jueves, 28 de octubre de 2010

ZICOSUR: la diplomacia de los gobiernos regionales

ZICOSUR: la diplomacia de los gobiernos regionales

Escribe: Manuel Rodríguez Cuadros

En el mundo global de nuestros días las relaciones internacionales y la diplomacia también se descentralizan. Manteniendo las prerrogativas y facultades jurisdiccionales de los Estados centrales, los gobiernos estaduales, en el caso de Estados federales como la Argentina, México, los Estados Unidos o Venezuela, los gobiernos autonómicos como en España o Bolivia y los gobiernos regionales como en el Perú y los demás Estados de constitución unitaria, desarrollan cada vez más, por iniciativa propia, relaciones externas con otros Estados o con gobiernos subnacionales extranjeros. A la diplomacia de los gobiernos subnacionales se le denomina diplomacia descentralizada.

La dinámica de la diplomacia descentralizada también incluye a las empresas, las organizaciones no gubernamentales y las instituciones de la sociedad civil. Ya son pocas las cancillerías en el mundo que aun no incorporan la diplomacia descentralizada como uno de los instrumentos de su política exterior. Y cada vez son más los gobiernos subnacionales que se dotan en su estructura institucional de dependencias responsables de sus relaciones externas: secretarías, direcciones, unidades u oficinas de relaciones internacionales. El objeto de la diplomacia descentralizada es múltiple. Desde la cooperación hasta el diálogo político o institucional, pasando por las inversiones, la promoción del comercio y el turismo o el hermanamiento de ciudades.

En el caso del Perú, la construcción del puente sobre el río Acre que une Assis (Brasil/Acre) con Iñapari (Perú/Madre de Dios), obra que costó 10 millones de dólares, fue un resultado de la nueva diplomacia descentralizada. La decisión de construir el puente, financiado íntegramente por el gobierno subnacional del Acre, se adoptó en la declaración conjunta que suscribí con el gobernador del Acre, Jorge Viana, en una visita oficial en la que participaron más de 140 empresarios regionales, procedentes de Acre, Matto Grosso Rio Grande do Sul, Madre de Dios, Ucayali, Arequipa, Puno y Cusco. Esta es la potencialidad de la diplomacia descentralizada.

Zicosur (Zona de Integración del Centro Oeste de América del Sur) es la organización internacional de diplomacia multilateral descentralizada más importante de América Latina. Está integrada por los gobiernos subnacionales del noreste argentino (Salta, Corrientes, Jujuy, Tucumán, Chaco y Santiago del Estero); de los departamentos Bolivianos de Santa Cruz, Beni, Tarija y Potosí; de los Estados de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y Paraná del occidente brasileño; de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Atacama del norte grande de Chile y de las regiones aledañas del Paraguay.

Zicosur tiene una agenda múltiple de promoción del desarrollo integrado del centro oeste sudamericano. Incluye proyectos sobre comercio, inversiones, infraestructura física, energía, cultura y cooperación institucional. Su visión moderna del desarrollo asocia a empresarios y universidades. Trabaja de manera funcionalmente integrada con GEICOS, el Grupo Empresarial Interregional del Centro Oeste Sudamericano.

En este espacio estratégico de enorme potencialidad económica, escenario de flujos empresariales, sociales, políticos, culturales y de la acción concertada de los gobiernos subnacionales de la región, hay una ausencia notoria: la del Perú, la de los gobiernos regionales de Puno, Cusco, Arequipa, Moquegua y Tacna. En la última reunión de los gobernadores de Zicosur, que tuvo lugar en Santa Cruz el 23 de septiembre de este año, recogí el sentimiento unánime de sus miembros para que los gobiernos regionales del sur del Perú se integren al proyecto. Es una agenda pendiente.

Fuente: La Primera

lunes, 25 de octubre de 2010

Defensoría del Pueblo, motivo de esperanza

El mal ejemplo de la Defensoría

Escribe: Jorge Bruce

Debe ser irritante, para buena parte de los funcionarios públicos peruanos, el papel de Beatriz Merino y la Defensoría del Pueblo. Cada uno de los documentos defensoriales, el más reciente de los cuáles es el informe acerca de la deplorable situación de las comisarías, hace saltar la pus. Ya sea la discriminación por orientación sexual o la corrupción en la educación, el maltrato infantil o la política forestal y la Amazonía, o bien la conflictividad social en el país, por citar ejemplos tomados al azar de mi memoria, dicha entidad no cesa de alertarnos acerca de las deficiencias escandalosas en el desempeño estatal.

Mediante el procedimiento de preparar cuidadosamente sus informes, sobre la base de datos comprobables y no de interpretaciones ideologizadas, no ha cesado de informarnos en qué puntos nos urge intervenir si de verdad queremos salir del subdesarrollo, del tercer mundo o como quiera que esté de moda llamarle al atraso, la desigualdad y la injusticia. Con lo cual no hace sino cumplir con el encargo que le ha dado la Constitución.

Con recursos disminuidos y las mismas dificultades de funcionamiento que el resto del aparato, la Defensoría es un modelo de lo que podría ser el Estado peruano. Por eso, en vez de causar fastidio, por poner en evidencia la hueca arrogancia de quienes, con el Presidente a la cabeza, se empeñan en pretender que vivimos en el mundo feliz de Aldous Huxley, debería generar emulación.

El problema es que gran parte del Estado –con notables excepciones– se caracteriza por una radical carencia de vocación de servicio. Mejor dicho, una entusiasta voluntad de servicio a mis intereses y los de mis allegados, sean estos de la familia, el partido o cualquiera de mi entorno. Es imposible que la mediocridad y la corrupción se transformen por iniciativa propia. Lo cual hace tanto más encomiable el trabajo de la Defensoría, una parcela de resistencia cívica en un territorio copado por la desidia y la desmoralización, como puede verse en la Policía, el Congreso o el Poder Judicial.

Beatriz Merino ha expuesto su credo laboral y de vida en un artículo publicado en El Comercio: Vivir la vida con valores. Con semejante título, admito que de no ser ella la autora lo más probable es que no lo habría leído. Hubiese temido encontrarme con un sermón hipócrita y superyoico, de esos que provocan más deseos trasgresores que ganas de enmendarse. De hecho, tal como está escrito, podría ser considerado un rollo normativo y rígido, de no ser porque está respaldado por la labor de una institución y su líder, cuyo trabajo coherente enaltece la idea de servicio público: hechos y palabras.

“¿Cuáles son los valores para vivir una vida digna de tal nombre?”, se pregunta la defensora, y responde: “La integridad, la honradez y la vocación de servicio”.

En circunstancias en que la ONPE y el JNE nos avergüenzan y mortifican por su incompetencia ambigua, la diligencia y rigor en el trabajo de la Defensoría constituyen un motivo de esperanza: con un Estado así, no necesitaríamos estar cacareando resultados económicos o traficando estadísticas para tapar las atroces condiciones de vida de tantos peruanos.

Fuente: La República

domingo, 24 de octubre de 2010

Crecimiento sin desarrollo en el Perú

Hay crecimiento, ¿hay desarrollo?

Dom, 24/10/2010 - 05:00
Escribe: Francisco Durand
Sociólogo

Al haber puesto todos los huevos en la canasta del crecimiento cuantitativo, el gobierno y las fuerzas vivas han construido su propia trampa. Andan empantanados en momentos en que se agota el tiempo político del presidente y cuando es demasiado tarde para relanzar una ofensiva ideológica para defender el modelo económico para evitar un debate en las elecciones.

Aunque el Perú experimenta un crecimiento extraordinario, y se ha recuperado rápidamente de la Gran Recesión internacional del 2009, solo un 44% de la población opinó en abril del 2010 que se “continúe con el actual modelo económico”, mientras que 42% exigió “cambios radicales”. Aunque el porcentaje de apoyo luego subió a 49% (El Comercio, setiembre 20), sorprende que ni siquiera la mitad de los peruanos lo defiendan. Similar problema enfrenta el presidente, cuya reputación anda bastante por debajo de lo que debería gracias a los logros del auge exportador.

El problema de fondo, sin embargo, no es hoy la fama del presidente sino la desaprobación del modelo económico neoliberal. A fin de cuentas, García está terminando su mandato. Pero las fuerzas vivas se quedan y enfrentan el problema de a quién apoyar en las elecciones. En realidad, andan medio asustados. Si tienen suerte, serán Keiko Fujimori, Alejandro Toledo o Luis Castañeda quienes cuidarán su sueño y sus propiedades por cinco años más. Cada uno a su modo, todos estos candidatos populistas de derecha les han prometido garantizar sus niveles de ganancia, la continuación de los megaproyectos, las exoneraciones tributarias, los contratos de estabilidad jurídica, más tratados de libre comercio, mayores concesiones mineras y forestales, libertad bancaria, renta básica telefónica, altas tasas de interés de crédito de consumo y compra irrestricta de tierras; todo con pleno apoyo del Estado. Y aunque los defiendan uno de estos tres posibles gobernantes, queda el problema de saber si tendrán estabilidad.

Entendible angustia. Mientras más tienen, más pierden. Operan en un país en el que “nada es predecible y todo puede suceder”. La incertidumbre se origina en olas de protestas y en candidaturas alternativas: Humala en las presidenciales del 2006 y Villarán en la municipal del 2010. Lo paradójico es que, aunque sus temores son reales, las fuerzas vivas y sus voceros sufren de ataques de pánico, y muchos de sus líderes siguen sin entender el país.

Roberto Abusada, asesor empresarial y defensor del libre comercio, se sorprende al comentar la encuesta que “con todo el crecimiento habido todavía existe gente dispuesta a patear el tablero”. Ricardo Briceño, actual presidente de Confiep, la federación de las grandes corporaciones, opina que –a pesar de haber “crecimiento acelerado”– todavía ”hay gente que se siente marginada, excluida”. La impresión que dejan estos y otros testimonios de las élites dirigentes es que buscan que los entiendan a ellos mas no tratan de entender a quienes están por debajo de su nivel de ingresos. He ahí el problema de ser privilegiado, la natural desconexión con los que están en la base de la pirámide social, y el intento impersonal de querer convencerlos con discursos, propaganda, filantropía o inauguraciones de obras.

Para explicar el crecimiento con desaprobación y sin desarrollo, es decir, de legitimidad no alcanzada, identificamos ocho debilidades. No esperamos que esta lista de observaciones sea reconocida por el sector duro de las fuerzas vivas (los empresarios y los propagandistas), pero es posible que sectores pensantes reconozcan al menos alguna de ellas.

1 Crecimiento primario. Los sectores más dinámicos, la exportación de materias primas, lideran el crecimiento. Pero es intensiva en capital; no genera valor agregado ni empleo formal abundante.

2 Triunfalismo. Los logros son cuantitativos. El gobierno y la presidencia los han pregonado a todos los vientos, pero exagerando las proyecciones: “seremos pronto un país del primer mundo”, “si seguimos creciendo, en 10 años bajará la pobreza a menos del 10%”. Si bien la pobreza es menor, su gran caída se debe en parte a cambios metodológicos estadísticos.

3 El milagro son los términos de intercambio. Todos los países extractivistas, inclusive el de Evo Morales y el de Hugo Chávez, están creciendo; no importa si abrazan el modelo. Potencias emergentes como China e India, y la especulación en commodities, mantienen alta la demanda y los precios de las materias primas. De allí nuestra rápida recuperación. No tiene que ver con García.

4 El narcotráfico, el contrabando y la piratería están impulsando el crecimiento. Aunque generan más empleo, amenazan la gobernabilidad. Son las causas principales del aumento del delito, y el mal gobierno que tenemos las alimenta o las tolera.

5 Erupción de la corrupción. Hay crecimiento con coima, y proviene tanto del auge delictivo en curso como de los sobrecostos de obras públicas y la colusión con ciertos lobbys. El gobierno ha debilitado los juzgados anticorrupción; el Congreso no fiscaliza.

6 Ricos más ricos. El principal resultado del neoliberalismo es el incesante enriquecimiento de unas cuantas familias propietarias y las multinacionales.

7 Impuestos injustos. La recaudación se basa en altas tasas de impuestos regresivos (IGV de 19% y la gasolina), lo que reproduce la pobreza, limita el crecimiento de las pymes e incentiva el incumplimento tributario y el contrabando.

8 Sesgo palaciego. El presidente tiene una política de puertas abiertas a los ricos y a las multinacionales, con quienes se reúne regularmente, mientras cierra las puertas a grupos sociales reclamantes.

Este conjunto de factores explica por qué una mayoría de peruanos no defiende el modelo. Aunque no compartamos algunos de ellos, es en todo caso mejor debatirlos que quedarse perplejos, o pagar a expertos de imagen para que intenten cambiar lo incambiable. El pueblo sabe o sospecha que hay crecimiento mas no desarrollo, que los ricos son los principales beneficiarios, que el gobierno los prefiere y protege y que no hay reformas a fondo porque ni a los políticos ni al poder económico les interesa realmente transformar el Estado para que cumpla su rol educativo, social y de seguridad.

Como el Estado sigue siendo empírico y tiende a mal invertir recursos en obras vistosas, como la empresa no es una solución a los problemas sociales y es fiscalmente irresponsable, seguimos esperando a que, como indican las encuestas, se “mejore la educación”, “se combata la corrupción y la delincuencia”, “se den más leyes favorables al trabajador” y “se mejore la salud”.

Fuente: Revista Domingo

martes, 19 de octubre de 2010

lunes, 18 de octubre de 2010

Educación primaria del Perú en los últimos puestos

EDUCACIÓN: PERÚ EN EL PUESTO 133 DE 139 PAÍSES

Escribe: Herbert Morote

A fin de preparar una conferencia sobre el estado de la educación en el Perú, intenté poner al día los datos que publiqué hace cuatro años en mi libro –Pero… ¿tiene el Perú salvación-. La tarea no resultó nada fácil. Antes, la -Unidad de Medición de Calidad-, UMC, destacaba en el portal del Ministerio de Educación, ahora hay que ser Sherlock Holmes para encontrarla. Es obvio que la opacidad informativa es una forma de mantener al público en Babia, y en esto los apristas son campeones olímpicos. En cualquier caso mi curiosidad aumentó. ¿Habremos mejorado los pésimos resultados del año 2004 donde en matemáticas solo el 5.6% de los alumnos de primaria de colegios estatales aprobaron? ¿Qué habrá pasado con los estudiantes en zonas rurales donde solo pasó el 1.3%?

Muchos recordarán que la encuesta de 2004, en tiempos de Toledo, se llevó acabo gracias a una “rara avis” de su gobierno, el ministro de Educación. Javier Sota Nadal creyó necesario publicar los resultados para que el público se diese cuenta de la magnitud del fracaso escolar. Una información adicional que daba esa encuesta fue que nuestros alumnos de colegios privados y públicos no habían mejorado su fracaso con relación al año 1998.

Estamos en 2010, ya está publicado el Proyecto Educativo Nacional hasta 2021, tenemos un ministro de Educación cuya capacidad, nos imaginamos, lo ha llevado a ser nombrado hace poco Primer Ministro del gobierno de Alan García, sin abandonar su ministerio. José Antonio Chang, habla poco, pero ha dejado en la opinión pública la idea de haber controlado al díscolo sindicato rojo, SUTEP, causante de todos los males de la educación, según muchos.

Pues bien, esperanzado en que una nueva encuesta nos mostraría el progreso de los futuros ciudadanos del Perú, insistí en la búsqueda de una encuesta sobre educación hasta que la encontré. Esa es la buena noticia. La mala es que ya no es Unidad de Medición de Calidad sino que se llama Evaluación Censal de Estudiantes. Esto no es cuestión de nombres sino de la manera cómo miden la capacidad de aprendizaje lo cual hace difícil su comparación frente a encuestas anteriores. En el examen UMC se aprobaba el examen o no se aprobaba, en el ECE hay tres grados de conocimiento, 1- los que saben; 2- los que saben algo pero no mucho, y 3- los que no saben nada. Esta medición subjetiva puede ser muy interesante para los pedagogos, pero es difícil de digerir. En matemáticas uno que sabe sería el que dice que 2 más 2 son 4; los que saben algo dirían que son 5 o 3; los que no saben nada pedirían que repitan la pregunta. Otra de las limitaciones del ECE es que solo se ha hecho para el primero y el cuarto año de primaria. De los estudiantes de secundaria no sabemos nada.

La utilización de métodos que dificultan la simple comparación de un año con otro causa sospechas en el más incrédulo. En medio de mi desasosiego vino felizmente al rescate una encuesta que los neoliberales que apoyan a Alan García no deben objetar. El Foro Económico Mundial es la organización cumbre del capitalismo, su conferencia anual en Davos, Suiza, reúne a lo más graneado de las corporaciones y de los líderes políticos. El FEM publica cada año el Informe Global de Competitividad que usan las empresas para ver donde les conviene invertir. Este informe tiene varios pilares, y uno de ellos es la educación. Si vemos el ranking de países en cuanto a Calidad de Educación Primaria 2010- 2011, encontramos al Perú en el puesto 133 de una lista de 139 países. Por delante del Perú está Burundi, Mozambique, Botswana, Senegal, Nambia y ¡127 más!

En cualquier otro país esta noticia hubiera causado protestas, estupor o perplejidad, los periódicos la hubieran puesto a 8 columnas, los programas de TV hubiesen hecho programas especiales. Eso en cualquier otro país, en el Perú se promueve al ministro de Educación.

Nadie en su sano juicio puede sospechar que el FEM manipula o encubre datos. Pero reflexionemos, ¿qué empresa puede interesarse en invertir en el Perú teniendo un pueblo tan ignorante? Pensemos de otra manera, ¿a quién le interesa mantener ignorante a la gente donde se invierte millones de dólares? Claro, esa clase de pueblo conviene a empresas que pueden explotarlos y manipularlos como hacen las empresas mineras y petroleras. ¿Ustedes creen que si nuestro pueblo fuese educado hubiera permitido que La Oroya fuese la ciudad más contaminada del mundo?

La ignorancia tiene sus promotores, de otra manera no se puede pensar que la educación en el Perú esté a un nivel tan desastroso.

Fuente: Filípicas de Herbert Morote

sábado, 16 de octubre de 2010

Agresiones y mentiras del Presidente Alan García

Nada justifica que alguna persona sea insultada, con mayor razón si se trata del Presidente de la República, peor aun, es más deplorable que ese mismo Presidente, Alan García, reaccione con violencia física y lo que es más, recurra a la mentira y la instituya dada su alta investidura. Nos parece importante poner a disposición de nuestros lectores la editorial del Diario 16, que dirige el reconocido periodista Juan Carlos Tafur:

Lexotán a Palacio

Con indignación impostada, el Presidente de la República ha dicho que vamos a tener que explicar por qué publicamos lo que él considera una bajeza, informar de su bofetada a un joven que lo insultó.

Para empezar, a él no tenemos nada que explicarle. No nos debemos a García. Respetamos su condición presidencial, y punto. El reverencial temor que algunos medios –felizmente los menos- le tienen no anida por esta casa editora.

Y nos ratificamos absolutamente en lo publicado. Más bien lamentamos que García esté rebajando la investidura presidencial a niveles de pasmo. Consideramos una bajeza lo que está haciendo para ocultar una noticia y tratando de desacreditarnos, extralimitándose de las fronteras democráticas que deben existir entre la prensa y el poder.

¿Es una bajeza publicar una noticia verdadera o mentir, reaccionando como lo hizo inicialmente señalando que todo lo publicado por Diario16 era falso para, luego, día a día, tener que ir admitiendo lo ocurrido?

¿Es una bajeza que nuestro diario corrobore lo publicado o que esbirros palaciegos presionen a cuanto actor interviene en el proceso de producción editorial de nuestro diario para refrenar la información?

¡No es una bajeza que se presione a medios de comunicación para que silencien el tema? ¿O que envíe camionetas de Seguridad del Estado a comprar lotes enteros de diarios en los kioscos para impedir que lleguen a manos de los lectores?

¿No lo es que se nos mande –bajo la tonta presunción de que nos va a asustar- a vehículos policiales a estacionarse delante de nuestras oficinas? ¿Que sospechosamente se interrumpa la conexión a Internet, luego de que el agente descendido de uno de los vehículos mencionados ingresara a una cabina colindante?

¿Es bajeza confirmar con pruebas lo publicado o prestarse a una estafa a la opinión pública, inventando a un supuesto agresor, cuando –como se confirma de las fotos que hoy publicamos- era escolta de seguridad presidencial el mismísimo día de los hechos? ¿Por qué el propio García ratifica esa versión cuando bien sabe que el susodicho no era “supervisor de limpieza” de EsSalud sino su escudero?

¿Es normal y democrático que cuando nuestro reportero Raúl Sánchez acudiera hoy a la cita con la persona que nos ha proporcionado las fotografías que publicamos, fuera rodeado a los pocos segundos por sujetos que le quisieron arrebatar su maletín, hecho que fue impedido por el personal de seguridad del centro comercial donde se efectuó el encuentro?

Sabemos que el poder marea y hace que se pierda la sana perspectiva de las cosas. Pero la deleznable y patética reacción palaciega a la publicación de una noticia nos hace pensar que estamos frente a una distorsión que parece encontrar explicación en linderos más clínicos que políticos.

Fuente: Diario 16

A continuación la entrevista de la periodista Rosa María Palacios realizada a Richard Gálvez León, agredido por el Presidente de la República:



Sin embargo...

Sujeto que se autoinculpó como agresor de Richard Gálvez era escolta del presidente Alan García al momento del incidente.

La verdad se abre paso, a pesar de que el Gobierno pretenda ensombrecerla. Un revelador testimonio gráfico, obtenido en exclusiva por Diario 16, echa por los suelos las mentiras que EsSalud quiso hacer creer al país para exculpar al presidente Alan García de la agresión que infringió al joven voluntario Richard Gálvez León, el sábado 10, en el hospital Edgardo Rebagliati.

Las fotografías ponen en cruda evidencia a un jefe de Estado que miente y permite que otros mientan e inventen situaciones para ocultar su verdadera participación en este incidente que, finalmente, con una disculpa al voluntario pudo terminar el mismo día que ocurrió. Son las primeras imágenes que ha podido obtener este diario, pero vendrán más seguramente.

El material demuestra de forma irrefutable que Óscar Rachumí Luna, quien se autoinculpó por la bofetada a Gálvez para excluir de ese incidente a García, es miembro de la denominada ‘brigada de seguridad aprista’. No pertenece a las Fuerzas Armadas, pero Alan García permite que le cuide las espaldas.

Tamaña mentira fue avalada por el director del nosocomio, Walter Higueras, quien estuvo al frente de esa conferencia, donde Rachumí fue presentado como trabajador de limpieza. Inclusive mostró un carné que lo acreditaba como empleado de la empresa Silsa, que le brinda servicios de limpieza a EsSalud y es manejada por personas ligadas al Apra.

Este diariosolicitó a EsSalud el cuaderno de asistencia y los documentos de contratación de Óscar Rachumí Luna para saber desde cuándo está laborando como supervisor de limpieza. Sin embargo, hasta el final de la noche no hubo respuestas.

LAS FOTOGRAFÍAS

El material gráfico que hoy publicamos es contundente porque demuestran que Rachumí está cuidando las espaldas al presidente Alan García, el sábado 10, en el hospital Rebagliati, junto a otros guardias de seguridad, quienes no permitirían que se acerque al jefe de Estado ni siquiera a dos metros si no fuera miembro del equipo de resguardo.

Estos registros fueron tomados por una cámara de buena resolución de pixeles por una de las personas que estaba en el pabellón C, del hospital Rebagliati, donde ocurrieron los hechos. Por razones obvias, mantendremos en secreto la identidad de esa persona, que, además, es testigo de excepción de la agresión presidencial y conoce a otras que también tienen pruebas de lo que realmente ocurrió ese día.

Lo grave es que el presidente Alan García sabiendo que Rachumí era su seguridad y que estuvo protegiéndolo el día del incidente, permitió que se mienta al decir que es un supervisor de limpieza y que él fue quien le propinó la bofetada al voluntario. Pero no solamente avaló la mentira, sino que declaró hoy (ayer) en Cañete que menos mal apareció el que realmente le lanzó la cachetada al voluntario.

En la toma uno, Rachumí está a escasos centímetros del Primer Mandatario. ¿Qué haría allí si fuera realmente un supervisor de limpieza del hospital? Pero, además, en la segunda foto Rachumí aparece abriéndole paso a Alan García a su salida del ascensor mientras camina rumbo a su vehículo.

En la conferencia de prensa, el sujeto dijo lo siguiente: “me llamó la atención el muchacho (cuando hacía su ronda de supervisión de limpieza), entonces me paré a su costado. (Luego) cuando baja el Presidente (del ascensor) y pasa por la puerta de (salida), el muchacho le grita Alan ‘corrupto’, ‘concha’ de tu madre. El Presidente se dio la vuelta y le llamó la atención… entonces, el muchacho volvió a insultarlo. En ese momento, ya no me aguanté y yo fui el que le pegué. El Presidente nunca le pegó, el que le pegó soy yo”.

En esta forzada versión, Rachumí destaca que él estuvo al costado del joven voluntario cuando este empezó a insultarlo, pero, si eso es cierto, cómo explica que en las fotos aparece resguardando al Presidente y no al costado del muchacho.

Este diario ha logrado recuperar una fotografía (toma 3), de junio de 2010, en la Casa del Pueblo (local principal del Partido Aprista), donde aparece el jefe de Estado dando el pésame a un grupo de ancianos por la muerte de uno de sus compañeros. En esa misma imagen, aparece otra vez Rachumí resguardando a García. ¿Qué dirá ahora el Presidente?

En entrevista con Rosa María Palacios, Richard Gálvez reconoció a Óscar Rachumí Luna como uno de los miembros de seguridad presidencial que lo interceptó para que el jefe de Estado le lanzara una bofetada. Luego de este incidente, también lo agredió.

También fue proveedor del Estado y trabajador en APEC

Fuente: Diario 16

Finalmente, el que sigue, es el video de Richard Gálvez luego de la agresión:

viernes, 15 de octubre de 2010

Los Juicios Orales en México

El Dr. Miguel Carbonell, Investigador en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, estuvo en la Universidad Cuauhtémoc campus Aguascalientes departiendo la conferencia “Los Juicios Orales en México”.

Algunos datos que destacan son que, en México cada año se cometen entre 14 y 16 millones de delitos, de los cuales no todos llegan a ser denunciados, esto porque fundamentalmente los ciudadanos y ciudadanas consideran:

1. Que denunciar no les sirve para nada.
2. Que si van a denunciar les van a pedir dinero.

Compartimos su presentación, realizada este 14 de octubre, a través de la Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado de Aguascalientes:

jueves, 14 de octubre de 2010

El avance de la izquierda peruana

Una opinión sobre el triunfo de la centroizquierda en Lima
¿La izquierda avanza en el Perú?

Escribe: Erick Tejada Sánchez. Sociólogo y militante del Colectivo SUR.

A menos que consume un escandaloso fraude, en los próximos días las autoridades electorales peruanas deberían declarar vencedora de la contienda en Lima metropolitana, la capital del Perú, a la candidata Susana Villarán. Tras haberse convertido –inesperada y velozmente- en la favorita del electorado limeño a solo unas semanas de las votaciones, Villarán se convirtió en el blanco de una campaña de demolición mediática sólo comparable por su inmundicia a las que la dictadura fujimorista echó a andar contra sus adversarios políticos en el año 2000. La razón: la amplitud de su coalición política que incluía a las fuerzas de izquierda, y sobre todo, sus posibilidades reales de arrebatarle el gobierno de la plaza electoral más importante del país a la derecha –Lima concentra a un tercio de la población del país- a sólo seis meses de las elecciones presidenciales. Así, el “fenómeno Susana” ha desatado entusiasmo y pánico casi por igual, en tanto que ha sido interpretado como el renacer de la izquierda peruana tras haber estado por lo menos durante dos décadas condenada a la irrelevancia política, o más propiamente, electoral. Superviviendo en el fragmentado movimiento social o en pequeños partidos y espacios de gobiernos locales, la izquierda no había podido recuperar el protagonismo que alcanzó durante los años ochentas, en los que gobernaba gran parte de las provincias y distritos del país y estuvo más cerca que nunca de ganar el gobierno nacional.

Pero, ¿qué ha significado en términos políticos el triunfo de Villarán en Lima? En primer lugar, efectivamente, después de mucho tiempo y gracias al furibundo empeño de la derecha que procuró ideologizar el debate de la campaña electoral, se ha resquebrajado en parte la monotonía neoconservadora de la política peruana. Al menos, digamos que hoy se intuye que hay otro polo posible, más allá de los múltiples rostros de la derecha. La candidatura presidencial de Ollanta Humala en 2006, ciertamente, había dibujado un escenario parecido. Sin embargo, las limitaciones del humalismo para constituirse en una alternativa seria comenzaron a hacerse visibles cuando su bancada parlamentaria empezó a desmembrarse casi inmediatamente después de asumir sus funciones, por la deserción acelerada de los impresentables advenedizos que Humala había reclutado. De los 45 parlamentarios humalistas que constituían la primera mayoría del congreso peruano, sólo 25 se han mantenido leales a Humala hasta el final. Así, como han apuntado numerosos analistas, Alan García ha gobernado virtualmente sin oposición durante estos cuatro años. Pero volviendo a las últimas elecciones, quizá el mérito más extraordinario de Villarán es haber sacudido electoralmente al que era de lejos el bastión más recio del conservadurismo en el Perú: la capital. Cosa curiosa, Villarán estratégicamente había eludido una confrontación ideológica, en parte porque dentro del bloque político que la respaldaba –llamado “la confluencia”- subsistían y subsisten algunas diferencias de ese tipo. Empero, más allá de las estrategias y los discursos de campaña, lo cierto es que el progresismo, por llamarlo de alguna manera, se ha posicionado políticamente y con gran expectativa en la capital del Perú.

En segundo lugar, la lealtad de Villarán al pacto electoral de la confluencia, le ha reconocido un papel importante a las fuerzas de izquierda, estropeadas y ninguneadas hasta la saciedad no sólo por la derecha, de la no puede esperarse otra cosa, sino también por el humalismo –que se llama a sí mismo nacionalismo- que trató siempre de evadirse de cualquier vínculo orgánico con las izquierdas que osaran existir con nombre propio. Repentinamente, tan pronto como Villarán se afianzó en las encuestas, Ollanta Humala y sus intelectuales de cabecera redescubrieron a la izquierda, la convocaron, hablaron de sus coincidencias de toda la vida y de las futuras alianzas. Un dato interesante de la campaña es que mientras los medios de comunicación centraron sus ataques en la alianza entre Villarán y la izquierda comunista, el ascenso de la candidata en las encuestas no se detuvo. Recién en el último tramo, en el que las calumnias del terrorismo mediático apuntaron a los bienes e ingresos de Villarán, se acortó la considerable ventaja que había alcanzado sobre la candidata conservadora Lourdes Flores. También es justo decir que en el primer caso Villarán y sus asesores respondieron de mejor manera que en el segundo.

De cualquier forma, ha terminado siendo visible la incomodidad de algunos miembros del entorno de Villarán con la presencia de sectores definidamente de izquierda dentro de su coalición. Tanto así, que la propia Villarán se ha apresurado a decir que ellos competirán solos, sin hacer alianzas, en las próximas elecciones generales. De hecho, semanas atrás –dirán de seguro que por razones estratégicas- los líderes comunistas como Nílver López se habían autocensurado y decidieron no aparecer en público con Villarán para no “afectar” su campaña. Y es que la aproximación de organizaciones que hasta hace poco parecían irremediablemente distantes entre sí, como Fuerza Social –el partido centrista de Villarán- y el Movimiento Nueva Izquierda –vinculado a la izquierda comunista- tuvo sobre todo razones prácticas: los primeros no tenían su inscripción legal como partido asegurada y los segundos no tenían candidato propio en Lima metropolitana. En cualquier caso, tampoco resultaba imposible converger en torno a un programa de gestión municipal, de tal suerte que junto con otras fuerzas más de izquierda, la “confluencia” cobró vida con una muy modesta intención de voto al inicio, y al cabo de unas semanas, como un vendaval que llevó a la derecha a la más franca exasperación y a Villarán a la alcaldía de la capital.

La derecha pensante, por su lado, tras haberse resignado a la derrota, le ha abierto los brazos a Villarán. El propio Mario Vargas Llosa, aprovechando la tribuna de su más reciente galardón, ha celebrado que sea la izquierda liberal la que se afiance y crezca en el Perú. Porque tanto la derecha más astuta como la propia Villarán se han esforzado en resaltar las diferencias de su proyecto político con la izquierda “tradicional”. Tales divergencias en verdad existen. No son sólo diferencias ideológicas –si por ello se alude a las especulaciones estratosféricas que a veces pueblan nuestros debates- las que separan a la izquierda de la centroizquierda peruanas. Ni tampoco lo son, exclusivamente, las opiniones que tengamos en uno y otro bloque sobre los procesos de Cuba o Venezuela, aunque algunos como Vargas Llosa insistan en hacer de ellas el criterio último para separar a los buenos de los malos. De hecho, la simpatía del Nobel por Villarán tiene asidero en el visceral desprecio por la Revolución Cubana que ambos comparten. Pero los desencuentros definitivos, insistimos, son otros y tienen que ver naturalmente con asuntos internos.

Acaso el más crítico es la proximidad carnal de Fuerza Social con Perú Posible, el partido del ex presidente Alejandro Toledo que aspira a ser reelegido en 2011. Como se recuerda, Toledo encabezó un gobierno menos corrupto y menos sanguinario que el de García, pero igualmente reaccionario en el manejo de la economía, patrocinando incluso mejor que Fujimori el saqueo del país por las transnacionales. Fue durante su gobierno que se modificaron las leyes para que las reservas de gas natural destinadas a satisfacer el consumo interno pudieran ser exportadas, como sucede hoy, a precios subsidiados en beneficio de las empresas que trafican –en sentido estricto- con el recurso. Uno de los promotores del jugoso negocio fue un oscuro tecnócrata neoliberal, Jaime Quijandría, que fue ministro de Energía y Minas, y de Economía y Finanzas de Toledo. Quijandría, pues, es un prominente militante de Fuerza Social y reapareció incluso como vocero de esa organización en algún tramo de la campaña electoral municipal, seguramente para tranquilizar a quienes auguraban la vuelta del comunismo de la mano de Susana Villarán. Otro sombrío personaje, Fernando Rospigliosi, también ex ministro del Interior del gobierno de Toledo, forma también parte del círculo más íntimo de Villarán. Rospigliosi, comunista renegado y enemigo eufórico de la izquierda, es un individuo muy cercano a la embajada norteamericana en Lima. Otros factores, como la postura pro-minera de los gobiernos regionales de Fuerza Social en lugares como Cajamarca, en donde las comunidades campesinas e indígenas son agredidas permanentemente por las grandes empresas mineras, marcan también, parafraseando un vals peruano, respetables distancias.

Con todo, la posibilidad de establecer acuerdos entre las distintas fuerzas para articular un solo bloque progresista con posibilidades reales de triunfo en las elecciones presidenciales de 2011 es deseable pero demasiado incierta, al menos de momento. El rechazo al humalismo por parte de Fuerza Social y de algunos sectores de la izquierda persiste, con argumentos bastante serios. Varias de las incorrecciones y vicios de la campaña presidencial de Humala del año 2006, como la designación arbitraria de candidatos por parte de la cúpula partidaria desconociendo las decisiones de sus bases, o la “venta” de candidaturas para el financiamiento de las campañas, se han hecho visibles otra vez en el último proceso electoral. Los cantos de sirena de la derecha para a atraer a Susana Villarán y consolidar la opción centroderechista neoliberal de Toledo también podrían, por otro lado, tener éxito. La fuerza de la izquierda se concentra, entre tanto, en unas pocas regiones y es bastante dispareja a nivel nacional. Mientras ha logrado consolidar liderazgos y bases regionales sólidas como en Cajamarca, en donde Gregorio Santos, dirigente de las rondas campesinas, ha sido elegido como nuevo presidente regional, en otras regiones como Arequipa, la segunda más importante del país, la izquierda yace pulverizada con pocas posibilidades de recomposición en el corto plazo.

En resumen, y aunque el entusiasmo francamente conmovedor de algunos izquierdistas peruanos les impida verlo con nitidez, Villarán ha abierto con su liderazgo un espacio para el progresismo centrista que ella orgánicamente representa, más que para la izquierda socialista. Un progresismo que mientras se diferencia radicalmente de la derecha peruana en temas como los derechos humanos o la lucha contra la corrupción, no se distingue tanto de ella en su concepción sobre la economía, el papel del Estado y la inversión extranjera. La “izquierda moderna” de Villarán es en ese sentido, legítima y claramente sistémica.

Ciertamente, el espacio ganado por Villarán puede seguir generando mejores condiciones para la recomposición de la izquierda socialista en el Perú; puede sobre todo ir mitigando la intolerancia que el pensamiento único neoliberal ha sembrado durante tantos años. Pero no puede relevar a la izquierda de construir su propio espacio, de afirmar sus propios liderazgos y de legitimar sus propias propuestas. El futuro de la izquierda peruana no es inevitablemente el social liberalismo, como parecen insinuarlo algunos. Es preciso seguir bregando por modelar una fuerza socialista orgánica y antisistémica.

Fuente: Rebelión

miércoles, 13 de octubre de 2010

Rescate de mineros en Chile

Rescate, contrastes y devastación

Más de dos meses después del derrumbe en el yacimiento de San José, en el norte de Chile, dieron inicio las operaciones finales de salvamento de los 33 mineros que se encuentran a más de 600 metros de profundidad como consecuencia de ese siniestro. Es inevitable contrastar las maniobras mencionadas, en las que participan las autoridades chilenas y compañías mineras nacionales e internacionales, con la indolencia, rayana en lo criminal, que mostraron en su momento el gobierno y los empresarios mineros en México tras el accidente registrado en la mina Pasta de Conchos, de Coahuila. Cabe recordar que, en los días y meses posteriores al 19 de febrero de 2006, en vez de consagrarse a rescatar a los trabajadores enterrados, esclarecer los hechos y resolver las pésimas y peligrosas condiciones de trabajo de los mineros, el gobierno federal se dedicó a proteger y ocultar las responsabilidades de la parte patronal: Grupo Minero México y su propietario y presidente, Germán Larrea Mota-Velasco. Paralelamente, la presidencia foxista emprendió una campaña de hostilidad y persecución contra la dirigencia sindical que criticó las omisiones y negligencias de la compañía.

El gobierno chileno no podría ser calificado como hostil a los intereses de los empresarios –todo lo contrario– y las compañías mineras en Chile no son menos depredadoras que sus contrapartes en otros países, incluyendo México; sin embargo, la conducta de ambos sectores da cuenta de un mínimo sentido de responsabilidad y de respeto a la vida humana, elementos que, por desgracia, estuvieron ausentes en el episodio de hace cuatro años en nuestro país.

El comportamiento empresarial y gubernamental en Chile tiene aspectos positivos, pero exhibe también una indignante insensibilidad mostrada hacia la situación de los 300 sobrevivientes del accidente del pasado 6 de agosto, quienes se quedaron sin trabajo y hoy reclaman, sin la atención de los reflectores mediáticos, el pago de sus salarios atrasados. Por elementales razones de congruencia, la operación de salvamento de los 33 mineros atrapados debiera ser acompañada con las indemnizaciones correspondientes de todos los trabajadores afectados, dentro y fuera del socavón.

No obstante, resulta reprobable el afán de lucro político y económico con que el gobierno de Piñera y los medios de comunicación nacionales e internacionales han aprovechado el accidente en semanas recientes: mientras que el primero utiliza el rescate como escaparate político, los segundos se han encargado de convertir la difícil situación de los mineros atrapados en un circo mediático, cuya motivación última no es precisamente el bienestar de los trabajadores y sus familias, sino la generación de oportunidades de negocio y el incremento de audiencias. La conversión en reality show de una circunstancia trágica en la que han estado en peligro tres decenas de vidas humanas, así como la transformación del sufrimiento y el riesgo en un producto de entretenimiento y promoción de imagen política son, por donde se les vea, una inmoralidad.

Los accidentes como el ocurrido en San José son frecuentes y hasta abundantes en el mundo, y suelen terminar con pérdidas de vidas. La comunidad internacional debe emprender una revisión a fondo de las consecuencias nefastas y devastadoras de la minería en términos ambientales y sociales, y atender las condiciones de precariedad, inseguridad y explotación en que viven los mineros en casi todo el mundo. Hoy día, la extracción de minerales configura uno de los contrastes más perversos de la economía global, pues no sólo produce enormes márgenes de ganancia para los conglomerados trasnacionales que la practican, sino también vastas cuotas de sufrimiento humano y destrucción comunitaria y ecológica. Los ejemplos abundan: desde los episodios de mineros accidentados en México y Chile hasta los recolectores de diamantes en territorio africano, pasando por los estañeros de Bolivia, los legendarios extractores de carbón de la cuenca minera de Asturias y los trabajadores de los yacimientos en China, donde los derrumbes, las explosiones y las inundaciones en minas cobran vidas humanas con una frecuencia inaceptable, en accidentes que podrían evitarse si se exigiera a las corporaciones mineras mayores inversiones en seguridad.

En suma, los gobiernos del mundo debieran tomar el episodio comentado como ejemplo, y consagrarse a regular en forma rigurosa a las firmas que operan en ese sector económico, ciertamente indispensable, a efecto de reducir su peligrosidad y su escandalosa capacidad de destrucción humana, social y ambiental.

Fuente: La Jornada

martes, 12 de octubre de 2010

Índice de Competitividad Regional (ICR) Perú

Arequipa ocupó primer lugar en Índice de Competitividad Regional (ICR) 2009

El departamento de Arequipa ocupó el primer lugar en el Índice de Competitividad Regional (ICR) 2009 que elabora el Consejo Nacional de la Competitividad, desplazando de ese puesto a Lima-Callao. El ascenso de Arequipa se explicaría por su mejor desempeño económico, nivel de productividad y competitividad (que incidieron en un mejor clima para los negocios) en las mejoras en salud. Por su parte, Lima (Lima Metropolitana, provincias y el Callao) ocupa los primeros lugares en infraestructura, innovación y clima de negocios (entre los ocho factores que mide el índice). Tacna destacó por ocupar el primer lugar en el factor de educación, también está ubicada en los primeros puestos en cuanto a infraestructura y clima de negocios. Ica destaca también en educación y salud. (Gestión)

Fuente: Semana Económica

jueves, 7 de octubre de 2010

Mario Vargas Llosa: Nobel de Literatura 2010

El otorgamiento del Premio Nobel de Literatura al escritor Mario Vargas Llosa constituye una de las mejores noticias que hemos recibido los peruanos y peruanas, nos embarga de emoción este reconocimiento mundial y doblemente a los arequipeños y arequipeñas que, por la configuración genética regionalista que traemos es imposible no hacer doble gala de nuestro escritor, independientemente de que compartamos o no su pensamiento ideológico político.

En lo personal, me cautivaron "La Casa Verde", "El pez en el agua", "Conversación en La Catedral" y "La Ciudad y los Perros" (esta última fue un regalo de mi padre, lo recuerdo muy bien).

Desde México no puedo dejar de proferir: ¡¡¡Muchas Felicitaciones Mario Vargas Llosa!!! pero también… ¡¡¡Muchas gracias Mario Vargas Llosa!!!

lunes, 4 de octubre de 2010

Por qué importa mucho el triunfo de Susana Villarán

¿POR QUÉ IMPORTA MUCHO EL TRIUNFO DE SUSANA VILLARÁN?

Por: Jaime Paredes Calla

Desde la lejanía territorial de México, país que me acoge muy amablemente, pero a la vez desde la cercanía virtual con mi querido Perú expresada en la interacción de la web 2.0 (según Cristóbal Cobo y Hugo Pardo: red digital que deja de ser una simple vidriera de contenidos multimedia para convertirse en una plataforma abierta, construida sobre una arquitectura basada en la participación de los usuarios) celebro, festejo y hago mío (sin ser militante formal de Fuerza Social) el triunfo de Susana Villarán a la Alcaldía de la Municipalidad Metropolitana de Lima.

Las recientes elecciones municipales y regionales nos han retrotraído, especialmente durante la última semana previa al 3 de octubre, a una típica época cavernaria electorera. Los acontecimientos que se suscitaron nos han refrescado la memoria del fujimontesinismo donde la mentira y la diatriba se institucionalizaron entre algunos actores políticos y medios de comunicación, así como el gobierno de turno (léase gobierno cleptocrático de Alberto Fujimori y compañía).

Desde la perspectiva tradicional, el triunfo de Susana Villarán resulta simplemente insospechado, y es que debemos rememorar sucintamente lo adverso de las condiciones con las que tuvo que lidiar: ha sido evidente que los recursos económicos del Partido Descentralista Fuerza Social no han sido ingentes en relación al Partido Popular Cristiano (PPC) – Unidad Nacional. En correspondencia con esto, el posicionamiento del símbolo de campaña entre una y otra agrupación política ha sido notable a favor de la segunda –al menos hasta dos semanas antes de la elección-.

La enervada y exacerbada intolerancia generalizada de la derecha peruana y simpatizantes de Lourdes Flores –alentada y direccionada por la dirigencia del PPC-, contra la candidatura del proyecto de izquierda de Susana Villarán, llegaron a extremos que consideramos ya se encontraban desterrados con la instalación del gobierno de transición del Dr. Valentín Paniagua en el 2001, y es que debemos recordar que durante la década de los noventa, desde el aparato estatal del gobierno nacional fujimorista se satanizaba sistemática y antidemocráticamente a las organizaciones de izquierda, sean sociales y/o políticas, vinculándolas con el terrorismo que padeció nuestro país en el proceso del conflicto armado interno desatado desde la década de los ochenta. De este modo, no se discriminaba entre las diversas organizaciones políticas de izquierda puesto que para el gobierno, de manera burda, todos casi eran comparables con Sendero Luminoso (SL) y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).

Este mismo 3 de octubre, en Brasil se celebraron elecciones presidenciales; la candidata del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, ganó la votación (con el 47% de la votación) y nadie dijo nada ni se impacientó, y vaya que entre la señora Rousseff y la señora Susana Villarán dista una diferencia enorme de trayectorias de vida: la primera integró uno de los más importantes grupos guerrilleros de la época, Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares, y llamándosela como “Juana de Arco de la guerrilla”, en tanto que la segunda proviene de una corriente más institucional cercana a movimientos democráticos de izquierda, llegando a desempeñarse durante esta década como Ministra de la Mujer, como Comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y con un marcado y vasto activismo en el sistema de Naciones Unidas, entre otros cargos importantes.

Sin embargo, mientras en Brasil la derecha no se sobresalta, ni se asusta, ni emprende una política de generación de miedo en el electorado, en el caso peruano las retrógradas élites limeñas de derecha, con el concurso activo de cierta prensa, lograron infundir miedo en el electorado limeño, de no ser por esta factor, seguramente el triunfo de Susana Villarán hubiera sido más holgado, tal vez superando a la candidata derechista en 5 ó 10 puntos porcentuales.

Importa mucho el triunfo de Fuerza Social y de Susana Villarán, porque a pesar de la campaña de demolición, mentiras y satanización en su contra, se impuso como alternativa esperanzadora, y lo es porque es honesta, su hoja de vida y su trayectoria son impecables, no acarrea denuncias en su contra, tampoco actos de corrupción. Importa también para emprender una seria labor de rearticulación de una izquierda moderna, tarea que requiere del concurso de todas aquellas voluntades que consideran (consideramos) que el juego democrático pasa no sólo por ejecutar buenas propuestas técnicas, sino también por consolidar lineamientos ideológicos progresistas para el escenario nacional del país.

La campaña emprendida por Fuerza Social ha demostrado que la decencia no es incompatible con la política, que es posible ganar una elección sin recurrir a la mentira, la diatriba y el agravio, y que sin considerables recursos económicos y subsecuentes favores a los financistas, se puede llegar a ser gobierno. Quizá nos encontremos ad portas de devolver el crédito a las instituciones políticas y democráticas en el Perú, tan venidas a menos de un tiempo a esta parte.

sábado, 2 de octubre de 2010

Reseña de Susana Villarán

Susana Villarán es una mujer como todos, común y silvestre

Perfil. Tiene defectos y virtudes, y hasta en sus peores momentos esbozó una sonrisa. Estuvo vinculada a la labor social desde muy pequeña y aunque nació en una familia acomodada, sin apremios económicos, siempre actuó con una profunda sensibilidad que la llevó a compartir su vida con los más pobres.

Por: María Elena Castillo.

Una mujer común y silvestre, con defectos y virtudes, con alegrías y tristezas, con sueños y esperanzas. Así es Susana Villarán. Hija, hermana, madre, abuela, que a sus 61 años sigue conmoviéndose con las cosas simples de la vida e indignándose con la injusticia.

Nació el 16 de agosto de 1949 en Santa Beatriz, donde vivió hasta los cuatro años, en que su familia se mudó a Miraflores, a la residencia de su abuela, que acababa de fallecer. Es la tercera de siete hermanos y, según ellos, la más alegre, la más traviesa, con una cualidad especial para alcanzar sus convicciones siempre con una sonrisa.

Su hermano Fernando, quien fue ministro de Trabajo durante la gestión de Alejandro Toledo, confiesa que desde pequeña ella ha sido fiel a sus convicciones.

“Yo soy el mayor, luego viene Jaime y después Susana. Ella es la tercera de los hermanos, pero la primera mujer. Nos llevamos uno o dos años y cuando éramos chicos íbamos los tres juntos a todos lados. Al principio no queríamos jugar con ella, porque estábamos en la fase del club de Tobi, pero nos supo conquistar con su sonrisa”, cuenta entre risas, destacando que desde entonces era perseverante.

“A veces la dejábamos de lado, pero ella siempre nos encontraba. Llegaba como si nada, con su sonrisa de oreja a oreja, y ya, se ponía a jugar con nosotros. Nunca se peleaba ni se iba a un rincón a llorar, nos ganaba siempre con su sonrisa”, dice con insistencia.

El ex ministro la recuerda como una chica normal, estudiosa pero no chancona, con muchos amigos y amigas, que le gustaba bailar. “A veces mi papá hacía que la acompañemos a las fiestas y que nos quedáramos hasta el final para cuidarla. Otras veces ella llevaba a sus amigas a la casa y nosotros a nuestros amigos, y hacíamos fiestas. Allí también comenzaron los primeros enamoramientos”, señala animado, rememorando esos años maravillosos.

Una opción de vida

La vida fue buena con Susana. Nació en una familia con una situación económica acomodada, en la que nunca le faltó nada, que le permitió recibir una educación privilegiada y conocer muchos lugares bonitos, pero desde pequeña, sus padres le enseñaron a agradecer a Dios y a compartir con los demás.

Su madre, doña Fina, la llevaba siempre donde su tía Cuqui, Rosalía de Lavalle de Morales Macedo, recordada ahora por haber creado el Hogar de la Madre, un centro para albergar a madres desamparadas, antes y después del alumbramiento. No iban a tomar el té o hablar de cosas banales, conversaban con las madres, les daban apoyo, trataban de hacerles entender que ellas tenían derecho a ser tratadas con dignidad. La prédica y las acciones de la tía Cuqui le enseñaron la importancia de acabar con la diferencia social.

“Por un lado nuestra madre era muy cristiana y de servicio social. Por otro, nuestro padre era un empresario y diría que tal vez de centro derecha, quien nos hacía leer mucho y escuchar música. Así hemos crecido, tuvimos una vida buena, sin apremios económicos y con una herencia de cristianismo, compromiso social y una parte intelectual muy sólida”, sostiene Fernando Villarán.

Revela, además, que Susana fue la primera que se aproximó a la izquierda y como cristiana optó por la rama vinculada a la Teología de la Liberación, comulgando con la propuesta del padre Gustavo Gutiérrez.

Cuando llega el amor

En su época universitaria Susana conoció a Manuel Piqueras, quien poco después se convirtió en su esposo y el padre de sus tres hijos. “Fue casi un amor a primera vista. Compartimos ideales, objetivos, nuestra forma de ver la vida y la política”, refiere.

A los 21 años se fueron a Cajamarca para trabajar en un proyecto de apoyo social impulsado por el entonces obispo de esa región, José Dammert. Allí se casó con Manuel, un estudiante de sociología de la Universidad Católica, tan comprometido como ella.

Fue una boda sencilla, en una pequeña capilla, con su amor como testigo. Fue uno de los mejores días de su vida.

Para su padre, don Fernando, que por entonces escribía una columna de temas económicos en el diario La Prensa con el seudónimo de “Quijotín”, fue un gran choque. “Era su hija mayor, la luz de sus ojos, pero entendió que era su opción, una decisión válida, que la hacía feliz. Al regresar de Cajamarca se fue a vivir a Caja de Agua, en San Juan de Lurigancho y él también la comprendió”, relata el hijo mayor de la familia Villarán.

Rolando Ames, catedrático de la Universidad Católica, ex senador de Izquierda Unida y ahora asesor personal de Susana, los conoció en esa época. “Yo era profesor de Manuel. Mi esposa y yo fuimos a visitar varias veces al departamento que alquilaron, que era muy humilde, muy sencillo, pero donde se podía respirar mucho amor y compromiso social”, comenta.

El padre Juan Dumont, de la parroquia San Cristóbal, ubicada al frente de la casa en la que vivió Villarán, también tiene un grato recuerdo de ella. Le impactó el cariño con que trataba a los niños del programa Kukulí en el colegio Huáscar así como la dulzura con la que trataba a sus vecinos y los pobladores del lugar.

Una mujer que puede dar fe de ello es Rosa Fernández, cuyo padre alquilaba el departamento a Villarán. “Teníamos casi la misma edad. Yo vivía con mi mamá, pero todos los fines de semana iba a la casa de mi padre y allí conocí a Susana. Era muy buena, siempre me decía que estudie, que era importante, siempre me daba consejos”, recuerda, señalando que nunca pensó que algún día ocuparía un puesto importante hasta que la vio en la televisión cuando fue nombrada ministra de la Mujer.

Madre, Mujer, profesional

Susana tuvo tres hijos a los que califica de maravillosos y llama los amores de su vida. Pero como toda mujer tuvo que hacer malabares para criarlos y al mismo tiempo trabajar, luchar por sus creencias y desarrollarse en la vida política.

Por suerte se encontró en su camino a Ernestina Vilca, una joven ayacuchana, que estudiaba en una escuela nocturna de Surquillo, que comenzó a trabajar medio tiempo limpiando y ordenando la casa, y acabó convirtiéndose en su mejor ayudante.

“Cuando llegué los dos mayores eran adolescentes y el último tenía 7 años. Los he visto crecer, jugar, en las buenas y en las malas. Me trataron siempre como si fuera de su familia”, dice tras 25 años de trabajar con los Villarán.

Comenzó a trabajar con ella cuando vivían en el Rímac, de allí se pasaron a Jesús María, a Barranco, a Chorrillos, a Miraflores y hasta ahora sigue con ellos.

Por esa época Susana trabajó con más ahínco en la defensa de los derechos humanos, desde el Instituto Batolomé de las Casas, hasta que en 1993 fue nombrada secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de los Derechos Humanos. Desde allí impulsó la campaña contra la impunidad, a raíz de las denuncias sobre las ejecuciones del grupo Colina.

Gloria Stiglich fue su secretaria en ese momento y recuerda bien su compromiso y el calor humano que mostraba con las víctimas de las violaciones a derechos humanos. “Nunca cejó en su empeño, no se cansaba ni la asustaron las amenazas que recibió por su trabajo. Siempre era la primera en llegar y la última en irse”, relata.

En medio de todas sus experiencias de vida, Susana siempre estuvo cerca de la política. Primero, como asesora del alcalde Alfonso Barrantes, para impulsar el programa del Vaso de Leche. Más tarde como ministra de la Mujer con Paniagua.

Después se dio cuenta de que si bien desde el activismo social se pueden conseguir muchas cosas, al final, la decisión la toma quien está en el poder. Por ello formó el Partido por la Democracia Social y lanzó su candidatura presidencial el 2006, aunque sin muy buena fortuna.

Aun así, Susana se considera una mujer con suerte y sueña con un Perú cada vez mejor, más justo, más humano, con igualdad de oportunidades para todos. Ella no se desanima, saca fuerzas de donde no hay, sabe que algún día el país con el que sueña se hará realidad.

“Para mis nietas soy la abuela de las aventuras”

¿Cuál ha sido el mejor momento de su vida?

He tenido varios. De niña fui muy amada, los primeros años del matrimonio con Manuel fueron extraordinarios, mi trabajo ha sido muy importante. Y hay dos momentos políticos muy especiales, trabajar con Alfonso Barrantes y con Valentín Paniagua.

¿Ha sido difícil combinar su trabajo con la maternidad?

Mucho. Empecé a los 20, es difícil hacer la carrera, trabajar, tener compromisos políticos, asumir la crianza de los hijos, aunque fue muy compartida con Manuel siempre cae más en las mujeres. Yo no soy una madre perfecta ni una profesional perfecta. Soy humana.

¿Su momento más duro?

El secuestro de Sole, cuando era muy chiquita, cuando Manuel investigaba el Comando Rodrigo Franco.

¿Cómo afrontó la separación de su pareja de toda una vida?

Tuvimos años de mucha felicidad, de ideales y compromisos, hemos tenido tres hijos que adoramos y cuatro nietas que son lo más importante del mundo, pero el amor se acabó. Claro que es un fracaso, yo pensé que me casaba para toda la vida y fueron 39 años, pero dijimos que cada día íbamos a renovar, y un día ya no hicimos más.

Aunque supongo que en algún momento piensa en rehacer su vida…

Estoy abierta a dentro de un tiempo tener otra relación, aunque no pienso casarme otra vez, con un caballero íntegro, tierno y guapo y si tiene dinero mejor.

¿Es una abuela engreidora?

Me gusta hacer con ellas cosas que les gusta. Por ejemplo, las llevo de viaje. Las meto en un ómnibus y nos fuimos a Oxapampa o a Ayacucho y el siguiente viaje es hacia el Cusco, aunque las quiero convencer para irnos a Tumbes o algo así. Yo soy la abuela con la que pueden tener aventuras, con la que quieren meterse en la cama un día sábado y hacer canchita y ver una superpelícula o conspirar contra la mamá, porque las mamás siempre son malas y las abuelas son buenazas (risas).

Fuente: La República