martes, 14 de enero de 2014

No soy de izquierda ni de derecha


No soy de izquierda ni de derecha


Escribe: Román Aller.

La gran mayoría de las generaciones que están incorporándose en la vida política con mucha firmeza aseveran: “No soy de izquierda ni de derecha”. Tienen argumentos como: la discusión política no debe polarizarse;  los problemas sociales deben anteponerse a discusiones ideológicas;  hemos superado esa discusión desfasada y anacrónica; la DBA versus los rojos ya fueron; entre otras. Estas aseveraciones pueden ser comprensibles pero son inconsistentes desde el punto de vista del debate político.


Así como el arte es reflejo de la sensibilidad, la ciencia el reflejo del conocimiento, la política es reflejo de la ideología. Por lo tanto, no puede ni debe separarse la política con lo ideológico; y ello se traduce en una posición política y ésta es ubicada se quiera o no, ubicada en la derecha o en la izquierda ¿al medio puede haber un sitio? Para muchos el medio es indefinición o acomodo según  las circunstancias de las decisiones que se asumen.


Detrás de esta negación de postura puede decirse que es resultado de una brecha surgida entre la política antes de los 90’ versus la política post 90’ y esta generación aludida (20’, 30 y parte de los 40’), han incorporado en su discurso político paradójicamente lo anti político. ¿acaso cuando se proponen solucionen de país no partimos desde la IDEA de un mejor país (léase: con una concepción ideológica)? No debemos confundir lo político de las políticas. Cuando aplicamos esas ideas y lo vertimos a una política pública podemos anteponer el discurso técnico, aunque tengo mis reparos al respecto, pero ello es otro punto.


Con lo dicho anteriormente, no pretendo afirmar que tenemos que mostrarnos en la arena política con las banderas y clichés sobre derechas o izquierdas, pero me parece que el negarlo es un discurso desencaminado y ello más bien fortalece lo que las generaciones mencionadas y la sociedad, expresen y sientan que la política siga decayendo, siga empobrecida y no contribuya en la solución de los problemas del país, sino más bien cada vez más acreciente el descrédito hacia la representación política en particular y la política en general.


El reto debe ser inmiscuirse en la política y contribuir en la gesta de identidades partidarias con ideologías sólidas, fortalecer o crear la institucionalidad de los partidos, generar espacios de debate y consolidar apuestas políticas de largo aliento, para ello, es momento de romper con el prejuicio de que ser de derecha o ser de izquierda es una mala palabra, de tal forma, el debate político puede enriquecerse ya que dos posturas ideológicas podrían generar que se pueda convencer a unos o dejarse convencer por otros, de esta forma podemos construir un mejor país y re-fundar la política.


Lima, 08 de enero 2014.


Fuente: http://romanaller.blogspot.com/2014/01/no-soy-de-izquierda-ni-de-derecha.html

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