viernes, 18 de marzo de 2011

De "Peru No Kodomo No Kikin" a "Fujimori"

De cuenta a cuenta

Inicios de julio de 1990. Alberto Fujimori ya es presidente electo del Perú y se prepara para asumir la jefatura de Estado el 28 de ese mes. Pero antes viaja a la tierra de sus ancestros, el Japón, donde sus fascinados paisanos lo colman de atenciones. También de donaciones para los niños peruanos en la cuenta Peru No Kodomo No Kikin que abre la Embajada de Perú. Muy poco después, sin embargo, Fujimori pasa la cuenta a su nombre y todo control desaparece. Aquí les contamos cómo fue, cómo se empezó a mover la plata incluso antes de que Fujimori empiece a gobernar.

Alberto Fujimori en el inicio de su primera visita a Japón en julio de 1990, acompañado por el embajador Macchiavello.

Por: Denise Ledgard (*).-

El 1º de julio de 1990, Alberto Fujimori llegó a Japón como presidente electo. Fue recibido por el entonces embajador Luis Macchiavello, funcionario diplomático de estrechos lazos con dicho país. Casado con Haruko Okuma, proveniente de una importante familia japonesa, Macchiavello se había convertido en un conocedor de las costumbres de una sociedad de complejos códigos sociales. Además, era su tercera misión diplomática en Japón. Así, en este primer viaje de Fujimori a dicho país, Macchiavello se vio en la paradójica situación de tener que explicarle al nisei Fujimori, las complejidades culturales del Japón.

Como recuerda Macchiavello,“Fujimori llega muy modesto, medio perdido y muy informal… no conocía las reglas de la etiqueta japonesa”. Pero era a la vez el primer y único presidente electo de procedencia japonesa en un país extranjero, así que “fue recibido por una multitud entusiasta y unos 200 periodistas japoneses y extranjeros”.

Fiesta de bienvenida de Alberto Fujimori en Japón, luego de haber ganado las elecciones (Foto: La República).

Durante esa primera estadía, se entrevistó con los más altos funcionarios japoneses, incluido el primer ministro Toshiki Kaifu y con el emperador Akihito. Macchiavello recuerda aquel encuentro: “cuando fuimos a ver al Emperador, Fujimori se notaba nervioso, vio mi prendedor de corbata y me lo pidió. Se lo presté y me lo devolvió luego de la audiencia”.

Alberto Fujimori con el primer ministro japonés, Toshiki Kaifu, (2 de julio de 1990) (Foto: La República).

Fujimori en visita al Emperador Akihito el 16 de marzo de 1992, un mes antes del gope de Estado. (Foto: La-República).

En este primer viaje, Fujimori sostuvo otras reuniones importantes, en un país encantado de recibirlo. Los japoneses, por costumbre, suelen demostrar afecto a través de regalos, muchas veces monetarios. Con Fujimori no hicieron excepción. En cada encuentro el presidente electo recibió generosos donativos de parte de las autoridades y del pueblo japonés. Pero esos donativos estaban destinados en todos los casos a aliviar la situación del país en ruinas que Fujimori iba a empezar a conducir en pocas semanas.

En efecto, “la Cámara de Comercio japonesa le ofreció una donación de 1 millón de dólares. Y como muestra de afecto y compromiso hacia el Perú le entregó en ese momento, $10,000 para que los use en beneficio de la niñez peruana”, señala Macchiavello.

Fujimori también visitó la tierra de sus ancestros, Kumamoto, y el entonces gobernador, después primer ministro, MohiroHosokawa, le prometió también organizar una colecta para recaudar fondos a favor de los niños del Perú. Pero del “millón de dólares de la Cámara de Comercio y el millón [que se habría recaudado luego] de Kumamoto”, dice Macchiavello, “de eso, nunca se supo nada”.

Alberto Fujimori en su primera visita a Kumamoto, con su tío Tomiya Inomoto y su hermana Rosa (4 de julio de 1990) (Foto La República).

Es verdad que lo único que quedó registrado en ambos casos fue un ofrecimiento. Pero en Japón, como afirma Macchiavello, un ofrecimiento formal es casi sinónimo de cumplimiento.

Fue entonces cuando entraron en escena dos personajes muy cercanos a Fujimori y quienes lo acompañaron en este primer viaje: su hermana Rosa y su cuñado Victor Aritomi. Tal como lo recuerda Macchiavello, la familia Fujimori, “desde este primer viaje a Japón, comenzó a recibir dinero y a canalizarlo a través de cuentas personales”.

“Rosa era quien manejaba todo”, señala el ex embajador, “ella se encargaba personalmente de la recolección de los donativos… Durante esos días, Rosa Fujimori recibía las donaciones en yenes. Y el Banco de Tokyo envió al Hotel Imperial [donde estaba alojado Fujimori] a funcionarios para cambiar esos yenes a dólares. En ese momento se le vio a doña Rosa con bolsas llenas de dinero (yenes y dólares)”.

En el viaje de ida a Japón, con Rosa Fujimori (29 de junio de 1990) (Foto: La República).

A raíz de estos hechos, la embajada de Perú les recomendó abrir una cuenta bancaria desde la que se pudiera transferir los fondos al Ministerio de Economía. Así, el 5 de julio de 1990, “yo abro la cuenta Nº 0793418 denominada ‘Perú No Kodomo No Kikin’ (Para los Niños del Perú), la cual serviría (supuestamente) para canalizar las donaciones que realicen los japoneses hacia el Perú”.

Asimismo, Macchiavello le pregunto a Fujimori a dónde le enviaría la correspondencia respecto a las cuentas y él “pidió que le manden la correspondencia al Círculo Militar”, (donde estaba entonces alojado: Nota del editor).

La cuenta se abrió utilizando un hanko (sello) con el nombre Fujimori, adquirido por la Embajada en el mercado local. En Japón, se usa indistintamente, tanto la firma al estilo occidental, como el hanko, para la suscripción de documentos. Según archivos de la Embajada del Perú en Japón, se informo al Ministerio de Relaciones Exteriores de los movimientos realizados en esta cuenta, que hacia el 6 de agosto de 1990, tenía un monto de 42’065,630 yenes, equivalente a $282,000 dólares, aproximadamente.

Entonces, ¿que pasó con las donaciones millonarias de Kumamoto y la Cámara de Comercio del Japón? “Rosa Fujimori decidió que estas debían ser transferidas directamente a la cuenta personal de Alberto Fujimori, del Banco Regional del Norte”, responde Macchiavello.

En efecto, mediante comunicaciones enviadas por fax, del 12 y 18 de setiembre, Rosa Fujimori instruyó al funcionario del Banco de Tokio, Sr. Umemoto, que la donación recolectada sea depositada en la cuenta personal de Alberto Fujimori en el Banco Regional del Norte (SWIFT BRNO-PE-PL) en vez de hacerlo a la cuenta de la Fundación por los Niños del Perú. Las tenues razones expresadas en dicha comunicación fueron las siguientes: (i) que la Fundación por los Niños del Perú no podía usar la donación, excepto para el suministro de comida de los 200 niños de la Fundación y de otros 1,500 niños; (ii) que se tendría que hacer trámites complicados para retirar la donación de la cuenta para fines distintos a aquellos y (iii) que si el dinero se depositaba en el “Programa Social de Emergencia”, habría que dar una explicación sobre la situación (para retirarla de dicha cuenta) y esto requeriría de mucho tiempo “debido a que ahora hay un cambio de gobierno”.

Y ¿qué pasó con la cuenta Perú No Kodomo no Kikin?

En diciembre de 1990, el señor Daiji Kurosaka, funcionario de la sucursal del distrito de Yaesudori del Banco de Tokio telefoneó a la Embajada, siendo atendido por la secretaria personal del embajador Macchiavello, Yoshiko Tanaka – quien luego también lo fuera de Aritomi– para informarle que a partir de ese momento la cuenta ya no seria manejada por la embajada de Perú, sino directamente por Alberto Fujimori.

Motivos para sonreir. Fujimori con Víctor Aritomi en reunión de empresa Grand Capital (Foto: La República).

“Al tomar conocimiento de esto, di la orden de requerir al Banco un pedido formal que diga por escrito esto”, recuerda Macchiavello. El Banco de Tokio en respuesta envió un formulario sobre “aviso de cambio” (con el nombre y firma del entonces presidente)donde figuraba como dirección el Hotel Crillón (Av. Colmena), pidiendo que, para completar los tramites respectivos, se coloque junto a la firma del Presidente, el hanko, para sellar la transferencia.

Macchiavello, al ver el documento firmado por el presidente de la Republica, hizo lo que se le pidió y remitió los documentos al señor Kurosaka. Este (a través de comunicación del 11 de diciembre), informó que, además del nuevo titular Alberto Fujimori, firmaría como apoderado su cuñado Víctor Aritomi. El banco informo también a la secretaria Tanaka, que toda la correspondencia referida a la cuenta debía dirigirse a Víctor Aritomi a la empresa Panasonic, Matushita Electric Perú S.A. (Av. La Marina 2620, San Miguel, Lima, Perú).

Pocos meses después, Aritomi sería nombrado embajador del Perú en Japón.

Macchiavello quedó sorprendido y hasta algo humillado por todo el proceso. “Yo abro la cuenta con un sello y de repente el banco cambia el titular de la cuenta”, dice el ex embajador. Resulta absurdo e irregular – sostiene–que el titular de una cuenta se vea despojado de dicha titularidad por el banco porque así lo ordena un tercero, “por más Presidente que sea”. La cuenta estaba a nombre de Perú no Kodomo no Kikin y no de Alberto Fujimori y, por tanto, si se requería cambiar de titularidad, el banco debió solicitarle que ordene el cambio a la Embajada, por ser esta titular de la cuenta.”La transferencia de la cuenta fue irregular”, dice Macchiavello. E incluso afirma: “Pudimos haber demandado al banco y ganado una fortuna”. Pero no se hizo.

Todo esto se encuentra documentado. Sin embargo, en una comunicación que envió el Ministerio de Justicia del Japón a la Embajada, ya en el 2005, aparece el cambio de titular de la cuenta “Perú no Kodomo no Kikin” a favor de Aritomi, pero ya no figura esa transferencia de titular con la firma de Alberto Fujimori. Al parecer se había eliminado ese rastro.

En marzo de 1991 Aritomi llegó como embajador de Perú a Japón, “luego de haber sido baloteado y nombrado en segunda vuelta por el Congreso” recuerda Macchiavello, a quien aquél reemplazó.

Así empezó formalmente, la era Aritomi-Fujimori en Japón, con las cuentas manejadas de manera personal por la familia Fujimori, prescindiéndose de canales oficiales para ello. Y con Rosa Fujimori manejando las donaciones que debieron haber sido canalizadas a través de la Embajada. Ella fue quien recibió y administró la ropa usada regalada por los japoneses, que poco después sería denunciado por Susana Higuchi. Como refiere Macchiavello, “la mejor ropa usada la vendía [Rosa Fujimori] en Harumi (puerto de Tokio) en las tiendas de recycling. La peor venía al Perú”. Además, “Aritomi era tan torpe, que puso al segundo secretario de la embajada, Lanzeth Ludeña López, de cajero para la venta de ropa que no llegaba a Perú” afirma el embajador.

Luis Macchiavello ex embajador de Perú en Japón el 2005.(Foto: La República).

Según recuerda el ex embajador, desde que la familia Fujimori pisó suelo japonés por primera vez, comenzaron las irregularidades: “la Embajada recibió la instrucción de informar a los donantes japoneses que cada colegio en Perú costaba $300,000; se vende la ropa de primera calidad donada mientras al Perú llegaba ropa de última calidad; se mantienen archivos separados en la Embajada; empiezan los viajes constantes a Japón y aparece una nueva cuenta en el Banco Do Brasil en la que se depositaban y cobraban cheques, incluso a nombre del propio Fujimori. Ello además de las turbias conexiones de Fujimori en Japón con personajes que incluso han sido procesados criminalmente”.

(*) La autora de este reportaje fue asesora jurídica de la embajada del Perú en Japón (entre diciembre del 2001 y marzo del 2005) en el proceso de extradición de Alberto Fujimori.

1 comentario:

Jaime Paredes dijo...

Se perdieron US$ 6 mllns de donaciones japonesas

Corrupción. Determinó informe del Congreso. Los hermanos de Fujimori usaron las ONG Apenkai y Aken para manejar desde Palacio 25 millones de dólares que estaban destinados a Educación y Salud.

Flor Huilca.

La Comisión Herrera del Congreso, que investigó en el año 2001 los actos de corrupción del gobierno de Fujimori perpetrados desde 1990 hasta el 2000, concluyó que hubo un desvío de fondos por 6 millones de dólares en el manejo de las donaciones que captaron en Japón los hermanos del ex presidente a través de las ONG Apenkai y Aken.

Ambas instituciones se crearon luego de que Fujimori asumiera sus funciones como presidente, y manejaron fondos cercanos a los 40 millones de dólares que se destinaron a la construcción de centros educativos y de salud.
Apenkai tuvo entre sus directivos a Rosa Fujimori, Pedro Fujimori, Absalón Vásquez, entre otros. Una persona clave en su funcionamiento fue el ex embajador del Perú en Japón, Víctor Arimoti, esposo de Rosa, quien captaba las donaciones y remitía el efectivo a Apenkai y Aken; y los enseres a la Casa Militar de Palacio de Gobierno y al Comité de Damas de Apoyo a la Presidencia, presidido por Juana Fujimori. Esta última entidad vendió la mejor ropa donada por los japoneses.

Las conclusiones de la comisión que presidió el congresista Ernesto Herrera, de las filas de Perú Posible, estiman que Apenkai tuvo donaciones por 25 millones de dólares usadas en la construcción de 81 instituciones educativas y de salud en convenio con Foncodes. Aun cuando esas obras no tienen una valorización real, se cree que se gastaron 21 millones de dólares. De los 4 millones restantes nadie dio una explicación.

“Ese monto fue sustraído de Apenkai por los responsables de su manejo en beneficio propio, desfalco que se pretendió ocultar con la regularización de sus libros contables 9 años después y sin documentación”, concluye la comisión.
Aken fue manejado por Augusto Miyagusuku, personaje cercano a Fujimori desde 1992. Tampoco tuvo un registro de sus donantes, mas la comisión pudo conocer que habría invertido en la construcción de colegios con Foncodes 19 millones de dólares. Sin embargo, Miyagusuku informó a la Nippon Foundation que esas obras equivalían a 22 millones de dólares.

La diferencia, dice la comisión, no habría ingresado a la Aken y fue encubierta por la desaparición de los libros contables.

Una mafia familiar

Javier Diez Canseco, vicepresidente de la Comisión Herrera, señaló que la responsabilidad de Fujimori y su familia cercana en el manejo irregular de las donaciones japonesas quedó plenamente establecido.

“Había una diferencia de varios millones de dólares en el manejo de ambas instituciones, eso fue una estafa para los donantes japoneses que aportaban de buena fe con el fin de ayudar a un compatriota que había sido electo como presidente, pero la mafia familiar se levantó en peso la plata de las donaciones”, explicó.

Rosa Fujimori tenía bolsas de dinero

La idea de captar las donaciones de Japón surgió en los Fujimori luego de que los japoneses, entusiasmados con la elección de Alberto, le entregaran donativos en efectivo en su primera visita a ese país.

El ex embajador del Perú en Japón, Luis Maquiavello, testigo de ese hecho, declaró a la Comisión que vio donativos que entregaban los japoneses en la embajada y el hotel.

“Después he visto a la señora de Aritomi hacer una bolsa, que tuvimos que llamar al banco para que le cambie, porque era mucho dinero para ir al banco”.

Al tipo de cambio fueron 250 mil dólares que se depositaron en el Banco de Tokio a nombre de la Embajada del Perú, pero luego Alberto Fujimori asumió la titularidad y el manejo de la cuenta en forma directa.

Fuente:
http://www.larepublica.pe/impresa/se-perdieron-us-6-mllns-de-donaciones-japonesas-2011-03-19