martes, 11 de mayo de 2010

El contaminante legado de la minera Southern

Informe

Décadas de operación en Moquegua y Tacna generan desconfianza

El plomizo legado de Southern

La empresa Southern tiene más de 50 años operando en nuestro país. Pero ha dejado una estela de daños ambientales que empiezan en las alturas de Tacna y Moquegua y terminan en sus costas, donde todavía se puede observar la continua muerte de especies marinas por la acción de relaves mineros. Además, las filtraciones de agua contaminada son usadas para el riego de cultivos por los pueblos que fueron desplazados por la minera.

En la bahía de Ite, media docena de cuerpos de lobos marinos en descomposición muestran los dientes como si desde el más allá, la muerte les contara una broma cruel. Pero lo que verdaderamente cuentan esos huesos blancos embarrados con relaves mineros no es una broma, sino la historia de una tragedia ambiental que empezó hace cincuenta años con la llegada de la minera Southern Perú.

Un drama que no sólo se limita a las costas de esta playa moqueguana sino que empieza a miles de metros sobre el nivel del mar, en los departamentos de Moquegua y Tacna, regiones que están recorridas por muestras de un impacto ambiental y social que la minera se empeña en ignorar.

Depredador de agua

En 1956, la empresa Southern se asentó en Tacna para producir concentrado de cobre. Usó un sistema que extrae el mineral por flotación, utilizando grandes cantidades de agua. Southern, en poco tiempo, recibió licencias para extraer el recurso hídrico de las cabeceras de cuencas de esa región, para su mina en Toquepala (Tacna) y luego en Cuajone (Moquegua). Sus licencias le permitían extraer, tanto aguas superficiales, como subterráneas.

Pero con el paso del tiempo, la utilización de agua de pozos impactó en las cuencas y en los bofedales. Un ejemplo de este efecto son los bofedales moqueguanos de Titijones, que prácticamente han desaparecido y ahora son extensas zonas resecas. Empezaron a desaparecer debido a la sobre explotación de la laguna de Suches, un espejo de agua limítrofe entre Moquegua y Tacna. Peor aún, esta laguna hace mucho tiempo que se habría secado sino fuera porque la minera excavó los pozos TP11, TP12 y TP15, con los que mantienen artificialmente el volumen de agua de esta laguna. Aún así, la merma en su nivel de agua es evidente, pero la minera sigue utilizando este recurso para los procesos en ambas minas de cobre. La minera necesita mil 700 litros por segundo de agua limpia para sus operaciones.

Un tajo social

La laguna de Suches, que la minera Southern sobre explota, es uno de los afluentes del río Huaytire, en cuyas riberas se asienta una población con el mismo nombre. Antes de la llegada de la transnacional, los pobladores de Huaytire, Gentilar y Vizcachas se dedicaban a la ganadería y alimentaban sus animales con los pastos naturales que crecían en esa zona.

Cuando empezaron a disminuir los bofedales y las nacientes de agua, sus pastos desaparecieron y empezó la migración a la ciudad. De la alto andina provincia de Candarave muchos se trasladaron a la zona costera de Jorge Basadre. Pero luego, en esa provincia, Southern ubicó su cancha de relaves, en un lugar denominado Quebrada Honda. Un espacio donde coloca los desechos que ya no le sirven en el proceso de flotación.

La materia que llega a la cancha de relaves es un barro plomo. La minera no ha canalizado la totalidad de los vertederos que llevan el material, por lo que los relaves llegan a la cancha en un riachuelo sobre la tierra desprotegida. Aunque se supone que no debería tener filtraciones, la cancha de relaves filtra grandes cantidades de agua contaminada de los relaves. Se estima que las filtraciones llegan a 800 litros por segundo.

Esta agua contaminada ha dado lugar a una irrigación llamada Pampa Sitana creada por los migrantes de los poblados de Candarave y otras zonas alto andinas, donde la minera sobreexplotó el agua. Sacando cuentas, los pobladores de pampa Sitana riegan con la que alguna vez fue su agua, pero ahora llena de minerales pesados. Lo peligroso es que muchos cultivan orégano y otras hortalizas de tallo corto, aunque también han empezado a sembrar tara. La minera se ha limitado a tratar de desalojarlos, sin resarcir los daños que originó al obligarlos a salir de su lugar de origen.

Pampa Sitana ya tiene 8 años de existencia informal, incluso cuenta con un colegio primario. Canalizaron las filtraciones y los niños juegan desnudos en el agua contaminada mientras sus madres lavan la ropa con el agua de relave.

Pero su situación podría ser peor. Sus habitantes ahora se enfrentan a la posibilidad que su irrigación desaparezca si la minera amplía sus operaciones y recupera las filtraciones que dejó discurrir irresponsablemente. En Pampa Sitana son conscientes que no pueden seguir regando con agua contaminada, pero ya no tienen a donde ir. La minera no dialoga ni les da posibilidad que se trate las filtraciones, o que les provean de otra fuente de agua.

Cementerio de cobre

Casi dos década atrás, antes que la minera hiciera su cancha de relaves, sus desechos eran arrojados directamente al mar, en la bahía de Ite utilizando 21 kilómetros del cause del río Locumba. Este daño ecológico se perpetró durante 38 años, hasta principios de la década del 90. Aproximadamente, se depositaron 119 mil toneladas por día contaminando 300 kilómetros del litoral con restos de cobre, arsénico, plomo, mercurio y otros metales que le dan una tonalidad verdosa y amarillenta a la arena de ese lugar.

El pasado miércoles, este semanario recorrió la zona infestada de cadáveres de aves y lobos marinos. Algunos parecen tener muchos años allí; y otros, llevan apenas algunos días. Pero algo igual de grave es que la minera, en un intento por ocultar este desastre ecológico, colocó una capa de tierra en varias hectáreas y en donde luego hizo crecer pasto. No obstante, en la zona existe una enorme población de ganado caprino y ovino. Estos comen los pastos contaminados y transitan por las lagunas sulfurosas llenas de restos de mineral. Lo peor es que su carne es comercializada.

Mina del hortelano

En el Puerto de Ilo se encuentra la refinería de Southern, apostada a unos metros del mar. Durante cuarenta años, las escorias que quedan de la fundición también fueron arrojadas al mar. Hasta hoy, las costas cercanas están llenas de estos desechos. La minera asegura que son inocuos, sin embargo, los pescadores de la zona aseguran que murieron las algas.

Dentro de la población ileña, muchas personas buscan cobre en la basura de la minera arrojada en la playa, para venderla. Southern coloca vigilantes para evitar que hurguen en su escoria. Por otro lado, aunque la mina ha modernizado su sistema de emisión de gases con una chimenea que, aseguran, retiene el 95 por ciento de los gases, los agricultores de Ilo, donde se siembra principalmente olivo, sostienen que por las noches la fundidora arroja humos en grandes cantidades.

Hasta hace un par de años, estos agricultores recibieron una indemnización por los humos que mataban sus plantas. Luego de la modernización de la chimenea, la minera dejó de pagar. Pero los agricultores sostienen que sus árboles quedaron gravemente afectados y piden una compensación con el financiamiento integral de un proyecto de desarrollo agrícola para la zona.

Los pasivos ambientales son una realidad aún visible y un tema que Southern debería sanear completamente antes de empezar nuevos proyectos como Tía María, en el valle del Tambo, pues la desconfianza de los habitantes de Cocachacra es comprensible. (José Luis Márquez)

Nota del editor: La información se apoya en informes ambientales realizados por el Programa de Vigilancia Social de las Empresas Transnacionales y en los estudios de la ONG Labor "Contaminación por metales pesados Tóxicos producidos por las operaciones Minero - Metalúrgicas de la SPCC". Además del recorrido del redactor y los testimonios recogidos en la zona los días martes 4 al jueves 6 de mayo.

Estudios de contaminación

En 1992 la Organización LABOR, asesorada por el Internacional Centre of Water Studies (ICWS) de Holanda realizó el estudio "CONTAMINACION POR METALES PESADOS TÓXICOS PRODUCIDOS POR LAS OPERACIONES MINERO-METALURGICAS DE LA SPCC".

Hasta entonces los relaves depositados (1,7 m3/seg) poseían una dispersión radial de aproximadamente 15 km hacia el Sur hasta el poblado de Vila-Vila y al Norte hasta Punta Picata, y la playa tuvo un ritmo de crecimiento de 40 a 60 m. por año debido a que las olas esparcen los relaves en el mar formando los mencionados depósitos en la orilla y el fondo marino.

El 55 % de estos relaves tenían contenido sólido. Los principales elementos y sustancias contenidos en los relaves eran Cobre, Plomo, Mercurio, Zinc, Fierro, Sílice, Cianuro, grasas, etc. Aproximadamente unos 300 km2 de la Bahía de Ite quedaron contaminados.

Fuente: El Búho

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