sábado, 16 de octubre de 2010

Agresiones y mentiras del Presidente Alan García

Nada justifica que alguna persona sea insultada, con mayor razón si se trata del Presidente de la República, peor aun, es más deplorable que ese mismo Presidente, Alan García, reaccione con violencia física y lo que es más, recurra a la mentira y la instituya dada su alta investidura. Nos parece importante poner a disposición de nuestros lectores la editorial del Diario 16, que dirige el reconocido periodista Juan Carlos Tafur:

Lexotán a Palacio

Con indignación impostada, el Presidente de la República ha dicho que vamos a tener que explicar por qué publicamos lo que él considera una bajeza, informar de su bofetada a un joven que lo insultó.

Para empezar, a él no tenemos nada que explicarle. No nos debemos a García. Respetamos su condición presidencial, y punto. El reverencial temor que algunos medios –felizmente los menos- le tienen no anida por esta casa editora.

Y nos ratificamos absolutamente en lo publicado. Más bien lamentamos que García esté rebajando la investidura presidencial a niveles de pasmo. Consideramos una bajeza lo que está haciendo para ocultar una noticia y tratando de desacreditarnos, extralimitándose de las fronteras democráticas que deben existir entre la prensa y el poder.

¿Es una bajeza publicar una noticia verdadera o mentir, reaccionando como lo hizo inicialmente señalando que todo lo publicado por Diario16 era falso para, luego, día a día, tener que ir admitiendo lo ocurrido?

¿Es una bajeza que nuestro diario corrobore lo publicado o que esbirros palaciegos presionen a cuanto actor interviene en el proceso de producción editorial de nuestro diario para refrenar la información?

¡No es una bajeza que se presione a medios de comunicación para que silencien el tema? ¿O que envíe camionetas de Seguridad del Estado a comprar lotes enteros de diarios en los kioscos para impedir que lleguen a manos de los lectores?

¿No lo es que se nos mande –bajo la tonta presunción de que nos va a asustar- a vehículos policiales a estacionarse delante de nuestras oficinas? ¿Que sospechosamente se interrumpa la conexión a Internet, luego de que el agente descendido de uno de los vehículos mencionados ingresara a una cabina colindante?

¿Es bajeza confirmar con pruebas lo publicado o prestarse a una estafa a la opinión pública, inventando a un supuesto agresor, cuando –como se confirma de las fotos que hoy publicamos- era escolta de seguridad presidencial el mismísimo día de los hechos? ¿Por qué el propio García ratifica esa versión cuando bien sabe que el susodicho no era “supervisor de limpieza” de EsSalud sino su escudero?

¿Es normal y democrático que cuando nuestro reportero Raúl Sánchez acudiera hoy a la cita con la persona que nos ha proporcionado las fotografías que publicamos, fuera rodeado a los pocos segundos por sujetos que le quisieron arrebatar su maletín, hecho que fue impedido por el personal de seguridad del centro comercial donde se efectuó el encuentro?

Sabemos que el poder marea y hace que se pierda la sana perspectiva de las cosas. Pero la deleznable y patética reacción palaciega a la publicación de una noticia nos hace pensar que estamos frente a una distorsión que parece encontrar explicación en linderos más clínicos que políticos.

Fuente: Diario 16

A continuación la entrevista de la periodista Rosa María Palacios realizada a Richard Gálvez León, agredido por el Presidente de la República:



Sin embargo...

Sujeto que se autoinculpó como agresor de Richard Gálvez era escolta del presidente Alan García al momento del incidente.

La verdad se abre paso, a pesar de que el Gobierno pretenda ensombrecerla. Un revelador testimonio gráfico, obtenido en exclusiva por Diario 16, echa por los suelos las mentiras que EsSalud quiso hacer creer al país para exculpar al presidente Alan García de la agresión que infringió al joven voluntario Richard Gálvez León, el sábado 10, en el hospital Edgardo Rebagliati.

Las fotografías ponen en cruda evidencia a un jefe de Estado que miente y permite que otros mientan e inventen situaciones para ocultar su verdadera participación en este incidente que, finalmente, con una disculpa al voluntario pudo terminar el mismo día que ocurrió. Son las primeras imágenes que ha podido obtener este diario, pero vendrán más seguramente.

El material demuestra de forma irrefutable que Óscar Rachumí Luna, quien se autoinculpó por la bofetada a Gálvez para excluir de ese incidente a García, es miembro de la denominada ‘brigada de seguridad aprista’. No pertenece a las Fuerzas Armadas, pero Alan García permite que le cuide las espaldas.

Tamaña mentira fue avalada por el director del nosocomio, Walter Higueras, quien estuvo al frente de esa conferencia, donde Rachumí fue presentado como trabajador de limpieza. Inclusive mostró un carné que lo acreditaba como empleado de la empresa Silsa, que le brinda servicios de limpieza a EsSalud y es manejada por personas ligadas al Apra.

Este diariosolicitó a EsSalud el cuaderno de asistencia y los documentos de contratación de Óscar Rachumí Luna para saber desde cuándo está laborando como supervisor de limpieza. Sin embargo, hasta el final de la noche no hubo respuestas.

LAS FOTOGRAFÍAS

El material gráfico que hoy publicamos es contundente porque demuestran que Rachumí está cuidando las espaldas al presidente Alan García, el sábado 10, en el hospital Rebagliati, junto a otros guardias de seguridad, quienes no permitirían que se acerque al jefe de Estado ni siquiera a dos metros si no fuera miembro del equipo de resguardo.

Estos registros fueron tomados por una cámara de buena resolución de pixeles por una de las personas que estaba en el pabellón C, del hospital Rebagliati, donde ocurrieron los hechos. Por razones obvias, mantendremos en secreto la identidad de esa persona, que, además, es testigo de excepción de la agresión presidencial y conoce a otras que también tienen pruebas de lo que realmente ocurrió ese día.

Lo grave es que el presidente Alan García sabiendo que Rachumí era su seguridad y que estuvo protegiéndolo el día del incidente, permitió que se mienta al decir que es un supervisor de limpieza y que él fue quien le propinó la bofetada al voluntario. Pero no solamente avaló la mentira, sino que declaró hoy (ayer) en Cañete que menos mal apareció el que realmente le lanzó la cachetada al voluntario.

En la toma uno, Rachumí está a escasos centímetros del Primer Mandatario. ¿Qué haría allí si fuera realmente un supervisor de limpieza del hospital? Pero, además, en la segunda foto Rachumí aparece abriéndole paso a Alan García a su salida del ascensor mientras camina rumbo a su vehículo.

En la conferencia de prensa, el sujeto dijo lo siguiente: “me llamó la atención el muchacho (cuando hacía su ronda de supervisión de limpieza), entonces me paré a su costado. (Luego) cuando baja el Presidente (del ascensor) y pasa por la puerta de (salida), el muchacho le grita Alan ‘corrupto’, ‘concha’ de tu madre. El Presidente se dio la vuelta y le llamó la atención… entonces, el muchacho volvió a insultarlo. En ese momento, ya no me aguanté y yo fui el que le pegué. El Presidente nunca le pegó, el que le pegó soy yo”.

En esta forzada versión, Rachumí destaca que él estuvo al costado del joven voluntario cuando este empezó a insultarlo, pero, si eso es cierto, cómo explica que en las fotos aparece resguardando al Presidente y no al costado del muchacho.

Este diario ha logrado recuperar una fotografía (toma 3), de junio de 2010, en la Casa del Pueblo (local principal del Partido Aprista), donde aparece el jefe de Estado dando el pésame a un grupo de ancianos por la muerte de uno de sus compañeros. En esa misma imagen, aparece otra vez Rachumí resguardando a García. ¿Qué dirá ahora el Presidente?

En entrevista con Rosa María Palacios, Richard Gálvez reconoció a Óscar Rachumí Luna como uno de los miembros de seguridad presidencial que lo interceptó para que el jefe de Estado le lanzara una bofetada. Luego de este incidente, también lo agredió.

También fue proveedor del Estado y trabajador en APEC

Fuente: Diario 16

Finalmente, el que sigue, es el video de Richard Gálvez luego de la agresión:

No hay comentarios.: