lunes, 3 de junio de 2013

Se busca una nueva derecha peruana

Se busca una nueva derecha
 
Escribe: Mijael Garrido Lecca
 
El Perú necesita una nueva derecha. Una que rompa con los viejos paradigmas con los que se le asocia: el mercantilismo, el conservadurismo, el clasismo y la arrogancia. La nueva derecha tiene que lograr que la población entienda que la libertad le da a todos los peruanos, sin distinción, la posibilidad de que -con esfuerzo- sus sueños se hagan realidad (sin importar cuáles sean sus sueños).
 
No es posible defender la libre competencia frente al Estado y, a la vez, no querer competir libremente por satisfacer las distintas demandas que la población reclama. El libre mercado se debe defender desde el libre mercado y no desde el camuflaje timorato que brindan los aranceles, las cuotas o los monopolios. Si la derecha quiere que la población comprenda que el Estado no debe regular los precios, la derecha debe comprender que se debe competir y bajar los precios para no quebrar.
 
Necesitamos una derecha que entienda que no es consecuente defender la libertad de empresa frente a la intervención estatal mientras se sueltan carcajadas cuando alguien plantea la posibilidad de que un hombre pueda casarse, frente al Estado, con otro hombre. Tampoco es coherente atacar al Estado por pretender decirle a los niños qué es lo que deben comer y, a la vez, determinar que cualquier persona que -siguiendo la misma lógica que antes- diga que la marihuana debería ser legal, es un “pastrulo”.
 
Los peores empresarios han creído que todos los peruanos han tenido la posibilidad de educarse tan bien como ellos. Han asumido que la causalidad entre la libertad y el desarrollo es evidente. Los peores empresarios se han olvidado que el Estado, al que por muchos años usaron como un ventrílocuo de sus cortoplacistas ambiciones, no le dio a los peruanos más humildes la educación que ellos pagan para sus hijos. Los peores empresarios no se han dado cuenta de que la única manera de que los hijos de todos los peruanos puedan recibir una educación tan buena como la que sus hijos reciben es que la ortodoxia económica sea el camino. Los peores empresarios deben entender que la forma de lograr esto es invirtiendo dinero en explicar las cosas. El Estado nunca va a poder explicar la importancia de la libertad; el Estado no tiene idea de por qué es necesaria la libertad. No es evidente que la libertad lleva al desarrollo. Los mejores empresarios deben dibujar el camino.
 
¿La derecha quiere que todos los peruanos se esfuercen hasta los límites de su capacidad por lograr sus sueños y darle a sus familias mejores futuros? Fantástico. Si es ese el “sueño peruano” que la derecha quiere vender, quizás sea la hora de dejar de pensar que la heráldica y los apellidos compuestos son los que hacen de uno alguien y empezar a comprender que los nuevos símbolos de nobleza son los logotipos y el sudor con el que se logran las metas.
 
El Perú tiene una derecha que defiende la libertad de empresa; el Perú necesita una derecha que también defienda la libertad de elegir. El Perú tiene una derecha que defiende su propiedad privada; el Perú necesita una derecha que defienda también la propiedad privada de aquellos que no pueden defenderse solos. El Perú tiene una derecha que logra sus sueños; el Perú necesita una derecha que permita que los sueños de los demás se cumplan.
 
El Perú necesita una derecha que comprenda que el costo de la libertad es defender la posibilidad de los demás de actuar en contra de lo que uno piensa.
 
¿Menos impuestos? ¡Más derechos a las minorías! ¿Menos control de precios? ¡Abajo los aranceles! ¿Respeto por la propiedad privada? ¡Autonomía privada para tomar decisiones! ¿Menos burocracia en el Estado? ¡Más meritocracia en el sector privado! ¿No coimas políticas? ¡Tampoco coimas civiles! ¿Menos lucha de clases? ¡Menos racismo! ¿No más abusos sindicales? ¡No más abusos de posición de dominio! ¿Una nueva izquierda? ¡Una nueva derecha!
 

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