martes, 14 de abril de 2015

La UNSA y la nueva ley universitaria

La UNSA y la nueva ley universitaria

Escribe: Esperanza Medina. Docente principal de la Universidad Nacional de San Agustín - Arequipa

Los rankings internacionales en los que las universidades peruanas no aparecen o se encuentran disputándose los últimos lugares, ponen en evidencia la crisis de nuestro sistema universitario. Y no solo eso. La universidad no asume su responsabilidad frente a la sociedad, no hace suyos los grandes problemas regionales y nacionales, y por tanto no ofrece propuestas efectivas para enfrentarlos, como es su función. De espaldas a las demandas de desarrollo, la universidad no es el actor de cambio que por naturaleza y por principio está llamada a ser.

La nueva ley universitaria 30220, emitida en julio del 2014, ofrece algunas posibilidades de mejora que habría que aprovechar para cambiar este estado de cosas. No obstante, la mayoría de casas de estudios no cumplió con elaborar su estatuto para la adecuación legal respectiva. La Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) no es una excepción, pues la Asamblea Estatutaria instalada en octubre del 2014, no ha emitido hasta la fecha el Estatuto Universitario, y por ende, tampoco ha convocado a elecciones de nuevas autoridades.  En la actualidad, esta situación,  crea un vacío legal peligroso, que afecta seriamente el cumplimiento de las funciones universitarias.

Tal es el caso de la contratación de personal docente, pues de manera sorpresiva y sin mediar concurso público ni una evaluación cabal del desempeño académico, se ratificó a la mayor parte del personal docente contratado que terminó laborando el 2014. Este actuado estaría contraviniendo la Ley de Presupuesto para el 2015, que en su Artículo 8 establece la prohibición de ingreso de personal en el sector público, para este caso. Asimismo, incumple la primera disposición complementaria de la Ley Universitaria vigente que dispone la suspensión de todos los procesos de nombramiento, ascenso y ratificación de personal docente y no docente hasta que asuman el gobierno universitario nuevas autoridades electas. De otro lado, se convocó a concurso público para contratar docentes en plazas desiertas reconocidas en el Cuadro de Asignación de Personal. Sin embargo, este proceso de contratación se viene realizando en base a la Ley Universitaria 23733, ya derogada, por tanto no se toman en cuenta las exigencias de la nueva ley, referidas al perfil profesional. Así se aceptaría candidatos sin maestría y con menos años de experiencia profesional. Los aspectos señalados anteriormente estarían indicando que la actual gestión universitaria agustina, no estaría respetando los dispositivos legales vigentes; y siendo la selección de personal docente un factor determinante en la calidad del servicio educativo, este proceder no está garantizando el derecho de los estudiantes a una formación profesional idónea.

En este panorama es preciso demostrar un sólido compromiso con el cambio para el despegue académico de nuestra Universidad. Por eso denunciamos estos hechos y exigimos que la Asamblea Estatutaria, al más breve plazo, emita el Estatuto Universitario y convoque a elecciones de nuevas autoridades.


Fuente: La República

viernes, 10 de abril de 2015

Consejos para la gestión de Luis Castañeda

¿Por qué debe preocuparse Castañeda?

Escribe: Rosa María Palacios

Lo primero que debo hacer es un “disclosure” como dicen en inglés. O una advertencia, para que todos estén prevenidos. Simplemente no confío en la honestidad de nuestro Alcalde. Esa es la verdad.

Esa desconfianza no ésta basada en el chisme banal o la conspiración política contra el líder de un partido. Ésta basada en las profundas investigaciones de Daniel Yovera sobre el caso  Comunicore que lo llevaron a ser perseguido por el mismo Castañeda en el sistema judicial. Yovera  probó un robo al Estado con documentos y declaraciones realizadas en la investigación y acusación fiscal. Los gerentes de absoluta confianza de Castañeda – que trabajaron con él por muchos años en distintas organizaciones del Estado – se coludieron con un proveedor de limpieza para hacer un pago que no correspondía a una entidad inexistente para luego “lavarlo” en efectivo. Eso ésta probado y los imputados continúan procesados.  Que Castañeda, haya logrado ser excluido del proceso no le quitará nunca la responsabilidad política de haber convivido y tolerado ese latrocinio.

Dicho esto, es obvio que tengo un sesgo. Y que creo que las acciones del Alcalde no tienen hoy como norte el bien común de la ciudad sino el suyo propio.

Durante sus ochos de gobierno municipal Castañeda se hizo popular sustituyendo a los alcaldes distritales. Sin recursos para grandes obras se concentró en un esquema de obra chiquita y popular con dinero de EMAPE. De ahí el éxito de las escaleras. Pero en cuanto a obras de envergadura otro fue el cantar. Le zafó la responsabilidad de las revisiones técnicas al MTC y   sé demoró ocho años en inaugurar un Metropolitano cuyo costo es un misterio y que no absorbe ni el 5% de viajes de Lima.  No solo destrozó Barranco con el diseño.  Este sistema de transporte es un desastre hoy en hora pico y no se ve soluciones a la vista.

Debo confesar también que admiro la honestidad y el estoicismo de Susana Villarán para aguantar los baldes de caca que durante cuatro años le tiraron encima. Uno tiende a solidarizarse con la parte débil y ella lo fue. Pero es verdad también que llegó a la Alcaldía con un aluvión de votos pero sin ninguna preparación gerencial o política para manejarse en una corporación inmensa. La visión Villaran de construcción de ciudadanía a través de espacios públicos, la austeridad en el uso de su nombre para apropiarse de obra pública, la transparencia como eje, la concentración en grandes obras viales en asociaciones público privadas, dejando a los Alcaldes Distritales la obra menuda, fue profundamente incomprendida.

Villaran y Castañeda no tienen nada en común. Y el cambio fue tan brusco, tan marcado, tan diferenciado, que la transición de uno a otro se comió viva a Villarán. Sin embargo ese fenómeno ha creado una Lima muy diferente a la que Castañeda dejo. Esa herencia de ciudadanía es la que le cuesta manejar. Ahora la transición inversa también tiene costos.

El limeño se ha acostumbrado a exigir y protestar. Y hace bien. Villaran dejo una reforma de transporte en marcha, con corredores exclusivos ya licitados y operadores en proceso de inversión. OAS, Odebretch y Graña y Montero tienen concesiones inmensas de obra vial. Las dos primeras se cobran con el 95% del peaje de Lima. El dinero para la obra menuda y popular se acabó.

¿Qué hace Castañeda? Sin permiso de nadie, sin trámite alguno, viste un santo desvistiendo otro.  Exige la plata de un fideicomiso privado para hacer 3 by passes que nadie había reclamado y deja a Lima sin un parque público de más de 30 hectáreas. Cree que la obra lo hará popular. Se equivoca y en grande. Villaran hizo obra y no fue popular por ello. Lima es otra Lima. Y no es un país.

Castañeda publica avisos “apropiándose” de las obras de Odebrecht en Rutas de Lima. No engaña a nadie. Todo el mundo sabe que son obras concesionadas por 30 años. La Municipalidad ni gestiona, ni administra, ni pone un centavo. Sólo supervisa que las obras pactadas se ejecuten. Nada más.

Los despidos a la bruta, la matanza de la reforma del transporte, el regreso de los colectivos, la desaparición de los inspectores de tránsito, el borrado (con rabia) de “todos” los murales, su desafecto público al arte y a los espacios ganados para este,  son errores de principiante. Le han costado entre 11 y 15 puntos de popularidad que si bien es altísima aún  marca una tendencia a la baja. La desilusión con su gestión es evidente.

Castañeda, le guste o no, sólo puede salvarse de un desastre si se “villaranisa” en aspectos que dejaron un buen recuerdo a pesar de la impopularidad de la ex Alcaldesa. Aquí una pequeña lista de consejos para el bien de Lima:

1. Lo primero es dejar de actuar como si fuera un Virrey. Debe rendir cuentas al Consejo en sesiones públicas con presencia de prensa. En esa tarea su presencia es esencial. Debe hablar claro y sin enredarse.  Confundir a Lima con un país o a los Shipibos con los Ashanikas denota falta de preparación e interés en los temas que debería exponer con solvencia.
2. Lo segundo es rescatar la reforma del transporte, hacer las mejoras que crea necesaria e implementar las 14 ordenanzas que ya le dejaron listas sobre transporte.
3. Lo tercero es congraciarse con una buena política cultural, que le dejaron en marcha. Sera duro y largo, pero puede recuperarse.
4. Lo cuarto, rescatar Barrio Mío del olvido y los programas sociales que atendieron pequeñas necesidades en El Cercado. Reforzar el Mercado de San Anita, culminar el Parque del Migrante. Es decir, continuar obra que es buena para la ciudad.
5. Lo quinto, proponer. Sobre lo construido, ¿Qué construir? Castañeda ganó las elecciones sin proponer nada más que un absurdo monoriel. Y proponer implica diseño y debate. Y ahí no puede haber imposición sino dialogo y cumplimiento de normas, dos aspectos en los que Castañeda nunca ha sobresalido.

Vamos a necesitar a todos los santos limeños de nuestro lado para vivir en Lima los próximos 4 años.


lunes, 6 de abril de 2015

La unidad de la izquierda peruana

Izquierda: ¿quién y cómo se discute la unidad?

Escribe: Marco Aurelio Lozano Fernández

Con el nombramiento de Pedro Cateriano como presidente del Consejo de Ministros se inicia la pre campaña electoral del 2016. Si entre Keiko y Alan García se suma el 45 % de la intención de voto en una hipotética primera vuelta, y estos además han sido los más vapuleados en las intervenciones de Cateriano como Ministro de Defensa, no cabe duda que se dibuja un primer campo de confrontación de cara al próximo año.  Completando el top tres de los presidenciables, PPK con 16 % de apoyo y sin bancada en el congreso podría cosechar simpatías (o evitar antipatías) al mantenerse lejos de este campo minado, como quien mira desde el balcón mientras recorre regiones reclutando personalidades y agrupaciones para su proyecto político. En paralelo, este mismo congreso ya ha citado por tercera vez al alcalde Castañeda antes de cumplir sus cien primeros (y poco productivos) días a la cabeza de la Municipalidad de Lima, y frente a su bajón de once puntos en las encuestas, su partido sorprendentemente culpa al gobierno por no darle su apoyo al buen Lucho.

Hasta aquí, lo que sucede en el lado derecho de nuestra política criolla, desde la derecha descarada hasta la populista. ¿Y qué pasa al otro extremo?

Son varias las reuniones, en cafés, locales partidarios y oficinas congresales, que se han venido realizando con miras a gestar un solo proyecto político de izquierda o progresista. A diferencia de mejores épocas, no hay de por medio grandes hechos de masas o debates movilizadores que ayuden a sellar la tantas veces invocada unidad. Salvo un hecho importante: las manifestaciones anti ley laboral juvenil. Desde que se logró la derogatoria de la Ley Nº 30288, se habló con entusiasmo de un recambio generacional que podría alimentar una izquierda renovada, recogiendo la experiencia organizacional de las “Zonas” y con el empleo digno como bandera. No parece que ello vaya a suceder, por lo menos en el corto plazo. Los jóvenes que ya venían militando en alguno de los partidos que alentaron las marchas, especialmente Tierra y Libertad, de seguro han incrementado sus bonos al interior de sus organizaciones pero ello no garantiza nuevos liderazgos, ni mucho menos la unidad, salvo que desde algún comité de juventudes o desde alguna organización de cuño estudiantil o juvenil, de Lima o de regiones,  se aliente una gran concertación generacional progresista que podría ser la semilla del frente de centro izquierda que un sector de la población vería con simpatía ¿Se animarán los jóvenes políticos a dar ese paso?

En este momento, mientras las diversas agrupaciones de izquierda llevan a cabo debates internos sobre la conveniencia o no de ir con uno u otro pre candidato (Yehude Simon, Salomon Lerner, Sergio Tejada, Susana Villarán), con anuncios y desmentidos en la prensa, todos se esfuerzan por mostrarse dialogantes y poner a disposición todo lo que tienen en pro del proyecto mayor. No obstante, lo difícil va ser darle partida de nacimiento a este nuevo proyecto. No hablo de ponerle un nombre marketero o una frase ganadora a la criatura. Bastaría con pagar un buen focus group, me dijo un viejo y hoy pragmático dirigente. Hablo de decir con claridad si la apuesta es por construir un nuevo partido, armar una alianza o construir un frente.

Para la mayoría de los que voten el 2016, eso no significará nada (¿cuántos de los que votaron por Ollanta en el 2011 saben que no fue por el Partido Nacionalista sino por la Alianza Electoral Gana Perú?). Sin embargo, para los que nos sentimos parte de una organización no resulta fácil desligarse de una identidad y una historia para asumir los activos y pasivos de un nuevo nombre y las condiciones de una nueva estructura. ¿Todo sea por la Unidad? Puede ser pero eso nos lleva a la siguiente pregunta ¿Unidad para qué? ¿Sólo para una elección?

La respuesta a todas estas cuestiones no es sencilla. Algunos apuestan por una identidad nueva que vaya más allá del 2016, sin “excomulgar” a nadie, y otros más bien, con un mayor sentido de urgencia, esperan que pesen más las coincidencias a manera de “un bello conjuro por el país” de todos los líderes de izquierda desperdigados.

Tal vez sea tiempo de poner sobre la mesa todos los programas (me resisto a hablar de ideologías), desde los de seguridad ciudadana (si los hay), hasta los de inversión privada, diversificación productiva y protección del ambiente para que las bases en todo el país y la nueva generación de políticos los discuta. Solo si hallamos coincidencias sustantivas en esos puntos, y no en la pureza de nuestros aliados o en bellos conjuros, valdrá la pena unirse.


miércoles, 1 de abril de 2015

Esperanza en la educación peruana

Razones para la esperanza

Escribe: Martín Vegas Torres. Coordinador de la red “Edugestores”, ex vice ministro de Gestión Pedagógica

A fines del año 2013 la ubicación del Perú en la prueba PISA 2012 nos mostraba que los estudiantes que empezaron su escolaridad el año 2002 estaban en una situación crítica: el Perú aparecía en el último lugar. En realidad, la fotografía completa de esos resultados mostraba que respecto a los países participantes en PISA estábamos en el último lugar tanto en rendimiento estudiantil como en inversión por alumno. Así, la explicación de los resultados es clara: con una inversión por alumno por debajo de los US$ 1,000 no podemos jugar en las “grandes ligas” de la educación mundial. Y como incansablemente repite el Ministro Saavedra, esa baja inversión en educación es una limitante estructural para el avance del Perú en educación y será un freno para el crecimiento económico y el desarrollo. Cabe decir, además, que con una inversión tan baja las posibilidades de ingresar a la OCDE son bastante remotas.

El año 2014 sin embargo nos trajo una noticia interesante y poco difundida: los resultados de la evaluación latinoamericana de educación (TERCE) nos mostraban que entre 15 países de la región el Perú empieza a mostrar desempeños educativos por encima del promedio latinoamericano. El Perú fue el país que más había progresado en matemáticas en tercer grado, y en ciencias en sexto, y también habíamos logrado progresos significativos en lectura (tercero y sexto grado) y en matemáticas (sexto grado). Así que en el concierto latinoamericano ya pasamos a “media tabla” dejando los últimos lugares de evaluaciones anteriores. La última evaluación censal de estudiantes del Perú aplicada en segundo grado de primaria ratifica los progresos existentes: los estudiantes que empezaron su escolaridad durante el actual gobierno mejoraron sus rendimientos en 11 puntos en comprensión lectora y en 9 en matemática. La educación pública alcanzó los rendimientos de la privada en matemática. Y hay mejoras significativas también en áreas rurales y en la población quechua, aymara y amazónica.

¿Por qué se mejoró?

Si el presupuesto de educación hasta el año 2014 permanecía en el rango del 3% del PBI sin moverse desde el año 2002, ¿a qué se deben estos progresos?

Es fundamental destacar, en primer lugar, lo que denomino el “factor S”, el factor subjetivo o motivacional. A pesar de las condiciones difíciles y muchas veces precarias en que trabajan los profesores, muchos de ellos se han “comprado el pleito” de los aprendizajes. Además, han sido tratados con respeto por el Ministerio de Educación y recibido apoyo directo para su labor en aula. El mérito principal y primero de la mejora es de los profesores y directores de los colegios públicos del Perú.

El otro gran factor es la existencia de una política sistemática y articulada durante el actual gobierno. El primer tiempo del gobierno, con la gestión de Patricia Salas, la acción del Ministerio de Educación se estructuró en tres pilares: aprendizajes, desarrollo docente y gestión moderna y descentralizada. Su lema fue: “Todos pueden aprender y nadie se queda atrás”, y la gestión estuvo marcada por un fuerte énfasis en la atención a los más excluidos en el sistema educativo: la educación inicial, la educación en áreas rurales, la educación bilingüe intercultural, los estudiantes con más dificultades de aprendizaje. En el cuadro que sigue a continuación se muestra la evolución de los resultados de los estudiantes que están en el nivel más bajo de la evaluación: el nivel -1 o en inicio. Se aprecia cómo en los años 2007-2008 ocurre el “efecto prueba”, es decir, los profesores enseñan a resolver la prueba mecánicamente y eso se expresa en una mejora, luego hay un estancamiento y a partir del 2012 empieza a disminuir el número de estudiantes en el nivel -1 en comprensión lectora y a partir del 2013 la mejora se extiende a matemática. Menos niños con bajos rendimientos impactan en la mejora alcanzada el 2014 entre quienes se encuentran con mejor desempeño.



Patricia Salas pagó el costo político de haber logrado incorporar a todos los profesores en una carrera magisterial meritocrática y de haber realizado acciones estructurales pero poco espectaculares. Los niños más pobres o la construcción de pequeñas escuelas rurales (una al día!) no dan réditos políticos suficientes. El segundo tiempo del gobierno con la gestión de Jaime Saavedra organiza la política educativa en cuatro pilares agregando a los antes mencionados el pilar de la infraestructura. El lema actual es: “rumbo a la nota más alta” y la decisión de impulsar a la excelencia al conjunto del sistema educativo es su rasgo distintivo. La implementación de políticas universales y no focalizadas sustentadas en un inédito incremento del 0.5% del PBI que se ha prometido será equivalente el 2016, y una estrategia para una ejecución impecable del gasto son rasgos que caracterizan a la gestión actual.

Debe destacarse algunas constantes en la política educativa del actual gobierno:

- La política educativa ataca simultáneamente varios frentes de la problemática educativa por lo que no puede decirse que una sola acción explica los buenos resultados: estamos ante un cambio sistémico.
- Se trabaja sobre políticas universales que buscan atender al 100% de los estudiantes y no sobre proyectos pilotos. Y se busca acelerar su implementación. Sin embargo, las brechas son tan grandes que varias tomarán hasta el 2021 para universalizarse.
- Se recupera la rectoría del Ministerio de Educación en educación: de cara a los gobiernos regionales la estrategia integubernamental y de gestión descentralizada afirma el liderazgo del Ministerio y a la vez empodera a los gobiernos regionales en las funciones que les competen. Por eso puede verse cómo hay un número importante de gobiernos regionales que han hecho de la educación una prioridad y hoy exhiben mejoras importantes. La rectoría se extiende ahora a la educación superior, a partir de la aprobación de la nueva Ley Universitaria, lo que resulta indispensable para asegurar la calidad de este estratégico nivel educativo.
- Existe una clara opción por fortalecer la educación pública. El Ministro Saavedra ha desoído los cantos de sirena de quienes piden la entrega de los colegios a empresas educativas privadas. La evidencia internacional hace tiempo ha demostrado que una sólida educación pública es la base de la mejora educativa lo que no quiere decir que el sector privado no tenga un rol y muy importante. Las alianzas público privadas para enfrentar la brecha en infraestructura educativa y gestionar la educación técnica son una tarea de magnitud para el sector empresarial, el cual empieza a responder a la altura de estos desafíos.
- Existe una prioridad clara por la revaloración del docente al punto que los ministros Salas y Saavedra podrían fácilmente parecer representantes del magisterio, abogando permanente por la revaloración del profesorado, un trato profesional y con respeto, el incremento de remuneraciones con una base democrática. La implementación del primer tramo de la carrera pública magisterial ha supuesto una inversión del Estado de más de 2 mil 500 millones de soles en remuneraciones. Y sin embargo, el propio Ministro Saavedra señala que esto es insuficiente. La meta planteada el primer día de clases por el Presidente de la República de duplicar la remuneración de los docentes al 2021 los pondría por encima del promedio latinoamericano actual.
- 6% del PBI a educación, con una señal clara del gobierno para este año 2015 donde se está pasando de 3.0% a 3.5 % del PBI. Los incrementos presupuestales hasta el 2021 necesitan ser previsibles y dedicar una porción significativa a la revaloración docente.

Propuestas para seguir mejorando

Existen por supuesto, oportunidades de mejora. Señalo tres: (i) profundizar las políticas de equidad en favor de la población rural, los estudiantes con discapacidad, los que no culminan su secundaria. Si el profesor mejor pagado es el de los Colegios de Alto Rendimientos, luego le siguen los profesores que hacen acompañamiento pedagógico en áreas urbanas y al final están los que apoyan los colegios rurales, estos últimos quedarán desatendidos. Del mismo modo, si no se ponen en marcha experiencias de excelencia para la secundaria rural como los Colegios en Alternancia, que tienen bien probado su éxito ¿dónde estudiarán los adolescentes de áreas rurales una secundaria que les sea realmente útil? ¿Por qúe no se da impulso a estas experiencias que fácilmente podrían ser unos “COAR rurales”? (ii) La culminación de un nuevo marco curricular sintético y preciso donde los profesores encuentren con claridad lo que deben enseñar en cada grado. Se ha hecho un gran esfuerzo en ese terreno que corre el riesgo de quedar trunco (iii) La innovación y la investigación: un país de ingresos medios con un sistema educativo sin una estrategia de innovación y desarrollo está condenado a repetir sus errores: si de los 9.658 millones de soles que maneja el Ministerio de Educación se dedicara el 1% a investigación e innovación se estarían sentando las bases de una mejora sostenida de la educación en el Perú.

Un rumbo consensual al Bicentenario de la Independencia del Perú

El reputado informe Mc Kinsey: “Cómo continúan mejorando los sistemas educativos de mayor progreso en el mundo” señala que los países pueden mejorar su desempeño en educación aunque partan de niveles muy bajos siempre y cuando se elija adecuadamente un conjunto de intervenciones y se las mantiene durante al menos 6 años. Ni la sociedad civil ni la clase política parecen aún haber calibrado las disyuntivas en que se encontrará el país en los próximos meses hasta el cambio de gobierno. No nos podemos dar el lujo de un “borrón y cuenta nueva” el Perú y sus estudiantes necesitan un rumbo común consensual.