jueves, 29 de diciembre de 2011

La democracia necesita de izquierda y derecha

Se necesita una izquierda, también una derecha

Escribe: Fernando Tuesta Soldevilla

Desde hace ya un tiempo muchos políticos señalan que no existe más izquierda y derecha. El mismo presidente de la República, Ollanta Humala, se cuidó siempre de autodenominarse de izquierda y más bien utilizó el impreciso término de nacionalista.

Sin embargo, no existe una mejor manera de ordenar el espectro político que no sea bajo estas afinidades para orientarse políticamente. Izquierda y derecha han estado de alguna manera definidas por las asociaciones y representaciones con ciertos temas y sectores sociales. No es, ni mucho menos se debe reducir a, un tema de ideologías.

En nuestro país, en donde la política ha sido más el espacio del conflicto y menos del acuerdo, izquierda y derecha han tenido una difícil convivencia.

El tema entonces no es la existencia de derecha e izquierda, sino la forma cómo conviven. De esta manera, en democracia, la pluralidad no es solo importante, sino fundamental. Esta pluralidad exige espacios de acuerdo. En nuestro caso, han tenido mayor relevancia los sectores de izquierda y derecha justamente que asumen la política como conflicto y menos como acuerdo. Es más, luchan continuamente por desaparecer al otro. Pero sin derecha no existe izquierda y viceversa. En pocas palabras la democracia necesita de izquierda y derecha, porque necesita de la pluralidad.

Nuestro país necesita de una izquierda que canalice adecuadamente la representación de un número importante de peruanos que demandan igualdad y el ejercicio real y efectivo de sus derechos. Necesita de una izquierda que cuando asuma la tarea de gobernar, lo haga con principios pero también con eficiencia. Una izquierda que no vea a la derecha solo como neoliberal o cavernaria. Una izquierda que sepa convivir con la derecha y no espere desaparecerla. Una izquierda que no considere que su pensamiento es el único posible y que no tenga culpa al condenar regímenes como los de los hermanos Castro o Hugo Chávez. Se necesita una izquierda que se desprenda de su tradición cainita de separarse cada vez que se instala el conflicto en sus filas. Una izquierda que se desprenda de ese ya tradicional conflicto personalista de la generación de los setenta. Una izquierda que deje de ubicar todos los males en el modelo económico y en la propiedad. Una izquierda que entienda que al lado de la igualdad se necesita también la libertad.

Pero nuestro país también necesita de una derecha menos conservadora y bruta como la ha llamado acertadamente Juan Carlos Tafur. Una derecha que se reconcilie con su lado liberal y menos con su cara conservadora. Una derecha que no vea al otro lado de la ribera, solamente rojos y caviares, con un lenguaje e irritación propios de la década del cincuenta y de la guerra fría. Una derecha que no aspire a desaparecer a la izquierda, para sentirse tranquila. Una derecha que entienda que hace tiempo Lima no es el Perú y que somos un país que merece ser mirado sin desprecio y no por encima del hombro. Una derecha que no se sienta seducida a cada paso por un gobernante autoritario o dictador mesiánico. Una derecha que entienda que al lado de la libertad hay que pensar en la igualdad y que al lado del mercado, se necesita un Estado. Una derecha que entienda que los conflictos no nacen por obra de agitadores y que nuestro país necesita el esfuerzo de ser entendido en su complejidad y no el facilismo de un grupo de medios mercantiles, lleno de propagandistas hijos del peor Eudocio Ravines.

La democracia peruana necesita de una izquierda y derecha y éstas necesitan comprometerse con la democracia y articularse como un necesario complemento.

Fuente: La República

lunes, 26 de diciembre de 2011

Estudiar más hace envejecer despacio

Estudiar más nos hace envejecer más despacio

Escribe: Elena Sanz

Un estudio genético revela que las personas con menos cualificación académica envejecen más rápido. La clave está en los telómeros que cubren el extremo de los cromosomas de su ADN, que son más cortos en las personas con menor nivel de estudios, un signo inequívoco de envejecimiento prematuro.

La investigación, cofinanciada por la Fundación Británica del Corazón y el Consejo de Investigaciones Médicas (MRC) de Reino Unido, se basa en 450 hombres y mujeres de 53 a 76 años de edad. Tras descartar otros factores como la edad, el género, el colesterol o el tabaco, observaron que niveles bajos de educación estaban ligados a telómeros más cortos. Sin embargo, los ingresos económicos no afectaban al envejecimiento celular, ni tampoco el tipo de empleo.

Los investigadores, que han dado a conocer sus conclusiones en la revista Brain, Behavior, and Immunity, aseguran que el envejecimiento no es una consecuencia de las circunstancias económicas durante la vida adulta ni del estatus social, sino que depende de factores de las primeras décadas de nuestra vida con efectos a largo plazo, como la educación. También sugieren que es posible que se deba a que las personas con estudios superiores están mejor preparadas para resolver problemas y enfrentarse al estrés.

Fuente: Creadess

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Conflictividad y cambio de gabinete

Conflictos: Algo debe cambiar

Escribe: Diego García Sayán

Los nombramientos ministeriales de julio buscaban transmitir dos mensajes: concertación y confianza a la inversión privada. Lo segundo se consiguió en lo esencial. Sus destinatarios principales (los empresarios) lo entendieron así y parecen haber perdido la desconfianza. En cuanto a la concertación, hubo luces y sombras.

La designación del gabinete Lerner fue una saludable muestra de pluralismo. Pero muy rápido fue evidente que la concertación no caló en el clima nacional. Luego del breve remanso que siguió al cambio de gobierno, las cosas volvieron a la “normalidad” que dejó como herencia el gobierno anterior. Al interior de la casa, además, el gabinete parecía a ratos más una suma de solistas que una orquesta cohesionada. Solistas que, además, a ratos desafinaban chillonamente como ocurrió en dos ocasiones cuando dos ministros enredaban todo con desafortunadas propuestas de impunidad que no están en la agenda gubernamental.

Es claro que el foco gubernamental está ahora en el orden público y que éste es el mensaje que se quiere transmitir con el cambio de gabinete. En este contexto es una simplificación resumir la designación del gabinete Valdés como el paso, supuestamente “evidente”, hacia una inercial y fatal “militarización” del gobierno. Esta visión es equivocada por dos razones.

Primero porque las condiciones del país y de las instituciones son muy distintas a las de los noventa. El tema central ahora no es la amenaza terrorista ni el Estado podría derivar hoy fácilmente en la monstruosidad que se generó con la impunidad del SIE y del SIN, el control total de los medios de comunicación o la falta de transparencia en la información en manos del Estado. Y algo más importante: amplios sectores de la sociedad ya padecieron la década del noventa y no tolerarían un proceso de corte autoritario o una nueva imposición de la intolerancia. Un camino autoritario en las actuales condiciones sería un factor adicional de desorden y, acaso, de inestabilidad.

Segundo porque es simplista concluir que el gobierno se ha “militarizado” por el hecho de que el nuevo premier sea un militar retirado. Cierto que Valdés Dancuart ostenta el rango de teniente coronel (r), pero, como muchos lo han dicho, salió del Ejército hace 20 años (y por las buenas razones) y durante ese lapso se ha dedicado a ser empresario. Además, el gabinete tiene una composición plural y está plagado de personalidades calificadas y democráticas; entre otras cosas, cuenta ahora con un ministro de defensa civil y democrático del cual no creo se pueda esperar propuestas torpes como las que le oímos hace algunas semanas a su predecesor uniformado.

En cualquier caso el hecho es que es evidente el énfasis que se quiere poner en el orden público y en la disminución de la conflictividad social. Es claro que un manejo inapropiado de ese tipo de prioridades puede abrir derroteros inciertos, pero creo que debemos asumir que ello no ocurrirá y que se hará un ejercicio adecuado del poder del Estado. Lo que es obvio es que la conflictividad no se atenuará si no se enfrenta sus causas y si no se afina la labor del Estado en el ámbito de la prevención. El cambio de gabinete, por sí solo, no modifica un ápice las condiciones de la conflictividad. Es sobre eso que se debe actuar.

La conflictividad tiene que ver, por cierto, con liderazgos intransigentes. Pero que se nutren de condiciones que están en la realidad a las que usan como caldo de cultivo. La inversión en minería es desde hace cinco años el marco de más del 50% de los conflictos y eso podría ampliarse. El 2011 es ya el año con más inversión minera (más de US$ 4.000 millones) en la historia peruana. Ello alimenta expectativas adicionales y mayores preocupaciones ambientales. Lo que es un hecho es que las normas benevolentes vigentes –o la carencia de normas– así como un Estado ausente –un “paquete” heredado del gobierno anterior– no pueden seguir siendo la pauta. Esto se debe y puede cambiar para reducir drásticamente la conflictividad.

Fuente: La República

martes, 13 de diciembre de 2011

El modelo de Lula como opción de Humala

Qué difícil es ser Lula

Escribe: Steven Levitsky

Contra los pronósticos de muchos analistas (que decían con “certeza” que un gobierno de Ollanta Humala sería chavista o velasquista), Humala optó por el modelo de Lula. Ese modelo, que combina la democracia y una economía abierta con una fuerte inversión en políticas redistributivas, ha tenido éxito en A. Latina, sobre todo en Brasil, Chile y Uruguay. ¿Podrá Humala reproducir el éxito de Lula? Lo dudo. Los gobiernos de centroizquierda en Brasil, Chile, Uruguay contaban con dos cosas que él no tiene: un Estado que funciona y un partido fuerte.

Gobernar bien requiere un Estado que funcione en todo el territorio. Un Estado fuerte hace varias cosas claves. Primero, facilita la implementación de las políticas sociales. En Brasil, donde 29 millones de personas salieron de la pobreza durante el gobierno de Lula, programas como Bolsa Familia serían imposibles sin una burocracia mínimamente capaz. Donde el Estado es débil, los programas sociales caen con más frecuencia en la ineficiencia, el clientelismo y la corrupción.

Un Estado fuerte también ayuda a evitar los conflictos sociales. El alto número de conflictos sociales en el Perú se debe, en parte, a la incapacidad de las instituciones estatales. En muchas partes del país, sobre todo en el interior, las instituciones no canalizan las demandas básicas de los ciudadanos. El Estado central no llega. Los gobiernos locales y regionales carecen de capacidad administrativa. Nadie confía en el Poder Judicial. Cuando los ciudadanos perciben que no pueden defenderse a través de los canales institucionales, optan por la protesta.

Un Estado fuerte genera algo que es imprescindible para la gobernabilidad democrática: la confianza. En Brasil y Chile, donde el Estado tiene un mínimo de capacidad, una mayoría de los ciudadanos (según el Latinobarómetro) confía en el gobierno. En el Perú, donde el Estado es más débil, solo el 25% le tiene confianza.

Esta idea es clave. ¿Por qué hay gente con actitudes radicales en el interior? ¿Por qué optan por la protesta en vez del diálogo, aunque pongan en peligro la gobernabilidad y la inversión privada? Para Aldo Mariátegui, la gente del interior es envidiosa y estúpida (Correo, 30 de noviembre). Según Cecilia Valenzuela, “un grupo de extremistas financiados por el ALBA ha cambiado la mentalidad de los peruanos más pobres” (Perú 21, 3 de diciembre). Pero la protesta no surge de la estupidez o la manipulación chavista. Surge de la desconfianza. Muchos ciudadanos en el interior no confían en el gobierno porque durante décadas los gobiernos no cumplieron con ellos. No cumplían con sus promesas. Robaban o administraban mal los recursos. No los protegían de las empresas mineras. Un Estado débil genera una percepción de negligencia, corrupción e injusticia. Los que protestan en el interior son desconfiados. Si el Estado nunca funcionó, no debe sorprender que haya gente que desconfía del gobierno de turno (y es renuente a aceptarlo como mediador), que no cree en los Estudios de Impacto Ambiental y que opte por protesta –y no por los canales institucionales– para defender sus intereses. El gobierno de Humala heredó no solo un Estado débil sino también una sociedad altamente desconfiada –y en algunas partes, radicalizada– gracias a décadas de debilidad estatal. Gobernar en estas condiciones es un desafío enorme que Lula no tuvo que enfrentar.

Otro desafío que Lula no tuvo que enfrentar es gobernar sin partido. Un partido fuerte como el PT Brasileño, el Frente Amplio Uruguayo o el Partido Socialista Chileno aporta varias cosas importantes: una bancada legislativa experimentada y disciplinada, cuadros políticos que operan en todo el país, políticos y gobiernos locales que trabajan disciplinadamente a favor del gobierno nacional. Un mínimo de coherencia dentro del propio gobierno.

Los gobiernos sin partido, o cuyo partido es nada más que un vehículo personalista como el de Humala, enfrentan serios problemas de gobernabilidad. Un partido sin cuadros tiene que reclutar a sus congresistas de donde sea. La bancada legislativa termina siendo un grupo de novatos: gente sin experiencia, militancia o lealtad partidaria, y que muchas veces llega con objetivos muy individualistas. Casi inevitablemente, el resultado es más escandaloso, más conflictos internos y más transfuguismo.

Un partido sin cuadros no tiene gobiernos locales leales u operadores partidarios en las comunidades, que sirven como fuentes de información y puentes naturales para la resolución de conflictos. Y tiene más dificultad a la hora de formar un gobierno. Sin equipos técnicos, tiene que reclutar a los ministros y viceministros de donde sea, muchas veces en una manera improvisada. Y cuando no hay líderes partidarios de peso o mecanismos de consulta partidaria, crece la influencia de figuras no partidarias, como familiares, amigos del presidente y asesores en la sombra.

Los gobiernos sin partido sufren de varios males. Cometen más errores por falta de experiencia. Sus relaciones con el Congreso son más difíciles. Caen con más frecuencia en el escándalo, el conflicto interno, la parálisis y la ruptura. Y sin operadores partidarios en provincias tienen menos capacidad de respuesta ante los conflictos locales.

Con un Estado débil y (casi) sin partido, Humala enfrenta un camino mucho más difícil que el de Lula. Podría terminar pareciéndose no a Lula sino a Toledo y García: poco querido, sobre todo por la gente más pobre. Gobernar sin Estado o partido fuerte es, como bien escribe Rodrigo Barrenechea, como “tocar el cajón sin manos”. Sabiendo eso, Alan García optó por el camino más fácil: gobernar poco. Pero el Perú necesita gobierno.

Humala optó por el mejor camino. Ha demostrado una capacidad de aprendizaje político que no todos tienen. Y por ahora, el crecimiento económico y los recursos que genera le dan cierto espacio para gobernar bien. Lula tenía 25 años de experiencia en la política cuando llegó a la presidencia. Humala, con mucho menos experiencia, tendrá que aprender rápido.

Fuente: La República

viernes, 9 de diciembre de 2011

En el Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción

Jefe del Gabinete Ministerial, Salomón Lerner Ghitis señala

GOBIERNO ASPIRA A CONFORMAR UN ESTADO EFICIENTE E INCORRUPTIBLE

- En el Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción entregó premios por buenas prácticas éticas.
- Reforma del Estado busca que servicios lleguen a todos los peruanos, sin exclusiones.

El presidente del Consejo de Ministros, Salomón Lerner Ghitis señaló hoy que el Gobierno aspira a conformar un Estado eficiente e incorruptible, al servicio de todos los peruanos y que los servicios sean brindados por un trabajador público respetable, honrado y digno.

Estas son metas fundamentales de la gran transformación que queremos alcanzar en la administración pública, subrayó Lerner Ghitis durante la ceremonia por el Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción, en la que se entregaron premios por buenas prácticas éticas y lucha contra la corrupción.

Desde la Presidencia del Consejo de Ministros, tratamos de recuperar el prestigio y la confianza en la percepción que tiene los millones de peruanos en el aparato del Estado. Queremos que las calificaciones nefastas que sobre la burocracia tiene el público sean reemplazadas por la cultura de la calidad y la eficiencia y que el empleado público sea sinónimo de ciudadano ejemplar.

El Jefe del Gabinete se refirió asimismo a los alcances de la Reforma del Estado que el impulsa el Gobierno del Presidente Ollanta Humala. Dentro de ese marco, los ejes y políticas que plantea el Gobierno tienen que ir en línea con las exigencias actuales, como son la inclusión, la democratización, modernización, competitividad, descentralización y eficacia.

Dijo que la Reforma del Estado pretende alcanzar un Estado para todos; un Estado soberano, un Estado modern; un Estado democrático cuyas políticas públicas lleguen a todo el territorio y a todas y a todos los peruanos y un Estado promotor del desarrollo, con la premisa de “A más estado, más ingresos familiares per cápita, esto es, más desarrollo, y a menos estado, menos desarrollo”

También son ejes fundamentales a alcanzar un efectivo Estado de derecho, con justicia para todos; un Estado que garantice la seguridad externa y la seguridad ciudadana; un Estado unitario que reconoce la pluriculturalidad del país; un Estado descentralizado; una reforma tributaria para un Estado fuerte y un Estado eficaz, eficiente y creíble.

El Ejecutivo impulsa una visión del Estado al 2021 que implicará encarar reformas parciales en el corto plazo dentro del aparato público, entre las cuales se incluyan las acciones necesarias para erradicar la corrupción dentro de la administración estatal.

"Es conveniente establecer la obligatoriedad y cumplimiento estricto de la rendición de cuentas en todas las instituciones del Estado, la exigencia de normas de transparencia, la coordinación de los órganos de control horizontal o institucional con los medios y la sociedad civil en la lucha contra la corrupción", indicó Lerner Ghitis.

Añadió que dentro de ese propósito es que el Ejecutivo promoverá el conocimiento del Código de Ética de la Función Pública, herramienta indispensable para afirmar las prácticas de buen gobierno y el respeto a los derechos ciudadanos.

En ese sentido, con el fin de lograr una correcta implementación del mencionado Código, la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) viene liderando la sistematización y uniformización de los diversos criterios que existen para implementar los mecanismos de sanción en caso ese dispositivo no sea cumplido.

Y a la par de estas acciones, consideró que no es menos importante auspiciar de manera sostenida, los esfuerzos que realizan diversas entidades para sensibilizar y promover prácticas éticas y mecanismos que contribuyan a prevenir actos de corrupción en su personal.

"Lamentamos y rechazamos enérgicamente la subsistencia de acciones que lesionan la ética pública y auspician en la sociedad una cultura que tolera la corrupción. Implementaremos todas las medidas necesarias destinadas a fortalecer la labor de control y sanción que hoy ejercen los organismos constitucionalmente facultados para ello", dijo.

PREMIACIONES

Lerner Ghitis participó en la entrega del “Reconocimiento a las buenas prácticas en la promoción del Código de Ética en la Función Pública” y el “Reconocimiento a las Actividades Innovadoras en la Lucha contra la Corrupción”, dos galardones entregados por la Secretaría de Gestión Pública de la PCM a los ganadores de una amplia convocatoria orientada a promover la función ética y con valores democráticos en la administración estatal. La ceremonia tuvo lugar en el Salón Túpac Amaru de Palacio de Gobierno.

El primer premio de la convocatoria “Reconocimiento a las buenas prácticas en la promoción del Código de Ética en la Función Pública”, fue para el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de uso público (Ositran), por sus acciones periódicas orientadas a sensibilizar a su personal con estrategias lúdicas y creativas.

En el caso del “Reconocimiento a las Actividades Innovadoras en la Lucha contra la Corrupción”, el primer lugar fue concedido al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), por su sistema de recepción de denuncias ante casos de corrupción, tanto en mesa de partes como en el correo electrónico, la Línea Anticorrupción 0800 2222 y su formulación web del plan anticorrupción.

La ceremonia tuvo lugar hoy 9 de diciembre, Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción, en estricto cumplimiento al veredicto del jurado calificador conformado por la Secretaría de Gestión Pública, la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza y la Cooperación Técnica Alemana (GIZ).

"Es especialmente grato para mí participar en esta ceremonia en la que premiamos el respeto y cumplimiento de valores éticos por parte de funcionarios y trabajadores de la administración pública", manifestó el titular de la PCM.

Añadió que la vocación de servicio, la emoción social y la mística que debe tener todo servidor público es la garantía para que el Estado sea eficiente, llegue hasta los últimos rincones del Perú y por sobre todas las cosas, prime la honestidad, la honradez, la justicia y la dignidad.

Acompañaron a Lerner Ghitis en la ceremonia, que tuvo lugar en el Salón Túpac Amaru de Palacio de Gobierno, la secretaria de Gestión Pública de la PCM, Mariana Llona Rosa, la coordinadora de la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción, Susana Silva Hasembank.

En tanto, participaron como invitados al evento el ex presidente de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza, el sacerdote Gastón Garatea Yori, y representantes de la Cooperación Técnica Alemana en el Perú.

Lima, 9 de diciembre de 2011
Oficina de Prensa e Imagen Institucional

Fuente: Presidencia del Consejo de Ministros

jueves, 8 de diciembre de 2011

La Alianza del Pacífico

El eje del Pacifico

Escribe: Andrés Oppenheimer
aoppenheimer@elnuevoherald.com

Aunque la cumbre del 3 de diciembre que creó una Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribenos (CELAC) en Venezuela generó grandes titulares, una reunión mucho menos publicitada realizada posteriormente por cinco países latinoamericanos de la costa del Pacífico tendrá un impacto mucho mayor sobre el futuro económico de una gran parte de la región.

A diferencia de la cumbre de la CELAC, que se caracterizo por grandes declaraciones poéticas sobre la unidad regional pero no creó ningún mecanismo concreto de integración económica, la cumbre de la Alianza del Pacífico —formada por Chile, Perú, Colombia y México, con Panamá como observador - que se celebró en la ciudad mexicana de Mérida el 5 de diciembre produjo una serie de acuerdos concretos que podrían crear el bloque comercial más grande y ambicioso de la región.

Ya mismo, las exportaciones combinadas de los cuatro miembros de la Alianza del Pacífico son más grandes que las del bloque de países sudamericanos del Mercosur, liderado por Brasil y Argentina.

Los presidentes de México, Colombia, Chile y el ministro de relaciones exteriores de Perú —que representaba al presidente peruano Ollanta Humala, quien no participó en ninguna de las dos cumbres debido a una huelga en su país - acordaron en Mérida firmar un acuerdo en el 4 de junio de 2012 en Chile con un cronograma concreto para liberalizar totalmente el flujo de bienes, servicios, personas y capitales entre los cuatro miembros del bloque.

Panamá y otros países centroamericanos podrían sumarse muy pronto, según funcionarios de los países integrantes.

Entre los acuerdos concretos sellados en la cumbre de la Alianza del Pacifico se cuentan:

- Para el 4 de junio de 2012, los cuatro países miembros habran acordado un plazo para la reducción gradual de tarifas aduaneras de bienes y servicios, con vistas a su eliminación total en 2020 o 2025. Los presidentes celebrarán tres “cumbres virtuales” cada dos meses, a partir de ahora y hasta junio de 2012, para acelerar las negociaciones.

- Para la misma fecha, los cuatro países acordarán un plazo para la eliminación de reglas de origen entre los miembros del bloque, algo que de hecho permitiría a los exportadores enviar productos a otros países miembros sin ningún papeleo burocrático, como si estuvieran enviando mercaderías dentro de su propio país.

-Creación de una bolsa de valores conjunta. Chile, Perú y Colombia ya han lanzado su bolsa de valores común, conocida como Mercado Integrado Latinoamericano, o MILA, México firmó una carta de intención para unirse al MILA.

-Creación de oficinas conjuntas de promoción de exportaciones en el exterior para ahorrar costos y ampliar los destinos.

Actualmente, las respectivas oficinas de promoción comercial de los cuatro países participan en menos del 2 por ciento de las ferias comerciales en China, segun me explicaron funcionarios mexicanos y colombianos. Al aunar sus operaciones, podrán participar en muchas más ferias comerciales, y ofrecer paquetes conjuntos de exportaciones capaces de satisfacer los requerimientos de volumen del mercado chino.

-Creación de una visa común que permitirá a los empresarios de los cuatro países, y eventualmente a profesionales y turistas, viajar sin visa dentro de los países miembros de la Alianza.

“La forma en que se está haciendo la Alianza apunta a que sea el más profundo y más ambicioso de todos los bloques comerciales latinoamericanos", me dijo en una entrevista telefónica Sergio Diazgranados, el ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia.

Mi opinión: los países latinoamericanos del Pacífico, todos los cuales —salvo Ecuador— tienen acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, intentan constituir un bloque comercial que pueda servir de plataforma para que las empresas asiáticas exporten productos a Estados Unidos y Canadá, y a convertirse en un puente entre Asia y las Américas.

Al mismo tiempo, los miembros de la Alianza del Pacifico quieren usar el nuevo bloque como contrapeso de la creciente influencia de Brasil en Latinoamérica. México, que ha perdido gran parte de su influencia en Latinoamérica en anos recientes, quiere recuperarla convirtiéndose en el protagonista más importante del nuevo grupo del Pafico.

Sea cual fuere el destino último de la Alianza del Pacífico, me resultó muy revelador que mientras la cumbre de la Alianza contó con la presencia de los presidentes y de sus respectivos ministros de economía y de comercio, la cumbre de la CELAC solo incluyó a los presidentes y a sus ministros de relaciones exteriores. Los ministros de economía y comercio se quedaron en casa durante la cumbre de la CELAC.

No resulta de extrañar, entonces, que la cumbre de la Alianza del Pacífico haya logrado acuerdos concretos que - si se implementan como está planeado - significaran un enorme avance en la integración económica, mientras que la cumbre de la CELAC sólo produjo teatro político y más discursos llenos de retórica vacía.

Fuente: El Nuevo Herald