jueves, 21 de abril de 2016

Así avanza la Reforma Universitaria

Así avanza la Reforma Universitaria

Tomado de esahora.pe

Han transcurrido 21 meses desde la aprobación de la Ley Universitaria y con ello el inicio de la Reforma Universitaria. Luego de 30 años de fallida autorregulación, lucro en la educación superior y crecimiento explosivo de universidades sin calidad, el Ministerio de Educación asumió por fin su rol rector. Desde el inicio del proceso surgieron dudas y resistencias sobre la conveniencia de un mayor involucramiento del Estado para que regule y establezca estándares de calidad. El proceso de negociación política para la aprobación de la Ley Universitaria y el inmediato debate sobre su constitucionalidad, así como los constantes intentos de modificaciones legislativas interesadas y la rebeldía de un grupo de autoridades de universidades públicas y privadas a cumplir la ley son algunos ejemplos de estas resistencias. Pese a ello, en estos 21 meses la reforma ha dado una serie de cruciales pasos.

En primer lugar, se creó la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria – SUNEDU como responsable del licenciamiento para el servicio educativo superior universitario, es decir, como la entidad a cargo de verificar el cumplimiento de condiciones básicas de calidad para ofrecer el servicio educativo superior universitario y autorizar su funcionamiento.

En segundo lugar, se creó la Dirección General de Educación Universitaria – DIGESU, responsable del fomento de la calidad del servicio de educación superior universitaria, un nuevo e importante espacio de articulación, dentro y fuera del Estado, con los actores nacionales y extranjeros del Sistema de Educación Superior Universitario. Su principal logro ha sido la aprobación de la primera Política de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior Universitaria (D.S. 016-2015-MINEDU), en el marco de la cual se está trabajando en la modernización de la gestión en la universidad pública, el diseño de una política de bienestar del docente universitario y el fortalecimiento del rol de la universidad pública en la generación de conocimiento. Asimismo, se está preparando una política de internacionalización de la educación superior universitaria peruana y la construcción de un sistema de información para los usuarios y tomadores de decisiones. Hasta la fecha este esfuerzo ha representado una inversión de S/114 millones.

En tercer lugar, frente a la problemática de inequidad en el acceso, permanencia y culminación de la educación superior, a través del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo – Pronabec, se ha desplegado una política de acceso a becas y crédito educativo orientada a jóvenes en situación de vulnerabilidad y/o exclusión social, en áreas como productividad, ciencia y tecnología. Entre 2012 y 2015 se han entregado 69 606 becas y 2 115 créditos educativos y además, se han canalizado 11 554 becas ofrecidas por la cooperación internacional.

Paralelamente, la Reforma Universitaria ha ido ganando reconocimiento y apoyo de actores estratégicos. Por ejemplo, un grupo de 14 rectores ha conformado la Asociación Nacional de Universidades Públicas – ANUP, la cual ha manifestado su respaldo a la necesidad de continuar con la implementación de la Reforma.  otro importante respaldo a la Reforma ha sido el anuncio del Banco Mundial de permitirle al Estado peruano la disponibilidad de líneas de crédito hasta por $2,500 millones con la condición de mantener un conjunto de 18 reformas, entre ellas, la Reforma Universitaria.

No obstante estos avances, es poco lo invertido si nos comparamos a otros países de la región; queda por delante una agenda muy amplia, pues partimos de muy atrás. En lo inmediato, los temas más apremiantes son: (1) la reforma del Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior, (2) el diseño de una política de planificación eficiente de la provisión del servicio de educación superior universitaria, con énfasis en la universidad pública, a vísperas del levantamiento de la moratoria de creación de universidades, (3) la optimización de la distribución de los recursos del canon entregado a la universidad pública, (4) la aprobación de la Ley de Institutos Superiores Tecnológicos y Técnico Productivos con miras a la construcción de un único Sistema de Educación Superior que articule la educación técnica y universitaria y (5) construir mayores vínculos entre el sector educativo y el sector productivo.

No cabe duda que el esfuerzo por alcanzar los objetivos de la Reforma tendrá importantes consecuencias sobre el comportamiento del mercado de trabajo, la productividad, los ingresos, la competitividad y el desarrollo sostenible económico, social, cultural y político de nuestro país. Por ello resulta imperioso que el Estado, la academia, el sector privado y la sociedad civil organizada sean conscientes del punto del que partimos y comencemos a construir acuerdos sólidos que solo nos permitan avanzar hacia una educación superior de calidad.


Fuente: EsAhora

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