viernes, 6 de septiembre de 2013

EL POTENCIAL DE MISTURA

A Mistura no (solo) se va a comer
 
Escribe: Augusto Álvarez Rodrich
 
No han entendido nada los que creen que Mistura es solo un asunto de comida.
 La comida es, por supuesto, eje y motivo aparente del evento que hoy abre sus puertas en la Costa Verde, pero se equivocan los que creen que a Mistura solo se va a comer, pues la comida es, ahí, en realidad, el pretexto para celebrar una de las transformaciones más importantes que han ocurrido en el país en las últimas dos décadas, así como la renovación de la expectativa por una de las apuestas más firmes del Perú para la construcción de su futuro.
 Mistura significa, así, un momento de celebración de la gastronomía peruana como motivo de orgullo, factor de identidad y construcción de competitividad; así como de su enorme potencial para ser uno de los motores del desarrollo del país.
 Motivos de orgullo producidos por la gastronomía peruana sobran, y anteayer tuvimos una expresión más de este avance notable cuando se dieron a conocer los resultados de la lista de los cincuenta mejores restaurantes de América Latina.
 ¿En qué actividad, de casi cualquier índole, el Perú posee siete de los primeros quince puestos de la región, incluyendo el primero?
 Sospecho que en ninguna, con la excepción de la gastronomía, en la que, de acuerdo con la prestigiosa lista de William Reed Business Media, el mejor restaurante latinoamericano es Astrid y Gastón, y en donde el puesto 4 es de Central, el 7 de Malabar, el 11 de Maido, el 13 de Rafael, el 14 de Fiesta, y el 15 de La Mar.
 El festejo es, por cierto, por las cocineras y cocineros que, liderados por ese ideólogo y obrero de la gastronomía peruana que es Gastón Acurio, se han abocado con entusiasmo a la construcción de la marca de la comida peruana, una tarea en la que están comprometidos los cocineros más sofisticados pero, también, de un modo silencioso pero no por ello menos importante, los de los restaurantes pequeños, huariques y carretilleros que tienen la esperanza de que la gastronomía sea un motor de desarrollo, para ellos y sus familias, y para el país.
 Mistura es festejo pero, también, renovación de la apuesta y expectativa de que la gastronomía peruana sea un real motor para el posicionamiento internacional del Perú, así como un factor de cohesión, integración, orgullo e inclusión, a partir del reconocimiento de que nuestra pluralidad es nuestra fortaleza.
 Ello va a requerir esfuerzo y capacidad crítica pues lo peor que nos  puede pasar es dormirse en el laurel.
 Por ello, se equivocan los que creen que a Mistura solo se va a comer. Se va a comer como pretexto para festejar todo lo conseguido y renovar la apuesta por un gran futuro.
 
Fuente: La República

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