martes, 16 de agosto de 2011

Día Internacional de la Juventud en Perú

Malestar global juvenil… ¿Y en el Perú?

Escribe: Marco Aurelio Lozano

Sin mayores celebraciones y con apenas algún reconocimiento a deportistas jóvenes en el Congreso, pasó casi desapercibido el Día Internacional de la Juventud, instituido por Naciones Unidas en 1985 para ser celebrado cada 12 de agosto. Probablemente debido a los procesos de reacomodos y cambios que aún vive el Ministerio de Educación la fecha también ha estado ausente en el portal de la Secretaría Nacional de la Juventud (SENAJU), donde todavía no se define oficialmente al nuevo responsable del que debería ser el órgano rector en políticas nacionales de juventud.

Valgan verdades, en el Perú el Día de la Juventud se celebra mucho más el 23 de septiembre, que también es conocido como Día de la Primavera. Sin embargo, poco primaverales y bucólicas son las movilizaciones que en las últimas semanas han sacudido Madrid, Londres y Santiago, donde la población joven, en diferentes formas y grados, ha sido protagonista. Pero no confundamos. Una cosa son los estudiantes chilenos reclamando una educación de calidad para todos o el movimiento 15-M en contra de las medidas económicas del gobierno español, y otra muy distinta los vándalos ingleses sin reivindicación social alguna (ver comparación aquí). En cualquier caso, nos encontramos ante un estado de malestar global que si bien puede ser considerado consustancial a la juventud también lo es al actual modelo social y económico en crisis desde el año 2008, aunque en nuestro país ello “solamente” se haya manifestado en los resultados de las últimas elecciones generales.

Efectivamente, más allá de la falsa imagen que nos quisieron vender los PPKausas, los jóvenes peruanos votaron mayoritariamente por alguna de las dos opciones que llegaron a la segunda vuelta. Además, en torno a la causa anti-fujimorista demostraron una capacidad de movilización social y creatividad no vistas desde la década de los 90, y no es aventurado decir que la multitudinaria Marcha Fujimori Nunca Mas y el movimiento No a Keiko, ambos impulsados en gran parte por jóvenes universitarios y con mucha repercusión en redes sociales, fueron claves en la ajustada victoria de Ollanta Humala en la segunda vuelta.

De acuerdo a los resultados de la 1ra Encuesta Nacional de la Juventud Peruana, los jóvenes no difieren mucho del resto de la población nacional con relación a los problemas que más los aquejan. El 59% coloca el pandillaje y la delincuencia como sus principales preocupaciones, seguido del acceso al empleo, con 43%, y el consumo de drogas, con 51%. Ello no debe llevar a pensar que estos problemas deben ser atendidos por igual para la población adulta que para la juvenil. Vemos, por ejemplo, que en el caso de la inseguridad ciudadana los jóvenes son en muchos casos víctimas y victimarios. En cuanto al empleo, de los jóvenes que desean generar su propio negocio solo el 28% dice disponer de suficientes recursos para iniciar uno.

¿Qué formulas se puede ensayar con jóvenes de pandillas que desean regenerarse y ayudar a la recuperación de otros como ellos? ¿Qué medidas concretas y de largo aliento se puede tomar con relación a los jóvenes emprendedores? Y tal vez otra pregunta interesante sería qué se puede trabajar con ese sorprendente 47% que dice estar interesado en política y que a la vez contrasta con el 1% que declara pertenecer a un partido político.

Probablemente los jóvenes –especialmente de estratos populares- conformen uno de los sectores que mayores expectativas tiene con respecto al gobierno que se inicia y al mismo tiempo es el que puede resultar más crítico y movilizador, particularmente desde las universidades y desde los colectivos de la sociedad civil, si es que percibe actitudes políticas contrarias a la agenda democrática y anti corrupción que el mismo Ollanta Humala planteó en la segunda vuelta. Porque es eso lo que debe tener claro el gobierno: si algo puede hacer que los jóvenes se movilicen como lo hicieron durante la campaña no es lo económico, sino lo político. Esperemos hasta el 23 de septiembre para ver si los jóvenes peruanos tendrán más motivos para la esperanza que para el malestar.

Fuente: República de Ciudadanos

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