miércoles, 20 de marzo de 2013

Perú, capital mundial de las revocaciones

PERÚ, CAPITAL MUNDIAL DE LAS REVOCACIONES
 
No nos ganan. En el mundo no hay país que haya enfrentado tantas consultas para revocar autoridades como el nuestro: suman más de 4 mil.
 
El mecanismo existe en otras partes del planeta, pero no se aplica con tanta frecuencia como en nuestra nación. En un periodo de 15 años han sido revocados 1.485 alcaldes, provinciales, distritales y regidores. Un verdadero récord Guiness.
 
Por: Ramiro Escobar La Cruz.
 
Las cifras gritan: la revocación podría ser incluida en una campaña de Marca Perú. En los últimos 15 años, en 9 procesos,  4.712  autoridades han sido sometidas a consultas como la que acaba de enfrentar la alcaldesa de Lima. En ellas, 1.485 alcaldes, distritales y provinciales, y regidores fueron expectorados del cargo, sin contar los que pueden caer luego del laberinto del domingo pasado.
 
Ese rating delirante lo hemos conseguido desde 1997, mientras que en Colombia, desde 1991, ha habido 32 consultas de revocación, aunque pronto se vendría, de verificarse las firmas, la que pretende sacar de la alcaldía de Bogotá a Gustavo Petro. Venezuela, con toda su pasión por los MDD (Mecanismos de Democracia Directa, uno de los cuales es  la  revocación), solo llega a 10.
 
Más datos que nos ponen a la cabeza mundial de las revocaciones. En Ecuador, otro país con pasión por los MDD ha habido 68 consultas. Una de las autoridades revocadas, el 12 de diciembre del 2010 fue nada menos que el alcalde Tiwinza (provincia de Morona, Santiago), Jorge Chamik. En Bolivia, no ha habido ninguna, salvo un referéndum por autonomías regionales en el 2006.
 
DE CAMPEONATO
 
Estas cifras las ofrecen  nuestro compatriota Fernando Tuesta, y las investigadoras, argentina y colombiana respectivamente, Yanina Welp y Ana Beatriz Franco. Lo que salta a la mirada, como dice Welp, es que “no es en democracias consolidadas o de larga data, sino en América Latina y países que  han caminado hacia otros regímenes en los que han proliferado estos mecanismos”.
 
Ciertamente, los MDD existen en los 5 continentes. Como apunta Tuesta, en 36 Estados EEUU se autoriza la revocación, pero ha habido pocas consultas. Lo mismo ocurre  en 6 ‘lands’ de Alemania, en los que tampoco ha sido abundante, y en una provincia de Canadá (British Columbia), donde se ha intentado numerosas veces, pero sin conseguirse las firmas requeridas.
 
Otra vuelta por el barrio regional revela con quiénes entran en sintonía los revocadores limeñísimos. En Ecuador y Venezuela, dos países de la órbita “bolivariana”, no se requiere  “causa  justificada”, como precisa la politóloga Welp en su ensayo  “¿Renovación, crisis o más de lo mismo?” (sobre las revocatorias latinoamericanas). Basta con la “pérdida de confianza”.
 
Una ruta que se emparenta con las acusaciones de corrupción que se hicieron contra Villarán, que en el caso de la legislación peruana, no requieren pruebas. O sea, no tienen que justificarse, solo proclamarse.  Así, las revocaciones parecen puestas para cortar cabezas políticas, sin que el reo tenga mucha opción de alegar inocencia. Y, como sugiere Tuesta, para que los perdedores se desquiten.
 
UN CASO PARECIDO
 
Desde el pasado 26 de febrero, Gustavo Petro, el alcalde mayor de Bogotá, se hermanó en el dolor, o la dificultad, con Susana Villarán. Ese día, los ‘Marco Tulios Gutiérrez’ colombianos, encabezados por el diputado de la ‘U’ (Partido Social de Unidad Nacional, oficialista) Miguel Gómez Martínez, anunciaron que habían recogido la cantidad de firmas requeridas.
 
A todo pecho, e incluso advirtiendo que recogerían todavía más firmas, informaron que ya contaban con 294.394 firmas, de las 289.363 que necesitaban (correspondientes al 40% de la cantidad de personas que votaron por el burgomaestre). Las razones, puestas en la solicitud que se presentó el 2 de enero: la basura, la movilidad, la educación, la salud y la “incapacidad para armar un equipo”.
 
Por supuesto, eso navegaba en el papel, pero cuando se entró a la cancha aparecieron otros motivos como la ‘valorización’ (impuesto que se cobra a los predios en la ciudad) o la presunta tirria que le tiene Gómez a Petro por ser, como Villarán, de centro-izquierda. El gobierno de Santos, sin embargo, se ha distanciado del asunto y, en los hechos y leyes, hay una notable diferencia.
 
Las vallas en Colombia para que un alcalde sea removido vía una consulta popular son bastante más altas y están relacionadas con la cantidad de personas que votaron por él: para que proceda la consulta, el ya mencionado 40% de los votantes; para que sea válida la votación, 55% de los mismos electores. Si esto último no se logra el día señalado, simplemente el acto electoral se cae.
 
CONSULTAR EN SERIO
 
El acto de ir a una consulta popular ciudadana (no solo revocatoria), sin embargo, no es necesariamente un desvarío. Suiza, país visto como un paradigma de orden y civismo, nació prácticamente a base de referendos. “La construcción se dio desde abajo –explica Welp– en un proceso de acuerdos entre cantones que cedieron competencias al gobierno central”. En 1874, ya se podía vetar leyes con una consulta.
 
En 1891 se introdujo la iniciativa popular para reformar la Constitución, y en 1977 los referendos para tratados internacionales (datos ofrecidos por Welp). Actualmente, de acuerdo con Tuesta, en 6 de 26 cantones se puede revocar autoridades. Lo más reciente ha sido un referendo, nacional, para limitar los sueldos de los altos ejecutivos, en el que el ‘Sí’ (a esas limitaciones) barrió con casi el 70%.
 
Desde el lado revocador, entonces, se podría argumentar que los MDD existen en “democracias avanzadas”. Pero no es tan cierto. Aparte de Suiza y Alemania (donde se usan con cuidado) están presentes –precisa Welp– en varios países ex comunistas: Albania, Bielorrusia, Kirguistán, Moldavia y Rusia. En Asia existe en Filipinas y en África los aplican 6 países. En Oceanía, solo Micronesia.
 
No parece entonces un  instrumento para darle más calidad a la democracia, sino un síntoma de democracias precarias. “Aunque más de 150 países han regulado algún tipo de MDD –sostiene Welp–, solo en 38 estos se activan ‘desde abajo’, es decir, mediante recolección de firmas”. El dato está referido no solo a revocaciones, sino a consultas ciudadanas de varios tipos.
 
En Estados Unidos, hay dos ejemplos que son llamativos. Uno es la revocación del alcalde de Miami-Dade (cuya localidad principal es la ciudad de Miami), Carlos Álvarez, el 16 de marzo del 2011. Perdió con el 88% de los votos en contra. La mayor acusación que se le hizo fue aumentar los impuestos. El otro caso fue el del gobernador de California, Gray Davis, revocado el 2003 (ver recuadro). 
 
Otro caso histórico fue el referendo revocatorio que enfrentó el hoy difunto presidente Hugo Chávez en el 2004, cuando era un huracán político. La oposición, apelando a los MDD establecidos por la Constitución de 1999 (la bolivariana), recogió firmas y se llegó a votar por el “Sí o el No” de la continuación del ‘Comandante’, quien, finalmente, le ganó a la oposición por 59,1% al 40,
 
PARA QUE, FINALMENTE
 
El tumulto que causan las revocaciones en el Perú  se explica, según Tuesta, por el débil tejido institucional, la crisis de los partidos y el “bajo índice de cultura democrática”, todo lo cual hace que, por ejemplo, en provincias las alcaldías sean ganadas por frentes al paso.
 
En opinión de Welp, en la irrupción de las revocatorias, en el ámbito regional, han tenido que ver los procesos de descentralización.
 
Como fuere, que tengamos el absurdo honor de ser el país en el que las revocaciones son masivos cargamontones políticos pervierte el deseo de hacer a la democracia menos irreal y exige una modificación del mecanismo.
 
La alcaldesa de Lima ha sorteado la zancadilla. Petro está a la espera. En ambos casos, parece haber más antropofagia política y desinformación que dignidad ciudadana.
 
FIRMAS Y UMBRALES
 
Las consultas revocatorias tienen, en Sudamérica, diversos umbrales y parámetros que es necesario conocer.
 
En Bolivia para que la consulta sea válida debe acudir a votar el 50% más uno de la población electoral.
 
Venezuela, en cambio, establece que basta con que el 25% de los electores vaya a votar para que se valide.
 
En Colombia es necesario que vaya a votar el 55% de quienes fueron a votar por la autoridad en cuestión.
 
En cuanto a la cantidad de firmas, el porcentaje varía: 30% en Bolivia y Ecuador; 25% en Perú; y 20% en Venezuela.
 
Nuevamente Colombia hace la diferencia: 40% de los votos “que obtuvo el elegido” expresados en firmas.
 
En Ecuador y Venezuela no se exige causas justificadas para revocar; en Bolivia y Colombia una causal es la ‘insatisfacción’.
 
En Colombia, empero, el “incumplimiento de programa” es un motivo, como en el Perú (aunque acá no se tome en serio).
 
Fuentes: Fernando Tuesta, Yanina Welp y Ana Beatriz Franco
 
TERMINATOR REVOCADOR
 
La cabeza política de Gray Davis, el gobernador demócrata de California, rodó el 7 de octubre del 2003, en una consulta de revocación que, a la vez, daba la opción de votar por su reemplazante. El resultado puso en el puesto al granítico Arnold  Schwarzenegger, quien con honda sabiduría política hollywoodense sentenció: “Para que el pueblo gane, los políticos deben perder”.
 
Fuente: La República

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