jueves, 28 de agosto de 2008

A cinco años del informe de la CVR

ALGUNOS AVANCES Y MUCHAS TAREAS PENDIENTES
A cinco años del informe de la CVR

Por: Beatriz Merino Lucero. Defensora del Pueblo

Durante las últimas dos décadas del siglo pasado sufrimos la más amarga y dura experiencia de violencia y dolor que nos haya tocado vivir. Para que esta terrible historia de barbarie no se repita jamás se creó una Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), cuyo informe final interpeló nuestras conciencias y, a la vez, nos abrió el camino para construir una sociedad reconciliada con sus víctimas y su derecho a la justicia y reparación.

En este difícil camino se evidencian algunos avances, pero también muchas tareas pendientes. Después de tanta indiferencia, ahora existe un plan integral de reparaciones y se ha iniciado el registro de víctimas. Paulatinamente, el Estado se encuentra otorgando reparaciones colectivas y algunas individuales que buscan resarcir, de alguna manera, el daño que la violencia produjo en incontables familias de las zonas más pobres y olvidadas del país.

Para garantizar una reparación justa es necesario corregir los errores, superar las deficiencias y contar con el compromiso decidido de todas las autoridades del Estado. No debemos olvidar que reparar de manera adecuada y oportuna a las víctimas será una señal inequívoca del reconocimiento de su dolor y la mejor garantía de que estos hechos no se repitan. Tenemos que hacer justicia a las víctimas de la violencia, la persecución y la tortura.

Una nación no puede cerrar los ojos y ser indiferente ante las tragedias y el crimen inhumano; tiene que demostrar que es capaz de hacer justicia. Un Estado que se precie de ser justo no puede dejar de investigar ni aceptar el olvido de los actos que llenaron de dolor a su pueblo.

Como ya lo he señalado: ¿Qué tiene que pasar en el Perú para que, después de 24 años, una masacre de 123 personas --como la ocurrida en Putis-- alcance justicia? ¿Por qué tanta indolencia frente a la muerte de mujeres embarazadas y niños inocentes? Al cabo de tantos años no se pueden admitir como excusas para no investigar "que no existe información" o "que no se cuenta con recursos". Esas trabas solo favorecen la impunidad. Eso es inadmisible en una sociedad democrática y agrede severamente la dignidad humana. No basta con sentir indignación o conmoción pasajera: se requiere dar un paso decisivo y realizar investigaciones que sancionen ejemplarmente estos graves hechos.

Si aspiramos a construir el país que todas y todos queremos, es imprescindible llamar la atención de manera firme y enérgica cuando observemos que las acciones del Estado no se encuentran dirigidas a lograr una sociedad preocupada por sus víctimas.

El futuro nos impone retos no exentos de dificultades. La memoria nos ayudará a construir un país con esperanza para los peruanos de hoy y los que vendrán.

Necesitamos recordar los hechos dolorosos para que estos no vuelvan a ocurrir. Grabémoslos en nuestra memoria para que no sucedan nuevamente: una víctima ya era demasiado. Necesitamos reconstruir la vida de nuestros pueblos. Tenemos derecho a vivir en paz.

Fuente: http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-08-28/a-cinco-anos-informe-CVR.html

Perú liderará el crecimiento económico en la región

Cepal: Perú liderará, con 8.3%, el crecimiento económico en la región

Latinoamérica crecerá 4.7% este año pero estiman un promedio de inflación entre 9 y 10%. Este año aparecerán 15 millones de nuevos pobres en la región.

Pese al empeoramiento del contexto económico internacional, América Latina crecerá 4.7% durante el 2008 y completará seis años seguidos de expansión, destaca un balance difundido ayer por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

El Perú liderará el crecimiento en la región con una tasa de 8.3%.México está en la cola con 2.1%.

El desempeño económico de la región este año (4.7%) será un punto menos a un año antes (5.7%), que refleja que pese al deterioro del contexto económico internacional, marcado por altos precios del petróleo y de los alimentos, la región sigue creciendo.

En 2008, según la CEPAL, los factores más preocupantes son la desaceleración del crecimiento global, la aceleración de la tasa de inflación, que este año estará en promedio entre 9 y 10%.

La mayor tasa de inflación implicará un aumento de la pobreza en la región y la aparición de 15 millones de nuevos pobres. (EFE).

Fuente: http://www.larepublica.com.pe/content/view/240467/484/

viernes, 22 de agosto de 2008

La ciudadanía diferenciada

El Zorro de Abajo. La ciudadanía diferenciada

Sinesio López Jiménez

El capitalismo salvaje (sin derechos) que emergió con Fujimori y que continuó con Toledo ha recibido un nuevo impulso con García: la Ley de la Selva que desconoce los derechos de la ciudadanía diferenciada. La voluntad de entregar las tierras a las grandes corporaciones pasa por arrasar con los derechos específicos de este tipo de ciudadanía. Ella implica el reconocimiento simultáneo de los derechos individuales universales y de los derechos colectivos de grupos culturalmente diferentes. En un libro que publiqué hace once años (Ciudadanos reales e imaginarios, concepciones, desarrollo y mapas de ciudadanía en el Perú), discutí ampliamente este concepto. La ciudadanía no es solo un estatus determinado, definido por un conjunto de derechos y responsabilidades. Ella expresa también una identidad, un sentimiento de pertenencia a una comunidad política.

Marshall, el pionero de la teoría moderna de la ciudadanía, consideró a esta como una identidad compartida que integraba grupos previamente excluidos de la sociedad británica y proporcionaba una fuente de unidad nacional. Estaba particularmente preocupado por integrar a las clases trabajadoras que, por falta de educación y recursos económicos, eran excluidas de la "cultura común" que debía ser una "posesión y herencia común". La ciudadanía cumple, según Marshall, una función integradora.

Muchos grupos –mujeres, pueblos aborígenes, minorías étnicas y religiosas y otras minorías– se sienten excluidos de la "cultura común", a pesar de poseer los derechos comunes de la ciudadanía. Ese sentimiento proviene no solo de su situación económica y social sino también de su identidad cultural: de su "diferencia". Estos grupos solo pueden ser integrados a la cultura común si se adopta lo que Iris Marion Young ha llamado la "ciudadanía diferenciada". En esta perspectiva pluralista, los miembros de ciertos grupos pueden ser incorporados a la comunidad política nacional no solo como individuos sino también como colectividades y sus derechos dependen, en parte, de su pertenencia a ellas.

Las demandas de "ciudadanía diferenciada" plantean un desafío serio a la concepción prevalente de ciudadanía. En la visión ortodoxa, la ciudadanía implica, por definición, el tratamiento a las personas como individuos con iguales derechos ante la ley. Este es el principio con el que operan los Estados nacionales que definen políticas homogeneizadoras de integración social. En la perspectiva del pluralismo cultural, en cambio, el intento de crear una concepción universal de ciudadanía que trasciende las diferencias de grupo es fundamentalmente injusto porque oprime a los grupos históricamente excluidos.

Hay dos razones por las cuales la igualdad genuina requiere afirmar más que ignorar las diferencias de grupo. En primer lugar, los grupos culturalmente excluidos están en desventaja en el proceso político como producto de una injusticia histórica que no se resuelve con fórmulas presentistas de justicia. Una solución posible y plausible que resuelva su exclusión es proporcionar medidas institucionales (ley de cuotas, autonomías, etc.) para el reconocimiento y la representación explícita de estos grupos. En segundo lugar, los grupos culturalmente excluidos tienen a menudo necesidades claras que pueden ser enfrentadas solo mediante políticas diferenciadas por grupo: el derecho a la identidad, la autonomía del territorio que ocupan y formas propias de representación política. Este es el caso de las etnias de la Amazonía que plantean demandas fuertes de carácter multinacional. Los quechuas y los aimaras peruanos, en cambio, plantean reivindicaciones, no multinacionales, sino multiétnicas (respeto a sus costumbres, a su cultura e idioma, etc.) y, en todo caso, mejores formas de integración.

El Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) ha analizado de una manera inteligente y justa los siete DL (Nos. 994,1064,1073,1079,1081, 1089,1090) que tienen que ver con la ley de la Selva de García y ha mostrado que todos ellos violan la Constitución, algunas leyes de mayor jerarquía y los tratados internacionales que suscribe el Estado peruano para reconocer los derechos de una ciudadanía diferenciada. El CAAAP señala que la política económica genera un marco de desprotección para los pueblos indígenas porque no reconoce sus derechos colectivos. Señala asimismo que esos DL no les ofrecen la oportunidad de un desarrollo sostenible, que violan sus derechos de propiedad y posesión, que pasan por alto la consulta previa, libre e informada a los ciudadanos y que desconocen y expropian la territorialidad indígena y sus recursos.

El conjunto de estas violaciones de los derechos de la ciudadanía diferenciada ha generado la natural e impactante protesta de los pueblos indígenas. El gobierno amenaza a los movimientos contestatarios con la represión y la cárcel y acusa de sabotaje a las ONG que supuestamente manipulan a estos movimientos. La protesta desplegada en un centro neurálgico de la economía ha obligado al gobierno, al Congreso y a diversas instituciones a buscar soluciones negociadas para salir del atolladero en que nos ha metido García.

Fuente: http://www.larepublica.com.pe/content/view/239408/481/

viernes, 15 de agosto de 2008

La centralidad ciudadana

El Zorro de Abajo. La centralidad ciudadana

Escribe: Sinesio López Jiménez

Tonterías, necedades, cojudeces (para emplear la jerga de un obispo) son las cosas que escuchamos del oficialismo y leemos (y oímos también) en ciertos medios de prensa a propósito de los resultados de la última encuesta nacional de CPI: "No gobernamos para las encuestas, gobernamos para el país". "La población es injusta al desaprobar al gobierno en un porcentaje tan alto" (80%). "El gran crecimiento del país también genera una demanda que va a los mercados y origina aumento de precios". "Este es el momento en que se prefieren las críticas y el cargamontón. Conozco a mi país y sé cómo suben y bajan las olas. No me parece justo que se diga que no se hace nada en el sur (afectado por el sismo) o que no avanzan las obras materiales ni el empleo". "La gente comprenderá finalmente que este es el rumbo acertado y naturalmente por descontentos o por desaprobación en encuestas momentáneas sería una irresponsabilidad cambiar los objetivos que nos hemos planteado".

¿Quiénes habitan el país? ¿Extraterrestres o ciudadanos de carne y hueso? ¿Quién es injusto? ¿El gobierno que aplica políticas públicas que no reducen la pobreza y que agravan la desigualdad o la ciudadanía que las evalúa en su propio pellejo? El gran crecimiento: la cantaleta de todos los días. ¿Quiénes gozan, engordan y estallan con el gran crecimiento? ¿De qué sirve "el gran crecimiento" para casi la mitad de los peruanos que son pobres y para el 20% de los ciudadanos que viven en la extrema pobreza? "Este el rumbo acertado": ¿Acertado para quiénes? ¿Acertado para los pobres y muy pobres? "Por desaprobación en encuestas momentáneas sería una irresponsabilidad cambiar los objetivos que nos hemos planteado": ¿Cuáles objetivos, aquellos que García propuso como candidato y por los cuales fue elegido presidente por los ciudadanos o los actuales con los que gobierna para los ricos?.

¿Qué quiere decir García con eso de "conozco a mi país y sé cómo suben y bajan las olas"? ¿Quiere decir que pese a su desastroso primer gobierno fue elegido en una segunda oportunidad en el 2006 y que pese a las desaprobaciones ciudadanas de hoy puede ser reelegido en el 2016? Se equivoca de cabo a rabo. Ese fue el país del pasado. No conoce al país del presente. El mundo político del que García es hijo y heredero se ha derrumbado, pero el derrumbe ha sido tan lento y silencioso que no lo ha percibido. AL ya no es un continente "partidocéntrico": la centralidad del mundo sociopolítico latinoamericano es ocupada hoy por los ciudadanos. Adiós al pueblo y a "los partidos del pueblo". Es probable que la política latinoamericana –los partidos, las instituciones, los Estados– se reconstituyan desde esa nueva centralidad en conflicto, desde luego, con otros actores y otros intereses con vocación epicéntrica.

Hundimientos y emergencias, fragmentaciones y recomposiciones, manipulaciones y deliberaciones caracterizan y dinamizan el escenario actual de la política en AL. Se hunden los partidos y emergen los ciudadanos. Los viejos movimientos sociales se fragmentan y se recomponen lentamente las sociedades civiles en los diversos países latinoamericanos. La manipulación arrolladora de los medios es puesta en cuestión y múltiples voces entran atropelladamente a la crítica y al debate público.

Los ciudadanos están hoy en el centro de la escena en el Perú y en AL. Invaden diversos espacios y desempeñan múltiples funciones. No ejercen el poder, pero son sus titulares. Están presentes en los procesos electorales para delegar la autoridad y elegir representantes y gobernantes. Constituyen el eje de la accountability vertical. Los ciudadanos y la sociedad civil forman los pilares de la accountability social. Al deliberar sobre asuntos de interés general, son los constructores de la esfera pública y de la opinión pública. Son los que otorgan y quitan legitimidad a los políticos y a las instituciones. Por eso mismo, se erigen en el centro de referencia y en el terror de los políticos. No son en sí mismos demócratas, pero constituyen la base de la democracia. Son los jueces severos que juzgan a los políticos y a las instituciones y expresan su veredicto en las encuestas.

Como en Argentina y Bolivia en momentos de crisis, los ciudadanos pueden dar golpes de Estado. Pero pueden contribuir también a la consolidación y al mejoramiento de la calidad de la democracia. Más aún: desde la ciudadanía, especialmente desde la ciudadanía social, como lo sostuvo Marshall en su célebre conferencia (Ciudadanía y clase social) en la U. de Cambridge en 1949, se puede, si no superar, al menos controlar la desigualdad social. ¿Puede García revertir el veredicto ciudadano de la desaprobación masiva de su gobierno? Difícil, pero no imposible. La receta es, sin embargo, simple: que no gobierne para los ricos sino para todos los ciudadanos. Eso no es populismo. Es simplemente justicia y democracia.

Fuente: http://www.larepublica.com.pe/content/view/238129/481/

viernes, 8 de agosto de 2008

La gobernabilidad

El Zorro de Arriba. La gobernabilidad
Sinesio López Jiménez

En sus orígenes tuvo un sentido conservador. Pero con el tiempo la gobernabilidad se ha transformado en un concepto relativamente neutro que es utilizado por los teóricos y los políticos de diversas orientaciones ideológicas y por los regímenes políticos democráticos y de los otros. La razón principal es que ningún gobierno, ningún régimen político y ninguna sociedad, en suma, pueden vivir en el caos permanente. Todos ellos requieren un mínimo de orden para hacer viable la convivencia social. Huntington, politólogo conservador, escribió en uno de sus libros clásicos, "El orden político en las sociedades en cambio", que uno de los méritos de los regímenes comunistas era haber logrado organizar un alto nivel de gobernabilidad. Hasta donde sé el primer teórico en usar el término fue Max Weber, destacado sociólogo alemán, quien lo utilizó en sus escritos políticos para señalar que la democracia como contenido (valores, bienes, participación, soberanía popular) chocaba con la gobernabilidad y que, por eso mismo, era necesario organizar la democracia como procedimiento; esto es, postular una democracia como un método (las elecciones) a través del cual los ciudadanos eligen a sus gobernantes y representantes y los dejan gobernar.

Como concepto, sin embargo, el primero en aludir a ella, fue Tomás Hobbes quien, como todos los teóricos del contrato, fundamentó la política en el estado de naturaleza y, en su caso particular, en la guerra de todos contra todos y en el miedo. Ello induce a los ciudadanos, según Hobbes, a entregar sus derechos absolutos al Leviatán, el dios mortal que, en nombre del Dios inmortal, crea el orden (la sociedad civilizada) para que todos puedan vivir en paz. Hobbes resumió sus ideas centrales en el símbolo del Leviatán que adorna una de las carátulas de su libro (porque hay otra elaborada y dedicada a su amigo Carlos II) en la que aparece la mitad superior del cuerpo de un hombre, constituido por múltiples cabezas (inteligencias y voluntades) de hombres mirándose entre sí, que observa y domina el mundo, que adorna su cabeza con una corona de rey y que sostiene el báculo del Papa con su brazo izquierdo y la espada con el derecho. Es el símbolo del Estado Soberano que ejerce el poder porque él, ya no Dios, es el titular del mismo gracias a la voluntad de los ciudadanos.

Fundando la política, ya no en la naturaleza humana, sino en la historia –como todos los científicos sociales modernos desde Montesquieu en adelante– fue Tocqueville, el teórico político más importante del siglo XIX, quien sostuvo que cuando una sociedad producía más movimientos sociales que instituciones generaba necesariamente inestabilidad. Se adelantó a lo que hoy la ciencia política llama gobernanza. En la década del 70, Huntington, Crozier y Watanuki, de la Comisión Trilateral, retomaron y radicalizaron hacia la derecha el concepto weberiano, afirmando que la democracia, al estimular las demandas de los ciudadanos, sobrecargaba al Estado, lo inducía a la crisis y generaba inestabilidad e ingobernabilidad. Su propuesta conservadora era limitar la capacidad que tienen las democracias de formular demandas.

En la misma línea conservadora, añadiéndole un toque tecnocrático, los neoliberales de los 80 y 90 identificaron la ingobernabilidad con la parálisis decisoria como resultado de la presión social y del escrutinio público desplegado por los ciudadanos, estimulados por la vigencia de la democracia. Su receta igualmente conservadora fue concentrar el poder de decisión en la cúpula (Presidente, alta burocracia y poderes fácticos) y gobernar apelando a la sorpresa y al secreto (los decretos de urgencia).

La ciencia política convencional diferencia la acción de gobierno, la gobernanza (el conjunto de reglas, procedimientos y rutinas que regulan a la primera) y la gobernabilidad, y reduce esta última a los factores estructurales que limitan o potencian las políticas públicas desplegadas por el gobierno. Se dice entonces, por ejemplo, que una región, un país o un continente son ingobernables porque poseen un bajo grado de desarrollo, no tienen un Estado consolidado, son agobiados por una profunda desigualdad social, etc. Me parece que esa perspectiva es unilateral puesto que los problemas de la gobernabilidad atraviesan las instituciones (gobernance) y la acción de gobierno (goberning). De hecho, existen actores (el caudillismo, los outsiders, el movimientismo) y acciones de gobierno (la improvisación, los exabruptos, las inspiraciones de García por ejemplo) que afectan la gobernabilidad. Igualmente existen diseños institucionales (la designación presidencial en elección de dos vueltas, el sistema proporcional puro, el presidencialismo plebiscitario exacerbado –tipo García–, la inexistencia de un sistema de partidos) que afectan seriamente la gobernabilidad. Tengo la impresión que García y el Apra tienen un concepto primario, unilateral y conservador de la gobernabilidad. Ellos están dispuestos a sacrificar la democracia y la transparencia en nombre del orden neoliberal. Ese y no otro es el sentido de la coalición aprofujimorista formada recientemente en el Congreso.

Fuente: http://www.larepublica.com.pe/content/view/236809/481/