domingo, 28 de septiembre de 2008

¿Cómo enseñar historia en el Perú?

Reflexiones Peruanas Nº 219

¿CÓMO ENSEÑAR HISTORIA EN EL PERÚ?

Escribe: Wilfredo Ardito Vega

Enero de 1881. Derrotadas y dispersas, las tropas peruanas están a punto de incendiar Lima. El Alcalde ruega al ejército chileno que tome posesión de la ciudad y así se instaura un breve período de orden en que los ferrocarriles y el correo funcionan con eficiencia.

A muchos peruanos puede causar sorpresa e indignación esta versión de la Guerra del Pacífico, que muchos chilenos manejan y refuerza los prejuicios actuales que asocian irracionalidad y desorden a los habitantes de estas tierras.

De otro lado, es interesante cómo en Chile despierta mucha sensibilidad la batalla de Concepción (Junín), en la que 74 soldados se negaron a rendirse y perecieron heroicamente a manos de 300 soldados peruanos y 1,500 campesinos "armados de lanzas". Las similitudes con la batalla de Arica son sorprendentes y también este episodio se conmemora con la jura de la bandera.

La versión peruana, sin embargo, ha omitido esta victoria protagonizada por campesinos andinos y enfatiza mas bien los saqueos, incendios y violaciones cometidos por los chilenos, en consonancia con las percepciones contemporáneas de rapacidad y falta de escrúpulos que se les atribuyen.

En realidad, si no se realizan reflexiones serias, lo más frecuente es que al narrar la Historia, cada país exprese los "sentidos comunes" que existen hacia los países vecinos o hacia sí mismo.

Por eso, en la actualidad, varios países europeos han corregido los libros escolares que justificaban el colonialismo y mas bien buscan enfatizar la incorporación de la población migrante como nuevos ciudadanos. En Alemania e Italia, luego de la Segunda Guerra Mundial, debió corregirse el carácter marcadamente nacionalista de los textos de Historia, como se haría en España décadas después, tras la muerte de Franco.

A mi modo de ver, en el Perú deberíamos comenzar por corregir la tentación de buscar a toda costa un referente glorioso en los tiempos antiguos. Todavía hay quienes ven al Imperio Incaico como un régimen justo y protector, eludiendo mencionar la conquista violenta de numerosos pueblos, el sufrimiento impuesto a muchas personas y la práctica de los sacrificios humanos, como la llamada "momia Juanita". Algo similar sucede con el Señor de Sipán, del cual se enfatiza la majestuosidad de su tumba y no las sanguinarias prácticas moches reflejadas en la cantidad de personas ejecutadas para acompañarle.

Es evidente que toda época debe ser juzgada de acuerdo a su contexto, pero me preocupa que así se refuercen algunas percepciones actuales, como que un régimen autoritario puede ser positivo si obra con supuesta benevolencia o la indiferencia frente al sufrimiento de la población indígena (incluida la percepción que "no sufre").

Tampoco parece fácil manejar el periodo colonial: una minoría aún sostiene que debería percibirse a la Conquista como una empresa heroica y valiente, al punto que una de las principales avenidas de San Isidro sigue llamándose Conquistadores. Sin embargo, también es inexacto un discurso maniqueo que no encuentra nada positivo en aquellos siglos, ni siquiera los adelantos tecnológicos.

Particularmente, me llama la atención la frase "Los españoles nos invadieron", que repiten muchos peruanos cuya ascendencia española les podría permitir también decir: "Nuestros antepasados invadieron el Perú".

Muchos amigos afrodescendientes se quejan sobre cómo han sido invisibilizados en la historia del Perú. Lo mismo ha sucedido con los italianos, alemanes, japoneses, chinos, polacos, palestinos, croatas o judíos, que llegaron al Perú a lo largo del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Pocos conocen el rol de los japoneses en el desarrollo de Puerto Maldonado o de los italianos en Tacna, Miraflores o La Punta.

Uno de los períodos histórico más difícil de analizar objetivamente es el gobierno de Velasco, que comenzó en una semana como esta, hace cuarenta años. Sin embargo, el verdadero reto es cómo sopesar el reciente conflicto armado interno, en el que murió mucha más gente que durante la Guerra con Chile, incluyendo los chilenos. ¿Cómo explicar en un libro escolar que entre 1982 y 1985 el Ejército peruano cometió los crímenes más terribles de toda la historia republicana y que muchos de los perpetradores están libres? ¿O es mejor evitar que los jóvenes conozcan la historia?

Las denuncias de la congresista Mercedes Cabanillas, sobre una supuesta "infiltración senderista" en los libros escolares de la Editorial Norma, evidencian mas bien el interés por evitar cualquier de la historia que incomode a quienes están en el poder.

El peligro de fondo, como ocurre en Chile con la Guerra del Pacífico, es que en los libros de Historia y en el sentido común, prevalezca la versión de los "vencedores", porque ésta suele carecer de todo espíritu crítico.

Precisamente, el reto de estudiar la historia no es memorizar fechas y buscar héroes gloriosos, sino comprender problemas tan actuales como la pobreza y el centralismo. Sólo de esa manera será factible explorar posibles soluciones y evitar que los episodios más trágicos del pasado puedan repetirse.

Fuente: http://reflexionesperuanas.blogspot.com/2008/09/reflexiones-peruanas-n-219-cmo-ensear.html

viernes, 26 de septiembre de 2008

Un país laboratorio

El Zorro de Arriba. Un país laboratorio

Escribe: Sinesio López Jiménez

José Aricó, uno de los intelectuales más destacados de A. Latina, argentino, autodidacta y estudioso original de Mariátegui, decía que el Perú, si se miraba el conjunto de países latinoamericanos, era un país laboratorio. Un país en cuya actualidad coexisten diversos tiempos históricos, modos de desarrollo contradictorios, formas de dominación social diferentes, identidades culturales contrapuestas, geografías complejas y quebradas. Un país abierto a la sorpresa y a lo inesperado. Propicio para el análisis y difícil para la vida. En el Perú se puede morir de hambre, pero nunca de aburrimiento.

Lo que se dice del Perú se puede extender a la región andina y a cada país que la integra considerando, desde luego, las peculiaridades que provienen de las historias particulares. Eso es Bolivia hoy. Un escenario dramático en el que se anudan diversos problemas de difícil solución. En primer lugar, el modelo de desarrollo que confronta a los partidarios del neoliberalismo y los que se oponen a él. En segundo lugar, la polarización social que enfrenta a las clases acomodadas con las clases populares y los sectores pobres y muy pobres. En tercer lugar, las identidades culturales que contraponen a los cambas y a los collas. Esas tensiones y contradicciones se expresan en la difícil geografía boliviana. Y se expresan también en la política entre la derecha y la izquierda.

La pregunta de fondo que hay que formularse es si es posible proponer y organizar una solución democrática a este conjunto contradictorio de problemas explosivos. Los actores centrales del conflicto han imaginado y propuesto salidas provenientes del arsenal político de la democracia directa: los referendos. Tanto los "autonomistas" como los defensores de la integridad territorial han apelado a ese mecanismo de la democracia directa. Comenzaron los autonomistas y tuvieron la oposición del gobierno central que los declaró ilegales. Pero Evo Morales apeló al mismo mecanismo para frenar a los movimientos separatistas y afirmar la integridad territorial. Puso en juego su propio poder y el poder de los separatistas. Tuvo un triunfo resonante, pero, salvo uno, triunfaron también los separatistas en sus respectivas regiones. La situación, sin embargo, sigue sin resolverse.

Las preguntas que surgen son las siguientes: ¿se agotó la salida democrática? ¿La confrontación es inevitable? ¿Ante los intentos separatistas y violentos de algunas regiones, al gobierno de Evo Morales no le queda otra salida que la declaratoria del Estado de excepción? La reunión de los países de América del Sur y sus acuerdos ayudan, pero no resuelven el nudo gordiano que asfixia a Bolivia. La solución es interna.

Si es así, ¿cuál es la salida? Por los antecedentes conflictivos que ha tenido Bolivia desde hace mucho tiempo, pero sobre todo desde los 90 en adelante, se puede afirmar que tampoco funciona la democracia representativa basada en la regla de la mayoría. El movimiento indígena, cuando era oposición social y política de los gobiernos democráticamente elegidos, formuló agresivamente demandas propias de una sociedad y de un Estado multinacional: identidad, autonomía territorial y formas de representación propia. Una vez que ganó el poder con el triunfo mayoritario de Evo Morales, ese movimiento defiende la integridad territorial. En esta nueva situación, son las regiones de "la media luna" las que organizan movimientos autonomistas y hasta separatistas.

Estas demandas agresivas de autonomía por ambas partes, en momentos y situaciones diferentes es cierto, hacen inviable una democracia mayoritaria; esto es, basada en la regla de la mayoría. Ellas, por el contrario, exigen un cambio de formato de la democracia si las partes quieren mantener a Bolivia en ese camino ¿Cuál es ese nuevo formato? La democracia de consenso, que es la democracia propia de las sociedades plurales o multinacionales (Canadá, Bélgica, Suiza, India, Israel, España, entre otros).

¿Cuáles son las características de la democracia del consenso? La vigencia de cuatro instituciones fundamentales la definen: gobierno de coalición formado por los líderes de los grupos culturalmente diversos, la autonomía de los diversos grupos que coexisten en el país, el veto al que puede apelar cualquier grupo frente a determinadas decisiones con las que está en desacuerdo y la proporcionalidad en la distribución de representaciones y recursos. El análisis de este tipo de democracias es una de las contribuciones más importantes de Arend Lijphart, politólogo noruego, al desarrollo de la teoría de la democracia y de la ciencia política.

Sartori sostiene, por su lado, que este tipo de democracias se basa en la ley de expectativas diferidas. Si las demandas no son igualmente intensas, es posible jerarquizarlas y, sobre esa base, tomar decisiones por consenso. Si las demandas, en cambio, son igualmente intensas, el país, en ese caso, está condenado a la dictadura o a la fragmentación. Espero que ese no sea el camino de Bolivia.

Fuente: http://www.larepublica.com.pe/content/view/246091/481/

lunes, 22 de septiembre de 2008

Ética y Economía

Libro Economía. Primero la gente

"Si la ética y la economía se articulan pueden surgir alternativas que signifiquen mejoras en la vida de las personas". Esa es la principal premisa de un libro de título similar al de este artículo, escrito por el Nobel de Economía Amartya Sen y el economista argentino Bernardo Kliksberg. Ambos académicos y humanistas cuestionan desde la ética del desarrollo la falta de equidad en la distribución de la riqueza planetaria.

Por: Raúl Mendoza.

En la actualidad el 10% más rico del mundo es dueño del 85% del capital mundial, mientras que el 50% de la población mundial sólo es dueño del 1%, según la última medición de Naciones Unidas. Tomemos otro dato: Con los recursos que hoy existen en el planeta se podría alimentar fácilmente al doble de la población mundial, es decir, unos 13 mil millones de personas. Sin embargo, 845 millones padecen hambre. ¿Por qué esa asimetría entre los más privilegiados y la vida miserable que viven millones de personas? La respuesta está en el profundo desajuste que existe en la organización social del mundo, en donde se privilegian los intereses económicos por sobre la vida de la población. El libro "Primero la gente. Una mirada desde la ética del desarrollo a los principales problemas del mundo globalizado" señala que el desarrollo no es tal si el avance no es igual para todos, cuestiona el modelo capitalista y hace propuestas contra la desigualdad.

A la globalización le falta equidad

Para el Premio Nobel Amartya Sen la globalización puede ser positiva y es un error verla como un rasgo del imperialismo. Señala que las interrelaciones económicas globales y la tecnología moderna han tenido y tienen influencia en la superación de la miseria. El principal desafío de la globalización es más bien dar buen uso a ese intercambio. "No es suficiente comprender que los pobres necesitan la globalización tanto como los ricos, también es importante cerciorarse que en realidad obtengan lo que necesitan", dice. En la mayoría de los casos, eso no ocurre. "El capitalismo global está más centrado en ampliar el dominio de las relaciones de mercado que, por citar un ejemplo, en el establecimiento de la democracia, la expansión de la educación primaria o en mejorar las oportunidades sociales de los menos favorecidos", explica Sen.

¿Qué hacer? Según el Nobel indio se debe lograr, a través de "acuerdos institucionales globales" favorecer el comercio equitativo, los intercambios educativos, la difusión tecnológica, las limitaciones ecológicas y ambientales, el tratamiento justo de las deudas acumuladas. También hace un llamado urgente para el control de la venta de armas. "Los países del G-8 han vendido el 87% del suministro total de armas en el mundo", dice. Ello provoca miseria en muchas regiones, lo que acaba siendo responsabilidad de los países ricos. ¿Deben las economías manejarse sin tener en cuenta estos conceptos éticos? No. Para Sen, la globalización merece una defensa razonada, pero también necesita urgentes reformas que otorguen participación equitativa a los pobres.

América Latina: enormes desigualdades

No obstante que muchos países de América Latina –entre ellos el Perú– anuncian que en los últimos años han logrado positivos niveles de crecimiento, la desigualdad entre ricos y pobres sigue siendo enorme. La población pobre en la región pasó de 136 millones a 209 millones en las dos últimas décadas. En el Perú la brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre es de 40.5 veces. Para Bernardo Kliksberg, coautor del libro, la desigualdad se nota sobre todo en el acceso a la salud y la educación. El libro abunda en cifras para demostrar su afirmación, pero solo damos un ejemplo: la mortalidad materna de Bolivia y Perú es superior en 80 veces a la de Italia y 100 veces a la de España. "Es la región más desigual del orbe", dice Kliksberg. Ojo, no somos la región más pobre o menos desarrollada, pero si la más desigual.

Kliksberg recuerda que un país puede lograr el crecimiento de su PBI, tener estabilidad económica, altos niveles de productividad, progreso tecnológico, competitividad, y sin embargo no mejorar la suerte de los pobres. ¿Por qué? Porque antepone el interés del crecimiento macro al desarrollo humano. "Es necesario el crecimiento, pero debe haber prioridades en la asignación de recursos", dice. ¿Qué prioridades? Acceso a salud, educación y saneamiento, sobre todo. En el tema de las prioridades, Amartya Sen dice que "vivimos en un mundo al revés si el médico, el maestro de escuela o la enfermera se sienten más amenazados por el conservadurismo financiero que un general del Ejército". La prioridad siempre debe ser el ser humano.

Jóvenes, ¿qué futuro les espera?

En México, en el DF, el municipio Benito Juárez tiene un índice de desarrollo humano comparable con el de Alemania, España o Italia. En cambio el municipio de Metlatonoc, en el estado de Guerrero, tiene un índice inferior al de Guinea, Benin y Tanzania. "No es lo mismo vivir en una zona rural o en un centro urbano", dice el libro. En América Latina, del universo de jóvenes, por lo menos el 40% son pobres. El libro tiene una visión dramática del problema: "Teniendo enorme potencial para las nuevas tecnologías, sufren tasas mayores de desocupación; teniendo todas las motivaciones para estudiar, no logran completar la secundaria por las restricciones del contexto; quienes anhelantes de vida y proyectos, tienen cifras de mortalidad desproporcionadas por la violencia". El libro plantea "una política pública vigorosa que democratice las posibilidades de incorporarse al espacio virtual (la internet), abriendo oportunidades de aprendizaje y generando una amplia red de lugares de acceso gratuito". También exige como objetivo macro poner en la agenda pública el tema de los jóvenes. Como objetivos específicos pide reducir la deserción escolar, asegurar la oportunidad de un primer empleo, impulsar programas de líderes juveniles que movilicen a otros jóvenes. Y claro, en todo esto debe estar presente el interés del Estado en el tema. Los jóvenes son un potencial desperdiciado por las políticas de los países en desarrollo.

En síntesis el libro no da una visión amable del mundo en que vivimos, pero plantea temas que deberían ser tratados con visión humanista, ética. Pide a los gobernantes, y a quienes toman decisiones, invertir en las personas y priorizar sus políticas teniendo en cuenta siempre que el bienestar debe alcanzar a todos. Pide también gobernar con ellos, escuchando sus demandas y sus propuestas como sociedad organizada. El tema de la redistribución de la riqueza no es un objetivo, sino una obligación. Es decir, el libro pide pensar "primero en la gente", antes que en las buenas cifras macroeconómicas.

Los autores

Amartya Sen (en la foto), nacido en India, ha sido profesor de Economía en las más prestigiosas universidades del mundo y es uno de los mayores expertos en el tema de pobreza y hambruna. Ha escrito una veintena de libros y en 1998 recibió el Premio Nobel de Economía por el conjunto de su obra pero también por introducir conceptos como el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que mide el desarrollo por el bienestar que pueden alcanzar las personas y no solo por el crecimiento económico del PBI. Otro galardonado con el mismo premio, Robert Solow, ha descrito a Sen como "la conciencia moral de la profesión económica". Por su parte, Bernardo Kliksberg, nacido en Argentina, es uno de los mayores expertos mundiales en temas de pobreza. Se le considera el pionero de la ética para el desarrollo y la responsabilidad social empresarial. Actualmente es Asesor Principal de la Dirección del PNUD para América Latina y el Caribe. Ha publicado 47 títulos sobre economía. El 2005 fue galardonado con el Premio de la Fundación Empresarial por el Desarrollo Sostenible.

Un texto sobre la inclusión

"Primero la gente. Una mirada desde la ética del desarrollo a los principales problemas del mundo globalizado" (Deusto, 2008) se presentará este martes a las 7 de la noche en el auditorio Mario Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional del Perú, con la presencia de Bernardo Kliksberg, coautor del texto. Como comentaristas estarán Hugo Neira, director de la BNP, Susana Pinilla, ministra de la Mujer y Desarrollo Social, y Max Hernández, secretario técnico del Acuerdo.

Fuente: http://www.larepublica.com.pe/content/view/244581/

miércoles, 10 de septiembre de 2008

La renovación de los partidos

Sucedió. La renovación de los partidos

Antonio Zapata

Una de las grandes causas del atraso nacional es la debilidad del sistema político. Los partidos casi no existen, los congresistas son una vergüenza y la población vive decepcionada. Una consecuencia de este lamentable estado de cosas es la inestabilidad. El país vive a sobresaltos y no hay tregua a los conflictos sociales.

Quien crea que la causa es exclusivamente económica se equivoca. El problema es político. A estos operadores no les cree nadie. No son gente seria y diariamente prometen lo que no van a cumplir. Algunos toman su labor como firmar actas que luego ignoran. Otros peor, se meten en pequeñas rapacerías que demuestran un afán ventajista y personalista que merece el repudio ciudadano.

El resultado es el descrédito. Por ello, el Perú registra un outsider en todas las elecciones desde 1990. Ellos expresan el malestar crónico de la población con el sistema. Como pocos ciudadanos creen en los partidos, en cada comicio hay quien aparece de pronto y por fuera del sistema preestablecido para disputar la elección y amenazar ganarla. Por definición el próximo outsider es alguien que no conocemos aún, pero que dejará con los crespos hechos tanto a Keiko como a Humala. El outsider surge rebalsando a los partidos parlamentarios y forja una estructura propia de un caudillo personalista. Así, hemos vuelto al caciquismo político y perdido a los partidos doctrinarios.

Pero, los partidos realmente existentes tienen en sus manos la capacidad para aliviar el sistema. Por un lado, el Congreso podría preparar la próxima elección modificando la ley para mejorar la calidad de los representantes. La mayor parte de la clase política está a favor de que desaparezca el voto preferencial, que introduce una competencia caníbal al interior de los partidos en el momento mismo de la elección, cuando deberían estar más unidos que nunca. Pero, para ello es preciso que las elecciones internas sean limpias y democráticas.

Ello nunca sucederá a menos que la ONPE tome el control de las primarias de los partidos. Si las primarias continúan en manos de comités nombrados por las cúpulas, nunca pasará nada bueno con ellas. A su vez, las primarias deben elegir al 100% de los candidatos. Hoy por hoy, la cúpula mantiene el derecho a nombrar el 20% de la lista y, peor, de colocar el orden en el que irán sus invitados. Así, se desnaturaliza el proceso de las primarias y es obvio que el ciudadano de a pie defienda el preferencial, porque, al fin y al cabo, otorga derecho a elegir.

Estos razonamientos fueron puestos sobre el tapete este fin de semana en Ica, en el marco del IV Encuentro Nacional de Actores Políticos Jóvenes. En este evento se han reunido jóvenes militantes de todos los partidos y de todas las regiones. No faltaba nadie de los oficiales ni tampoco de los candidatos a outsider. Desde Humala hasta Fujimori.

Estos jóvenes políticos se perciben vinculados entre sí por razones generacionales, más trascendentes que las ideologías que los separan. Esa conexión deriva de la edad y se vive como un conjunto de nociones comunes que fundamentan un discurso político generacional. En primer lugar, a la mayoría le importa el tema de los derechos humanos, poseen conciencia ecológica, detestan la corrupción y defienden la igualdad entre géneros. Es bastante. Se trata de una opción de vida antes que de un planteamiento político.

Se abre una posibilidad para que los partidos salven al sistema político. Echen a los Anayas y Canchayas y abran paso a sus propias juventudes. En el evento de Ica, los jóvenes presentes aceptaban militar y tener aspiraciones a cargos de representación. Además, las redes regionales de concejales jóvenes tenían activa participación. El ambiente era muy dinámico y se sentían juntos porque estaban superando la cultura del conflicto.

Entre los jóvenes de hoy prima el sentimiento de que es posible construir un consenso básico para conferirles estabilidad y continuidad a las iniciativas políticas. Ha llegado una generación más consensual que las anteriores. Si ayer se nacía a la política odiando a quien no se conocía, ahora prima el deseo de intercambiar puntos de vista y apreciar positivamente diversas experiencias. Recordemos a Manuel González Prada y pongamos en práctica su consejo.

Fuente: http://www.larepublica.com.pe/content/view/242879/481/

lunes, 8 de septiembre de 2008

V Aniversario del Informe Final de la CVR

CONSTRUYAMOS UNA REPÚBLICA DE CIUDADANOS
A propósito del V Aniversario de la presentación del Informe Final de la CVR

Estimados ciudadanos:

1. Hemos señalado que el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional (CVR) es un hito fundamental para comprender el proceso histórico peruano y planear el futuro de nuestra República; pues analiza, describe y plantea lecciones para el conjunto de la sociedad respecto de un momento doloroso para el país: las dos décadas de violencia política generada por los movimientos terroristas denominados comúnmente como “PCP - Sendero Luminoso” y “Movimiento Revolucionario Túpac Amaru” y afrontada de manera inadecuada por el Estado Peruano.
Ese tiempo doloroso, sólo comparable con el periodo en que el Perú afrontó la injusta Guerra del Pacífico a fines del siglo XIX, es además un tiempo de vergüenza nacional, pues nuestra clase política dirigente no supo afrontar seriamente la situación de violencia generada que originó la muerte de aproximadamente sesenta y nueve mil peruanos (la mayoría de ellos excluidos social, cultural y económicamente) a manos de otros peruanos.
2. Creemos que a cinco años de la presentación del Informe Final de la CVR, sus Conclusiones son absolutamente vigentes y, dado el tiempo transcurrido, resulta urgente el cumplimiento de sus recomendaciones, que justamente están dirigidas a la construcción de la República de ciudadanos y ciudadanas que Constructores Perú ha propuesto al país.
Entre las razones dadas por la CVR para el desencadenamiento de la violencia política deben señalarse dos de primera importancia que aún se mantienen y que deben ser urgentemente abordadas por quienes detentan el poder político (la clase política dirigente):
(i) La fractura social existente en nuestro país, es decir, la exclusión con desigualdad, que fue el sustrato en el que prosperó el discurso y la práctica violentista de los actores armados del conflicto, y,
(ii) El pensamiento violentista, es decir, aquél que admite la violencia como medio para resolver conflictos en vez del diálogo de todos en situación de igual ciudadanía.
3. Sentimos que las declaraciones de ciertos personajes públicos y de algunos funcionarios del gobierno actual con la finalidad de cuestionar la validez del Informe Final de la CVR y denigrar a quienes fueron sus Comisionados, no sólo revelan una especie de esquizofrenia que tendrá que analizarse desde la psicología clínica y política, sino una peligrosa ceguera respecto del proyecto nacional que debe afirmarse hoy en el Perú. Ello es más claro si recordamos que el propio Poder Ejecutivo tiene organismos dedicados al cumplimiento de las recomendaciones relativas a la reparación de las víctimas de la violencia política.
4. Creemos que este Quinto Aniversario de la presentación del Informe Final de la CVR debe permitir que los ciudadanos peruanos revisemos cuanto menos los siguientes aspectos:
a) El deber de cada ciudadano de entender al otro "diferente" como un igual en ciudadanía, lo que debería llevar a eliminar cualquier mirada excluyente de nuestros ciudadanos que forman parte de la mal llamada “población indígena”.
b) La responsabilidad política de la clase política dirigente respecto al cuidado y el progreso de nuestros conciudadanos en situación de pobreza y exclusión.
c) La urgente necesidad de un proyecto nacional republicano que supere desde la política, las fracturas sociales generadas a lo largo de la historia peruana.
5. Finalmente, mantenemos nuestro sueño de que la identidad nacional ha de complementarse con la construcción de una comunidad de ciudadanos, en la que podamos afirmar la igualdad de oportunidades para todos y una real lucha contra las injusticias.
Para ello es necesario que todo peruano acceda al efectivo ejercicio de sus derechos ciudadanos y a un mínimo de bienestar que el Estado debe garantizarles, entendiendo al mismo tiempo que la condición de ciudadano implica asumir compromisos con la comunidad política y la generación de una cultura cívica de cumplimiento de los deberes que se tienen con los conciudadanos, en especial con los que menos disfrutan de la ciudadanía; así como con la República, en sus diferentes niveles de gobierno.

Lima, 30 de agosto de 2008.

COMITE EJECUTIVO NACIONAL
Partido Político CONSTRUCTORES PERÚ
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constructoresperu@yahoo.es