martes, 31 de agosto de 2010

Banco genético in vitro más grande del mundo: en Lima

En Lima, el banco genético in vitro más grande del mundo

En este banco se preservan los genes in vitro de siete mil 180 variedades de papa, ocho mil 26 variedades de camote, además de mil 556 variedades de raíces y tubérculos andinos.

Xinhua
Publicado: 31/08/2010 12:26

Lima. En una edificación a prueba de terremotos, en la parte este de Lima, se halla el germoplasma in vitro más grande del mundo, creado y administrado por el Centro Internacional de la Papa (Cip).

En este banco se preservan los genes in vitro de siete mil 180 variedades de papa, ocho mil 26 variedades de camote, además de mil 556 variedades de raíces y tubérculos andinos.

Sin embargo, ante la eventualidad de un desastre de vastas proporciones en la capital peruana, un duplicado de esta colección in vitro fue enviada a Argentina (en el caso de la papa) y otra a Colombia (en el caso del camote) para preservar esos cultivos.

Asimismo, en Svalbard, en el Polo Norte, en las instalaciones especiales de la Bóveda Global del Cip, con temperaturas por debajo de los 20 grados centígrados, se mantienen in vitro semillas de 35 diferentes cultivos andinos.

La ingeniera Genoveva Rossel, del Cip, explicó a Xinhua que este trabajo de curaduría con las semillas de tubérculos y raíces andinas para remitirlas in vitro a diferentes espacios geográficos se denomina "conservación en cajas negras" y se inició en 2007.

La tarea consistió fundamentalmente en evaluar las condiciones de viabilidad de las semillas, que debe ser del 80 por ciento, y coleccionar los germoplasmas de las que pasan esta evaluación.

El germoplasma es el conjunto de genes que se transmite en la reproducción a la descendencia por medio de gametos o células reproductoras.

El objetivo del Cip es que ante cualquier desastre mundial se pueda tomar los germoplasmas de estas semillas, llevarlas al campo y hacerlas florecer para mantener la existencia de esos cultivos y garantizar la alimentación de la gente.

Si bien este es un trabajo rutinario del Cip, ahora ha cobrado mayor importancia y urgencia ante las amenazas del cambio climático, dijo Rossel.

Es opinión de consenso entre los estudiosos de este centro de investigación que el actual proceso de cambio climático ha puesto bajo seria amenaza las áreas más ricas en biodiversidad del planeta, como es el caso del Perú.

Pero también son amenazas la desertificación, la deforestación, las enfermedades, la erosión, la expansión urbana y los monocultivos.

En el banco de germoplasma del Cip se mantienen siete mil 180 variedades de papa, de las cuales dos mil 248 son silvestres y cuatro mil 932 son variedades de papas andinas.

Las variedades de papas nativas endémicas cultivadas incluyen dos mil 700 del Perú y 900 de Bolivia, Ecuador y del resto de países andinos, las cuales presentan un amplio rango de formas, tamaños y colores (desde el blanco hasta el rojo y negro).

De las ocho mil 026 variedades de camote coleccionadas en el banco de germoplasma, mil 171 son silvestres.

El banco de germoplasma del Cip está dotado de cámaras de conservación de última tecnología e instalaciones del mismo nivel que incluyen herbarios y laboratorios para prueba y eliminación de patógenos, entre otros equipos.

Además el Cip tiene tres estaciones experimentales en campo: en La Molina (en Lima), en Huancayo (en la sierra de Junín) y en San Ramón (en la ceja de selva de Junín), procurando abarcar de esta manera la amplia variedad de climas y suelos del Perú.

Con el propósito de preservar esta valiosa colección de germoplasma de la papa, el camote y otros tubérculos y raíces andinas, se utiliza una serie de métodos de conservación a prueba de fallas.

Estos métodos son el banco de germoplasma en campo, la conservación in vitro, la conservación como semilla sexual, la criopreservación, el banco genético de ADN, el herbario, la conservación in situ-ex situ, y la conservación en cajas negras.

En la conservación in vitro, por ejemplo, las plántulas de papa son mantenidas hasta dos años en tubos de ensayo, donde crecen en un medio esterilizado, semisólido y especialmente desarrollado que proporciona todos los nutrientes que la planta necesita.

Además, están a bajas temperaturas, de seis a ocho grados centígrados, con luz tenue y bajo el control de un regulador osmótico que frena el crecimiento de la planta.

Cuando se vuelve a sembrar bajo condiciones normales de luz y temperatura, las plántulas de papa y camote crecerán normalmente, explicaron a Xinhua los científicos del Cip, visitados en su estación experimental de San Ramón.

En el caso de la criopreservación, también explicaron, los ápices culinares son congelados en tanques con nitrógeno líquido a -196 grados centígrados, con una solución que protege el tejido.

A esta temperatura, en teoría, todas las funciones celulares cesan, haciendo posible mantener las plantas indefinidamente y revivirlas mucho tiempo después.

Otro método de conservación único del Cip es el almacenamiento del ADN, el cual ha sido extraído actualmente a más de dos mil 400 variedades de su colección de germoplasma, y que se mantiene en congelación a -70 grados centígrados.

El objetivo es tener todas las variedades conservadas de esta manera en el futuro.

El Centro Internacional de la Papa (Cip), fundado en 1971, tiene como prioridad de trabajo la conservación de los recursos genéticos de papa y camote, cuya colección (la más grande del planeta) se mantiene como un bien público mundial.

Su banco de germoplasma, el primero en el mundo en obtener la acreditación 17025 de la Organización Internacional para la Estandarización (Iso), utiliza la tecnología del código de barras, lo cual le permite operar sin lápices ni lapiceros.

La norma Iso 17025 trata temas como la competencia técnica y la conducta ética del personal, la utilización de ensayos bien definidos, procedimientos de calibración, participación en ensayos de pericia y contenidos de informes de ensayos y certificados.

Otro motivo para el desarrollo de la norma es el de armonizar la acreditación de los laboratorios y la aceptación de la información de los ensayos en todo el mundo.

Esto significa que todos los países que participen de la norma deberán aceptar los resultados de los ensayos realizados por los miembros acreditados de los otros países.

Fuente: La Jornada

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