sábado, 28 de agosto de 2010

¿Torpeza o soberbia de un político con experiencia?

¿Torpeza o soberbia?

Escribe: Hugo Guerra

Detrás del caso Kouri hay una lección legal, ética y política muy importante, que consiste en recordarle al ciudadano que los políticos no pueden actuar impunemente con desprecio por la ley.

El señor Álex Kouri Bumachar es, como bien sabemos, ex congresista, tres veces alcalde provincial del Callao y renunciante presidente de esa región. Su formación académica básica es la de abogado con estudios en ciencias políticas. Lo que eso revela es que –al margen de cualquier calificación ideológica por sus contactos con Vladimiro Montesinos– estamos frente a un político no improvisado, con amplia ejecutoria y un perfil profesional que lo hace conocedor del derecho y del Estado constitucional.

Pese a ello, su candidatura a la Alcaldía de Lima Metropolitana ha sido abortada por una justa resolución del Jurado Electoral Especial, en la que se explica claramente que Kouri no cumple con el requisito de haber domiciliado por dos años continuos en la provincia.

En instancia de apelación el político sostenía el supuesto derecho al domicilio múltiple por cuestiones tributarias, pero el jurado ha sido contundente al precisar que este tipo de domicilio se define sobre la base de ser el lugar donde “la persona tiene ocupaciones habituales”: Y ha añadido: “Al respecto, la Real Academia Española define a la ocupación en su cuarta acepción como aquello ‘que se hace’, padece o posee ‘con continuación’ o por hábito, por lo que la ocupación habitual es a juicio de este colegiado aquella actividad o entretenimiento que se hace con continuidad”. La resolución enfatiza, además: “Resultaría irrazonable aceptar que un candidato cuyo domicilio siempre figuró en el departamento de Piura, fijó su domicilio fiscal en el departamento de Tacna y por ende, se le tenga domiciliado en este último”.

Más claro no canta el gallo, por tanto, en una traducción coloquial lo que esto significa es que el jurado le ha dicho a Kouri: no seas vivo, tu candidatura no está acorde a derecho y, seas exitoso o no, no vas a poder postular. Y cuidado, la tacha representa el derecho de los ciudadanos a exigir que quienes pretenden convertirse en sus representantes simplemente no mientan con la información que acreditan para inscribirse en una contienda electoral.

Por lo demás, ya la candidatura de Álex Kouri venía manchada éticamente porque, justamente a sabiendas de que no cumplía los requisitos, inclusive se vinculó al Partido Cambio Radical que, a día de hoy, no es otra cosa más que un vientre de alquiler. Es decir un cascarón que alguna vez fue formado por el ex congresista José Barba Caballero y que en esta etapa, penosamente, solo se arrienda al mejor postor.

¿Kouri Bumachar –quien más allá de juicios puntuales es un gestor municipal con obra entregada en el Callao– necesitaba de ardides legaloides y de infracciones éticas para tentar la Municipalidad de Lima? ¿No pudo planificar su futuro y sus ambiciones políticas de mejor manera siendo él mismo abogado? ¿O simplemente imaginó que, teniendo una popularidad electoral que lo ubicaba entre los dos candidatos con mayores preferencias, el imperio de la ley no lo alcanzaría? ¿Torpeza o soberbia?

Este político ahora tiene mucho que explicar y muchas facturas que pagar. Primero ante el país, porque no es justo que alguien se meta tan a fondo en el sistema político y electoral a sabiendas de que podía patearlo desde adentro. Segundo, ante sus partidarios y los miembros de su lista de alcaldes y regidores que ahora no tienen ninguna seguridad de adónde se irá ese aparente 20% de votos que Kouri ya había acumulado.

Por encima de cualquier espíritu partidario, bien o mal entendido, y en atención a que se trata de una tacha correctamente ejecutada, ¿el señor Kouri habrá dado una explicación coherente y convincente a los suyos sobre por qué de un momento a otro se convierten en huérfanos de líder?

La cuestión es tanto más crítica puesto que aun cuando algunos candidatos de Cambio Radical triunfen en los distritos, no tendrán oportunidad de coordinar con una cabeza centralizadora y, muy probablemente, tendrán que entregarse al transfugismo para sobrevivir.

Finalmente es bueno preguntar: ¿Cuánto le habrá costado al señor Kouri esta aventura electoral? ¿Se sabrá quiénes fueron sus aportantes y cómo les resarcirá ahora que ya no es candidato?

Álex Kouri Bumachar pudo haber sido un político de nuevo cuño porque condiciones de dirigente y de gestor no le faltan, pero… al menos por ahora es solo símbolo de esa política improvisada y faltosa que la enorme mayoría de peruanos democráticos queremos erradicar.

Fuente: El Comercio

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