sábado, 7 de mayo de 2011

De oficio sicario mediático

La verdad de la milanesa

Escribe: Sinesio López Jiménez

Como en casi todas sus novelas, en la última (El misterio de Alma Rossi) el señor Bayly escribe su propia autobiografía: “Yo era un escritor y no un asesino en serie, pero ahora ya no tengo ganas de escribir y solamente tengo unas ganas crecientes de matar, de volver a matar, de seguir matando”. Le falta añadir que mata por encargo, que sus víctimas son los políticos que disgustan al establishment y que comete sus asesinatos morales en nombre de la sagrada libertad de expresión, esto es, que es un sicario mediático. En este caso, como en otros, la ficción coincide con la realidad. En efecto, el grupo El Comercio, en asociación con las corporaciones mineras y otros grupos económicos, ha contratado al señor Bayly por una elevada suma de dinero (según diversas fuentes de información) con el expreso propósito de asesinar moralmente a Ollanta Humala, candidato a la presidencia por Gana Perú.

No basta al grupo de El Comercio despedir a periodistas que se niegan a ponerse el kimono de las geishas, tampoco le basta difundir el libreto único contra Ollanta en los numerosos medios que controla y en otros medios de la derecha para crear el miedo y el pánico en las clases medias y luego responsabilizar de los mismos al candidato nacionalista. Necesita un sicario mediático, amoral, sin escrúpulos y dispuesto a todo, sin límites. Todo eso es el señor Bayly a quien vimos el domingo pasado en plena faena apelando a medias verdades, a mentiras, a silencios y distorsiones de los hechos y asumiendo el papel ridículo de Catón de afiche: Yo acuso...

Mirko Lauer ha sugerido a los socios minoritarios de Canal 4 pedir al grupo mayoritario la contratación de un periodista independiente de prestigio y de polendas como César Hildebrandt para mantener la pluralidad del medio. Hasta ahora no hay respuesta. No se oye, padre…

Si el grupo de El Comercio no acepta la independencia de los periodistas ni la pluralidad de los medios, ¿con qué cara, con qué derecho y con qué moral reivindica la libertad de expresión que niega a otros? ¿Con qué autoridad moral acusa a Ollanta de querer suprimirla simplemente porque su programa muestra una preocupación legítima por los oligopolios y monopolios mediáticos? ¿O es un pecado cuestionar los oligopolios y monopolios mediáticos estatales y privados? Bayly es el periodista ideal del grupo. Luego de su despedida del Canal 2, el francotirador se suicidó moralmente: abdicó públicamente del derecho a la libertad de expresión y la sacrificó en el altar de la libertad de empresa. Bienvenido a la caverna.

Me acabo de enterar que los canales de TV que promueven la candidatura de Keiko Fujimori (casi todos) han rechazado un spot publicitario de la candidatura de Ollanta. Si esta información se confirma, la pregunta que surge de inmediato es la siguiente: ¿ Cuál es la diferencia del actual manejo de los canales de TV con respecto a la época más aciaga del fujimorismo en la que ellos vendían su línea editorial a la mafia y se negaban a recibir incluso la propaganda política pagada por la oposición? Si eso está pasando ahora que aún no gana las elecciones, ¿qué pasaría si triunfara y accediera al gobierno? Que Dios nos libre y nos ayude…

Si se mantiene la negación del pluralismo informativo de la radio y la TV, las elecciones habrán dejado de ser competitivas y sus resultados serían ilegítimos y el candidato “elegido” no tendría legitimidad de origen para gobernar. ¿Por qué la derecha, los grupos económicos y la mayoría de los medios están dispuestos a llegar hasta el borde mismo del abismo? ¿Cuál es el problema de fondo? Mi hipótesis es que el poder económico y el poder mediático (que están estrechamente vinculados, y ahora más que nunca) no están dispuestos a perder el poder político que (con pocas excepciones) han tenido siempre en sus manos. Esa es toda la verdad de la milanesa. Por eso estamos como estamos. La derecha quiere mantener el monopolio de todos los poderes.

Fuente: La República

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