relaciones exteriores. Los ministros de economía y comercio se quedaron en casa durante la cumbre de la CELAC.

No resulta de extrañar, entonces, que la cumbre de la Alianza del Pacífico haya logrado acuerdos concretos que - si se implementan como está planeado - significaran un enorme avance en la integración económica, mientras que la cumbre de la CELAC sólo produjo teatro político y más discursos llenos de retórica vacía.

Fuente: El Nuevo Herald

lunes, 21 de noviembre de 2011

La izquierda mexicana de cara al 2012

La izquierda mexicana apela al corazón

“Pero, ¿no era el presidente legítimo?, ¿No sabe que en México está prohibida la reelección?”, ironizaba hace unos días un tuitero en las páginas de humor del diario Milenio tras anunciar el Partido de la Revolución Democrática (PRD) que Andrés Manuel López Obrador repetiría como candidato de la izquierda mexicana en las elecciones presidenciales de 2012. AMLO, como es conocido en este país, nunca aceptó su derrota en 2006 por tan solo el 0,57% de los votos frente al presidente Felipe Calderón, pero el veterano líder radical y populista venció en las encuestas organizadas por el partido a Marcelo Ebrard, jefe del Gobierno del Distrito Federal , representante del ala moderada y modernizadora del PRD.

El duelo entre ambos políticos se planteó para muchos mexicanos y sobre todo en el llamado círculo rojo –la élite intelectual de izquierdas- como un dilema entre la pasión y la razón, entre el corazón y el cerebro, entre el mejor candidato y el mejor presidente. Al final el caudillo de instinto popular y verbo incendiario, el “Mesías tropical” como le llamó el historiador Enrique Krauze hace unos años, se impuso por estrecho margen -39,8% contra 37,3%- al favorito del centroizquierda. López Obrador lucharía por la presidencia. A cambio, Ebrard tendría manos libres para designar a su sucesor en Ciudad de México, una plaza esencial para la supervivencia del PRD y la única que le queda realmente tras la pérdida el pasado día 13 del Gobierno del Estado de Michoacán, cuna del partido.

Todo el arco político mexicano ha celebrado, en un país tan poco acostumbrado a que se acepten los resultados, la elegancia de Ebrard al acatar su derrota y la imagen de unidad ofrecida por la izquierda. También se ha escrito que el candidato López Obrador obligará al PRI y al Partido de Acción Nacional (PAN), en el Gobierno, a debatir en la campaña sobre el México que los ciudadanos quieren, desde los problemas de la seguridad, la impunidad, la corrupción y los monopolios hasta la reforma laboral y energética. Pese a que actualmente Enrique Peña Nieto, el candidato del PRI, le lleva 20 puntos de ventaja a AMLO en las encuestas se da por hecho que esa inercia tiene los días contados.

“Ahora empieza la campaña presidencial en serio y el PRI lo va a tener más difícil”, comenta el investigador del Colegio de México, Sergio Aguayo. “Ha sido muy refrescante observar ese civismo democrático en un partido como el PRD acostumbrado a las peleas. Ebrard no tenía ni base en las organizaciones sociales ni en el partido y tendrá que ponerse a trabajar en ello de cara al 2018. Habrá que ver quién capta mejor el voto útil anti-PRI si López Obrador o Josefina Vázquez Mota (la precandidata favorita del PAN)”, añade.

López Obrador ha recorrido incansablemente el país estos cinco años y ha reunido tras de sí a todas las tribus de la izquierda al tiempo que ha moderado su mensaje, una metamorfosis que ya hicieron antes que él Lula en Brasil y Ollanta Humala en Perú. El punto culminante de este acercamiento a las clases medias, al sector privado y al establishment ocurrió hace unos días al volver a pisar después de un lustro un plató de Televisa, la principal cadena del país y considerada por él hasta hace poco parte integral de “la mafia del poder” que domina México. “Soy partidario de la reconciliación. Quiero inaugurar una nueva etapa con Televisa. Tenemos que sacar a este país adelante sin odios ni rencores”, afirmó.

Roger Bartra, antropólogo social de la UNAM, no cree en esa transformación ni augura mucho porvenir electoral al PRD. “La posibilidad de una izquierda moderna de corte socialdemócrata en México fue destrozada por AMLO. Es consciente de que tiene que irse a centro y modernizarse pero no creo que en estos meses pueda rehacerse. Fueron las clases medias las que le derrotaron en 2006”, afirma.

Para Bartra, “ahora el PRI lo tiene más fácil”. “El electorado mexicano, pese al 40% de pobres, es de centroderecha. La nueva clase media, esa pequeña burguesía despreciada tradicionalmente por la izquierda y que ahora son mayoría, es conservadora y está muy influida por la cultura popular de EE UU. Es una clase asustada que repartirá su voto entre el PRI y el PAN”, continúa.

“El PRI solo pierde cuando se divide”, señala el profesor. “Gobierna en la mayoría de los Estados del país, cuenta con una extraordinaria logística electoral y recibe votos de todo el abanico político. Como partido populista puede competir muy bien por el territorio del PRD”.

¿Tendrá éxito la segunda versión de López Obrador? ¿Sobrevivirá Ebrard a la eternidad que suponen seis años en política? Ya se verá. De momento, Aguayo considera que el problema real de las elecciones no está en los candidatos sino “en la compra de votos, en la agenda del crimen organizado y en la debilidad de la autoridad electoral. Van a ser unas presidenciales encarnizadas”.

Fuente: El País

lunes, 7 de noviembre de 2011

Cumbre del G-20: cambios en las relaciones internacionales

El G-20: Hacia el mundo del revés

Escribe: David Cufré.
Desde Cannes

Los resultados de la cumbre del G-20 dejaron entrever el cambio en la relación de fuerzas que se está produciendo entre las potencias tradicionales y las que vienen en ascenso. Es una transformación en proceso, cuyo alcance todavía es incierto y dependerá de cómo se muevan unos y otros. La crisis económica lleva ya más de tres años. Es un tiempo impensado si se toma en cuenta que quienes están bailando sobre la cuerda floja son Estados Unidos y la Unión Europea, comandada por Alemania y Francia. La primera señal del debilitamiento relativo de esos países fue la propia convocatoria al G-20 para dar respuesta a la debacle financiera, que estalló en septiembre de 2008 con la caída del banco norteamericano Lehman Brothers. Antes de ese hecho, cualquier situación importante en materia internacional era resuelta en exclusiva por el G-8, el club de los ya no tan pesos pesados que integran aquellos tres países más Gran Bretaña, Japón, Rusia, Italia y Canadá. Estas naciones necesitaron sumar a otras doce para darles legitimidad a las acciones que se habrían de emprender en respuesta a la crisis. Entre ellas, China, India y Brasil, y también la Argentina. La reunión de presidentes del G-20 que terminó anteayer en Cannes volvió a confirmar la influencia creciente de los países emergentes.

Al menos en economía, una década atrás nadie hubiera apostado un peso a que una Presidenta argentina pudiera decirles a los jefes de Estado de los países centrales que están haciendo todo mal en el manejo de su crisis. Eso fue lo que ocurrió el último jueves cuando Cristina Kirchner habló en el foro. Lo usual, durante décadas, era al revés. En julio de 2002, el gobierno de Eduardo Duhalde se resignó a que el FMI enviara a Buenos Aires una comisión de “economistas notables” para que dieran instrucciones. Tampoco nadie podía imaginar que el presidente de Estados Unidos le iba a decir al de Francia que tenían que “tomar como ejemplo” a la mandataria argentina por su triunfo electoral. Pudo haber sido una galantería, pero no es menos cierto que la cuestión de los liderazgos políticos está jugando un papel central en el desenvolvimiento del escenario internacional.

Fernández de Kirchner acaba de obtener un triunfo aplastante, la segunda reválida del proceso que arrancó en 2003. Como planteó Gabriel Tokatlian en este diario la semana pasada, la secuencia fue 22 por ciento Néstor Kirchner, 45 por ciento CFK y 54 por ciento el 23 de octubre. En Brasil ocurrió otro tanto con Lula da Silva, que ganó en 2002 con 46 por ciento en primera vuelta y 61 en la segunda, obtuvo la reelección en 2006 con 49 y 61 por ciento, respectivamente, y le pasó la banda a Dilma Rousseff este año después de que sacara 47 y 56 por ciento. De los países del G-8, uno forma parte también de los Brics. Es Rusia, que decidió poner un pie en este equipo junto a Brasil, India, China y Sudáfrica al advertir su potencialidad como actores globales. Un repaso sobre la situación de los jefes de Estado de los otros siete países muestra sus limitaciones.

- Estados Unidos. Obama sufrió un duro revés en las elecciones de medio término del año pasado y deberá esforzarse para ganar en noviembre de 2012.

- Alemania. 2011 es un año electoral clave, con votaciones en los estados federados que después repercuten en la conformación de mayorías en el Parlamento. Hasta ahora, en seis de siete elecciones en esos distritos el partido de Angela Merkel y sus aliados perdieron terreno.

- Francia. Nicolas Sarkozy también viene perdiendo elecciones regionales y cedió el control del Senado. El candidato socialista, François Hollande, lo supera cada vez por mayor margen en los sondeos para mayo de 2012.

- Italia. Silvio Berlusconi se encuentra en una situación política muy delicada, que podría eyectarlo del gobierno en cualquier momento. Hasta ahora logró sortear varias crisis, pero es una incógnita si podrá mantenerse hasta marzo de 2013.

- Inglaterra. David Cameron gobierna hace más de un año y medio y si bien su base política es la más sólida de los líderes de Europa, el plan de recorte de gastos genera un malestar creciente.

- Japón. El país sufre desde hace años una rotación de jefes de gobierno, a causa de problemas económicos como el magro crecimiento del PBI, el peso de la deuda y la apreciación del yen.

- Canadá. El primer ministro conservador, Stephen Harper, ganó este año las elecciones generales por tercera vez consecutiva desde 2006 y obtuvo la mayoría absoluta, con un 39 por ciento de adhesiones en las urnas.

En estas condiciones de liderazgos en discusión en las grandes potencias y gobiernos consolidados en los países emergentes no resulta extraño que el documento de cierre de la cumbre incluyera varios de los puntos sugeridos por los Brics y naciones como la Argentina. En algunos casos, en coincidencia con Estados Unidos, Alemania y Francia, y en otros al imponer su posición gracias al peso cada vez más relevante de sus economías. La Unión Europea esperaba que China ofreciera un aporte significativo de recursos para el fondo de rescate de los países de la región. Sin embargo, el presidente Hu Jintao desinfló rápido esas expectativas e hizo tándem con Brasil para obtener lo que habían ido a buscar: un mayor reconocimiento dentro del FMI. El G-20 aprobó que los Estados que lo deseen podrán hacer aportes voluntarios al organismo –esa posibilidad estaba vedada hasta ahora– y con ello se instrumentarán nuevas líneas de crédito flexible. Los Brics reclaman desde 2008 que se les reconozca mayor voz y voto y con esta nueva medida, podrán volcar recursos al Fondo y “comprar” una mayor participación de cuota, lo que equivale a más poder.

La cumbre de Cannes también estableció que el FMI deberá revisar de ahora a 2015 como máximo la composición de la canasta de las monedas de referencia. Los Derechos Especiales de Giro del Fondo lo integran el dólar, el euro, el yen y la libra. Ese proceso de revisión podría derivar en la incorporación del yuan para dar un mejor reflejo de la importancia de la economía china en el mundo. Las conclusiones del G-20 torcieron el rumbo respecto de lo que venía pasando en las cumbres de los últimos dos años, cuando las grandes potencias habían inclinado la balanza para dar señales promercado. Los Brics y países como Argentina tuvieron que ver con ese cambio. Lo más evidente fue la reincorporación de las cuestiones laborales al documento final. Allí figura que la recuperación del crecimiento, la generación de empleo y la promoción social deberán ser prioridades para revertir la crisis. Francia y Estados Unidos esta vez se sumaron. Por todas estas cuestiones fue que la Presidenta juzgó que la reunión de Cannes resultó positiva. En el mundo hay modificaciones en marcha, que podrán ir a mayor o menor velocidad, pero que ya son evidentes.

Fuente: Página 12

viernes, 28 de octubre de 2011

Servicio Civil de Carrera para el Perú

SERVICIO CIVIL DE CARRERA PARA EL PERÚ

Escribe: Jaime Paredes Calla

“El Estado peruano debería tener una Escuela de Gobierno”, ha dicho el Dr. Efraín Gonzáles de Olarte, Vicerrector Académico de la Pontificia Universidad Católica del Perú, al inaugurar esta semana el VI Seminario de Reforma del Estado sobre el tema "Gestión Pública para el buen gobierno: balance y perspectivas" que, acertada y oportunamente, organiza la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de dicha casa superior de estudios.

Es evidente la debilidad del Estado peruano para garantizar un cuerpo profesional de funcionarios que siga reglas y procedimientos uniformes e impersonales; las características más claras de una típica burocracia que tiene actualmente nuestro Estado es su organización jerárquica y piramidal, así como la especialización traducida en la división del trabajo y el control ejercido por las autoridades, aunque también podríamos cuestionar el grado de especialización en un contexto en el que los padrinazgos y recomendaciones suelen ser la regla general, por encima y en desmedro de los méritos profesionales.

¿Cuánto hemos avanzado en la profesionalización de nuestra burocracia? En junio de 2008, mediante Decreto Legislativo N° 1023, se crea la Autoridad Nacional del Servicio Civil (SERVIR), como entidad rectora del sistema administrativo de gestión de recursos humanos, orientada a la consecución de los “objetivos de la administración pública y los intereses de la sociedad”. Dicha norma legal establece que el servicio civil es el conjunto de medidas institucionales por las cuales se articula y gestiona el personal al servicio del Estado, rigiéndose por principios de mérito, cuya evaluación incluye los criterios de rendimiento y compromiso con el servicio a la ciudadanía.

La creación de SERVIR así como del Sistema Administrativo de Gestión de Recursos Humanos que se propone establecer, desarrollar y ejecutar la política de Estado respecto del servicio civil, constituye un avance significativo, sin embargo dichos esfuerzos resultan aún insuficientes si consideramos la gran demanda de fortalecimiento de capacidades en materia de gestión pública por parte de funcionarios y empleados de la administración pública.

Existen variados referentes internacionales, como en México, que desde el año 2003 funciona el Servicio Profesional de Carrera, asumida como política pública clave para la profesionalización de los servidores públicos, procurando fomentar la eficiencia y eficacia de la gestión pública, con el objetivo de mejorar los servicios que se ofrecen a la ciudadanía; este sistema permite administrar los recursos humanos de las instituciones sujetas a la Ley del Servicio Profesional de Carrera garantizando su ingreso, desarrollo y permanencia en la Administración Pública Federal a través del mérito y la igualdad de oportunidades, en un marco de transparencia y legalidad.

En el país azteca además, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) tiene el Sistema del Servicio Profesional de Carrera con el objetivo de contar con un servicio profesional de carrera ágil, eficiente y transparente, que motive y fomente el desarrollo del personal e incorpore a los mejores candidatos a ocupar los puestos que integran el Sistema. Así también el Instituto Federal Electoral (IFE) cuenta con el Servicio Profesional Electoral, como sistema de carrera compuesto por el ingreso, la formación y desarrollo profesional, la evaluación, la promoción, los incentivos y el procedimiento disciplinario.

Con una inflación de 2% y en un contexto donde diversas entidades financieras nacionales e internacionales proyectan que la economía del Perú seguirá creciendo a un ritmo de 7% aproximadamente y que en el 2015 nuestro país lideraría el crecimiento económico en Latinoamérica, es impostergable desarrollar un sistema de servicio civil de calidad que, como lo establece también la Carta Iberoamericana de la Función Pública aprobada por el Perú, garantice la profesionalización de las personas al servicio del Estado, el mérito, la capacidad, la vocación de servicio, la honestidad, la adhesión a los principios y valores de la democracia, entre otros.

Con un gobierno “en disputa” como el que estamos apreciando en esta primera etapa del quinquenio del Presidente Ollanta Humala, las cuatro vertientes que conforman la alianza Gana Perú (el Partido Nacionalista Peruano, los intelectuales agrupados en el colectivo Ciudadanos por el Cambio, los movimientos regionales y las organizaciones de izquierda) y sin perder de vista las cuotas de poder que dentro del gobierno nacional está logrando cierta derecha política, podrían protagonizar las transformaciones sociales históricamente esperadas por gran parte de la población, para esto se requiere aprovechar las condiciones para institucionalizar un efectivo servicio profesional de carrera para la administración pública, con especial énfasis en la ética pública, entendida como el desempeño de los funcionarios públicos orientado a la búsqueda del bien común.

Así como construir capacidades estatales toma mucho tiempo, y destruirlas toma muy poco tiempo, del mismo modo, la construcción de respaldo y confianza ciudadana es una tarea que debemos plantearnos de manera sostenida, y aun cuando el Poder Legislativo está atravesando por serios cuestionamientos por las acciones y antecedentes de algunos parlamentarios, y el segundo Vicepresidente de la República está siendo objeto de investigación, consideramos que existen condiciones para repuntar en la credibilidad y confianza hacia nuestras autoridades y funcionarios públicos, algunos ejemplos que podemos destacar los encontramos en el Ministerio de Educación (Ministra, Viceministros y una gran cantidad de funcionarios capacitados, con alto sentido de ética pública y vocación de servicio), en el Viceministerio de Interculturalidad, cuyo flamante Viceministro es un profesional con gran compromiso ciudadano, sobre todo de los sectores más excluidos de nuestro país, por citar únicamente algunos casos que bien merecen explicitarlos.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Historia de Libia y Muamar Gadafi que no te contaron

En Libia tampoco el almuerzo será gratis

Escribe: Gerardo Saravia

Los servicios secretos británicos le enviaban prisioneros para que los interrogue, las compañías petroleras occidentales pujaban por que cada vez quería más impuestos, el asesor de Tony Blair dijo que su país iba a ser una nueva Noruega, los países de la OTAN lo armaron hasta los dientes y lo desarmaron de un porrazo (era la nueva estrella de Oriente brillando en Occidente), ex miembros de Al Qaeda (patrocinados por la OTAN) participaron en su derrocamiento. La historia de Muamar Gadafi que nunca te contaron.

A fines de septiembre, luego de más de dos meses de asedio a Trípoli y cuando ya nadie en el norte de África ponía en duda el triunfo de los rebeldes frente al ejército gadafista, se descubrían ante cientos de rostros consternados las fosas con más de 1.200 cadáveres cerca de la prisión Abu Salim, el lugar favorito del dictador Gadafi para albergar a sus opositores políticos. Por primera vez en Libia y en el mundo se exponía en vivo y en directo el horror del régimen. En 1996 hubo en esa cárcel una masacre de presos que según los activistas de derechos humanos terminó con más de 2.000 muertos.

El suceso de Abu Salim es uno más en toda la era Gadafi y simboliza su forma de gobernar: para el pueblo pan y circo, para sus enemigos la ley y el garrote. Error. En Libia no existe ley, solo garrote, y un libro que nunca llegó a madurar. Cuando Gadafi se hizo del poder en 1969 abolió la antigua Constitución y hasta ahorita están esperando la nueva. Desde ese entonces Libia se ha gobernado por el Libro Verde, una mezcla del Corán con el Libro Rojo.

Como gobernante Gadafi ha sido excéntrico, cruel e impecable, pero no original. Él hay muchos como en el cercano, lejano y mediano Oriente. Sin dejarnos de indignar ante un régimen que utilizó la barbarie como forma de negociación política, los flancos polémicos de la intervención en Libia son evidentes.

El Nobel de Economía Milton Friedman popularizó una frase que viene a cuento: “No hay almuerzo gratis” (“No free lunch”). Pensar solamente que la coalición ha sido motivada por los buenos propósitos a la hora de intervenir en Libia, podría parecer ingenuo.

Dudas vienen, dudas van

Sin embargo, la suspicacia per se no es un argumento. ¿Qué razones hay para dudar de que las potencias han actuado solo de buena fe? Aunque el Chavo no lo recomiende, a veces es rendidor contestar una pregunta con varias otras:

– Si el ataque contra Libia se produjo para evitar que continúe el trágico derramamiento de sangre de civiles absolutamente inocentes, ¿por qué se permitió que los rebeldes a quienes apoyó la coalición masacraran también a civiles partidarios de Gadafi?

– ¿Por qué la coalición que hace unos años tanto combatió al Al Qaeda apoya ahora a sus miembros en la guerra contra Gadafi?

– Si Gadafi era tan impresentable, ¿por qué hace solo unos meses los principales líderes de Europa se abrazaban, se tomaban fotos y cerraban grandes negocios con él?

– ¿De dónde provienen las armas de Gadafi? ¿Acaso de los mismos países que hoy lo bombardean?

– ¿Es cierto que lo primero que hizo Sarkozy una vez que Gadafi se reconcilió con Occidente fue venderle armas a Libia?

– ¿Por qué hubo tanta premura en la coalición en repartirse la obras de la reconstrucción cuando aún no habían terminado de controlar Trípoli?

– ¿El nuevo régimen que se establezca en Libia garantizará los niveles de desarrollo humano que se alcanzaron en ese país en los últimos años?

Las penurias del pueblo libio son evidentes y demuestran que la lucha en los países musulmanes no solo tiene que ver con la pobreza y la desigualdad sino también con la búsqueda de una mayor participación y transparencia. Democracia fue el grito que se gestó a inicios de año desde los más lejanos rincones del desierto hasta instalarse en la médula de Trípoli. Luego de muchos años los libios terminaron de hartarse de aquel excéntrico personaje que hizo de sus ánimos personales un régimen político.

Si por su excentricidad, su desacuerdo con leyes internacionales y su impenitente actitud represora se debía intervenir Libia hasta derrocar a su gobernante, entonces ahorita mismo deberían estar lloviendo bombas en, por lo menos, dos continentes enteros.

Los bombardeos en Libia no son broma. Como tampoco lo fue la irracional represión del dictador contra su pueblo. Las bombas no discriminan y las víctimas son en buena cuenta las mismas. Lo curioso es que gran parte de las armas de ambos mandos eran de la misma fábrica.

Los principales proveedores de armas a Libia son algunos de sus actuales agresores: Italia, Francia, Reino Unido y Alemania. También (y en buena medida) Rusia, aunque este país, a diferencia de los anteriores, se abstuvo de aprobar el bombardeo. Entre el 2005 y el 2009 Italia le vendió armas a Libia por un valor de 276 millones de euros.

Tiras, aflojas, rompes

Gadafi no nació ayer. Desde el año 1969, cuando derrocó al rey Idris (uno de los pocos golpes de Estado en los que la sangre no llegó el río), no se ha movido de su trono presidencial (aunque en los últimos años no ejerciera oficialmente ningún cargo público, lo que resultaba un eufemismo). Palabra exacta: un cargo presidencial con las características de trono.

Desde ese entonces su relación con las potencias europeas y con los Estados Unidos pasó por distintos (y hasta antagónicos) niveles. Desde la confrontación más agria y polvorosa hasta el apapacho más tierno. Muamar el Gadafi (en realidad hay más de 150 formas de escribir su nombre, elegimos la más convencional) empezó su gobierno inspirándose en las políticas del gobernante y líder egipcio Abdel Nasser, quien propugnaba la política del panarabismo —es decir, la unidad y soberanía de los países árabes—, y la lucha contra sus enemigos comunes.

Este Nasser tenía una mentalidad progresista para sus tiempos. Sería injusto no reconocer que Gadafi en un primer momento supo asimilar lo positivo del egipcio. Pero el mentor murió un año después de que su pupilo tomó el poder. El egipcio dejó una caricatura como sucesor.

Los setenta en Libia fueron el eco de la política diseñada por Nasser mezclada con el exotismo de Gadafi. Fueron los tiempos de las nacionalizaciones, no solo de las empresas petroleras sino de toda gran propiedad, lo que dejó fuera de la esfera del Estado solamente los pequeños negocios familiares. También, de la creación del Libro Verde y la guardia amazónica: un ejército de cientos de mujeres entrenadas y dedicadas exclusivamente a la seguridad de Gadafi.

En la década de 1980, cuando ya el panarabismo había entrado en receso y muchos de los países que propugnaron el movimiento de países No Alineados decidieron alinearse más bien con la Unión Soviética, Gadafi se volvió promotor de lo que se conoce como terrorismo internacional. Se le vincula con el atentado de la organización palestina Abu Nidal en el aeropuerto de Roma y de Viena, así como de la voladura del avión de Pan Am en el que murieron más de 270 personas.

Durante el tiempo en que Gadafi fue como una especie de mecenas de la subversión internacional, tampoco la pasó piola. Por el contrario: su país y él mismo fueron víctimas de diversos atentados. En agosto de 1981 dos aviones estadounidenses atacaron a dos aviones libios dentro de su territorio. Eso ocurrió días antes de que fuese revelado un plan del jefe de operaciones de la CIA Max Hogel para el asesinato de Gadafi. En 1986 Estados Unidos atacó Libia con misiles, y ese ataque provocó la muerte de su hija. Todo ello acompañado de un tenaz bloqueo económico.

Primero le dieron de alta y luego le dan de baja

El atentado de Pan Am tuvo consecuencias paradójicas. El hecho significó el desprestigio del régimen gadafista, pero las negociaciones posteriores marcaron el punto de inflexión del líder Libio. Gadafi, contra todo pronóstico, viró. El temible Muamar el Gadafi fue cambiando de equipo de manera paulatina. Empezó con ciertas negociaciones con los países perjudicados en el atentado aquel. Poco a poco fue haciendo méritos hasta que un día de hace pocos años se convirtió en el super star de Occidente. Se retrató con Sarkozy, Berlusconi y Obama. Su proceso de “rehabilitación” patrocinado por Occidente había sido tan exitoso, que tuvo que ser dado de alta.

La pregunta actual es: ¿Por qué justo cuando vivían una luna de miel a Europa y los Estados Unidos les entraron apremios éticos con el dictador libio, a quien conocían perfectamente? Responde Zavalita Cruzado: ¿En qué momento se jodió Gadafi?

Uno de los argumentos de quienes sostienen que el aspecto económico nada tiene que ver en la intervención bélica hace referencia al giro de Gadafi. Si el dictador libio ya era socio de Occidente y le resultaba tan rendidor, ¿por qué separarse ahora?

La respuesta la podemos encontrar en los famosos wikileaks. El buen viento que parecía signar las relaciones entre Libia y Occidente era apenas una apariencia, pues mientras Gadafi se abrazaba y sonreía a diestra y siniestra con los principales líderes de la OTAN, adentro se comprimía mucha disconformidad. Las empresas petroleras no se sentían seguras en la Libia de Gadafi, se quejaban de un líder que nominalmente no tenía ningún cargo pero que en la práctica controlaba todo. Especialmente los grandes negocios. “En Libia el negocio es la política, y Gadafi controla ambos”, escribían preocupados los funcionarios estadounidenses en Libia. Y esa situación quedó reflejada en los cables que envió la Embajada estadounidense en Trípoli y que fueron filtrados por wikileaks.

Los otros pecados de Gadafi

Para el año 2003 Gadafi había renunciado ya a fabricar armas de destrucción masiva. Sí, las mismas que producen Estados Unidos y otros países de Occidente; pero algo debían de tener en especial éstas: o eran más armas o eran más destructivas, porque sus colegas de producción letal le ponían a Libia como condición que, si quería dejar de ser paria, debía dejar de fabricarlas. O tal vez simplemente no les gustaba la competencia.

Libia lo hizo, y a continuación una caravana de empresas petroleras se instaló en su territorio. Todos felices y contentos, hasta que al gobierno libio le pareció que estaban ganando mucho y dejando poco. Por eso los empezó a molestar con una suerte de impuesto a las sobreganancias. No hay necesidad de explicar mucho, porque aquí ya estamos bastante familiarizados con ese concepto.

Lo que le sacaba pica a la Embajada estadounidense no era solo la actitud del gobierno libio de hacer exigencias antes de culminar los contratos, sino el allanamiento de las empresas petroleras a las condiciones que les imponían. Es que los empresarios son todos parecidos: hacen cuentas y actúan según la relación costo-beneficio. Cuando la empresa italiana ENI firmó el contrato, a la Embajada le preocupó que las condiciones se hicieran cada vez más complicadas.

“Libia es un lugar excepcionalmente difícil para las petroleras internacionales, que tienen que afrontar numerosos y bizantinos problemas y cuyos márgenes de beneficios son comparativamente menores. La situación empeorará en los próximos años”, señala uno de los cables redactaos a finales del 2007 según www.publico.es.

Dicho y hecho: el asunto se agravó dos años más tarde, cuando el gobierno libio reunió a las principales petroleras para exigirles —perdón, para solicitares— un apoyo económico voluntario, parte del cual se iba a destinar a reparar a las víctimas de los atentados. Los petroleros, por supuesto, emitieron un unánime “no, esta vez no”. Pero trascendió que algunas empresas, como Gazprom de Rusia, se habían chantado hace ya tiempo.

El plan de privatizaciones que anunció pocos años atrás Gadafi generó mucho entusiasmo, pero en los pasillos los funcionarios de los Estados Unidos no ocultaban su escepticismo debido a que en Libia se pedía que los nuevos dueños mantuvieran a las mismas personas en el trabajo: “Esto a menudo hace que sea poco atractivo para un inversor extranjero, en la medida en que la productividad de las empresas públicas libias es infame y tienen exceso de personal como consecuencia de las generosas leyes laborales” (wikileak difundido por www.publico.es).

Es cierto que nada de eso nos puede llevar a afirmar que los desaguisados económicos han sido el motivo principal del apoyo a los rebeldes y la intervención militar; sin embargo, sí prueba que tal luna de miel no existía del todo y que, aun cuando la diplomacia tenía un buen rostro, existía una latente y creciente disconformidad.

Lo que también está clarísimo es que las empresas de los países de la OTAN van a estar en mucho mejores condiciones y con mucho más trabajo (y dinero) con el Consejo Nacional de Transición (CNT) que en la era Gadafi. Es decir, había un Gadafi bueno y un Gadafi malo, pero lo mejor era no tener a Gadafi.

De momento, y desde antes de que termine la insurgencia, ya se frotaban las manos. El presidente del CNT, Mustafa Abdel Jalil, declaró de manera explícita que en la reconstrucción van a favorecer a los interventores: “Lo gestionaremos de acuerdo con el apoyo que nos han brindado”. En otras palabras: que estén tranquilos, que el almuerzo de ninguna manera va a ser gratis.

Sin embargo, al interior del nuevo Gobierno también existen contradicciones. Uno de sus miembros aboga por que la ONU gestione el país en todo el proceso de reconstrucción, lo que favorecería a los países de la OTAN. La mayoría prefiere que sean los propios libios quienes se encarguen de ello. Pero igual, como hemos visto, los contactos están ya bien avanzados.

Pero no todos los intereses pecuniarios en el conflicto libio se reducen al crudo. Uno de los proyectos de Gadafi consistía en unificar países africanos y árabes con una moneda común: el dinar de oro. Esta idea, que se venía incubando desde hace tiempo, produjo reacciones contrarias en los países occidentales. El presidente Sarkozy dijo que con esa medida Libia estaba amenazando el sistema financiero mundial. En un contexto de crisis económica global que tiende a agravarse, la moderación (a la fuerza) del norte del África podía ser fácilmente una necesidad perentoria. Sin duda, la caída del régimen de Gadafi ofrece mejores oportunidades.

Los tiempos de la intervención humanitaria

A Gadafi lo llegaron a masticar pero nunca a pasar. Era un elemento indigesto a quien al primer as de bastos le bajaron el dedo. Los tiempos han cambiado y existen una serie de candados internacionales como para que la comunidad internacional pueda deshacerse así nomás de algún presidente indeseable. La penúltima incursión en Irak tuvo la cobertura de la agresión e invasión a Kuwait y la última, mucho más cuestionada, la de la guerra contra el terrorismo global (luego se descubriría que muchos de los argumentos fueron falaces y fabricados).

La intervención en Libia estuvo más bien amparada en un fundamento novedoso pero muy rentable llamado “intervención humanitaria”. El contexto de la frase nos remite a un escenario de conmiseración y solidaridad, pero su aplicación dista mucho de ello.

Alejandro Tudela, analista internacional y ex canciller de un régimen por cierto nada democrático como el fujimorista, advierte, no sin razón, de los peligros de su uso y abuso: “Este argumento no está basado en conceptos absolutamente objetivos como soberanía del Estado, sino subjetivos, sujetos a interpretación, y representan riesgos para la paz mundial, porque son muy peligrosos. Está emergiendo una nueva norma de derecho consuetudinario a nivel internacional: la intervención humanitaria sin una resolución del Consejo de Seguridad, lo que debilita el orden de la carta de Naciones Unidas. Se está regresando a un mundo más incierto”.

Los amigos del libio

Mientras por un lado se atizaban las tensiones de las que dan cuenta los wikileaks, por el otro se reforzaban relaciones de distinto tipo. La conexión de Libia con Occidente fue hace pocos años mucho más que entendederas comerciales. Llegó a niveles de promiscuidad, en los que estuvieron comprometidos la CIA, el Servicio Secreto Británico (MI6) y las administraciones de Bush y Tony Blair.

Según los documentos encontrados en los últimos días y que han sido publicados por medios como The Independent y el Wall Street Journal, el MI6 firmó una especie de TLC policiaco con Libia, que llegó al extremo de enviar prisioneros al reino de Gadafi para que le hagan el cachuelo de sacarles información, en virtud de su alta tecnología para los interrogatorios. Por su parte, ellos les pasaban el dato sobre la actividad de los opositores al Gobierno libio en el extranjero.

Estamos hablando de hace solo algunos años. Cuando iniciaron esta relación, la CIA, el MI6 y el mundo conocían muy bien las atrocidades en las que estaba metido el líder libio, no obstante lo cual no tenían el menor empacho en colaborar activamente con él. No haría falta hurgar mucho para llegar al concepto de complicidad.

En este episodio el ex director del MI6, sir Mark Allen, tuvo un papel protagónico: facilitó los primeros contactos para la reconversión de Gadafi y, para saltearse las leyes británicas de trato a los prisioneros, los envió a las salas especiales de Libia. El interlocutor de Allen fue Musa Kusa, el ex canciller libio que desertó hace algunos meses. A Kusa se le conocía como el liquidador del Coronel, y estuvo directamente implicado en el atentado de Pan Am. Era el anfitrión principal de los servicios secretos británicos. No en vano su primer destino cuando decidió abandonar a Gadafi en pleno conflicto fue Londres. La actual Administración inglesa de Gordon Brown ha señalado que se investigarán a fondo los lazos que se gestaron durante el gobierno de Tony Blair, en un reconocimiento implícito de tan cuestionadas relaciones.

Los amigos de Al Qaeda

Las justificaciones bélicas europeas hacen agua por los lados menos sospechados. Si bien Gadafi reemplazó a Bin Laden en los odios y las pesquisas occidentales, eso no significa que ambos hayan tenido una relación estrecha. Todo lo contrario.

Muamar Gadafi era enemigo declarado de Al Qaeda, igual o más que aquéllos que declararon a Bin Laden como peligro público a nivel mundial y que iniciaron una cacería que acabó con su muerte, hace pocos meses. Resulta que ex integrantes de Al Qaeda pertenecen a una de las facciones rebeldes que actualmente controlan el país.

Es el caso de Abdul Hakim Belhadj, líder principal del LIFG (grupo de combate islámico libio), jefe del Consejo Militar Trípoli y uno de los principales comandantes de la resistencia Libia, actualmente en el poder. Belhadj fue arrestado en el 2004 durante la guerra contra el terrorismo emprendida por el presidente estadounidense George Bush tras el 11 de septiembre.

Al año siguiente se lo envió a Libia en nombre de las buenas relaciones que mantenía Gadafi con el mundo occidental y sus servicios secretos, pues Belhadj era parte de la Jihad librada en su contra. El islamismo de Gadafi no es ultramontano sino todo lo contrario: es demasiado liberal para los talibanes. Según Alejandro Tudela, el Libro Verde de Gadafi vendría a ser al Islam como la teología de la liberación al catolicismo.

En el 2010 Abdul Hakim Belhadj fue amnistiado por Gadafi no sin antes hacer que él y sus compañeros firmaran una larga confesión en la que daban por terminada la guerra contra Gadafi. El propósito les duró poco tiempo, porque a inicios de este año Belhadj se convirtió en uno de los principales líderes rebeldes.

Actualmente muchos de los que se encuentran en el poder en Trípoli son islamistas extremos, ex miembros del Al Qaeda. La crítica a la instrumentalización de movimientos extremistas que se les hizo a Estados Unidos y las potencias europeas en el caso de los dictadores latinoamericanos como Pinochet o del mismo Bin Laden en Afganistán parece no ser cosa del pasado, ni, mucho menos, lección aprendida. Se trata de un perverso “uso y costumbre” nunca desterrado. Uno de los riesgos actuales es que la contradicción que existe entre los grupos islamistas radicales y el CNT se agudice y desencadene otra guerra civil: OTAN copyright.

La advertencia del periodista Pepe Escobar es desalentadora: “Por lo menos 600 salafistas que combatieron en la resistencia suní iraquí contra EE.UU. fueron liberados de la prisión Abu Salim por los rebeldes. Es fácil imaginarlos aprovechando el saqueo generalizado de Kalashnikovs y de misiles antiaéreos soviéticos Sam-7 lanzados desde el hombro para reforzar su propia milicia islamista de la línea dura siguiendo sus propios planes, su propia guerra de guerrillas”.

Doblez

El doble rasero de la intervención de la OTAN es muy bien resumido por Noam Chomsky: “La intervención humanitaria no tiene traducción en los regímenes amigos: No ha habido reacción alguna cuando la dictadura de Arabia Saudí utilizó la fuerza masiva para aplastar cualquier signo de protesta. Otro tanto en Kuwait, donde unas pequeñas manifestaciones fueron aplastadas al instante. Y en Bahrein, cuando las fuerzas armadas dirigidas por Arabia Saudí intervinieron para proteger al monarca de la minoría sunita de las demandas de reformas por parte de la población chií reprimida. Bahrein es un caso particularmente sensible, ya que alberga la Sexta Flota de EE.UU.”.

El analista internacional Farid Kahhat concuerda que en la intervención militar subyace el tema del petróleo, pero no por codicia sino para garantizar su flujo: “Los objetivos de las potencias occidentales en Medio Oriente se resumen en la necesidad de garantizar la estabilidad política de la región, el acceso a sus recursos energéticos y rutas comerciales, y su cooperación en temas migratorios y de seguridad”.

A pesar de ello, el internacionalista peruano es partidario de una intervención humanitaria en Libia, pues los crímenes contra la población no deben ser avalados por la comunidad internacional: “Tampoco discuto la hipocresía que supone enarbolar un discurso de respaldo a la democracia mientras se tolera que autoritarismos aliados repriman a quienes exigen reformas democráticas. Pero de ello no deriva que, por simetría, Estados Unidos debería también ser cómplice de una represión aun mayor contra la población civil de Libia”.

El problema no es que la comunidad internacional intervenga, sino la forma y el fondo de ello. El tema es hoy el día siguiente. Si nos atenemos a los antecedentes, tendríamos serios motivos para preocuparnos por el futuro de Libia y de toda esa convulsionada zona. ¿Cuándo fue la última vez que tuvo éxito una intervención extranjera por esos lares? ¿Tendremos que remontarnos al Antiguo Testamento? La constante más bien ha sido que después de ellas sobreviene una catástrofe similar o peor que la anterior.

Ha pasado ya más de medio año desde que se inició el conflicto y los tiempos de paz no se avizoran. En estos momentos Gadafi está corrido pero vivo y coleteando. Las masacres a civiles ahora se escuchan menos (¿se silencian más?). De lo poco que se conoce, los batallones de la CNT ex rebeldes están cometiendo innumerables abusos contra la población civil, contra quienes se cree que han estado apoyando a Gadafi. La Unión Africana ha denunciado que están matando de manera indiscriminada a ciudadanos negros, sindicándolos como hombres de Gadafi, pues el ex dictador libio empleó dentro de su contingente a muchos mercenarios provenientes de lugares aledaños a Libia.

La Libia que no te contaron

Es que existen en Libia muchas personas que aún quieren a Gadafi. Y no necesariamente por un reconocimiento histórico o por clientelismo, una relación muy común entre dictadores y dictados. El caso de Libia es peculiar y, según algunos entendidos, uno de sus aspectos positivos terminó siendo la base de la revuelta. Esa conciencia de democracia y libertades tiene que ver con un nivel de educación muy superior al de sus pares regionales.

¿Cómo imagina Libia? ¿Como un pobrísimo país desértico en el que existe una disparidad abismal de una casta rica-riquísima y un pueblo pobre-pobrísimo? Es probable que se tenga esa idea, si hacemos un símil con las rebeliones que la precedieron. Pero no. El caso de Libia es distinto.

A pesar de la gran desigualdad entre ricos y pobres, se trata del país con el más alto índice de desarrollo humano del África y con mucha mayor inversión en programas sociales e infraestructura que varios países emergentes. La esperanza de vida al nacer es 75 años, su tasa de alfabetización es 89%. Su nivel de ingreso está catalogado como mediano-alto. La educación es gratuita y tiene un efectivo sistema de salud.

Nada de esto debería ser patente de corso para acabar con cualquier tipo de oposición. Sin embargo, hay que tenerlo muy presente a la hora de construir el régimen que relevará a la familia Gadafi. Si continúan el modelo de los países amigos de la OTAN en la región y nos fijamos en sus índices de desarrollo humano, es probable que dentro de algún tiempo los mismos que hoy celebran su caída mañana extrañen a su último león del desierto.

Solo basta revisar lo ocurrido en Afganistán e Irak para encontrar realidades devastadas por una guerra que solamente multiplicó los problemas. En Irak hasta el momento nadie sabe del paradero de los 20.000 millones de dólares que la Administración de Bush había llevado para la reconstrucción.

Es que la administración posguerra del país o el ejército interventor ha sido un desastre en el que la corrupción campea y la inoperancia brilla. De acuerdo con el informe de una comisión de investigación del Congreso estadounidense, en los últimos diez años Estados Unidos ha desperdiciado entre 31.000 y 60.000 millones de dólares en las guerras de Irak y Afganistán en los proyectos que encargó mayormente a empresas privadas. Según este mismo informe, la intervención de las empresas privadas aumenta el riesgo de malversaciones, pero sin su concurso sería imposible realizarla.

Las cifras de la guerra de Irak y Afganistán son elocuentes. Gasto económico, 3,2 billones de dólares. Vidas, 225.000 personas, de las cuales 7.000 son soldados norteamericanos.

Es singular, por otro lado, la manera en que hasta hace poco se miraba a Libia más allá de la dramaturgia y del apapacho. El Fondo Monetario Internacional (FMI) elogió recientemente a Libia por su política macroeconómica y su exitoso programa de reformas. Por su parte, Anthony Gidden, asesor de Tony Blair, afirmó en un artículo que publicó en The Guardian: “¿Un real progreso sería posible solo cuando Gadafi deje el poder? Yo, más bien, tiendo a pensar lo contrario. Si es sincero respecto a los cambios, tal como yo pienso, podría contribuir a silenciar el conflicto que podría surgir con la modernización. Mi futuro ideal para Libia, dentro de dos o tres décadas, sería una Noruega del África del Norte: próspera, igualitaria y que mire hacia el futuro. No es fácil alcanzar eso, pero tampoco es imposible”. De Riplay.

Que la comunidad internacional permanezca impasible ante una matanza indiscriminada en la que se perpetran crímenes de lesa humanidad no es una opción, pero tampoco lo es una intervención armada internacional cuestionada en su génesis y desprestigiada en sus efectos. Debe buscarse soluciones intermedias en las que prime la buena fe de los países para con el pueblo afectado y no los intereses económicos.

Lo más turbador de estas guerras globales es que el principal argumento de las coaliciones termina siendo el más endeble: en nombre de la democracia y la libertad. Que mejor nos cuenten una de vaqueros. Y es que pareciera que los cow boys no han desparecido.

Fuente: Revista Ideele

Discriminación en el empleo

La discriminación en el empleo

Escribe: Wilfredo Ardito Vega

Por si alguien suponía que el crecimiento económico de los últimos años lograría cerrar las brechas que separan a los peruanos por su color o por su apellido, los estudios que se vienen realizando desde el Centro de Investigaciones de la Universidad del Pacífico (CIUP) comprueban que no ha sido así.

Hace algunas semanas, en el seminario "La Discriminación en el Perú: Entre el Estado y el mercado" organizado por el CIUP, se mostró cómo continúan las brechas educativas entre los blancos, por un lado, y los andinos, amazónicos y negros, por el otro, siendo más graves para los últimos dos grupos (Castro, Yamada y Asmat, p. 3) Y, si se trata de mujeres andinas o amazónicas, el riesgo de deserción llega a ser 30% mayor (ibid., p. 24).

Otro resultado cuestionante es que, en líneas generales, los blancos ganan un cincuenta por ciento más que los andinos (Yamada, Lizarzaburu y Samanamud, p. 2). Ahora bien, los investigadores no se quedan en este dato, sino que buscan analizar si solamente se trata de exclusión, un problema estructural que se reflejaría, por ejemplo, en la mala educación que reciben los niños andinos, o también de discriminación, es decir cuando, ante el mismo trabajo y con las mismas calificaciones, una persona andina o negra no es contratada o se le paga menos.

Para analizar este último fenómeno, un grupo de investigadores decidió enviar currículums ficticios a potenciales empleadores y se comprobó que las personas de rasgos blancos y apellidos europeos tenían más posibilidades de ser seleccionadas que aquellas de rasgos y apellidos andinos (Galarza et al, d. 20). Esta diferencia era más marcada frente a los empleos no calificados, como un portero, un mozo o un chofer, donde los blancos tenían muchas más posibilidades (Ibid, d. 23). Para profesionales y empleos no calificados, quienes tenían serias dificultades eran las mujeres andinas (Ibid, dd. 21 y 23; ver también Kogan, p. 21).

Se aclaró, también, que en el ámbito laboral existen la “discriminación estadística” y la “discriminación por preferencia” (Galarza, d. 4). En la discriminación estadística, el empleador asume ciertos estereotipos respecto a algunos datos de los postulantes. Por ejemplo, supone que un egresado de la Universidad Católica estará mejor preparado, que un postulante de cuarenta años tendrá problemas para el esfuerzo físico y que las obligaciones familiares le quitan tiempo a las mujeres casadas. Estas generalizaciones justifican abreviar el proceso de selección con expresiones como “Mejor no me pongas nadie de los conos” o “No quiero ningún CV de más de 30 años”.

En la discriminación por preferencia, en cambio, el empleador intencionalmente desea que su personal tenga ciertas características. Nosotros sabíamos que esta discriminación está muy extendida en el ámbito publicitario, pero las investigaciones corroboran su presencia en espacios financieros y comerciales.

De hecho, un agente de seguros me contaba hace poco que en su empresa los vendedores blancos y de apellidos italianos eran quienes recibían siempre las mejores comisiones. Es frecuente que el personal andino sea confinado para empleos sin vínculo con el público (Kogan, p. 20), mientras los empleados más blancos son considerados la cara prestigiosa de la empresa (Fuchs, p. 79). “En ninguna empresa importante verás gerentes que midan menos de un metro sesenta”, me dice un ingeniero al comentar cómo la talla es otro criterio discriminador para ser ascendido.

Estas apreciaciones son complementadas cuando se estudia la situación de los egresados de la propia Universidad del Pacífico mostrando que ocupan puestos mejor remunerados quienes provenían de familias con dinero y pertenecían a ciertos círculos sociales (Kogan y Kamiche, d. 10-12). Mujeres, negros o andinos pueden ser contratados, pero encuentran un techo para avanzar (Fuchs, p. 83). A lo largo de los diversos trabajos se aprecia cómo la edad sigue bloqueando posibilidades y la orientación sexual es un permanente tabú.

Las leyes contra la discriminación en el ámbito laboral están vigentes desde hace varios años, pero el Ministerio de Trabajo no ha hecho mucho por difundirlas, al punto que Inés Temple, una líder de opinión importante en el mundo empresarial, publicó en abril de este año un artículo invocando a los empleadores a no discriminar por edad, como si fuera un tema moral y no legal.

Inclusive la progresista Municipalidad de Lima publicó el 23 de septiembre la convocatoria CAS N° 540 - 2011 – MML-GA-SSG que impide a los mayores de 40 años incorporarse al Serenazgo, como si el cumplir 41 años inhabilitara a una persona para manejar una motocicleta o tocar un silbato.

Siendo la discriminación una práctica tan extendida en el mundo laboral, era siempre negada por los empleadores y aún por muchos trabajadores. Por ello era urgente la realización de estudios serios sobre sus alcances. Esperemos que el camino abierto por el CIUP permita que se planteen políticas para enfrentarla y sancionarla.

Nota: Los textos y las presentaciones se pueden consultar acá: http://www.up.edu.pe/ciup/Paginas/JER/Detalle.aspx?IdElemento=227

Fuente: Reflexiones Peruanas

jueves, 6 de octubre de 2011

Discurso de Steve Jobs en Stanford

Muy bien merece nuestra atención el discurso que Steve Jobs diera ante estudiantes de Stanford en el año 2005, una experiencia de vida de mucho valor.

martes, 27 de septiembre de 2011

Perú, uno de los 6 países del mundo con mayor biodiversidad

PNUD: Perú, uno de los 6 países del mundo con mayor biodiversidad

Perú figura entre los seis países más ricos en biodiversidad del mundo, con un capital natural que representa más del 22 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) y al menos el 24 por ciento de las exportaciones del país.

El informe presentado ayer por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), titulado “América Latina y el Caribe: una superpotencia en biodiversidad”, indica que Perú, Brasil, Colombia, Ecuador, México y Venezuela forman parte del grupo de países con mayor diversidad natural del planeta.

América del Sur representa el 40 por ciento de la biodiversidad de la Tierra y más de una cuarta parte de los bosques existentes en el planeta.

La consejera del PNUD para América Latina, Emma Torres, destacó la numerosa variedad de flora y fauna existente en el Perú, a la vez que destacó el éxito que ha tenido en el mercado mundial productos como el café y el cacao del Perú.

El documento señala que el Perú tiene 84 de las 117 zonas de vida del planeta y 28 de los 32 climas del mundo, además de contar con unas 25,000 especies de flora, lo que representa el 10 por ciento de la diversidad existente en el mundo.

Además es reconocido como uno de los países con mayor diversidad de peces, el segundo país con mayor diversidad de aves, y tercero en anfibios y en mamíferos.

Este patrimonio biológico inigualable contribuye de manera cuantificable a la economía nacional, ya que sustenta más del 22 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) y al menos el 24 por ciento de las exportaciones.

Al respecto, el informe indica que el Perú es uno de los países más ricos en recursos pesqueros y el segundo en el mundo con mayor producción pesquera, después de China, habiendo exportado en el 2010 cerca de 2,526 millones de dólares.

La agricultura peruana es una actividad que emplea a cerca del 26 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) y que en 2010 representó cerca del 7.5 por ciento del PBI y alrededor de 3,165 millones de dólares en exportaciones.

Fuente: El Pueblo

jueves, 22 de septiembre de 2011

Los nuevos dueños del mundo

Los países desarrollados ya no son los dueños del mundo

Naciones Unidas. Mandatarios de la región exigen una “revolución” en la ONU. La Asamblea General de la ONU es escenario de una rebelión de los países emergentes, en demanda de una mayor participación en la gobernanza mundial.

Pilar Valero. Nueva York. EFE.

Latinoamérica dijo a los países desarrollados que ya no pueden seguir siendo los dueños del mundo y reclamó unida en la ONU la reforma de los organismos multilaterales.

La crisis es “demasiado grave para ser manejada por un pequeño grupo de países y todos tienen el derecho de participar en las soluciones”, afirmó la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en el cónclave de mandatarios de 193 países en Nueva York.

Roussef, que ha sido la primera mujer en la historia en inaugurar la Asamblea General de la ONU, pidió una reforma de las instituciones multilaterales, con un incremento de la participación de los países emergentes, que son –dijo–los “principales responsables del crecimiento en la economía global”.

Reiteró que Brasil está preparado para asumir su responsabilidad como miembro permanente del Consejo de Seguridad, máximo órgano de decisión de Naciones Unidas y en el que tienen poder de veto Francia, China, Estados Unidos, Reino Unido y Rusia.

El presidente de México, Felipe Calderón, abogó también por una reforma integral del Consejo de Seguridad, para que “no siga siendo la decisión de una minoría la que prevalezca sobre temas internacionales”.

“No podemos permitir que el máximo organismo multilateral se convierta en la toma de decisiones de solo unos cuantos”, subrayó Calderón, recordando que las normas del Consejo de Seguridad “no han sido revisadas en más de cuarenta años”.

“Necesita una revolución”

“La ONU lo que necesita es una revolución no solo una reforma”, dijo a Efe Evo Morales en los pasillos de la ONU.

La jefa de Estado argentina, Cristina Fernández, incidió en que el equilibrio mundial con el que nació la ONU tras la Segunda Guerra Mundial “hoy está roto”.

El Consejo de Seguridad sirve ahora “solo para el posicionamiento de sus integrantes”, denunció en su intervención.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, abogó por un papel central de la ONU de mediación en los conflictos mundiales y opinó que ésta será la década de América Latina y el Caribe por haber logrado un “entorno de estabilidad política y económica”.

La demanda palestina de reconocimiento como Estado independiente en la ONU y la crisis económica que alienta la necesidad de reformas dominan los debates de los dirigentes mundiales, con numerosas reuniones paralelas.

Los países latinoamericanos han expresado una postura casi unánime en favor de la entrada de Palestina en la ONU como Estado independiente, demanda que Estados Unidos amenaza con vetar.

Entretanto, se negocia en Nueva York como posible paso intermedio una propuesta del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de dar a Palestina el estatus de país observador en la ONU, al igual que lo tiene El Vaticano, con el plazo máximo de un año para que llegue a un acuerdo de paz definitivo con Israel.

Otros temas como la reclamación argentina sobre la soberanía de las islas Malvinas, la lucha contra el narcotráfico de México, la propuesta de la República Dominicana de atajar la especulación con el precio de los alimentos y los combustibles o la condena del embargo económico y comercial contra Cuba también serán tratados en la Asamblea General.

El dato

El ocaso de Obama. Al hablar el miércoles ante unos escépticos miembros de la Asamblea General, Obama defendió su oposición a un plan palestino de buscar la condición de Estado. Aunque inicialmente recibió una acogida amable, el mandatario no atrajo entusiasmo al explicar -sin utilizar la palabra veto- por qué Estados Unidos no respaldará la propuesta.

Fuente: La República

lunes, 19 de septiembre de 2011

¿Por qué Ollanta no fue a Arequipa?

Editorial del diario El Pueblo: ¿PORQUE NO VINO EL PRESIDENTE?

Hay, sin duda una manera diferente de gobernar el Perú por parte del presidente Ollanta Humala. Destaca, por ejemplo, su afán de no exponerse sino lo estrictamente necesario y de sólo dirigirse a sectores y pueblo cuando las circunstancias lo requieren y también es notoria su decisión de desvincularse de poderes tradicionales que antes eran singularmente considerados en el país.

Nadie ignora que la minería es un elemento fundamental del crecimiento nacional, como que de ella provienen el 30 por ciento de los ingresos fiscales, y también la mayor parte de las exportaciones nacionales, que tienen mercados abiertos en los cinco continentes y especialmente en las grandes potencias como lo son ahora China, India, Estados Unidos y Europa.

El boom minero no data de muchos años, y ha permitido la bondad económica de que disfrutan quienes trabajan en el sector aunque ese bienestar no se ha extendido a las comunidades aledañas a las minas y por ello han surgido desacuerdos entre minería y agricultura, y un arbitraje de gobierno que muchas veces fue señalado como de complicidad con el poder económico.

El gobierno actual no ha hecho nada contra la inversión extranjera. Por el contrario el programa electoral del actual presidente fue sustituido, por la llamada “hoja de ruta”, que devolvió confianza suficiente a mayoría ciudadana que respaldó a Ollanta Humala y favoreció su triunfo en segunda vuelta.

Sobrevino entonces una negociación discreta pero firme, con los empresarios mineros para conseguir mayor aporte a la tarea de la inclusión social y una más justa proporción de las ventajas del país dueño de la riqueza del subsuelo en relación a la de antes. Se consiguió el objetivo y ahora los mineros entregarán al gobierno, y a los pueblos 6 veces más que el llamado óbolo voluntario.

Este logro, si es muy importante para el Perú, lo es más por la forma como ha sido obtenido, mediante conversación y que no ha creado heridas ni desencuentros determinantes de que los inversores extranjeros se vayan.

El ministro de Energía y Minas, era el llamado a clausurar la Convención y así lo hizo. El presidente Humala en Lima está preparando un viaje a Estados Unidos que es muy importante, ahí podría estar el origen de su no presencia en Arequipa.

Fuente: El Pueblo

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Segregación escolar en Chile

Segregación escolar en Chile

Escribe: Guillermo Montt

Chile tiene, en materia socioeconómica, los niveles de segregación escolar más altos de los 65 países que participaron en Pisa 2009. En promedio, un alumno del quintil socioeconómico más bajo está en un colegio donde el 40% de sus compañeros también son del primer quintil y sólo el 5% de sus compañeros son del quintil más alto. Un alumno que pertenece al quintil más acomodado va a un colegio donde el 52% de sus pares son del quintil más alto y sólo el 6% son del primer quintil.

En un sistema educacional sin segregación alguna esperaríamos que estos dos alumnos tengan un 20% de compañeros del primer quintil y un 20% de compañeros del último quintil. Los sistemas exitosos en materia educacional están más cerca de este escenario no-segregado que nosotros. En Finlandia, por ejemplo, un alumno del primer quintil va a una escuela donde el 25% de sus compañeros son del quintil más bajo y el 15% del quintil más alto. En Noruega, Alemania, Suecia, Estonia, Japón y Singapur la historia es similar y apunta a que un sistema escolar de excelencia puede serlo en un contexto de integración social

Dado que es en la escuela donde ocurren la mayoría de las interacciones sociales no familiares de los adolescentes, es muy poco probable que un estudiante del primer quintil tenga algún tipo de interacción con un alumno de un nivel socioeconómico medio-alto o, alternativamente, que un adolescente de origen acomodado tenga algún tipo de interacción con pares de menor nivel socioeconómico. En el mejor de los casos, nuestros niños tendrán que esperar hasta los 18 años para conocer una realidad socioeconómica más amplia que la de su propio hogar y quizás experimentar de manera directa la desigualdad de nuestro país.

La segregación socioeconómica en Chile debe preocupar a aquellos que esperan que los alumnos aumenten su rendimiento académico, a aquellos que esperan avanzar hacia una sociedad que de verdad permita la movilidad social y también a quienes anhelan una sociedad cohesionada, tolerante e integrada.

La segregación socioeconómica escolar supone también segregación académica. Nuestros alumnos en desventaja social están en escuelas donde la mayoría de sus compañeros están también en desventaja académica, por lo que no se benefician de las mayores expectativas educacionales, las normas orientadas hacia el éxito académico, los mejores profesores, la mejor disciplina y el mejor rendimiento de sus compañeros que están en escuelas de mejor nivel socioeconómico. Con segregación se hace mucho más difícil levantar el rendimiento de los alumnos que más lo necesitan y, por consiguiente, levantar el rendimiento del país.

Si nuestros alumnos en desventaja social no tienen acceso a los mismos recursos educacionales ni a los mismos climas favorables de aprendizaje que tienen los alumnos del primer quintil, sus posibilidades de movilidad social están reducidas de antemano. A menos que logren ser parte de la exclusiva minoría que logra estar en colegios con pares de buen nivel académico, es muy poco probable que los alumnos del primer quintil lleguen a la universidad, aun cuando tengan la habilidad y disposición al esfuerzo para hacerlo. Al permitir estos niveles de segregación, nuestro sistema escolar limita involuntariamente la movilidad social que promete.

Pero la segregación socioeconómica escolar tiene consecuencias que van más allá del beneficio en rendimiento o movilidad para un alumno particular. La segregación escolar retrasa y limita el contacto entre personas de diferente origen social, debilitando valores como la tolerancia, el diálogo o la cohesión. Para entender el peso de este costo social debemos comprender el sistema escolar como algo que entrega mucho más que rendimiento académico y posibilidades de movilidad social para individuos.

La situación de segregación escolar en Chile es resultado, en parte, de los altos niveles de segregación residencial y las políticas (o falta de) que la permiten. Pero también de la ausencia de incentivos y políticas educacionales que fomenten la integración. Sistemas educacionales como el chileno, donde los padres eligen las escuelas para sus hijos y el nivel de recursos invertidos por alumno depende del nivel de ingresos familiar, tienden automáticamente a la segregación. Sin embargo, otros países fomentan la elección escolar y el financiamiento a través de vouchers sin la segregación que vive Chile (Bélgica o Eslovaquia, por ejemplo) y otros sistemas escolares buscan activamente la libertad de elección con miras a la integración, como es el caso del sistema escolar de Boston en Estados Unidos.

La Subvención Escolar Preferencial (SEP) es sin duda un paso hacia una mayor integración, pero poco hace para aminorar la segregación en colegios municipalizados o particulares pagados. Los efectos no deseados de la SEP -como establecimientos que concentran alumnos vulnerables para aumentar sus ingresos (y ganancias)- deben ser cuidadosamente monitoreados.

Mientras las escuelas municipales no sean una opción atractiva para los alumnos de clase media, ellas seguirán recibiendo -y excluyendo- a la parte más vulnerable de nuestra población. Mientras las escuelas particulares subvencionadas puedan seleccionar a sus alumnos sobre la base de criterios académicos, la subvención preferencial no reducirá la segregación académica en Chile. Y mientras los colegios particulares pagados ignoren los beneficios sociales e individuales que tiene el integrar al menos un poco las salas de clases, Chile seguirá siendo un país con alta segregación en los colegios y fuera de ellos, y seguiremos sufriendo las consecuencias negativas de la segregación.

Fuente: El Mercurio

domingo, 11 de septiembre de 2011

Enfoque de inclusión social

Inclusión: un concepto y un proyecto en proceso

Escribe: Javier M. Iguíñiz Echeverría
Profesor del Departamento de Economía de la PUCP

El término “inclusión” en el ámbito de la política social se contrapone al de “exclusión social”. En su origen, europeo, y en términos generales, se trata de una exclusión respecto de las actividades normales de la sociedad. La política social debe incluir, integrar o reintegrar a quienes no participan en ellas. Hoy el concepto adquiere nuevas connotaciones, especialmente en países subdesarrollados. Recojamos del libro Defining Poverty in the Developing World, editado por la Prof. Stewart y otras, algunos aspectos de esta propuesta para ver la problemática social.

Un origen europeo

La primera utilización de “exclusión social” parece ser la de Lenoir en 1974 y adquiere importancia porque se enfrenta a las dificultades por las que pasa el sistema de bienestar europeo y a la insuficiencia y precariedad del empleo, generalmente asociadas a las reformas neoliberales y a la globalización.

La exclusión se ha definido en documentos oficiales europeos “en relación con los derechos sociales de los ciudadanos... a ciertos niveles básicos de vida y a la participación en las principales oportunidades sociales y ocupacionales de la sociedad.”

La exclusión lo es, pues, respecto a actividades y estándares considerados valiosos y normales. Los excluidos en esta perspectiva son minorías.

¿Qué aportó?

Hay muchos enfoques sobre la pobreza en los países. ¿Qué aportó el enfoque de la exclusión? En primer lugar, concibe la pobreza en términos más amplios que el poder adquisitivo de las familias. En esto se parece a varios otros.

En segundo lugar, en vez de enfocar el problema en términos individuales o de hogares aislados se interesa en las relaciones sociales de las que está excluida la gente. Ser excluido de esas relaciones es lo que genera carencias y vulnerabilidad en rubros como alimentación, salud, etc.

Esto ya sugiere un tercer punto, y es que las personas o grupos son incluidos o excluidos de una sociedad particular. Podrían no serlo en otra con distintos valores y estándares. En cuarto lugar, sin descuidar los resultados, el mayor interés está en los procesos que explican esas carencias.

El énfasis en los procesos proviene de que el enfoque de la exclusión social polemiza con el enfoque monetario, en cuanto este se suele concentrar en elevar el nivel de ingresos de grupos específicos, focalizados, sin interesarse mucho en los mecanismos y relaciones sociales que ‘dieron lugar a’ y reproducen la pobreza. Para el enfoque monetario actual gran parte de la responsabilidad reside en las carencias materiales y morales de los propios pobres, no del lugar que ocupan en la sociedad.

En países subdesarrollados

Se puede entender entonces que en países subdesarrollados resulta problemático concebir la exclusión social a la manera europea. Para empezar, los excluidos del sistema de bienestar y del empleo adecuado no son minorías. Las familias minoritarias actualmente incluidas en lo que hay de “sistema de bienestar” son muy pocas y no pueden cargar con todo el costo de la inclusión.
De ahí la importancia para ese fin de las rentas provenientes de la explotación de los recursos naturales. Pero, además, se proponen a menudo otros criterios para establecer en qué y a quiénes se incluye. En países con alta incidencia de pobreza estarían socialmente excluidos, por ejemplo, quienes no alcancen desempeños mínimos relativos a la salud, nutrición y educación.

Este enfoque converge así con el de las “capacidades” o el de “necesidades básicas” o el de “derechos”. Los que excluyen serían, entre otros, los que pagan bajos salarios, capturan grandes beneficios de la intermediación comercial y financiera, impiden la entrada de nuevos competidores, evaden el pago de impuestos o desvían el gasto público a fines menos urgentes.

Miradas al Perú desde la exclusión

El enfoque no es nuevo entre nosotros. En 1996, Figueroa, Altamirano y Sulmont publicaron un libro, Exclusión social y desigualdad en el Perú (Lima: OIT). Para ellos: “El concepto de exclusión social se refiere a la acción y efecto de impedir la participación de ciertos grupos sociales en aspectos considerados como valiosos de la vida colectiva”. Y añadían: “La exclusión social es el reverso de la integración social”.

En ese libro se concentran en la relación entre exclusión y desigualdad. Para los autores, convenía añadir a la exclusión económica (del mercado de trabajo, de crédito y de seguros) y política (derechos de propiedad o salud, educación y justicia) la exclusión cultural (manejo del idioma, alfabetismo y escolaridad, adhesión a ciertos valores, discriminaciones). La población en el Ande y en la Amazonía estaba masivamente excluida según los tres criterios simultáneamente.

Hacia adelante

Hay hoy en el mundo un gran miedo a institucionalizar lo que favorece a los pobres asalariados, independientes, ciudadanos en general. La inclusión generará resistencia porque, para que haya sitio digno para todos en el Perú, debe transformar tanto la parte incluida como la excluida de la sociedad, así como sus relaciones.

Si bien felizmente hay fuertes procesos de inclusión en curso, hay también procesos de exclusión que son estructurales. Por ello, potenciar los primeros, por ejemplo, la atención institucionalizada y universal a la salud, y revertir los segundos, como por ejemplo la desigual calidad de la enseñanza básica, están ya, felizmente, en la agenda pública. El proyecto y el concepto se retroalimentan.

Fuente: Revista Domingo