sábado, 14 de marzo de 2009

De la Izquierda, Caviares y Tarugos

De la Izquierda, Caviares y Tarugos

Escribe: Luis Manuel Sánchez Fernández (*)

Al Primer Ministro le llama la atención que Ollanta Humala defienda a los pobres sin ser un pobre a secas. Es decir, que la condición para defender a los pobres es ser pobre, o empobrecerse. O quizás Simón intenta sugerirnos que lo aceptable es ser pobre y defender a los ricos. O ser rico, y dejar que los pobres se defiendan solos. En fin, hay algo que suena a embuste en ese alegato.

No es el peor caso. Algunos editorialistas – no sólo del diario Correo- creen sinceramente que un izquierdista está obligado a vivir en la pobreza para ser tal. De otro modo sería un izquierdista falso, o un “caviar”. Llegan a sugerir que los críticos del capitalismo no deberían tener TV, ni refrigerador, ni automóvil, ni una vivienda adecuada.

Es como si el capitalismo consistiese en los objetos tecnológicos y no en las relaciones injustas de apropiación de la riqueza. Como si el objetivo de la izquierda fuese abogar por la pobreza y no precisamente por su erradicación. Sofistería inconfundible desde lejos. Sorprendente dificultad para entender el pensamiento de izquierda y su mensaje.

La izquierda comparte la lucha por los pobres pero no hay forma de asumir que ello equivale a defender la pobreza. Por el contrario, su ideal es reducir la pobreza hasta donde sea posible; incluso eliminarla, en dirección a una sociedad justa. Nada descalifica, por ello a las personas honestas, pobres o no pobres, bien o mal vestidas, de tomar parte en esta humana tarea.

Es cierto que algunos izquierdistas caen en la trampa cuando piensan su protesta como un evangelio a favor de la pobreza del que tendrían que ser excomulgados los no pobres. Pero la razón, por supuesto, marcha en otro sentido. El pensamiento de izquierda no obliga a renunciar a las posibilidades del progreso material razonable y profesar el culto a la pobreza. Al contrario, cada conquista de bienestar que puedan lograr los individuos, las familias, o las comunidades, es bienvenido, tan luego sea resultado del esfuerzo legítimo de cada quién. Lo que se proscribe es el derroche, la depredación, el enriquecimiento indebido y la desigualdad injustificada.

Las posiciones de izquierda reivindican a los menos favorecidos, luchan por el bienestar material y moral y critican las condiciones de injusticia de la sociedad neoliberal. La inteligencia derechista infiere que ello equivale a defender la pobreza; por tanto los militantes de izquierda están obligados a vivir en la indigencia. No ganar un buen salario, no tomar un café en algún restaurante miraflorino ni portar un reloj de marca. ¡Qué encanto de lógica y de pensamiento limpio!

¿En dónde habrán leído que la pobreza es el modelo de vida de la visión de izquierda? Los clásicos de izquierda, desde luego, jamás imaginaron sus modelos de sociedad, socialistas o de otro tipo, como un mundo de pobres. Por el contrario sus propuestas han sido enfáticas a favor del progreso material – a veces incluso de modo exagerado- bajo condiciones de solidaridad, equidad y justicia. Hoy en día, además, en armonía con las circunstancias de la vida en el planeta.

Se revela entonces que la lógica del primer Ministro, y de quiénes enfilan el sonsonete contra los caviares del relato, hacen eco de la imaginación de trogloditas. De su mano estamos invitados a deambular de regreso a las cavernas. Síntoma evidente de que la inteligencia nos abandona por momentos o nos juega malas pasadas. Vale prevenir entonces que si a un hombre o una mujer de izquierda se le quiere obligar a optar entre ser caviar o ser tarugo, la recomendación sensata, por supuesto, es optar por lo primero.

(*) Abogado, Master en Gobierno y Políticas Públicas

1 comentario:

qc.carlos dijo...

Buen comentario, descubro tu blog gracias al Twitter de Cristian Peralta.

Los medios de Lima en mi opinion son formas de propaganda de la corrupta derecha peruana. Hay que ser ingenuos o estupidos para creer todo lo que dicen ellos, pero hay que ser arrastrados para seguir sus cuentos a pesar de que saben que nos estan mintiendo.