martes, 28 de febrero de 2012

Retos y reforma del transporte público de Lima

Los retos y la reforma del transporte público limeño

Escribe: Lorena Alanoca Palacios

No hay que ser expertos para notar que el sistema de transporte público de Lima tiene serias deficiencias. A nadie debe sorprender que en la mayoría de encuestas lo limeños ubiquen al transporte público entre los principales problemas de la ciudad, solo detrás de la inseguridad ciudadana.

La movilidad urbana de nuestra capital es el resultado de un conjunto de decisiones de política tanto del gobierno nacional como del metropolitano, que nos han heredado un modelo de microtransportación contrario a la macrotransportación que debería tener nuestra ciudad, tal como lo tienen otras ciudades capitales de América Latina y el mundo.

El reto de la actual administración de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) es la creación del Sistema Integrado de Transporte (SIT), que debe permitir que el ciudadano pueda integrar servicios y tarifas entre los distintos medios de transporte, incluyendo el tren eléctrico, que pronto entrará en funcionamiento. Se trata de garantizar el traslado, en un lapso de tiempo razonable, a cualquier lugar de la ciudad. Sin embargo, también es claro que no es ésta una tarea fácil.

El Sistema Integrado de Transporte (SIT)

El principal reto de la MML consiste en entregar una ciudad con un transporte público mucho más ordenado y eficiente que el que recibió. Para ello se ha propuesto construir el SIT, gestionado desde PROTRANSPORTE, que estará compuesto por el COSAC 1 (el Metropolitano actualmente en funcionamiento), el COSAC 2, cuatro corredores complementarios y el Tren Eléctrico (aun cuando este último no es de gestión municipal).

Por eso se ha congelado la flota de transporte público y limitado el incremento del número de unidades en la flota actual, con el fin de promover la sustitución de unidades por otras de mayor capacidad, lo que exige eliminar de forma gradual combis y microbús según su mayor antigüedad, a través de un plan de chatarreo de unidades. Este plan no supondrá una renovación de flota, sino, más bien, su disminución. La idea es que en unos años desaparezcan las unidades pequeñas del transporte público y vivamos en una ciudad que se moviliza en una menor cantidad de vehículos, pero de mayor capacidad.

Además, la modernización del transporte público incluye la reforma y formalización del taxi. Hay en la ciudad una sobreoferta de taxis: aproximadamente 24 mil por habitante, número inmensamente superior al promedio latinoamericano.

Respecto del SIT, el COSAC 2 será similar al COSAC 1, en el sentido de que se planea la construcción de un corredor segregado por donde transiten buses articulados y que contará con rutas alimentadoras. Irá de este a oeste, partiendo de Puruchuco, en la carretera Central, en Ate, y terminando en la avenida Venezuela, en el límite con el Callao. Además, se planea la construcción de cuatro corredores complementarios, que funcionarán como corredores abiertos, donde los buses tendrán un carril exclusivo pero no habrá segregación física. Los buses serán más pequeños y sus puertas estarán al lado derecho.

Como se ve, la inversión en infraestructura no será tan grande. En ambos casos, el recaudo se realizará mediante tarjetas electrónicas, al igual que en el caso del Metropolitano 1.

Es importante contar con integración tarifaria y física. Lo ideal sería que el usuario que entre en el sistema no tenga que pagar una tarifa nueva por cada vehículo que usa. La integración tarifaria busca que se puedan hacer varios trasbordos sin encarecer el costo. Para ello se necesitará de infraestructura: tanto en los corredores como en el tren y los COSAC se debe utilizar el mismo mecanismo de recaudo.

En ese sentido, cuando una persona ingrese en el sistema deberá hacer trasbordos. La idea es desaparecer las largas y caóticas rutas actuales y establecer otras más cortas y por avenidas principales. Así, mientras que actualmente los ciudadanos hacen un solo viaje de varias horas para llegar a su destino, una vez que el SIT se ponga en marcha deberán hacer más de un viaje, pero en un tiempo menor. Esta necesidad de trasbordos trae consigo, por un lado, la obligación de contar con integración tarifaria, pues de otra manera el valor del sistema sería muy alto, lo que lo haría inviable para la mayoría de limeños; y, por otro lado, la integración de infraestructura.

Se estima que el SIT empezaría a operar en el 2014.

Las nuevas empresas de transporte público

Pero para poder contar con un sistema verdaderamente eficiente, es necesaria una reforma total del que funciona hoy. Y para ello hay que apuntar a las empresas.

Si desea operar en el COSAC 2 o en alguno de los corredores complementarios, la empresa debe tener la concesión de dicha ruta. Eso significa que solo podrán transitar por esas vías aquellos vehículos de las empresas ganadoras de la concesión, con lo que disminuirá la congestión vehicular. Los requisitos para conseguir la concesión son altos, como tener a los trabajadores en planilla y contar con la flota a nombre de la empresa.

Desde la MML se reconoce que los actuales operadores no están en condiciones de cumplir con dichos requisitos. Pero también se reconoce que lo más importante es que el SIT sea operado por los transportistas actuales. Por ello, antes del inicio de la licitación se ha planteado un proceso de adecuación que debe permitir que los empresarios cumplan con los requisitos para, luego, acceder a la operación de alguno de los corredores. Se ha conformado una Comisión de Adecuación, encargada del acompañamiento, seguimiento y calificación de las empresas.

La MML pretende que las empresas formen consorcios, lo que implica la eliminación de la figura del propietario, quien deberá convertirse en un empresario. La flota, que tendrá que ser periódicamente renovada para cumplir con los estándares del bus patrón, deberá estar a nombre de la empresa, y los choferes serán trabajadores en planilla.

Impactos

Cualquier reforma es complicada y afecta a ciertas personas o sectores. El SIT acarreará diversos impactos negativos: choferes y cobradores que se quedarán sin empleo, propietarios que perderán su fuente de ingreso (su vehículo), vecinos y comerciantes que tendrán que sufrir los impactos del tránsito de estos buses por sus domicilios o sus zonas de trabajo, usuarios que deberán adecuarse a este nuevo sistema, clientes que no usarán el sistema pero se verán afectados por la racionalización de rutas, entre otros.

Desde PROTRANSPORTE se reconocen estos impactos y la necesidad de trabajar para reducirlos. Así, se están elaborando diferentes planes de mitigación de impactos sociales. Se quiere evitar caer en los problemas del COSAC 1, esto es, aprender de los errores. Por ejemplo, lo ocurrido en Barranco no puede repetirse. El transporte público debe estar al servicio de la ciudad, y no la ciudad al servicio del transporte público. De ahí la necesidad de diseñar este sistema en función de los usos, requerimientos y trayectos de los limeños. Se debe respetar las necesidades de movilidad de los ciudadanos, y se trabajará también con los operadores que no logren ingresar en el sistema.

Ya que este nuevo sistema se enfoca tanto en el transporte público masivo como en los taxis, y ya que la autoridad reconoce la necesidad de trabajar junto con los actuales operadores, se han constituido dos mesas técnicas de trabajo con transportistas de transporte público y con taxistas.

Solo con esta visión se podrá tener un nuevo servicio de transporte público eficiente y del que Lima esté orgullosa. Porque no se trata solamente de la infraestructura, sino también, y sobre todo, de las personas. Solo si esto se logra, con todas las aristas mencionadas, podremos decir que hemos sido testigos de una reforma real del transporte público y que éste sirve a todos.

Fuente: Revista ideele

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